25.4.10

La soledad de los monstruos

"Quien venera lo que no se manifiesta
se introduce en las tinieblas;
quien es devoto de lo manifestado
se introduce en tinieblas más grandes aún"
Isa Upanisad, 12



a versión de "Drácula" que yo prefiero es sin duda la de Béla Lugosi. La de Bram Stoker (1991) es que no deja nada a la imaginación. La primera vez que fui capaz de ver "Drácula" (Tod Browning, 1931) entera fue precisamente en los años noventa y eso en sábado por la mañana y en vídeo.
Me pasa lo mismo con "Frankenstein", película basada en la novela Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), de Mary W. Shelley (Mary Wollstonecraft Godwin). Hay infinidad de películas sobre Frankenstein, incluso alguna hay con el Hombre Lobo y con Drácula (¡ya puestos!) y con su novia o su hija, pero la que más me gusta es la versión de 1931 también, dirigida por James Whale e interpretada por Boris Karloff. Hay una primera versión muda de "Frankenstein" (J. Searle Dawley, 1910) que se puede ver en una copia muy deficiente en Youtube, producida por Thomas Alva Edison. La película fue rodada en cámara fija en plano general durante toda su duración. Apenas dura en su versión original unos 18 minutos y el monstruo parece un Marilyn Manson con sobrepeso y con unas manos enormes y como garfios. La caracterización de Boris Karloff es la que ha perdurado, la de un hombre con gigantismo o acromegalia pero aún sin aquellas tuercas que luego le pusieron -unas tuercas en las sienes- pero no sé en qué momento. En "Los Munster" (serie televisiva de 1964) Herman Munster aparece verdoso pero sin tuercas, detalle tecnológico que me gustaría poder situar pero  que creo que me llevaría algún tiempo.

"Dracula" (Tod Browning, 1931)
La versión de la novela de Shelley que yo manejo está en catalán y versiona la edición de 1818, la primera que hizo su autora. Después hubo otra edición, de 1831, que creo que es la que se suele encontrar. Pienso que la traducción de Quim Monzó no necesita ser vertida y la reproduzco tal cual para mostrar dos fragmentos que describen al monstruo:
"Amb aquests sentiments, vaig començar la creació d'un ser humà. Com que la petitor de les parts era una gran obstacle per a la rapidesa amb que volia treballar, vaig resoldre -ben a l'inrevès de la meva primera intenció- fer un ésser d'estatura gegantesca; és a dir: d'uns vuit peus d'alçada i proporcionalment ampla. Després d'haver pres aquest determini i havent passat alguns mesos recollint i arranjant els materials, vaig començar-hi" (cap. III).
"Com puc descriure les emocions davant d'aquell fet, o dibuixar l'infeliç que amb tants infinits treballs i atencions m'havia dedicat a formar? Els seus membres eren proporcionats, i li havia sel·leccionat uns trets bells... Bells? Amb prou feines si la pell groguenca li cobria l'obra de músculs i artèries que hi havia sota; els cabells eren negres, lluents i abundants; aquests detalls, però, no feien sinó contrastar més terriblement amb els ulls aquosos, que semblaven gairebé del mateix color blanc que les òrbites que els allotjaven, amb la pell arrugada i amb els llavis rectes i negres" (cap. IV)
El trabajo de los maquilladores de Boris Karloff y del actor del entrañable Herman Munster estableció como un arquetipo que poco tiene que ver con la versión de 1910 y que solo guarda algo de parecido con el retrato que sugirió Mary Shelley. De manera que a veces el cine está convirtiendo los monstruos en adefesios y en sueños de la razón. No muy lejos, como en un retablo, están los divos y las divas.

La cirugía plástica, hace unas intervenciones que permiten que muchos enfermos puedan llevar una vida bastante más digna de lo que la llevarían tras cirugías radicales que ahora no son al caso, como el cáncer oral, de mama, etcétera. No se suele decir que fue en el siglo XIX cuando se tradujo en Alemania parte de un tratado ayurvédico de Sushruta (aprox. siglo III a. de C.) donde se describe la cirugía reparadora de nariz y orejas y los injertos pediculados que dieron origen a la cirugia plástica occidental. Otra cosa es la leche de burra, la baba de caracol, el veneno de serpiente, el extracto de placenta y la cirugía estética del ácido hialurónico, de la que -como de otros males del siglo XXI- nos previno una pelicula visionaria, "Brazil" (Terry Gilliam, 1985).
*

La labor que también es de admirar, casi tanto como la de los cirujanos plásticos reparadores, es la de los maquilladores de difuntos. He visto trabajos notables.

En la lectura más socorrida e inmediata del libro de Shelley, Frankenstein ilustra la perversión de la ciencia y la tecnología, cosa a la que contribuye el subtítulo de la novela (El moderno Prometeo). Una de las obsesiones de la humanidad es la eterna juventud, la otra perpetuarse o no morirse. Leemos además en la Wikipedia, sobre la novela:
"La elección de la Universidad de la ciudad bávara de Ingolstadt como escenario de los experimentos de Víctor Frankenstein bien puede responder a la fama que tenía su departamento de medicina alrededor de 1800, año en la que fue cerrado. También se suele señalar que la sociedad secreta de los "Illuminati" fue fundada en esta ciudad y que Percy Shelley era miembro de dicha organización. De hecho, la alquimia era muy popular entre los románticos en aquella época y en el entorno de los Shelley. Por otra parte, era una idea corriente que la humanidad podía llegar a insuflar una chispa de la vida en la materia muerta (ver Galvanismo)."

A mí todo ese rollo de probetas, masones, desfibriladores y pócimas no me interesa tanto como otras tres cuestiones:
-La manera en que la escritora describió el horror y el desasosiego de Víctor Frankenstein en cuanto pudo galvanizar su puzzle de cadáveres recompuesto y darse cuenta de lo que había hecho.
-El hecho de que se hayan establecido conexiones entre la novela y la hija que la autora perdió en un parto prematuro el año 1816.
-Para mí lo más valioso de la obra, el hecho de que traigamos al mundo y tengamos en el mundo "cosas" en general que no podamos aceptar:
"Oh, it is not thus-not thus", interrupted the being. "Yet such must be the impression coveyed to you by what appears to be the purport of my actions. Yet I see not a fellow feeling in my misery. No sympathy may I ever mind. When I first sought it, it was the love of virtue, the feelings of happiness and affection with wich my whole being overflowed, that I wished to be participated. But now that virtue has become to me a shadow, and that hapiness and affection are turned into bitter and loathing dispair, in what shoud I seek for sympathy? I am content to suffer alone while my sufferings shall endure; whan I die, I am well satisfied that abhorrence and opprobium should load my memory. Once my fancy was soothed with dreams of virtue, of fame, and of enjoyment. Once I falsely hoped to meet with beings who, pardoning my outward form, would love me for the excellent qualities which I was capable of unfolding. I was nourished with high toughts of honour and devotion. But now crime has degraded me beneaath the meanest animal. No guilt, no mischief, no malignity, no misery, can be found comparable to mine. When I run over the frightful catalogue of my sins, I cannot belive that I am the same creature whose thoughts were once-filled with sublime and transcendent visions of the beauty and the majesty of goodness. But it is even so; the fallen angel becomens a malignant devil. Yet even that enemy of God and man had friends and associates in his desolation; I am alone" (Frankenstein, cpa. XXIII, en le proyecto Gutenberg, en la versión que parece de 1831) (*)

___________________
(*) " "¡Oh, no, no es esto, no!" -me interrumpió el ser. "Os lo puede parecer pero no busco compasión. Nunca podré encontrar simpatía en nadie. Cuando, al principio, la buscaba, lo hacía por amor a la virtud, porque estaba lleno de sentimientos de felicidad y afecto que también quería participar. Pero ahora que para mí esta virtud se a convertido en una sombra, y que la felicidad y el afecto se han convertido en desesperación amarga y repugnante, ¿dónde he de buscar simpatía? Me conformo con sufrir solo, mientras duren mis sufrimientos. Cuando muera estaré bien satisfecho de que la abominación y el oprobio llenen mi recuerdo. Hubo una época en la que, ilusamente,  esperaba encontrarme con los seres que, disculpando mi apariencia, me apreciasen por estar lleno de pensamientos elevados, de honor y de lealtad. Pero ahora el vicio me ha degradado por debajo de los animales más viles. No hay ninguna culpa, ninguna maldad, ninguna desgracia comparable a las mías. Cuando recuerdo la pavorosa lista de mis crímenes, no puedo creer que yo sea el mismo que, en otros tiempos, tenía los pensamientos henchidos de visiones sublimes y trascendentes sobre la belleza y la majestad y la bondad. Pero así es: ese enemigo de Dios y de los hombres tuvo amigos y compañeros en su desolación. Yo en cambio estoy solo." [Mi traducción sobre el texto vertido por Quim Monzó]

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16.4.10

10

Calle Campoamor, 36 (Horta, Barcelona). Glicinia y almendro.

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15.4.10

9

Prunus triloba. Parc Nou Barris (Barcelona).

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11.4.10

La mala muerte

*
“El que no sabe de amores, llorona, no sabe lo que es martirio”

Nos referimos en octubre pasado al estreno de la película “Katyń”, tal vez la última película del director polaco Andrzej Wajda, sobre la masacre de por lo menos 15.000 oficiales del ejército de Polonia (pero pudieron ser muchos más) por la policía secreta rusa (NKVD), si no recuerdo mal el año 1940. Si no recuerdo mal -cualquiera puede comprobarlo- para más INRI los stalinistas les echaron la culpa a los alemanes o (mejor dicho) al Tercer Reich, con quienes se habían repartido Polonia por el tratado de Ribbentrop-Molotov al final del verano de 1939. La muerte  ayer de Kaczynski, el presidente de Polonia, su esposa, y  otras 95 personas del gobierno, en un accidente aéreo próximo al bosque de Katyń les recuerda hoy a los polacos la masacre de 1940. Y no tanto por lo siniestro que se está volviendo ese lugar con tanto muertecito sino también porque el país se vuelve a sentir, aunque de otra manera, descapitalizado. En el año 1940 los stalinistas liquidaron a los profesores universitarios, a los oficiales y a todos los que de alguna manera podían resistirse a la esclavitud estratégicamente. Se calcula que fueron 22.000 hombres.

Aunque parezca mentira, también Galicia fue descapitalizada, pero en cosa de menos de 50 años. La “longa noite de pedra” de los “séculos escuros” fueron precedidos por una nadería de 50 años o tal vez menos. Por no apoyar la línia dinástica que acabó por reinar en Castilla. Sus juzgados se trasladaron a Valladolid, con lo cual ni la primera instancia se instruía en gallego. ¿Para qué si luego hubiera tenido que ser trasladada al castellano de llegar el caso a segunda instancia? Sus poderosas órdenes monásticas se deslocalizaron, sus nobles se exiliaron, en gran parte a Andalucía y otros a Portugal, y se quedaron los de siempre. Los cuales, por otra parte, mantuvieron vivo el gallego. Pero ese es otro tema. El tema de hoy es la mala vida y la buena muerte en general.

He encontrado la carta astral de Fiódor Mijáilovich Dostoievski (* Moscú, 1821 – † San Petersburgo, 1881) y aunque soy incapaz de interpretarla ni de entender nada, me hace gracia incorporarla como ilustración de todo cuanto sigue. Dostoievski se unió a un grupo de jóvenes liberales, lo que le costó 8 meses de prisión y fue condenado a muerte el 22 de diciembre de 1849. Instantes antes de su ejecución fue indultado y la pena le fue conmutada por 4 años de deportación a Siberia. Ese momento está recogido en los Momentos estelares de la humanidad de Stefan Zweig:
Como en sueños
Siente todo lo que está ocurriendo.
Y sólo sabe que ahora ha de morir.
Uno se adelanta y sin hablar le pone
un sudario blanco, ondeante.
Una última palabra despide a los compañeros.
Con la mirada ardiente,
un grito mudo,
besa él el Redentor en el crucifijo
que el pope, serio, apremiándole, le tiende.
Después todos ellos,
Los diez, de tres en tres,
son remachados con cuerdas a los postes.
Ya avanza
presuroso un cosaco,
para vendarle los ojos frente a los fusiles.
Entonces su mirada, antes de la gran ceguera,
Atrapa ávida –lo sabe, ¡por última vez!-
aquel pequeño trozo de mundo,
que le ofrece el cielo allá arriba.
En la claridad matutina ve la iglesia.
[…]
Entonces le atan la noche en torno a los ojos.
Pero dentro,
llena de color, la sangre comienza a fluir.
En una marea de reflejos,
desde las venas, la vida
se alza en imágenes.
Y él siente
que en ese segundo, señalado por la muerte,
todo el pasado perdido
baña de nuevo su alma.
Toda su vida vuelve a despertar
y se aparece en imágenes a través de su pecho.
[…]
Es recurrente el tema de ver la vida resumida de uno ante el trance inminente de la muerte. Yo que he estado a punto de palmarla varias veces, pensé la tercera que estaba claro que no me iba a morir porque aunque vi la famosa luz blanca no recapitulaba.Ni recapitulé ni capitulé. Lo de la luz blanca lo asocié a la poquita sangre que me quedaba en el cuerpo después de una hemorragia postquirúrgica. Perdí 2,7 mL, que te viene siendo como una botella de Coca-Cola familiar y un poquito más de la mitad de sangre que nos circula por estos cuerpos nuestros. Lo siento por si anda por aquí alguien aprensivo. En tal caso será mejor que abandone ahora mismo el post y se vaya a ver l Disney Channel o una colección melancólica de Pinipon, porque ya venimos diciendo que los temas de hoy son la buena muerte, la mala vida, la buena vida y la mala muerte. Y es que yo creo que Dostoievski, hombre sabio, que conoció el horror de una pena de muerte conmutada en el último instante, que conoció los estragos de la epilepsia y de la pobreza (por no añadir también la incompresión), cuando dijo en El príncipe idiota (1868) “la mayor agonía estriba entonces en el hecho de que sabes que vas a morir, y ninguna tortura [hay] peor que esa” (*), no sabía lo mucho que puede llegar a prolongar una vida hasta extremos inconcebibles la tecnología médica. No sabía lo malo que puede ser también no saber lo que uno puede llegar a resistir un tratamiento clínico.

Se suelen achacar las reticencias contra la eutanasia a la doctrina de la Iglesia Católica. Desconozco la doctrina en este sentido, aunque supongo que fundamentalmente -lo mismo que  pasa con los negocios de la interrupción del embarazo o con la fecundación asistida- se considera que provocar la muerte va contra natura. El tema de la eutanasia no debería tratarse en las tertulias y en las campañas contra la Iglesia sino entre los clínicos  y un porcentaje áureo de usuarios de la salud.

Todos podríamos dar ejemplos espantosos del mal llamado "ensañamiento terapéutico",  porque cada vez es más abundante y la medicina no puede reaccionar ante tal proliferación de las también mal llamadas “plantitas” (agonizantes, o como se les quiera llamar ,de larga duración) y enfermos terminales muy acabados. La culpa no es de los médicos. Los médicos ya cargan con demasiadas responsabilidades, aunque se las repartan, aunque las racionalicen a través de protocolos. Pero si hasta les hacen el trabajo a los gerentes al conceder y negar por ejemplo prótesis de acuerdo con el gasto pactado para alcanzar sus incentivos salariales… De hecho ellos, los médicos y los enfermeros, sienten la obligación de poner remedio a lo que se les presenta y luego ¿quién vuelve atrás?, ¿quién detiene la medicación?, ¿quién las máquinas?, ¿quién?

El “problema” de la eutanasia es la cara o la cruz de la misma moneda que tiene al otro lado el aborto y la cirugía plástica o, mejor dicho, estética. Sí, ya sé que estas  afirmaciones mías no resultan diplomáticamente correctas. Es lo mismo que ocurre con aquello que comentábamos in illo tempore sobre la cara y la cruz de confundir las vidas privada y pública, que son el escándalo y la corrupción. No son elementos contrapuestos, son elementos que conviven en una misma época. Precisamente la propuesta ideológica de este pobre blog es la de mostrar ese orden de cosas.


(*) -”Acaba usted de hacer la observación que hace casi todo el mundo y que es cierta. Precisamente la guillotina se ha inventado para evitar sufrimiento. Pero yo pienso siempre: ¿y no será peor sí? Quizá a usted se le antoje mi idea ridícula y absurda, pero cuando se tiene un poco de imaginación ¡se le ocurren a uno tantas cosas! Reflexione usted. Si se trata, por ejemplo, de un hombre al cual se somete a la tortura, existe el sufrimiento, las heridas, la agonía corporal que distrae del dolor espiritual, y así, hasta el momento mismo de la muerte, sólo sufre de las heridas. Porque el mayor y peor padecer quizá no es el que infligen las heridas, sino la certeza de que dentro de una hora, de diez minutos, de medio minuto, ahora mismo, el alma se te escapará del cuerpo y dejarás de ser un hombre, y saber que esto ocurrirá fija, irremesiblemente”.
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6.4.10

¿Quién es más guapa?

"Circe y los amigos de Ulises convertidos en cerdos" (Briton Rivière, 1871)
*
s recurrente cuando nos referimos a las mujeres malvadas referirse a las divinas Circe y Calipso de la Odisea, contrapuestas a la madre de Ulises (Anticlea), la nodriza Euriclea, la diosa Atenea y a la fiel Penélope. Yo me pregunto a veces, pero no las suficientes para llegar a una conclusión, si en el supuesto de que exista la maldad podríamos ir más allá y hablar de una maldad propia de las mujeres. En la antigüedad, como vamos viendo, la maldad femenina va relacionada con los venenos, los hechizos y las malas artes en general y el móvil es la lascivia o la envidia o la codicia. O todo a la vez. La reina madastra de Blancanieves es un buen ejemplo, pero es un buen ejemplo de lo que no hay que hacer, claro. La historia tiene mucha fuerza, es soberbia, y me extraña que la hayan recreado sólo los hermanos Grimm o, en el cine, los de la factoría Disney. Sólo se me ocurre ahora aquel chiste en que el espejo le contesta a la reina: "Tú eres más guapa pero Blancanieves está más buena". Pero no hay mucho más.

Las "malas" malísimas de la antigüedad, como lo fue Livia Drusila en la versión de Robert Graves sobre la vida de Augusto (Yo, Claudio), la cual debe de seguir las de Tácito y Dión Casio, eran malas que actuaban solas. Como la Miss Danvers de "Rebecca" (Alfred Hitchcock, 1940). Hitchcock bordaba estas mujeres retorcidas sin posibilidad de rehabilitación. Nueve años después de mostrar las atrocidades de Miss Danvers crea a Milly en "Atormentada" ("Under Capricorn"). El campo de acción de Milly, también ama de llaves, es la casa, es como para Miss Danvers el poder doméstico. Por eso se dedica a minar moralmente a Lady Henrietta Flusky (Ingrid Bergman), a dejarla fuera de juego induciéndola a la bebida, por medio de una especie de vudú australiano y degradándola delante del servicio, formado por ex-convictas, como era natural en Nueva Gales del Sur en el año 1831. Tema aparte es la madre castradora de "Psicosis" (1960), que es para dejarla correr.

Y sin embargo esas malas malísimas inveteradas y con una mala sombra que le hiela la sangre al más pintado, son verdaderamente poco comunes. La verdad. La segunda pregunta pues que nos hacemos es si abundan más las malas que actúan en connivencia, como yo creo, y si esa forma de "organización" o asociación oportunista es más propia de las mujeres que de los hombres. Parece ser que el acoso escolar, que se da en nuestras escuelas desde hace más de diez años y que produce unos estragos temibles y terroríficos en criaturas normales, es casi siempre cosa de grupitos o de dos niños o niñas: dos iños o más contra uno, que es perseguido o pereguida a todas horas y más desde que hay en internet redes sociales. A todos los padres a los que les he oído hablar de su caso, no se les ha ocurrido ninguna razón que no sean las clásicas: envidia, celos. "Tú tienes padres y yo no", oí una vez  que le decía  un niño de 4 años a otro mientras le clavaba un conche de control remoto en la cabeza. El caso es que hay criaturas incluso de 4 años acosadas, y que si van ibien en los estudios como si no, se van derechitos al desastre y al aislamiento. También se ha observado que en cuanto se consigue disgregar a los miembros del grupo de acosadores, el principal instigador se amilana y arruga. El ejemplo o modelo mítico de la maldad en complicidad es el de las hermanastras feísimas de la Cenicienta. Si la Cenicienta no consigue ir a la fiesta del baile ayudada por los ratoncitos, la situación puede prolongarse hasta su vejez.

Se podrá negar la existencia de la maldad, su magnetismo, se podrá justificar todo en el descarrilamiento de las personas mayores o menores por razones multifactoriales sociales, etcétera, eso ahora no importa. Tampoco importa demasiado la forma que adquiere la violencia y la agresividad en las mujeres y en los hombres. El asesinato confeso de la niña de Seseña, por otra niña de 14 años, al parecer está originado en la revalidad por un chico. También porque tenía los ojos azules. El crimen tuvo una violencia brutal que incluso hace pensar en la familia de la víctima en la participación de otra u otra personas. Y se dice que la niña asesina confesa no ha mostrado muestra alguna de arrepentimiento. Por si alguien tenía alguna duda de que no está en su sano juicio. Hoy se decía también que la niña que ha confesado, de la que ya se omite hace horas el hecho de que es de origen cubano (supongo que por la cosa de la alianza de las civilizaciones y porque ya debe de haber mar de fondo), tenía en su Tuenti una imagen "de una muñeca con las venas cortadas" (una niña que se cortaba la muñeca y no por su dorso con un cuchillo enorme, en realidad). Ay, la prensa. Qué obsesión. Lo que no se ha dicho es si la web la actualizó después del crimen o si el decorado es anterior. Estas situaciones nos dejan atónitos porque tal vez a lo que sí ya nos acostumbramos es a la idea de que Circe convirtió en cerdos a los amigos de Ulises y a la de que Livia Drusilatour operators), también podríamos decir que en otros países de Europa hay más crímenes de menores. Y com-pa-rar, a-na-li-zar, cla-si-fi-car, juzgar, sobre todo juzgar, no puede empeorar las cosas más de lo que ya lo están.

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4.4.10

Post 424: Los iconoclastas requeteintegrados y el marfil de las torres


"Fue entonces cuando, al comparar con los obreros y campesinos a los intelectuales que no se habían reeducado, encontré que éstos no eran limpios y después de todo, los más limpios eran los obreros y campesino, quienes aún con sus manos negras y sus pies sucios de boñiga, eran más limpios que los intelectuales burgueses y pequeñoburgueses. Esto es lo que quiere decir un cambio de sentimientos, un cambio de una clase a otra. Si nuestros artistas y escritores provenientes de la intelectualidad desean que sus obras sean bien acogidas por las masas, tienen que cambiar y transformar sus ideas y sentimientos. Sin este cambio, sin esta transformación, nada bueno podrán hacer y serán unos desadaptados". (Mao Zedong, Intervenciones en el foro de Yenán sobre arte y literatura, 1942)

"Cuando alguien toca el laúd, independientemente de que haya alguien presente o no, debe comportarse siempre como si estuviera en presencia de un superior. El cuerpo erguido y recto, el espíritu claro, la mente con calma, la mirada concentrada, serenos los pensamientos. Entonces el tacto de los dedos es naturalmente correcto y las cuerdas no emiten sonidos equivocados [...] El laúd se toca para cultivar la sensibilidad, por tanto no debe pretenderse ganar fama con ello. Si te encuentras con un alma gemela, tocas; si no, mejor dejar el laúd en su estuche y reservarlo para el disfrute individual. Si tocas el laúd ante genete a quienes no gusta, o ante personas caóticas y vulgares que sólo alardean de sus cualidades, ¿cómo no avergonzarte? En tales casos hay que ocultar a toda costa que se sabe tocar el laúd". (Wu Che'n, Diez reglas para tocar el laúd. Siglo XIV)

"Não sei, meus filhos, que mundo será o vosso.
É possível, porque tudo é possível, que ele seja
aquele que eu desejo para vós. Um simples mundo,
onde tudo tenha apenas a dificuldade que advém
de nada haver que não seja simples e natural.
Um mundo em que tudo seja permitido,
conforme o vosso gosto, o vosso anseio, o vosso prazer,
o vosso respeito pelos outros, o respeito dos outros por vós.
E é possível que não seja isto, nem seja sequer isto
o que vos interesse para viver. Tudo é possível,
ainda quando lutemos, como devemos lutar,
por quanto nos pareça a liberdade e a justiça,
ou mais que qualquer delas uma fiel
dedicação à honra de estar vivo. "
[...]
Jorge de Sena, Carta a meus filhos sobre os fuzilamentos de Goya (1959)


a sabemos más o menos lo que hizo la revolución cultural maoísta con los taoístas "desadaptados", incluso si contamos los que se suicidaron para acabar antes. Wu Ch'en se había muerto ya en el siglo XIV. Qué difícil reunir aquí, como en una "mesa de revuelta" como la que rescató Camilo José Cela como técnica literaria, elementos tan dispares y de épocas tan apartadas. De hecho, por mucha claridad y orden que quisiera imponer el maoísmo al distinguir tan bien un intelectual burgués de un intelectual pequeñoburgués, un campesino, un obrero, el cambio de la transformación, las manos negras de los pies sucios, etc., ya sabemos que no todo es ni fue tan claro. Lo que si está claro, decimos, es lo que hizo el maoísmo con los "desadaptados" por el bien común. También sabemos que si el segundo texto, el de Wu Ch'en, lo tomamos quisquillosamente, en un momento descalificaremos esa "presencia de un superior" como algo desdeñable desde nuestro punto de vista occidental y después de los logros de la libertad del siglo XIX, pero lo he elegido como una de las muestras o pruebas de que el taoísmo no se puede tildar de pequeñoburgués ni de burqués siquiera y para resaltar como se perfila la idea del ¿individualismo? ante el Gran Salto.

Mao para vencer el individualismo decadentista se erigió en una figura omnipresente y su personalismo fue cosa de 325 cinturas mayor al de Barak Obama, que ya es decir. De hecho, tal vez si no fuera por eso leeríamos sus conclusiones al foro de Yenán con más simpatía o empatía y diríamos, si, los intelectuales no están limpios. También hay ahora "intelectuales" pringados hasta las orejas. Volví esta semana al Facebook y veo que todo sigue igual, más iconoclastia que heterodoxia, como en los blogs mucho Barça y poca poesía, escaso cuajo, poco valor.

Foto: Doroti Danini (aunque hay un pobre hombre que -sic vos non vobis- se la atribuye)
*
Dejo para otro momento y para otros la república ideal de Platón, sin poetas. Me parece que es la primera vez que escribo la palabra "Platón" en *ALFB y no se me ocurre ninguna otra razón ni ocasión ahora para incluirla más adelante, ni siquiera en otra "mesa revuelta" o collage sobre la bondad o cualquier otra gran idea abstracta. 

Los textos taoístas sobre el laúd o pi-pa son numerosos y muchos de ellos coinciden en dar el consejo de que nunca se debe tañir cuando como hoy llueve ni ante gente que no puede apreciar la música. No se deben echar perlas a los cerdos, dijo también San Mateo (Mt 7,6). Con todo el respeto por los cerdos, evidentemente, que yo los prefiero a muchas personas.

Miss Yao Lee - Méi gui méi gui zuì jiao me (1940) (Rosa, rosa, te amo)

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