23.5.10

Las entretelas

Para el Crítico Constante
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“El 28 de junio de 1914, aproximadamente a las once de la mañana, Francisco Fernando y su esposa fueron asesinados en Sarajevo, capital de la provincia austro-húngara de Bosnia-Herzegovina, por Gavrilo Princip, extremista serbio y uno de los varios asesinos controlados por La Mano Negra, grupo terrorista serbio. El acontecimiento, conocido como el Asesinato de Sarajevo, fue uno de los desencadenantes de la Primera Guerra Mundial.
Es muy poco conocida su costumbre de llevar la ropa siempre impecablemente planchada y abotonada; hasta tal punto llevó este gusto por la pulcritud que se hacía coser la ropa durante los desfiles o paradas militares, para evitar que las solapas se abrieran con el viento. El día del atentado el hecho de llevar la casaca cosida impidió que se le pudiese socorrer a tiempo, tapándole la herida de bala o deteniendo el flujo de sangre con un simple pañuelo, lo que originó una hemorragia abundante y la consiguiente muerte” (Wikipedia)
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El archiduque de Austria Franz Ferdinand y su familia, el año 1913


e acuerdo de que mi libro de texto de 8º de E.G.B. (Educación General Básica) tenía una ilustración del atentado de Sarajevo y también me acuerdo de que el doble asesinato del archiduque y su esposa se atribuía a La Mano Negra. La niña de la derecha, Sophia von Hohenberg, luego pasó unos años en un campo de concentración, de manera que la foto revela un instante -como suelen decir los cortos de léxico- “histórico” en “un marco incomparable”. Lo que no se suele explicar es que primero atentaron contra el heredero del trono austrohúngaro con una bomba y que después, fuera de los planes de la recepción bosnia, cuando iba a visitar al hospital a la única víctima, fue disparado en el cuello por Gavrilo Princip. Esto de llevar la casaca cosida es un detalle que no nos puede hacer creer que podía salir con bien de una herida de fuego tan sangrante. Pero tiene su qué. A mí me cosían los bolsillos de la bata del colegio, de niña, y no me hacía ninguna gracia. Supongo que lo hacían para que no pusiera las manos en los bolsillos y no me enganchara con los ángulos de los pupitres. rasgándolos. No era más digna la circunstancia de otros niños, que llevaban los pañuelos de sonarse atados a una veta blanca que a su vez estaba atada al fondo del bolsillo. La veta tenía el largo justo para usar el pañuelo y se excusa decir que a veces algún niño lo llevaba colgando inadvertidamente y manifiestamente usado. Esta imagen tan de lamentar sólo ha sido superada en vida mía por la visión de una compañera de trabajo que salió de un sitio que sólo ella sabía con el body desabrochado. Es decir que las partes anterior y posterior del underwear negro colgaban por encima de su pantalón (por delante y por detrás respectivamente) dado que los corchetes se habían desabrochado. Como llevaba una media hora desaparecida, como otro compañero, la cosa fue comentada durante los sucesivos turnos de la merienda con más mofa que escarnio.
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Otra curiosidad viene del mundo del toreo, puesto que se suele decir que la taleguilla (el calzón del matador) es como una segunda piel, como todo el mundo puede apreciar a poco que se fije. Lo que no se suele decir es que la pernera izquierda cuenta con 2 cm más de tela que la derecha, puesto que de ese lado se cargan los genitales. Hace unas décadas, cuando se hacían los trajes a medida, el sastre le solía preguntar a los señores “¿A qué lado carga?“, pregunta que nos hace inferir que no todos los hombres “cargan” al mismo lado y que la confección o prêt-à-porter ha impuesto un patrón simétrico. Que yo sepa. La moda de los pantalones caídos o de tiro bajo proviene de las cárceles de los Estados Unidos, donde la talla única de los uniformes y la prohibición de usar cinturones originó ese estilo, que se ha acabado imponiendo en gran parte de la juventud de todo el mundo.  Es bien curiosa esta transferencia de hábitos. En el siglo XVIII, como ya vimos en el post dedicado a “La ropa exterior”, lo que se dice bragas bragas solo las llevaban en Europa las prostitutas, las aristócratas y las limpiadoras de  ventanas. Y por razones similares, el límite entre la ropa exterior y la ropa interior y entre la ropa superior y la inferior es un terreno bastante holgado. A lo que nada más tengo que añadir que para mí en la compra de un abrigo es definitivo el forro. Me tiene que gustar el forro. Tengo debilidad por la seda y el raso y mi predilección está por los colores que se irisan o de ala de mosca. Una manía como otra cualquiera.

Pienso en Pájaros de barro, la canción de Manolo García del álbum “Arena en los bolsillos”. Siempre o casi siempre llevo una hoja de laurel en un bolsillo. El olor que encierra, cómo corona la testa de los poetas y los héroes con su verde peremne, cómo culminan la cazuela de sardinas en escabeche. En raras ocasiones, cuando he tenido que pasar por un trance o una misa negra, consigo una semilla, ese símbolo de esperanza, de plenitud, de sencillez, de humildad, de disposición. No hace falta recurrir precisamente al huayruro amazónico ni a fuerzas telúricas esotéricas, aunque tampoco es que yo sea partidaria de esa manía contraria que han adoptado los científicos (de producir sandías sin semillas). De hecho se suele creer que los alimentos integrales bla bla bla bla bla bla, cuando de lo que se trata es de que incluyan el germen, que estén íntegros. Un donut nunca será integral puesto que por mucho que lo plantemos por los métodos más sofisticados, jamás (?) producirá otros donuts. A veces llevo la pepita de una manzana simplemente.

Por si el tiempo me arrastra
a playas desiertas,
hoy cierro yo el libro
de las horas muertas;
hago pájaros de barro…
hago
pájaros de barro y los echo a volar.

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21.5.10

Otra ley


A mi padre

Parce mihi, Domine, nihil enim sunt dies miei |
Spare me, Lord, since my days are nothing |
Señore, déjame solo pues mis días son un soplo
(Job 7:16)
"Parce mihi domine", Christobal de Morales (Jan Garbarek & Hilliard Ensemble)

Ya se levanta el héroe del domingo
ya ruge su caballo de metal,
ya se cala la gorra y acelera,
la ciudad queda atrás.
Unas gotas de lluvia en la comida,
no te preocupes pronto escampará.
Concha, coge a los niños que parece
que la cosa va a más.

Adelante hombre del seiscientos
la carretera nacional es tuya.
(doble bis)
"Adelante hombre del 600" (Desde Santurce a Bilbao Blues Band)

Teníamos un amigo mío y yo una broma que retomábamos a menudo sobre una tercera persona, un médico, que había conseguido por la ley del mínimo esfuerzo llegar a trabajar muy poco o casi nada y eso sin esforzarse. Porque el logro de ese señor estaba en no hacer nada pero realmente sin hacer nada de nada de la muerte. Me intento explicar mejor: la mayoría de mortales cuando queremos evitarnos una labor nos metemos en una batería de complicaciones que además por su excepcionalidad resultan muy cansadas y acaba uno pensando que hubiera sido mejor hacer lo que había que hacer y ya está. Aquel médico descansaba una cierta parte de su estrategia  en la posesión de dos despachos que no sé bien qué razones había justificado. De manera que aunque no estaba en ninguno de los dos podía parecer que estaba o en tránsito o en alguno de ellos pero siempre en el opuesto. Todo esto se respaldaba en la ausencia total de la megafonía en el hospital, que se impuso por el abuso que de ella se había hecho (para dejar en evidencia a fugados). Es decir, había personas que se habían dedicado en el hospital a lanzar mensajes sucesivos a través de la megafonista de manera que todo el mundo se acabase enterando de que el buscado estaba más perdido que un pulpo en un garaje. Pero lo de los desaparecidos en combate o escaqueados es otro tema. El de hoy es el del mínimo esfuerzo, cuya ley nos dejamos en el post previo deliberadamente olvidada. Y eso que tocamos la cuestión de la indigencia que suponen las adhesiones a campañitas de opinion y presión como las de Facebook.

Yo a veces me acuerdo de mi abuelo y padrino, que fue estibador en los muelles de Nueva York muchos años, o -por el  otro costado- me acuerdo de mi abuela que iba a lvar a mano no al lavadero público sino a un manantial que estaba bastante alejado del pueblo. Quien tal vez tuvo el trabajo más duro fue mi otro abuelo, que trabajó en el mar (en los caladeros de la Costa da Morte), y hasta percebeó, y en unos tiempos en que no había ropa de mar ni radio ni Protección Civil ni nada de nada. Además era muy friolero, y el frío en el mar es atroz. También lo considero un trabajo durísimo porque a veces no pescaban nada y entonces no cobraban. Así que, en resumen y para abreviar, mi trabajo nunca me ha parecido penoso ni nada que se le parezca. Bien es verdad que conozco la fatiga, sobre todo de los ojos y de la cabeza, pero también lo es que el descanso se recibe mejor cuando estamos cansados. Y hasta me obstino u obceco en creer que gran parte de los problemas psicológicos y parapsicológicos que tenemos es porque no nos cansamos de verdad. Y eso que es común cuando le preguntamos a la gente cómo está que se obtenga por respuesta "Cansado" o "Cansada".

También es otra verdad como una catedral o como una pirámide laica si quieren, que el buen uso de la voluntad ayuda mucho a no cansarse in-ne-ce-sa-ria-men-te. Si no estamos divididos por dudas, vacilaciones y algo muy pero que muy inferior, las chorradas, parece que nuestra voluntad va más dirigida y es más firme y certera. Sólo eso, y la buena mecánica de los Seat 600, explica que tantos españoles llegaran con éxito a sus lugares de veraneo y/o pueblos originales. Mi padre nos llevó y nos trajo 4 veces a Finisterre, que está a más de 100 quilómetros de La Coruña, con un Seat 600 D blanco. Total, unos 1300 quilómetros ir y los mismos o hasta más para volver. Lo que no recuerdo es si las puertas eran del tipo llamado "suicida" (que se abrían de delante hacia atrás) o si eran como las de la foto. Salíamos a eso de las 5 de la mañana de un día y llegábamos por la noche del día siguiente. Íbamos casi de un tirón, con alguna paradita para dormir un par de horas o para comer y beber. Sin teléfonos móviles, sin refrigeración y con una red de carreteras muy desigual. El periplo, visto desde este año de Nuestro Señor de 2010, era no heróico sino intrépido y hasta temerario. Atravesar los bellísimos secarrales de la meseta de Castilla con más que unos bocadillos, vino, leche y fruta, sería ahora una aventura como las que les preparan a los ejecutivos para tonificar sus chuchurridas adrenales. Lo que pasa es que se hacía con ilusión y con ganas. Si bien es cierto que había algunas casas de comidad y alguna gasolinera que otra (mi padre usaba Normal 86), también lo es que el socorro lo hacían muchas veces los camioneros. Ellos sí que se merecían un post.

Todo esto lo digo para: 1) No dejar de lado la ley del mínimo esfuerzo, que anteayer descuidé; 2) Señalar que como principio de economía es una ley totalmente aceptable siempre que no sirva para caer en la indigencia vital sino como modelo de sencillez y eficiencia, y 3) como homenaje a aquel utilitario que salía airoso de todas las dificultades y sin el cual es imposible explicarse la España de los sesenta y los setenta. Si no recuerdo mal el nuestro costó 60.000 pesetas (unos 361 euros), pero ¡qué 60.000 ptas. más bien gastadas!

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19.5.10

Juzgados por la ley de Murphy (1)

"Pero un buen día, el desastre, un policía honrado hace su aparición.
[...]
Irma la Douce - ¿Usted es nuevo aquí, verdad?
Gendarme Nestor Patou - Hace seis meses que estoy en la policía. Estaba de servicio en el Bosque de Bologne junto al lago donde juegan los niños, ¿sabe usted? Allí obtuve este medalla.
Irma la Douce - ¿Por no dejar que pisaran el césped?
Gendarme Nestor Patou - No. Salvé a un niño de morir ahogado con la respiración boca a boca. Pensaron que podía hacer cosas grandes y me trasladaron aquí.
[...]
Moustache - Ser honesto en un mundo deshonesto es como desplumar un pollo contra el viento, te llenarás la boca de plumas.







ack Lemon hizo y bordó el papel de Nestor Patou en la película "Irma la dulce" (Billy Wilder, 1963). Patou es un pobre infeliz honesto gendarme que recordaremos que fue a parar a los alrededores del mercado de Les Halles en París, donde se estrena en su nuevo destino con una redada de prostitutas. Al ser sospechoso de soborno tiene que abandonar el cuerpo. Además se enamora de Irma la Douce (Shirley MacLaine), una de las prostitutas del Hôtel Casanova. Como en "El apartamento", Billy Wilder consigue tratar temas que en otros directores pasarían a ser meramente sórdidos con lucidez y ternura ejemplares.
*
Seguramente lo que a mí me marcó más en mi oficio, no fue el dominio de las normas anglo-americanas de catalogación o mis sucesivas relecturas del manual del indizador de la National Library of Medicine y la Clasificación Internacional de Enfermedades. Lo que a mí me marcó más fue la lectura de la novela Els sots feréstecs (1901), de Raimon Casellas, que simplificando mucho sería la representación del intento del artista o de cualquiera en transformar  la sociedad, ni que sea la de su entorno inmediato. La traducción del catalán al español sería algo así como "las hondanadas indómitas" o "por domesticar" o "salvajes", y sugieren un paisaje un poco como el de Cumbres borrascosas poco más o menos. En realidad el argumento gira en torno a un joven sacerdote que está destinado a un pueblo del Montseny en que -para empezar- la parroquia está en estado ruinoso. Los intentos del cura por intentar suavizar y humanizar la vida de los montañeses se ve correspondida con la crueldad cerril regodoneada de los lugareños y por la naturaleza del lugar, áspera, que se impone como protagonista.
*


Servidora, como tantos otros, como el gendarme Patou, pretendía no tanto dejar su huella como pretender mejorar las cosas limpiando, fijando y dando esplendor. Pero pronto una se da cuenta de que lo que parecía una rascadita es un resquebrajamiento. Lo que parecía un poquito de suciedad o cochambre de nada es el tapón de un cúmulo de mierda que se desmanda y que pronto hace suponer que lo mejor es reponer el freno y dejar todo cual estaba. Sólo algunas personas -sean gendarmes, curas o lo que sean- son capaces de sobreponerse a ese descubrimiento y mantener no ya la ingenuidad del primer día pero sí al menos la sensatez, el pragmatismo, y el prurito profesional de hacer las cosas bien hechas, y que a quien Dios se la da que San Pedro se la bendiga. La frase, más que nada es mi tributo a Sancho Panza, de la que todos los españoles tendríamos que aprender un tanto.

Servidora, además del pragmatismo ha utilizado mucho el posibilismo lo lo que yo entiendo por posibilismo, en su primera acepción:

"Tendencia a aprovechar para la realización de determinados fines o ideales, las posibilidades existentes en doctrinas, instituciones, circunstancias, etc., aunque no sean afines a aquellos".

Me explico: cuando alguna vez se me ha dado a entender v.g. que mi labor no era valiosa (por decirlo de una manera rápida), entonces yo aprovechaba para pedirme la jornada intensiva. Como no era necesaria bien podía simplemente limitarme a cumplir una jornada reglamentaria sin estiramientos. Es decir, en situaciones adversas siempre intento encontrar un resquicio favorable. Y siempre lo hay. Lo que ocure es que hay que tener la cabeza bien puesta. No ser ni altanera ni ponerse cabizbaja. No hay circunstancia por penosa que sea que no tenga su contrapartida. Por eso siempre es tan fácil que las víctimas se conviertan en cómplices y los cómplices en verdugos. Y por eso no es fácil juzgar.

Dicho lo cual hay que seguir abundando sobre la certeza de que Patou, Mossèn Llàtzer y yo misma somos fundamentalmente y patéticamente honrados y siempre lo seremos. De hecho el gendarme Patou se llega a convertir en el chulo o macarra para que ella no tenga que trabajar, para lo cual él tiene que trabajar muy duro en Les Halles el resto del tiempo para conseguir dinero. De esta manera rompe el círculo vicioso pero se desloma de tanto cargar reses desolladas y de cumplir doblemente como supuesto cliente (aunque lisiado de guerra) y como amante de la prostituta. Al lado de esto está, no lo confundamos, el factor de la ignorancia -en los dos sentidos de la palabra ignorar- de las leyes o su tergiversación, su prevaricación (maquiavélica o no) y hasta su manipulación (trampas). Y no me refiero ni a la ley de Murphy, ni a la ley de la gravedad, ni a la de la jungla, ni a la ley del más fuerte ni al oro de ley ni a la regla del tres. Me refiero a las leyes de nuestro sistema jurídico y a la jurisprudencia, a las leyes del cuerpo consuetudinario y hasta a normas elementales de convivencia. ¿O es que al juez Garzón se le va a juzgar por la ley de Murphy?

http://albumdetiempo.blogspot.com/2010/05/juzgados-por-la-ley-de-murphy.html

18.5.10

La tercera opción

l alcalde socialista de Barcelona, Jordi Hereu (cuyo sueldo es de 178.000 euros/año, superior al del Presidente del Gobierno de España) o su consistorio, propusieron esta semana atrás una consulta a la ciudadanía sobre la remodelación de ese tramo de la Diagonal, de 3,8 km de longitud. Podían votar todos los mayores de 16 años siempre que estuvieran censados en Barcelona, cosa que abarca una cifra total de 1.414.783 posibles participantes. La consulta inicial estribaba en dos opciones llamadas "A" (bulevar) y "B" (rambla). Después se añadió la opción "C" por iniciativa del partido CIU (Convergència i Unió). La campaña ha costado cosa de 3.000.000 de euros o tal vez más, según quien haga las cuentas, y la participación ha sido escasa, del 12,17%.
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La consulta además de haber resultado cara tuvo un desarrollo tórpido por lo que respecta al aplicativo wébico awebonado, de manera que incluso el alcalde no pudo votar en una primera intención y ante las cámaras, aunque fingió hacerlo. Tenemos mucha gente preparada para saber leer en los labios y parece mentira que aún no se hayan enterado nuestros representantes. Bueno, lo cierto es que Hereu no ha sido elegido por el pueblo. El caso es que Hereu admitió a toro pasado que no había podido votar. Además, al conocer los resultados del polémico referéndum, cesó el Primer Teniente de Alcalde, Carles Martí, que había sido el responsable de impulsarlo.
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La opción "C" obtuvo 137.474 votos (de 172.161 votantes, 76.555 a través de internet). Desconozco las razones de 136.474 personas para haber elegido la opción de no tocar la Diagonal y dejarla de momento como está, pero puedo hablar de que yo voté por esta opción y que sé porqué lo hice. Lo hice para que nuestro ayuntamiento no se endeude más y porque ya hay bastantes obras públicas en Barcelona. Puedo estar equivocada y a lo mejor ese berenjenal es muy conveniente para algunas personas e incluso para muchas personas. Pero también, puestos a cuestionarse todo, por qué no pensar que Carles Martí era menos responsable que Jordi Hereu de haber dado ese faux pas. Como hace unos días dimitió Itziar González, concejala del distrito de Ciutat Vella y por otra parte arquitecta, también estoy dispuesta a cuestionarme si no habrá una crisis más profunda en el pleno.
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Lo que no estoy dispuesta a admitir desde ningún punto de vista son afirmaciones como ésta:
"Es lo que ahora han hecho a propósito de la reforma de la Diagonal. ¿Que si el bulevar o rambla? A los señores Xavier Trias y Fernández Díaz tanto les daba. La cuestión era otra para la derecha. La cuestión era humillar al alcalde y propinar a la izquierda municipal su primera derrota desde 1979" (Enric Company en "El País")
·
Para los que no conocen esta ciudad, Xavier Trias es candidato por CiU para la alcaldía de Barcelona y Alberto Fernández es concejal y presidente del grupo municipal del Partido Popular de Cataluña. Éste último, por cierto, descubrió que alguien había suplantado su identidad y había votado por él. No tengo la menor idea de quien es el Sr. Enric Company (la primera impresión es además disuasoria) y no tengo nada personal ni impersonal con él, pero su calado ilustra muy bien cómo funcionan algunas capas de la política y la prensa clientelar, y un cierto sabor antidemocrático que las imbuye. Lo único que se puede decir a favor de "El País" es que alguna vez hay algún artículo bueno e incluso ocurrente, como el de aquel que ha comprado la consulta de Hereu con el referéndum de Felipe González sobre la entrada de España en la OTAN. El artículo de Company un poco se parece a la reacción del lehendakari Juan José Ibarretxe cuando le sucedió Francisco Javier "Patxi" López Álvarez. Hay gente que no puede aceptar las consecuencias del juego democrático.  Si ganan es que son los mejores, si pierden es que hay trampa. Como no ha salido su opción "A" el alcalde está como diríamos en catalán enrabiat ("rabioso") y la claque y simpatizantes inyectan o intoxican a las turbas con ideas paranoicas que insultan la inteligencia media y hasta la media-baja. Lo raro es que en el Facebook no se haya lanzado una campaña de esas que una no sabe muy bien de donde vienen y a las que la gente se adhiere sin pensárselo ni informarse mucho con un sentimiento muy afín al linchamiento, de gregarismo festivo ideal como antídoto de la lucha real y responsable, y cuyas consecuencias desconocemos. 
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Bromas aparte, a mí lo de la Diagonal me recuerda la Nerópolis de "Quo vadis" (Mervyn LeRoy, 1951) e incluso el parecido de Peter Ustinov como Nerón con Jordi Hereu es más que notable. ¿Se acuerdan ustedes de la escena de la maqueta de Roma y Peter <ustinov con su idea delirante sobre Nerópolis? Pues, en mi modesta opinión, lo de la consulta de la Diagonal parecía un delirio de Hereu, la Heréupolis con sus palmerales y todo amueblado con la marca BCN.
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La opción "C" o tercera opción es para mí como la "Tercera España" que acuñó Madariaga y de la que ya hablábamos días atrás. No hay por qué pensar que sólo hay dos opciones, aunque a algunos les convenga la confrontación a toda costa sobre todo antes de las elecciones. Conviene la tensión, dramatizar, para ser más exactos, como dijo Rodríguez Zapatero a Iñaki Gabilondo. No ´se por qué hay que alimentar la idea de que categóricamente apoyar a Garzón es apoyar a las víctimas del franquismo. Como si de la Guerra Civil hubiera salido otra cosa que no hubieran sido víctimas. ¿Propaganda? La famosa "segunda opinión" puede llevar a buscar aún una tercera y así hasta aclararse. Ojalá la opción "C" se convierta en un ejemplo de convivencia, de entropía, y que no salga tan clara.



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16.5.10

Ojo por diente por ojo


"Arrieros somos y en el río te veré".
Dimas Carballo Vázquez

imas Carballo Vázquez fue compañero mío los años que estuve trabajando en el Archivo del Hospital de Bellvitge e incluso hicimos alguna guardia juntos, y la frase que introduce el post es una de sus creaciones. Siempre supusimos que era una mezcla entre "Arrieros somos y en el camino nos encontraremos" y "De perdidos, al río", pero nunca se sabe. A mí en realidad me hubieran tocado poquísimas guardias con Dimas, pero desde que apareció un día por Carnaval vestido como Sissí Emperatriz, su compañera de guardias en la parrilla declinó ese honor. En su tiempo libre, que era poco, Dimas pintaba unos cuadros en los que no faltaba el detenimiento de los maestros flamencos pero que se centraba en detalles de braguetas que a su vez recreaban el martirio de la crucifixión, o en unas cocinas extrañísimas como las que se imagina una que habría en una pesadilla de Dalí. Les prometo que no hay otra manera de decirlo. Dimas se manejaba muy bien con el color, cosa que yo siempre he admirado. Y la frase, creo, viene a cuento por la ilustración (y de ahí el título de una transfigurada ley del Talión). Está claro. O ya se irá aclarando, que no hay que ser impacientes.

Flora, de Tiziano (1515)

Esta mañana tomé algunas fotos en la calle Ferran, de la cual me había desviado para tomar un atajo y plantarme en la Plaza Cataluña para seguir con un "safari" fotográfico que se había empezado tres horas antes en el cementerio de Pueblo Nuevo (Poble Nou). Cuando me metí en el call se oyeron unas campanas tocando a gloria o a armisticio. Ojalá hubieran tocado a armisticio (ojo por diente). Tanto sonaban, porque esa calle además está empedrada, que me decidí a desandar lo andado y volver hacia la Iglesia de Sant Jaume o Santiago o Jaime o Jacobo o Diego. Allí estaban 2 bueyes, un boyero, y una carreta cuyo palio imitaba la Sagrada Familia de Gaudí en miniatura y guardaba el simpecado rociero verde. Y estaban los peregrinos que partían hoy para llegar a Almonte (Huelva) el día de Pentecostés, según tengo entendido. Las hermandades de Barcelona irán en avión y se acercarán a Rociana del Condado, desde donde caminan hasta la ermita del Rocío. 

Después de haberme referido en el post anterior al cada vez menos estimulante Google y toda su artillería de Google Analytics, Google Trends y demás, sólo cabían dos posibilidades para volver las aguas a su cauce y vernos en ese río en el que nos gusta vernos: apelar a nuestro sentido como caminantes o a nuestro sentido como cazadores. Así que ha sido bonito y emocionante encontrarme allí en medio de los peregrinos como una cazadora que no caza ni una sola pieza pero que dispara con la cámara y sale a la aventura como saldrían los cazadores del Paleolítico. Algo nos debe quedar en los surcos de nuestra materia gris de aquella humanidad que tenía que salir a cazar para sobrevivir. Precisamente hay quien cree que la mitad de las neuras que tenemos o quizás más -según quien lo cuente- viene del sedentarismo y de la seguridad. Lo que nos queda de todo aquello que alguna vez fuimos como especie es un nomadismo de medio pelo (el turismo) y las romerías, que se caracterizan por tener el camino prefijado y por su gregarismo y lubricidad. Por eso nadie se extrañe que a muchos nos guste salir con la cámara al hombro al buen tuntún, a la flor del berro, y a la búsqueda de una toma buena, de una buena impresión.

La mansedumbre de los bueyes también se aviene con la primavera de los sentidos. Aún no hace ni cinco días que tuvimos la Feria de Sant Ponç (hierbas, regaliz, frutas confitadas, cabello de ángel y miel), con su estallido de colores y aromas florales. La celebración probablemente está emparentada en los Ludi florales romanos, pero está claro que no todo se puede explicar sistemáticamente con la romanización.

Hoy también había en Barcelona el partido del Barça y el Real Valladolid y la Festa de la bici i els patins, orquestada por el Ayuntamiento. Con la fiesta de la bici y los patines me he topado. De hecho no sólo se ha modificado el tráfico rodado de los vehículos públicos y particulares de la zona por donde transcurría "la fiesta" sino que era poco menos que imposible atravesar las calles por donde circulaban a gran velocidad, ruidosamente y sin seguir ninguna norma de circulación. La fiesta promueve unuso de la vía pública que no sabríamos si situar en el preregrinaje de abordaje, en el gregarismo que tanto fomenta nuestro ayuntameinto o en un vandalismo en dosis homeopáticas. Por la misma razón de que los municipales ven con buenos ojos el movimiento okupa pero nos gravan con el catastro a los que estamos dispuestos a pagarlo, se imponen unas multas descomunales a infracciones propias del mal funcionamiento del tráfico pero se permite que las bicicletas y los patinadores circulen por donde les da la gana, sin seguro, y en la dirección que les conviene sin comportarse ni como vehículos, ni como peatones, pero gozando de las escasas ventajas que en un momento dado pueden tener unos u otros. Yo estuve circulando en bicicleta unos pocos años hasta que el año pasado la abandoné en una esquina a su suerte. Hasta las narices. Por eso digo ojo por diente por ojo.

7.5.10

A flor de piel

ermítaseme que enfoque el asunto del rubor no por el lado patológico (eretufobia o eritrofobia) sino por el lado más despreocupado (*), que es el del tono general de este pobre blog. Se dice que el rubor es una especie de atavismo por el cual algunas personas señalamos nuestra honestidad y que su función es exactamente la de que se nos elija para formar una familia más o menos estructurada, la de inspirar confianza. Saber que ponerse roja sirve de algo hace llevar con más conformidad un desarreglo o mecanismo que recuerda el de los perros cuando se les eriza la pelambre del espinazo y que tiene el efecto contrario al de los camaleones cuando quieren pasar desapercibidos.
Otra razón que me lleva a sobrellevar mis alteraciones cromáticas es que hay más gente igual. Una prima mía tiene además los capilares tan a flor de piel que si le das un beso en la mejilla le queda como si le hubieran dado una bofetada. De todo lo cual y más deduzco que lo viene viene por el costado de los Marcote (que son muy sentidos y sufridores) y que podría ser mucho peor.
Una vez estaba yo en una librería ya desaparecida (la Librería Francesa, en el Paseo de Gracia de Barcelona) y vi entre las novedades un libro de un amigo mío. Cuando estaba hojeándolo apareció por la puerta y me puse como un pimiento. Él se puso como un tomate.
Dado que aquella situación estaba tomando un cariz purpúreo, me presté a quitarle importancia diciéndole: "Que consti que jo em poso vermella perquè sóc vergonyosa, y tú tímid" (Que conste que me pongo roja porque soy vergonzosa, y tú por tímido"). Yo sé que hay personas que no pueden distinguir entre las dos palabras y que las usan indistintamente. Creo que para los romanos la verecundia era una virtud, mientras que timidus nos habla de "temor".  Taambién hay personas que no pueden distinguir entre la velocidad y el tocino y que no pueden sacar la lengua doblada, así que -aún tomándolas en consideración- no les dedicaremos más esfuerzo.

Agustín Romero Barroso, poeta en Llerena. Ponerse colorao (25 de marzo de 2008)
*
Bien es verdad que la mayor parte de las veces ese agolpamiento de la sagre es mucho más rubicundo que el propio del clímax erótico ("Le sommeil" de Gustave Coubert) o el de la cólera, y que conduce a malentendidos. Y que los que nos ponemos como tizones damos la impresión de haber sido pillados en falta o de esconder algo o qué sé yo.
Hay unas ciertas personas a las que solo se les ponen rojas las mejillas, como a Heidi, o bien las orejas. Pero lo de las orejas no sé si obedece al mismo mecanismo de la honestidad del que hablábamos al principio. Además casi nadie lo percibe más que como una extravagancia térmica del cuerpo y ya está.
Como seguimos sin querer hacer del rubor facial un problema fóbico, tal vez podríamos defender una hipótesis basada no en la demostración de nuestra honestidad sino en una advertencia de aposematismo. El que es todo lo contrario al camuglaje:
"Entre los animales es frecuente el aposematismo en especies dotadas de medios defensivos potentes, tales como aguijones o colmillos venenosos, o un sabor desagradable. En las plantas, por el contrario, los rasgos llamativos suelen ser signos de coadaptación mutualística con animales, a los que se quiere atraer, no repeler" (Wikipedia)

(*) La ereutofobia ("temor a ponerse rojo" puede llegar a ser como la hiperhidrosis ("sudoración excesiva"), un problema. La solución quirúrgica para ambos trastornos es una simpactectomía o inutilización -reversible o no- de unos nervios que se supone que no servirán para mucho más. El caso es que la operación no deja de entrañar sus riesgos y el menor es que se le queden a uno los párpados caídos y tenerse que someter a una reparación blefaroplástica que a su vez también puede complicarse.

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