29.4.11

Entre la decadencia y la degeneración (Eva Posas)

"O que queira percebes que molle o cú por eles" (*)
"Mientras haya burros, iremos a caballo"

Aunque aparentemente el proverbio podría resultar una frase adversativa (aunque haya burros, iremos a caballo), la frase eleva a la paremiología popular la circunstancia por la cual simpre habrá abusos en tanto haya quien se deje ser abusado. Por esta razón la página de hoy incorpora una montura peculiar. Alguna foto hay también con avestruces montadas en horcajadas o incluso montadas "a la amazona", de lado. No he podido identificar la fotografía, pero con toda probabilidad pertenece precisamente a la granja que hubo o hay en California, la Cawston Ostrich Farm en South Pasadena. Se ofrecen en Ebay algunos anuncios antiguos de esta granja en los que se anunciaba la venta de plumas a 2 o 3 dólares, según el tamaño, cosa que hace pensar en lo lucrativo y prospectivo de ese negocio. 

Foto de internet
Estuve dudando entre esta magnífica imagen y el famoso "Retrato de una mujer con un abanico de  pluma de avestruz" (Portrait of a lady with an ostrich-feather ban), que pintó Rembrandt van Rijn el año 1660. Pero he pensado que bien podría incorporarlo más adelante si tengo salud. O tal vez incrustraré mejor el "Retrato de una muchacha de azul pálido con un abanico de pluma de avestruz" (1645) de Bartholomeus Van Der Helst. O aún el más antiguo "Muchacha del vestido azul" (1641) de Johannes Corlenisz Verspronck.

Es una maravilla poder "tener" en este pobre blog un cuadro de Rembrandt, o de sus predecesores, o su foto (con los derechos de autor ya prescritos, por supuesto). A pesar de que estamos en un mundo en el que sólo parece que se puede elegir entre la decadencia y la barbarie, yo no dejo de abogar por el más estricto respeto a la propiedad y no me merecen la menor simpatía ni los okupas, ni los que no pagan el metro, ni los que se apropian de textos sin citarlos convenientemente.  Y esto, sin excluír que se debe a que yo tengo que pagar impuestos y el transporte público y a que lo poco que escribo lo escribo con mi esfuerzo, también creo que se puede justificar en mi oficio. Con el mismo prurito que se instauró el ceraunio o asterisco en la crítica textual alejandrina, yo defiendo las comillas y la cita de las fuentes a ultranza. Y esto lo defiendo para mí y para todos. Estoy convencida de que repetir un texto sin citar su autoría y la fuente es simple y llanamente copiar y robar, robar y copiar, como ustedes prefieran.

En la tradición artística -como acabamos de invocar al referirnos a las mujeres con una pluma de avestruz en la pintura flamenca- y en la literaria el tributo, el homenaje y la ampliación o variación de un motivo es uno de los pilares y su desintegración es la desintegración de la cultura. De hecho la cultura, sea la popular sea la de las elites es eso, una puesta en común. Yo no es que considere que lo que yo haga aquí sea cultura ni puesta en común ni nada, pero les prometo por la salud de mi canario que nunca he copiado nada y que intento que mi participación sea de mi propia cosecha. Alguna colega de Estados Unidos se ha indignado y desmoralizado ante lo mucho que se conculcan los derechos a la propiedad intelectual en Facebook, donde la gente cuelga vídeos y audios ajenos alegremente aunque estén en principio protegidos por el copyright. Se dirá entonces que es un espacio privado y que de la misma manera que en un correo electrónico o en un SMS podemos enviar una foto de internet a un amigo para mostrarle algo que nos gusta o que no, también lo podemos hacer en Facebook, que no deja de ser otro espacio privado pero mucho más grande. Los detractores de Facebook también dirán que lo peor de Facebook no es eso y que incluso entre los "amigos" de una página abunda la apropiación de contenidos. Es más, a esta servidora el otro día se le cayeron los palos del sombrajo porque con estos ojos que se van a comer los gusanos vio que una foto que había escaneado y subido a la página de Facebook "Oldfashioned librarian" desde la semana pasada está en una web. De manera que, para ir acabando, es muy probable que por una parte nunca vuelva a colgar ni una sola foto en donde yo salga (1) y que nunca más me deje fotografiar (2) no solo por mi derecho a la propiedad sino también por ese otro derecho cada día más zarandeado, el de la intimidad.
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La desorientación moral y modal (<"modales") que nos acompaña en estos tiempos es tan abrumadora que pretender oponerse a tanto atropello y torpeza con el copy-paste y la flojera de enlaces es poco menos que quijotesco. Sin duda mi frase preferida del Quijote, sobre el que también volveremos, como sobre las mujeres con pluma de avestruz, es aquella de "Gente soberbia y descomunal". Es que les aseguro que sirve para todo tipo de ocasiones. Miren sino: la boda de Guillermo y Catalina de Inglaterra, donde mucho se comenta que no se ha invitado a Blair (porque no pertenece a la Orden de la jarretera) pero sí al presidente de Porcelanosa o a Mr. Bean. Gente soberbia y descomunal. O que ayer "La Vanguardia" no le hubiera dedicado ni una línea a nuestra querida escritora barcelonesa, Ana Mª Matute, que recibió ayer el Premio Cervantes. Gente soberbia y descomunal.

Para acabar el retablo de hoy incrustro otra imagen, aunque es fea a más no poder e intento que el álbum sea bello. Se acordarán de cuando me tuve que referir a que alguien (Eva Posas) se había apropiado de mi traducción de "The two trees", el poema de Yeats... Pues como les dejé un comentario, ayer me armé de valor y fui a ver por donde habían salido. Me permito reproducirlo para que vean si quieren como es cierto que estamos exactamente entre la decadencia y la barbarie. ¡"Difusión cultural"! "Gente soberbia y descomunal".

Dos comentarios en un blog de "difusión cultural"
La difusora se atribuye el texto en la página de inicio y en el comentario admite que no es suyo (¿?)
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Esta no es la primera vez que los indigentes de la "difusión cultural" se comen las comillas y los enlaces y copian un texto o una imagen mía, a pesar de que están bajo una licencia de Creative Commons, pero será la última. Señora Posas: su penúltima frase es lo más cínico que hasta la fecha he leído en vida mía, puesto que lo que está claro es que la traducción no es suya.

Para no acabar el cuento a cajas destempladas -pero les aseguro que Eva Posas que se va a acordar de mis palabras un tiempo si es que lee, que no lo sé- les ofrezco otra traducción original de "The two trees" que está en internet, la de "Como pingüinos en el desierto". Es para mí una enorme satisfacción ver cómo el poema  de Yeats inspira el deseo de trasladarlo a las propias palabras, cosa que sí es la verdadera difusión cultural, y cómo se puede apreciar incluso para el más ciego que cada persona daría una variante en su traducción.

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(*) "El que quiera percebes que se moje el culo"

28.4.11

Carta abierta a Juan



l pasado 18 de julio publiqué una fotografía de una de las ventanas que se ve desde mi salita. Era la ventana de la tuya con los souvenirs porcinos que te habían traído tus parientes sevillanos, colgados del aparato del aire acondicionado. Desde mi apartamento puedo ver a veces el bloque de delante como si viera el número 13 de la rue del Percebe del TBO o como James Stewart veía parte del edificio que había enfrente del suyo en "La ventana indiscreta" (Alfred Hitchcock, 1954). También, según lo mires, es un poco como las ilustraciones primitivas de los romances de ciego, los pliegos de cordel,  la cerámica popular o los catecismos pictográficos. Veo escenas más o menos familiares recortadas o enmarcadas por las ventanas, cuadradas o rectangulares, como si fueran retazos de retablos, los dioramas de Pedralbes, de pesebristas, una colmena, o hasta los frescos de la Capilla Sixtina o de Voronet cada uno representando una escena estanca, acabada.

Tu retablo de los chorizos, ahora que he tenido noticia de tu muerte, se representaba cada año con esa regularidad que impuso tu patio en el bloque, cuando os llegasteis a vivir a finales de los noventa tú y tus padres. Aún me acuerdo de cómo salían tu madre con la escoba y tu padre con el alpiste, a las ocho de la manaña en punto al patio. Parecía la escena de un cuco alpino, de sorprendente puntualidad y, como tus padres ya renqueaban, tenían la rigidez propia de las figuritas autómatas, reproduciendo a diario la rutina o la liturgia del barrido matinal y del cambio del agua de los canarios.

El Sábado de Gloria advertí que las puertas de ballesta de tu piso estaban todas recogidas y eso me puso sobre el aviso de que algo había ocurrido. No estaba tampoco la garrafa de suavizante. En octubre estaba tu perra Trufa sola, como ya lo había estado cuando lo del bypass. Hice una gestión en la estafeta donde trabajabas y me dijeron que estabas ingresado otra vez. A Trufa se la llevaron creo que en enero y eso ya me escamó mucho, como si tu convalescencia se hubiera convertido en algo sin futuro. Pero por otra parte me daba mucha pena oírla ulular en la alta noche. El llanto del perro con la noche en blanco nos devuelve al dolor más elemental y desgarrador, el de nuestro desamparo.

Otra escena de tu vida fue la aparición de Anaís en tu patio, como en un estrado. Pesaría tres veces menos que tú, pero caminaba como caminan las habaneras que tienen ni que sea una octava parte de negritud, con todo su peso. Su voz un día deslumbró, y digo deslumbró y no retumbó, en medio de la tarde. Dijo, mientras hojeaba el "Hola": "Naomi Campbell cobrará cuatro millones de pesetas por un desfile". Qué voz tan clara, criolla. Me dieron ganas de decirle desde mi... palco: "Ya sabrás que yo peso y mido lo mismo que esa". Pero no lo hice. Y eso que tenía una pocas ocasiones de decir tal cosa, y ahora que gané peso ninguna. En fin, lo que tampoco se oía pero todo el mundo sabía es que la cubana había quitado a tus padres del medio (¿una residencia?) y parecía llevar intenciones de hacerse con tu piso. También lo supiste tú porque no consiguió reunir a su familia en Barcelona y, siempre según mi peluquera, no consiguió su propósito.

Si ordenaramos un poco las escenas a las que me remito, como señalando las fotos de un álbum, habría que decir que primero iba la escena del cuco, después la de Naomí Campbell y luego la de los chorizos, cuando ya te quedaste solo y solo recibías la visita anual de los parientes del pueblo. Fue desaparecer Anaís y aparecer Trufa. Entre la escena del cuco y la de Naomi Campbell también recuerdo una que me pareció merecedora de un diorama y de un fresco y de cualquier cosa. Estabas sobre una bicicleta estática en bóxer, viendo la televisión y bebiendo al gollete un quinto de Estrella Damm. El Buda hacía cervecing.

Mandé a mi madre que le preguntara a la cartera que reparte en su bloque cómo estabas y le dijo que estabas muerto y que habías estado muy enfermo, del corazón y de los riñones. Me he quedado con las ganas de saber si supiste que ganó el Real Madrid la Copa del Rey contra el Barça. Quedamos 1-0. Ayer nos metieron dos en la Champions League. ¡Si oyeras como gritaban los energúmenos culés! Ya sabrás que lo que es por mí ya pueden ganar la Champions League como todas las ligas y hasta el Premio Cervantes, que yo nunca seré del Barça.

También quisiera decirte que cuando estuviste ingresado la primera vez yo estaba con mis oposiciones. Mi vecino de abajo, ese que tiene una docena de perros incestuosos que no llegan ni a chihuahuas, ese que no recoge sus cacas y quedan esparcidas durante días, estaba el otro día en casa de mi hermano con un producto para enseñarle a su perro a mear sobre un trapito. Ya sé que este tema te asqueaba mucho, mientras que a mí simplemente me indignaba por la sencilla razón de que no me llega el hedor y solo puedo atisbar sus excrementos con el zoom de la cámara. Pero me ataca las entretelas. Bien, pues ahora viene lo mejor. Ahora que estás muerto (que algo bueno tendrá estar muerto) te puedo decir  que cuando mis oposiciones yo me tomaba un comprimido de 2 mg de diazepam cada noche, que me lo había aconsejado una enfermera de mi hospital que sabía mucho de cacas de perro y de oposiciones. Para descansar bien. Como me parecían mucho 2 mg, le pegaba un mordisquito y lo que no metía en el cuerpo lo echaba en el patio, para los malditos perros incestuosos. En cuantito hice el tercer examen dejé de hacer eso, porque dejé de tomar el calmante, pero le llegué a coger hasta gusto.

Apreciado Juan, espero que por la presente estés bien y confío en que nos volveremos a ver en el Paraíso o en las verdes praderas. Un abrazo grande.

"El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace reposar" (Sal 23)

27.4.11

Post 629: la velocidad y el tocino

"Para mentir se necesitan dos: uno que mienta y otro que crea."
Homer Simpson


Parece que los dos focos de atención estos días, además de los  cinco millones de trabajadores desempleados, es la boda de Guillermo de Inglaterra y el partido Madrid-Barça de esta noche. Y sin embargo a mí me ronda otro tema. Estos días circula por las redes sociales una petición dirigida al Parlamento europeo a la que adherirse para frenar la implantación de la DIRECTIVA 2004/24/CE DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO  (*) con vigencia a partir del próximo 30 de abril. De la petición hay una traducción automática lacerante en un enlace de Gaia Health y, en resumen, se clama por los derechos civiles y la libre elección de los remedios para cuidar la propia salud. 

Aunque he firmado la petición, de la lectura de la Directiva no se extrae nada que parezca nocivo contra los derechos civiles puesto que vela por la calidad, la seguridad y la eficacia de los llamados medicamentos tradicionales a base de plantas. El hecho de que  en el artículo 9 se mencione la constitución de un Comité en el seno de la Agencia Europea para la Evaluación de Medicamentos y que se determine que este “debe estar compuesto de expertos en el ámbito de los medicamentos a base de plantas” es, al menos desde la buena fe, un garantía de que no se trata de una coartación de los derechos civiles o la imposición del punto de vista de la medicina llamada “científica” con el objeto de asegurarse su monopolio sobre la salud de los seres humanos y de los animales. He firmado sin embargo para que se tome en consideración la petición y se pueda valorar el impacto de una parte de la opinión.

Osteographia de William Cheselden (1733)
 *

No estoy lo suficientemente empapada de todo lo que acarrea esa Directiva como para formarme una opinión y menos para emitirla, pero lo que me resulta llamativo es el término “medicamentos tradicionales a base de plantas”. El lenguaje de la legislación es extraordinariamente figurativo pero fulminante. Por una parte, está bien que se asimile la fitoterapia a las mismas leyes que rigen para el consumo de fármacos, alimentos, cosméticos que la piel puede absorber, etcétera. No puede permitirse que en un bazar nos vendan pasta de dientes tóxica o fideos de cera que no han pasado ningún control y que no lo “pasarían” ni con la intercesión de toda la corruptela del mundo. No se puede ni se debe. Lo que no me parece tan claro es que se asimile el término medicamento y veo que ahí es donde hay el baile de los derechos civiles y  parte del resquemor por parte de los que practican las medicinas llamadas alternativas.  Me he acordado del tratado de Celso y de aquel epígrafe que aquí reprodujimos, donde traduje ac neque medico neque iatroalipta egere con la frase de mi cosecha “y no tiene necesidad ni de un médico ni de un remediero” porque la verdad es que no he encontrado en nuestra lengua que se use la voz yatrolepta ni nada que se le parezca y que remita a los que curan y lo hacen no desde el ejercicio profesional de la medicina oficial sino desde otros fundamentos terapéuticos. 

Es decir, la idea que pretendo introducir es la de rechazar o al menos cuestionar esa otra idea de que la salud sea un monopolio de la medicina "científica". Y esto lo afirmo a sabiendas de que cada vez es más común ver como algunos de sus más acérrimos representantes se incomodan mucho cuando otros profesionales hablan de la salud. De esta manera no es extraño ver como desde el Qi Gong, el Yoga, etcétera, no está permitido invocar la palabra "salud" sino que como mucho se nos deja hablar de "bienestar" y -más concretamente- de "un cierto bienestar" un tanto difuso, edulcorado y más bien propio de débiles mentales. No sé si me explico. Un profesional siempre siempre siempre respetaría a otro profesional.

A mí me gustaría que verdaderamente se empleara el llamado método científico para valorar las virtudes del polen de abeja, por ejemplo. No hace mucho leí un blog en el que se ridiculizaba el uso del polen de abeja -que dicho sea de paso para mí ha sido el único remedio factible contra la tensión baja (y los he probado todos)- sencillamente porque a los enfermos anticoagulados les aclara más aún la sangre. Curiosamente es raro que se comenten fuera de las publicaciones "científicas" las desventajas e interacciones de la anticoagulación y sus excesos. De la misma manera que las cloacas de Barcelona están llenas de antidepresivo  y restos  de ibuprofeno y paracetamol, el sistema circulatorio de demasiadas personas está atiborrado de sintrom. Es decir, en mi opinión, el problema es el sintrom y no el polen.

En el saco de las llamadas medicinas alternativas se suele situar el Ayurveda (al cual debe mucho la medicina que nos administran, se imparte  en más de 400 universidades en el subcontinente indio y, por dar algún dato, cuenta con una farmacopea que reúne cosa de 8.000 plantas más los metales, etc.). También está la medicina china, que no es menos inmensa y venerable que la de India, aunque no tiene Cirugía y además la rechaza. Y luego se añaden toda suerte de escuelas terapéuticas para mí menores –con respecto al saber asiático- en las que lo mismo cabe la Homeopatía que las Flores de Bach que la Sofrología, la Balneoterapia y la Himnosis en general. Yo siento un interés y un respeto natural hacia la medicina india y china y he recurrido muchas veces, siempre obteniendo plena satisfacción, a la acupuntura. La primera vez que supe de la acupuntura fue a través de un neurradiólogo que se había formado también como internista en Francia. Mi amigo pudo asistir a una intervención quirúrgica en un hospital de París, con traqueotomía incluida, donde  la anestesia general se había practicado mediante unas solas agujas de acupuntura china. Y digo china porque también hay acupuntura coreana, pero no por complicar las cosas.

El hecho de pretender que algo para ser científico tenga que superar un determinado tipo de prueba pseudocientífica basada en un método que simplemente está consensuado por la costumbre y la estadística o por los ensayos clínicos esos que mueven tanto dinero y tarugos, es  tan inoperante como pretender que el chino no es una lengua porque no tiene aoristo, que no lo sé porque igual lo tiene, como lo tiene el griego. Sin embargo, lamentablemente, da la casualidad de que los médicos y paramédicos que más se ceban en las medicinas antiguas de China e India y en los remedios "naturales" son en general profesionales bastante mediocres y se manejan como fundamentalistas o fanáticos.

Además de ese descrédito, que se desacredita fundamentalmente a sí mismo, lo que más perjudica las medicinas "complementarias" y tradicionales es el mal ejercicio que hacen de ellas algunos aficionados que habiendo realizado algún cursillo de 20 horas se echan al monte a sanar Roma con Santiago, Pinto y Valdemoro, la velocidad y el tocino. La Balneoterapia solo se entiende bien en aguas termales o medicinales, mientras que un spa urbano es simplemente un lugar lleno de grifos y piscinas e hilo musical pero cuyas aguas no tienen per se ninguna propiedad. 

Si me dejara llevar por mis instintos haría acopio de cinco alimentos: atún, garbanzos, arroz, miel y aceite. La manzanilla también me ha recompuesto más de una vez, pero no más que el güisqui. Se suele decir que el único alimento que se ha hallado intacto en las pirámides es la miel, un poderosísimo antiséptico, un manjar exquisito. Siempre que encuentro miel pura  la compro. Había en mi anterior trabajo en el Hospital de Bellvitge un enfermero que había recibido una infinidad de sesiones de radioterapia que le habían dejado el área tratada (el ano, según tengo entendido) prácticamente a nada de la combustión y la desintegración. El único remedio que se podía aplicar y se aplicaba (uso tópico) era la miel. Le hidrataba y nutría los tejidos y no había peligro alguno de infección si es que algún animalito hubiera podido sobrevivir a una terapia tan agresiva e inhumana como lo es la de la  radioación churrusquerante. El atún no es que tenga propiedades especiales pero es que se está extinguiendo.



Publicado simultáneamente en Varium.

24.4.11

Marta de Velázquez y la saeta del polígono

El lío de las tres Marías es bastante intextricable. Está claro que María la Magdalena sí vio a Cristo resucitado, pero lo de las otras dos marías varía de un evangelio a otro y a mí, si les tengo que decir la verdad, me es indiferente. Una confusión habitual es la de María de Betania y María de Magdala. María de Betania era la hermana de Marta y de Lázaro, y la visita de Jesús a la casa de los hermanos, de quienes era amigo, es un motivo de varios pintores.
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He elegido el cuadro de Velázquez, que parece ilustrar un pasaje del Evangelio de Lucas, en que Marta protesta porque ella tiene que trabajar mientras que María está de cháchara: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude." (Lucas 10 : 38-40). Jesús le contesta: "Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada". Por esta razón los intérpretes bíblicos, empezando por San Agustín, han asociado a Marta y María  respectivamente con la vida activa y la vida contemplativa. Para corregir en parte que Marta quede un tanto mal parada, su diligencia es recompensada cuando gracias a su intercesión Jesús salva a Lázaro de la mismísima muerte.  Por todos los motivos hasta aquí recordados es por lo que la discípula ocupa en el santoral el lugar de las causas urgentes e imposibles y el patrocinio de la hostelería. Y, que yo sepa, María de Betania no patrocina nada, mientras que Magdalena se asimila a las "pecadoras arrepentidas" y a los penitentes.
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A mi entender, lo bonito del cuadro de Velázquez es el contraste entre la escena de Jesús con su hermana María, que incluso parece un cuadro dentro del cuadro, y la de Marta en la cocina. Aún habría otro cuadro, el de una naturaleza muerta, con  la cerámica vidriada, los huevos de gallina, los ajos, la guindilla, el mortero y unos pescados que parecen besugos. Otro cuadro del mismo año, el de la "Vieja friendo huevos" muestra un mortero idéntico. La fisonomía de Marta y sus manos toscas la emparentan más con la Marta de Vermeer que con la de Tintoretto. Se diría que en el rostro de Marta se plasma una cierta frustración y el enojo o la vergüenza.
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"Cristo en casa de Marta y María" (Velázquez, 1618-1620). National Gallery (Londres)

La "escena" del punto de fuga, con Manolo, María de Betaina un tanto traspuesta y otra mujer, más el eco de una jofaina como desdoblamiento del bodegón del primer plano, recibe otra luz que la que recibe la escena de la cocina. Además no será descabellado ver un cierto parecido de la figura de Jesús con alguno de los retratos del Greco. Ya puestos, yo diría que ahí Velázquez se desmarca de la espiritualidad en tonos pastel y los arrobamientos sin los pucheros, los pucheros a los que se refería Teresa de Jesús cuando decía que Dios andaba entre los pucheros. También se desmarca de la alegoría, ni más ni menos como creo que había hecho con los retratos de Felipe IV, que a diferencia de los de Rubens se acercan más al retrato. Así que todo contribuye a que el rostro de Marta sea el que tiene la mayor expresividad y donde incluso se dirimen sentimientos encontrados, como acabamos de decir: el enojo, la frustración y la vergüenza o la rabia.
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No sé lo que diría el psicoanálisis de Marta de Betania, como tampoco sé qué dice del furor limpiador que le da a Blancanieves cuando se despierta en la casa de los siete enanitos, o  qué de las hermanastras de Cenicienta, que se lo dejan todo perdido de ceniza deliberadamente para que se pase el tiempo limpiando y limpiando mientras ellas se van de fiesta. Está claro que Cenicienta y Marta tienen mucho que ver con la emancipación. Y por emancipación no me refiero a que flexionemos la palabra "miembro" en un femenino agramatical (*miembra), sino a la auténtica liberación de aquellas tareas o roles entre los que vivimos. También está claro que alguien tiene que hacer la comida y Teresa de Jesús lo sabía tan bien que impuso en sus fundaciones la rotación semanal, de la que no quedó ni siquiera ella misma excluída.
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No sabemos si el ama vieja que está a la derecha de Marta la azuza  en el rencor o si la zahiere, para que cumpla con sus labores, pero en cualquier caso tenemos la sensación de que sus palabras están actuando sobre los sentimientos de la joven y, yendo lejos, se diría que la pueden hacer llorar. La patrona de la hostelería y las amas de casa tenía un alma sencilla, pero en todos nosotros en algún momento anida la duda, la inseguridad, el rencor, el arrepentimiento, esos estados en los que sin aceptar nuestros deberes tampoco somos capaces de apartarlos con el debido desdén. En ese orden de cosas es donde servidora entiende las palabras de Jesús en el evangelio, en tener la voluntad lo más perfectamente asentada en lo que importa dejando tal vez en lo que no se puede excusar la corteza de la atención. Si no fuera así, la verdad es que me sentiría muy contrariada y diría que decepcionada con el rabí. 
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Se ha publicado en Youtube un vídeo de la Semana Santa de Jerez de este año, que ya sabemos que se ha malogrado por las lluvias en gran parte de Andalucía. La tarde-noche de Jueves Santo no pudo salir ni una sola cofradía, cosa que se ve que no había ocurrido desde hace unos 80 años. En el vídeo una mujer se dirige al paso del  Santísimo Cristo de la Clemencia en la Traición de Judas, que es uno de los 36 cristos que hay en Jerez para Pascua y le pregunta a Manolo: "¿Por qué, hijo, por qué, por qué todo un año esperándote para verte, para andar por las calles, que te ve todo el mundo con toda la fe en el alma, en el mundo, para que nos hagas esto hoy?".  Y esa pregunta de esa  improvisada "saeta del polígono" es la que se oye tantas veces en tantas ocasiones, en muchas maneras, cuando tal vez la que nos tenemos que hacer, aunque se tarda mucho, es "¿Y entonces qué?".

21.4.11

El piñón fijo y las ideas sueltas




n día voy a subir un fotoclip con música de Bob Dylan en Youtube por ver cuanto dura. Nunca encontré nada "pirateado" de Bob Dylan en Youtube que resistiera el tiempo suficiente para incrustrarlo. Mira que ya es difícil encontrar algo de Paul Simon, también editado por CBS, pero de Bob Dylan es casi imposible. Y cuando crees que está por un decir "Hurricane" hay una versión por la que solo con el arranque de la guitarra del principio ya se le caen los palos del sombrajo al más pintiparado. Aunque la multiplicidad de versiones de "Blowing in the wind" ya nos podría haber inmunizado contra toda decepción, sobre todo contra las aflamencadas, electoralistas, jazzísticas, kumbayá, de las corales y monjiles, que tienen su gracia, prefiero no oír ni una sola versión de "Hurricane" que no sea la canónica, la original, la del maravilloso LP "Desire" donde también estaban "Joey", "Sara" y "Romance in Durango". Incluso no quiero oír "Hurricane" por el propio Bob Dylan en versiones posteriores.
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Yo no sé si se han vuelto ha hacer discos tan redondos como "Desire". Sí, seguro que sí, lo que ocurre es que ya hace mucho tiempo que me descolgué de todo aquello y especialmente  de la música anglosajona.  De todas maneras, todo tiene una explicación -aunque no siempre la sepamos- y lo que ocurre en el mundo de la discografía, el cine, los libros de texto, todo es un espejo de lo que pasa en sus industrias respectivas.

No hace nada que cerraron las salas de proyección del Lauren Sant Andreu, aunque yo puedo decir que cada vez las colas de los cines (por lo menos los fines de semana) son más nutridas. Hace unos años solía ir yo a la sesión que llamaba de los "autistas" (los sábados a las cuatro) a un cine de los que antes se llamaban de arte y ensayo. Éramos 4, 5 todo lo más. Recuerdo una tarde en que proyectaron la mejor copia de "La passion de Jeanne d'Arc" (C. T. Dreyer, 1928), totalmente muda. Alguien cada vez que recomponía su posición en la butaca hacía que se oyera como un gruñido ténue y quejicoso de los goznes y recibió un protesta severísima desde alguno de los cinéfilos y desde la oscuridad. Ese crujido estaba a decenas de decibelios de lo que suele ser el guirigay de palomitas de maíz y sorbecocacolas que hay en otras sesiones y en otras salas.

La sesión que yo llamaba de los "autistas" ha desaparecido o debe estar confinada a algún día entre semana cuya tarifa no se vea beneficiada por alguna ventaja social. En cualquier caso, lo que es en Barcelona, la gente va al cine y paga por la entrada alrededor de 7 euros y más, incluso por ver alguna de esas películas españolas archisubvencionadas. No sé si lo que habría que subvencionar en vez de la producción tendría que ser la difusión o las entradas.

No hace mucho dejé un comentario en un blog, comentario que fue fulminantemente eliminado. El post era de una escritora catalana que ni siquiera está entre los seiscientos que fueron a la Feria de Frankfurt,  que ya es decir, pero que ha visto publicados sus libritos gracias a que su lengua está protegida y fomentada desde la Generalitat y desde los ayuntamientos y desde todo lo que se les ocurra. En su blog se lamentaba de que los libros premiados en nuestra comunidad autónoma luego pasaban sin pena ni gloria y desaparecían de las librerías en lo que dura un euro en la puerta de un colegio. Mi comentario era que lo mismo que subvencionaban a los escritores, tenían que subvencionar la lectura. Y que entonces la gente a lo mejor leería esos libros. El hecho de que eliminara mi comentario es  porque seguramente la escritora lo tomó como crítica destructiva o porque lo asimiló a otras críticas que por amordazadas que estén existen contra tanto proteccionismo e intervencionismo cultural. En cualquier caso, su actitud me hizo advertir que mi comentario probablemente está cargado de razón. Yo quiero que me subvencionen para que yo lea, pero lo que a mí me de la gana.

Foto de Meganboley de la escultura "Cloud gate" ("The bean"), de Anish Kapoor, en Chicago
Otra tendencia que hay que comentar, sobre todo cuando partimos de un disco redondo y prácticamente hecho por un hombre-orquesta, es la de los trabajos recopilatorios. Ya no me refiero a los refritos y versionados, que a eso ya dediqué varias páginas. Me pretendo referir a que proliferan  por ejemplo los libros hechos por un conjunto de autores que son expertos -por un decir- de un subtema específico dentro de alguna disciplina o técnica dentro de un campo de un área del saber. determinada. Si el libro está bien coordinado y trabado, y los coautores están bien seleccionados, el libraco puede ser magnífico. Pero me temo que, al menos en las partes del saber a las que yo llego en algo, la coordinación se limita a seguir la presión de los plazos de entrega y a transmitirla. Por lo demás, que no es poco,  normalmente la selección tiene una presión no menor para que estén los que tienen que estar por conveniencias que ahora no son al caso, independientemente del valor de su aportación.

Si yo tuviera tiempo haría un estudio a fondo de esos libros y de la parcialidad, en todos los sentidos de la palabra "parcialidad". Por un decir: hace años apareció la Historia de las mujeres dirigida, al menos aparentemente, por Georges Duby, prestigioso historiador de la vida común. Si bien es cierto que hay en sus 5 voluminosos tomos aportaciones admirables por su interés, también lo es que la calidad fluctúa y que el conjunto no deja de ser una especie de suma de elementos de desigual profundidad, método y rigor. En realidad, bien podría ser que la Historia de las mujeres es más que un trabajo de conjunto un conjunto de trabajos. Y eso no es un libro, aunque seguro que habrá alguna feminista que dirá que ese es un modelo de funcionamiento y que la acumulación de elementos va en contra del principio del autoritarismo, etcétera. Para mí un libro no solo es una unidad documental física, también es una estructura para trasmitir el conocimiento de una forma organizada.

Me pregunto no ya si hay libros que sí puedan ofrecernos una buena base sobre las grandes disciplinas (sea la Cardiología, la Sintáxis española o la Entomología) sino más bien si hay autores que sean capaces de redactarlos o de formar un equipo que pueda redactarlos como una unidad no solo de edición sino de conocimiento.

He admitido aquí que las ideas que subyacen en la Wikipedia, especialmente la del anonimato, o inteligencia colectiva, la de la inmediatez y la de la posibilidad de revisar el historial de cambios, son encomiables. No olvidemos que la Wikipedia es gratis; tal vez si hubiera que pagar por consultarla cambiaría su posición en el mundo. Lo mismo digo para el Facebook y para todo lo demás. Me produce un cierto vértigo asistir a lo que parece un paso irremediable hacia un mundo sin grandes tratados y hasta sin aquellos manualitos que como los de "Que sais-je?" nos ayudaban a situar los fundamentos de alguna materia sin necesidad de enchufarnos. Unplugged. Se empiezan a ver incluso demasiados libros de un solo autor pero que no tienen unidad de forma ni la conciben.

No creo que leer Cela, Rilke o Camba en un I-Pad me aporte nada que no me pueda aportar el formato de libro e incluso diría que el placer de la lectura va unido a la quietud y a la naturaleza inerte pero fragante del papel. Tanto los integrados como los apocalípticos como la gente decente se dan cuenta de la llamada crisis del libro y de la lectura. La crisis está incidiendo en la escritura y en la lectura pero también está incidiendo en los profesionales del sector, con independencia de que sean más o menos profesionales. Y no me refiero al número. Me refiero a que hay profesionales que son más profesionales que otros y ya no solo por el talento sino por la inseguridad laboral. Por lo tanto  (y no tengo más remedio que acabar abruptamente) parece que no hay más remedio que marcarse un objetivo o, ya puestos, varios. Y no aflojar. Por un decir.

19.4.11

"We're here" (capitanes intrépidos)

Por qué no me crees,
si yo a ti no te engaño,
que tú te vienes conmigo a mi casa,
que yo tengo un retrato,
jurando bandera y allí en San Fernando

Diego Carrasco, "Yo, marinero"

No hace falta ser un filósofo griego para darse perfecta cuenta de que las cosas nos resultan según la opinión que tengamos de ellas. Así, mientras buscaba en internet imágenes de los cuadros de H. F. Lane, me daba cuenta de que la mayoría representaban el puerto de Gloucester, del cual todo lo que conozco es una de las escenas finales de "Capitanes intrépidos" (Victor Fleming, 1937).  En "Capitanes intrépidos" el capitán por antonomasia es Disko Troop, y lo interpretó el tío abuelo de Drew Barrimore, Lionel Barrimore. Tanto para Drew Barrimore como para Lionel Barrimore las cosas les resultaron siempre o casi siempre según la opinión que tuvieron de ellas. El barco del capitán Troop se llamaba We're here ("Estamos aquí") y es el nombre que he adoptado para el post de hoy, que tratará ni más ni menos que sobre que las cosas nos resultan según la opinión que tengamos de ellas, como habrán adivinado.

Tengo que preguntarle a mi tía Loli, que es la memoria de la familia, cómo se llamaba el barco en el que pescaba mi abuelo, pero probablemente se llamaba "Virgen del Carmen" o algo así si es que hay algo así. Estos días ha estado varado en el puerto de Barcelona un trasatlántico llamado "Liberty of the seas", con capacidad para más de 3000 personas en camarote doble, con pizzería, campo de minigolf, salón latino Boleros, pista de patinaje sobre hielo y una bodega -nunca mejor dicho- cargada de vinos de todas las procedencias. Como cada cual tiene sobre las cosas la opinión que tiene, yo preferiría pasar 15 días en Wad-ras (el centro penitenciario de mujeres en mi ciudad) siempre y cuando no tuviera consecuencias en mi situación jurídica, que pasar 15 días en el Liberty of the seas. Para decirlo de una vez, me parece una horterada y un ultraje al mar, a la libertad, y last but not least al buen gusto.

"Vacaciones en el mar", que en el idioma original era "The love boat" (Aaron Spelling, 1977-1986) ya abrió nuestras cerriles costumbres a la posibilidad de que existierá una isla flotante donde no había más remedio que divertirse. Sólo con ese planteamiento cualquiera podrá admitir que hay más libertad en Wad-ras que en cualquiera de esos barcos cargados de animadores y de simpáticos camareros que tienen una sonrisa casi sardónica. Se dirá que esos barcos gigantescos nos ofrecen tantas y tan diversas posibilidades de pasar bien el rato que es imposible que no nos sumemos a alguna de sus propuestas. Pero en mi opinión pasa un poco como con aquellos pianistas que todo lo tocan igual, sea la Serenata de Schubert o "Cuando calienta el sol", al final todo suena a lo mismo.

Fitz Henry Lane, "Approaching storm" (1860). 60.96x100.65 cm. Colección privada


El empeño de la tripulación para conseguir nuestro bienestar a través de los métodos habituales (música, vino, toallas y papel higiénico suaves, frutas cortadas artísticamente en forma de rodaballo o de camelia etc.) no diré yo que no sea todo un arte y que no requiera un esfuerzo y su profesionalidad. Pero no quisiera que nadie procurara mi bienestar y ya no digamos mi felicidad o, mucho menos, mi tranquilidad, con ese afán que en el fondo desalienta y arredra. Ese pedazo de rascacielos que surca el Atlántico y guarda en sus bodegas cantidad de basura y desechables, en mi opinión, siempre en mi opinión, es un asco deprimente.

Claro está que tengo mi propia idea del mar, idea que no quiero ver desmantelada por la realidad y ya no digamos por la verdad. Mi idea del mar está unida a las novelas de Joseph Conrad, a Robinson Crusoe, a "Capitanes intrépidos" y al "Virgen del Carmen" de Finisterre, donde mi abuelo no me permitió subir nunca ni siquiera cuando estaba anclado. También está unida al recuerdo de pasar tanto rato en remojo que me sacaban arrugada como una pasa y a la fuerza. A mi también, como Spencer Tracy (Manuel) a Freddy Bartholomew (Harvey), me llamaron "Pescadito". Era un hombre ya viejo, con cuya familia nos reuníamos en Montgat, y luego en Castelldefels, en aquellos domingos de los largos veranos de los 60. Para mí, el mar no es la virginal Polinesia de Murnau y Flaherty en "Tabú" (1929), ni el océano helado de "Nanook of the North" (1922), de Flaherty en solitario. No es el Caribe ni el Mediterráneo. Más bien es la Antártida,  el Océano Atlántico de Robert Salmon, incluso ese mare tenebrosum que Lane retrató a través del iluminismo.

Así que cuando supe que España es un trasatlántico me hundí a plomo. Menos mal que por regla general lo que dice nuestro Presidente (el capitán ZP) no tiene ningún valor, ni siquiera el de opinión, especialmente cuando se mete en metáforas. Por cierto, ya que hablamos de papanatas,  hay alguien en Youtube que sostiene, aún ante la vista de la zanfona de Manuel, que la famosa canción de "Capitanes intrépidos"  procede de  Queensland.  La  afirmación, que parece una teoría extraída de "Muy interesante", debe descansar en el portentoso acervo musical y marinero de esa isla desmedida que es Australia. Los marineros "de Australia" son tan marineros como el marinero de Diego Carrasco, que se ponía morado de Cruzcampo. Aquí estamos.

14.4.11

Post 628: Las lágrimas de cocodrílido



ue muchos animales tengan la capacidad de fingir o simular y disimular podría considerarse una prueba de que esa propiedad es algo natural y necesario, vital. Servidora no tiene nada contra los cocodrilos, de quienes ya dije en el post dedicado a la chémise Lacoste que eran unos animalitos muy curiosos ellos, con su tercer párpado y esa costumbre de ayudarse a hacer la digestión con la ingesta de piedras, para acabar de moler lo que no hicieron los caninos y los molares. Eso si se puede considerar que en la dentadura de los cocodrilos haya caninos y molares, claro, que a lo mejor no los hay puesto que lo que sí sé es que los dientes de los cocodrilos no pueden cortar ni masticar. Donde nosotros nos tomamos un poleo-menta o una manzanilla, los cocodrílidos engullen piedras. Siempre, por alguna razón que no me he detenido a analizar, siempre, digo, me han gustado los cocodrilos, sin que por ello defienda que son unos animales adorables o fotogénicos. De hecho, le pedí a una tía mía que domina el pétit-point, la costura, la media, el corte y el ganchillo que me hiciera un traje (un disfraz) de cocodrilo. Lo malo fue que también le dije que lo quería para mortaja, y -por razones que todo el mundo estará predispuesto a comprender- se negó rotundamente, y no por cuestiones imputables a la superstición sino porque no deja ningún espacio a contribuir en el traspaso de nadie más ya que llevamos demasiados familiares queridos enterrados.

Precisamente un primo hermano de mi tía y mi madre, Jesús, alguien para mí muy especial y distinguido en el altar familiar de los dioses lares, me regaló una cartera de cocodrilo que se trajo de África en uno de sus numerosos viajes a causa de estar siempre navegando en la marina mercante. Esa cartera, no sé porqué, me daba muy mala espina. Y como tengo otros recuerdos de Jesús, y especialmente el de mi cariño peremne cada día más crecido, acabé por desprenderme de la cartera. No me llego a acostumbrar a la imagen de los complementos hechos con la piel de estos maravillosos reptiles. Tengo otro billetero, que también me regalaron, de piel de avestruz en este caso, que no me produce el horror que me producía aquella otra. También tengo una pulsera de pelo de elefante, y una manzana de marfil, y hasta aquí llega el museo de los horrores propios.

Es curioso, al menos para mí, como en nuestro país usamos la cartera, el billetero, con un cierto decoro, discretamente. Es raro que alguien muestre su contenido a espuertas de manera que se pueda ver qué hay en sus entretelas. Normalmente la gente abre y cierra la cartera extrayendo los billetes o la tarjeta de turno sin que se haga ostentación ni nada que se le parezca de lo que contiene en general.


Maleta vintage de cocodrílido

Por esa razón son muy llamativos los personajes que muestran sus billetes a la vista de todo el mundo, sacando un fajo de pocket money de su bolsillo en cantidades inverosímiles. Desde que falleció Gil y no salió El Pocero en la TV no he vuelto a ver un fajo de billetes como Dios manda. De 5.000 euros para arriba. O sí, miento, cuando estuve en Nueva York hará dos años vi que la gente manejaba el dinero y hablaba del dinero sin los remilgos de acá. La verdad es que me incomodaba pero pronto me acostumbré. De hecho llegué a forjarme toda una teoría que arrancaba de la imagen típica de los hidalgos de las novelas picarescas, que se pringaban el embozo para dar a entender que habían comido, cuando estaban más tiesos que ya les diré yo quien.  Por esa misma razón de disimulo o simulación, o una razón de contrapeso, no mostramos el dinero como sí lo muestran los estadounidenses. Al menos hasta donde yo sé. En cualquier caso el amable lector estará dispuesto a admitir que por aquellas latitudes la relación con el dinero es más abierta, con una familiaridad que aquí roza la obscenidad.

Todo esto es para referirme a la manifestación que hoy le han/hemos preparado a Artur Mas, el flamante Honorable President de la Generalitat de Catalunya. Según la Guardia Urbana se han juntado cosa de 10.000 personas contra los recortes en Sanidad y también en la Enseñanza. Según los organizadores, el doble. En cualquier caso, lo que despeja toda duda es que no se recordaba en esta ciudad la última vez en que fuerzas políticas y sindicales variopintas se hubieran puesto de acuerdo tan unánimamente. Estaban lo mismo el PP que UGT que USOC y CATAC y SATSE y el Sindicat de Metges y CCOO. Lo cual también tiene un cierto tufo de linchamiento.

Como la manifestación estaba convocada a las seis de la tarde, en pleno horario  laboral de mi jornada, la he seguido a través de la prensa digital y muy poco porque se me complicó la tarde con cosas que son las propias de mi quehacer. Tal vez esa distancia es la que me ha permitido no dejarme llevar por la euforia o la épica del momento y la que me ha dejado llegar a una hipótesis a mi entender nada descabellada. Y es que yo seguía erre que erre con mi condena porque no hemos sido informados por el gerente (socialista) ni por nuestros jefes del Hospital en que trabajo sobre los recortes que se nos vienen o no. El silencio es demasiado elocuente. De manera que recordé -por explicarlo en dos plumazos- que la Sanidad pública suele ser un "feudo" socialista en Cataluña, mientras que cuando se procede al reparto de los escaños (cosa que siempre se hace sectorialmente y no numéricamente como cree el pueblo) se suelen hacer arreglos para que Esquerra Republicana se "quede" con la Enseñanza. Y eso aunque ERC saque solo un par de escaños.

Estoy totalmente de acuerdo en que todo es más gobernable con la sectorización, y que se pueden apreciar mejor los resultados de una determinada acción política. Pero también es verdad que esa fórmula debe de haber llegado a un punto de marchitamiento (por decirlo de alguna manera, en vez de referirnos a la "putrefacción"). Así que en mi hipótesis probablemente A. Mas quiere largar a los socialistas de la Sanidad Pública, donde se hicieron fuertes incluso durante el mandato monolítico de Jordi Pujol, sea por la sectorización, sea porque hay una parte de Sanidad municipal (donde llevamos lustros de victoria del P$OE), sea por lo que sea. Por lo tanto la orden de Mas de que se quedaran los hospitales de la red pública a la mitad de su funcionamiento puede muy bien ser una especie de órdago para ver quien se queda en definitiva con el pastel, puesto que Convergència i Unió no quiere compartirlo. Independientemente de que hay un déficit monstruoso, está claro que dos partidos se están enfrentando por el poder. Y no se me ocurre nada más obsceno que eso. Con la salud no se juega.

Por otra parte, ya que hablamos de las lágrimas de cocodrilo, no estará de más referirse a lo inflado que se le ve a Artur Mas. Ha pasado de ser un geiperman a ser fatuo como el novio del pastel de boda. Que los políticos, cuando se constituye un gobierno, se vistan como quien va a un casamiento tan infladamente, tan extáticos, es algo que empieza a ser alarmante. Garrulos. Nuevorricos. A lo mejor tendrían que vestirse más bien como quien va a un entierro, ceremonia que por cutre que sea siempre le dará mil vueltas a la mejor boda.

13.4.11

Entre la espada y la pared

Para el Aviador Capotado


na de las películas que recuerdo más vivamente de David Niven es "A matter of life and death" (Michael Powell y Emeric Pressburger, 1946), que no tiene nada que ver con el disco homónimo de Iron Maiden y que en español se estrenó como “A vida o muerte”. De esta película, que emitieron a finales del siglo pasado en TV, cuando aún echaban películas del cine clásico, recuerdo vivamente la escena del Cielo. Sí, la escena en que llega un aviador ante la digamos controller del Cielo. A  pesar de que espera la llegada del copiloto (David Niven) que estaba en el mismo avión y que por lo tanto también se supone que ha de estar malherido y muerto, éste no llega. Y la angélica WAAF (Women's Auxiliary Air Force), la eficientísima y un tanto rigida controller celestial (Kathleen Byron) le dirá al oficial desconcertado: “Aquí no hemos tenido un error desde hace más de mil años” (There hasn't been a mistake here for over a thousand years...). A continuación muestra a través de unos agujeros como lucernarios que recuerdan vagamente el Guggenheim de Nueva York los archivos del Cielo y su perfecto orden disipa toda duda o sospecha.

También recuerdo de la película alguna escena de fino humor blanco sobre las relaciones entre los franceses y los ingleses que está muy acertada porque no olvidemos que la película se estrenó al acabar la Segunda Guerra Mundial y que franceses e ingleses fueron aliados. ¿Qué hubiera sido de España si hubiéramos participado en el mayor horror de la humanidad en vez de estar recuperándonos de nuestra guerra y de ese otro horror en donde el odio campeó dentro incluso de algunas familias, entre hermanos? Bien pensado casi que era “mejor” lo de Polonia, cuando se vio entre la espada y la pared, entre los nazis y los stalinistas. Pero, no sé, todo eso es mucho aventurar y hablar por hablar.

Pero lo que me traigo al álbum no es tanto una noción de paz de la película, que se está vaciando a cambio de otros contenidos muy manipulados o que se desvirtúa a favor de la memoria histórica histérica y sus intereses. Me traigo a David Niven de joven, un porte que en aquellos años tenían Cary Grant, James Stewart y se diría que cualquiera, como si fuera un don, que no lo es. El David Niven de la foto está avejentado y seguramente triturado por la muerte absurda accidental de su esposa. La foto me recordó unos traveler checks que conseguí para uno de mis primeros viajes al extranjero, cuando yo no tengo conciencia de que hubieran tarjetas de crédito ni de débito. Verdaderamente las tarjetas han cambiado el mundo mundial y ya nos parece como si siempre hubieran estado entre nosotros.

Yo no sé si, como dicen, este país se va a tener que dedicar al turismo y poco más. Yo no sé si nos debemos dar por vencidos. Lo que sí sé es que la presencia de turistas en Barcelona hay días que alcanza cotas intolerables. A mí me es igual que sean alemanes, italianos, japoneses, rusos. Lo que no me es igual es que haya más turistas que gente “normal”. Es imposible por muchos focos turísticos dar un paseo que nos devuelva una imagen de Barcelona en la que el equilibrio entre los visitantes y los que jugamos en casa sea más contrapesado o armónico. Les aseguro que cuando vienen a mi ciudad 30.000 cardiólogos se nota. Al ser un centro importante de ferias y congresos, los viajeros en visita de negocios son ineludibles. La verdad es que a veces creo que si no fuera por estos viajeros y los de la clase preferente de las narices muchos restaurantes de alta cocina tendrían que cerrar o dar el ciervo a las finas hierbas regalado. Tampoco se perdería gran cosa, si la digo toda (la verdad), que no hace falta.

10.4.11

La velocidad de la luz



Se suele decir que el padre de la bomba atómica, Einstein, de niño se había planteado un problema físico que al cabo de los años resolvió: el de saber cómo se ve la luz desde en un punto en el que se va a la velocidad de la luz. No estoy segura de que fuera este el planteamiento exacto del problema de la relatividad y el lenguaje de la Física no creo que contribuya a que haya un gran entendimiento de sus teorías. Lo que sí sé es que esta anécdota de la historia de la ciencia me recordó un pasaje de la Subida del Monte Carmelo de Juan de la Cruz:
"Y así, el ojo no halla especies en qué reparar, porque la luz no es propio objeto en qué reparar, porque la luz no es propio objeto de la vista, sino el medio con que ve lo visible; y así, si faltaren los visibles en que el rayo o la luz hagan reflexión, nada se verá. De donde, si entrase el rayo por una ventana y saliese por otra, sin topar en cosa alguna que tuviese tomo de cuerpo, no se vería nada; y con todo eso, el rayo estaría en sí más puro y limpio que cuando, por estar lleno de cosas visibles, se veía y sentía más claro."

Por algo parecido a esta metáfora que Juan de la Cruz usó para referirse al alma, se suele decir a quienes practican meditación que ayuda a aclarar la mente de la misma manera que cuando el agua se aquieta todas las partículas que la enturbian descienden naturalmente y todo se ve más claro.

Yo que me pasé los primeros años de mi vida corriendo prácticamente todo el día, y no porque tuviera prisa, veo las carreras como una metáfora de lo que mi amigo Agustín Romero Barroso, el poeta en Llerena, llamaría "votambre". Y entendemos por "votambre" el conjunto de las hordas dispuestas a consumir y a votar y a comportarse como masas al más leve estímulo. Hoy no tuve más remedio que asistir al paso del aluvión de la Cursa dels Bombers porque me cortaba el mío y el de muchos transeúntes, en la Gran Vía. En los chaflanes  había apostados grupos de percusionistas que tocaban a ritmo de batucada, una tradición que se remonta a los denodados intentos de Joan Clos para animar el cotarro con Carlinhos Brown, que no sería de extrañar que también estuviera a sueldo del Ayuntamiento como las otros grupos que obedientemente aparecen en las calles cuando se les requiere.


Cursa de bombers (2011)

Pero lo que me trae aquí ahora no es tanto la votambre o mucho menos las juventudes hitlerianas, y eso que habría mucho que decir del deporte y seguramente en días venideros será ni que sea enunciado. No tengo la menor idea de cuánta gente se ha apuntado a la carrera de esta ocasión, aunque vi un dorsal con el 41.000 y pico cuando el portador estaba parado echando los bofes.  En movimiento, imposible. Después de la carrera hubo unos quince minutos en que subían y bajaban ambulancias, en dirección al Hospital del Mar y al Hospital Clínico, que están en sentidos opuestos. Yo misma pude ver un señor gordo y  morado como una uva, cómo le estaban dando los primeros auxilios en la Vía Layetana y cómo su mujer asistía más impertérrita y fastidiada que otra cosa, como si le hubiera jorobado el domingo. Y es que la mente es, como dijera la otra escritora de los siglos de oro, "la loca de la casa", y yo misma siempre que he empezado a practicar meditación lo primero que se me ha venido a la cabeza es que tengo una lavadora pendiente. No descarto que haga una asociación de ideas entre lo que me pasa por el magín y aquello del remanso de agua donde se van depositando las partículas del torbellino hasta que se queda clara. No digo yo que la de vueltas que le da la cabeza a las cosas no sea una metáfora, otra, de lo que hacen las lavadoras. Por lo tanto, no sé si por simpatía o por qué otra ley psicológica la cara de la mujer me ha trasmitido su preocupación por la ropa que tenía que planchar aquella tarde y que a ver cuando la iba a planchar, porque si llevaban al gordito al hospital se les iba a jorobar no ya el domingo sino todo. Anda, y ahora que caigo, ¿cómo se pueden dejar los hospitales partidos por la mitad con la excusa del déficit sin hablarlo en el Parlament? ¿Para qué sirve el Parlament?

A diferencia de la teoría de la relatividad, mi sensación no la puedo demostrar. Y además no la quiero demostrar, que cada cual piense lo que quiera. El caso es que desistí de tomar el café solo que me suelo tomar en un determinado lugar del centro porque  había gran jaleo de ambulancias y una corredora tomándose una copa de cava y fumando un cigarrillo. Por supuesto, tomarse una copa de cava después de haber corrido una hora es la forma más segura de rentabilizar el aperitivo, porque se pillaría una melopea inolvidable, especialmente con el calor que había. Ya en el metro, el señor  con un dorsal tres mil y pico hacía sentado torsiones a derecha e izquierda desde una pinza que debe de haber aprendido en la clase de Pilates, que en la de yoga no. Sé que era Pilates porque era yoga mal hecho,  si se me perdona, tema que también será ampliado en otra ocasión.

Por lo tanto, se preguntarán ustedes, si es que todavía queda alguien por aquí, si no me voy a referir a las juventudes hitlerianas, ni a la teoría de la relatividad, ni al deporte como alienación, ni al método Pilates (que lo pongo en mayúsculas no por respeto venerando sino porque está patentado), ¿a qué me voy a referir? Pues a que resulta que he pasado el vídeo varias veces y no me he visto reflejada en el autobús que pasó a eso del 1:12. Tengo que creer que es cosa de la altura  o bajura de mi posición y no cosa de la velocidad de la luz. Porque les aseguro que yo estaba allí.

6.4.11

Post 627, Pso. Vall d'Hebron 119, Chanel 5

Leo en la Sala de prensa de la Generalitat de Catalunya la siguiente nota: "El president de la Generalitat, Artur Mas, ha anunciat avui durant la roda de premsa posterior a la reunió de govern l’aprovació del projecte de llei de regulació de l’impost de successions, que representarà “la fi de la discriminació” de Catalunya respecte a altres territoris com el País Valencià o la Comunitat de Madrid. En la roda de premsa ha acompanyat el president el conseller d’Economia i Coneixement, Andreu Mas-Colell." Esto es: "El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha anunciado hoy durante la rueda de prensa posterior a la reunión de gobierno la aprobación del proyecto de ley de regulación del impuesto de sucesiones, que representará el fin de la discriminación de Cataluña respecto a otros territorios como el País Valenciano o la Comunidad de Madrid. En la rueda de prensa ha acompañado al presidente el conseller de Economía y Conocimiento, Andreu Mas-Colell".

De la parrafada me gustaría sólo señalar tres cuestiones. La primera es lo igualador que es el lenguaje de la comunicación sea una nota en catalán o en español, cosa que hace de mi traducción algo casi tan ridículo como inútil pero la hago por deferencia a los lectores que no tienen porqué conocer el catalán. En segundo lugar me tengo que detener en esa referencia, en negritas en su contexto original, al "fin de la discriminación" de Cataluña respecto a otros territorios bla bla bla. Esta frase tiene por lo menos dos posibles lecturas puesto que no se aclara de quién procede la discriminación y como la tendencia en esta comunidad autónoma es la de usar la discriminación fiscal como elemento de hostilidad política, no es cuestión menor. Si ustedes levantan una piedra -aunque ya les digo para empezar y para acabar que lo mejor es no levantar piedra alguna- encontrarán gente que está dispuesta a decir y a creer  por ejemplo que los ciudadanos de Cataluña pagamos más en las autopistas y que en Madrid pagan menos y que ese dinero que pagamos (pagan, que yo no uso automóvil privado) se lo queda Madrid o  va a Soria o a Zamora o hasta a los cerros de Úbeda o entre Pinto y Valdemoro. Esta creencia es tan firme y está tan arraigada que no sé ni cómo me atrevo a cuestionarla siquiera.
*
Lámina de De Humani corporis fabrica (1543), de Andreas Vesalius
Con afirmaciones como la que ha hecho Artur Mas sobre el impuesto de sucesiones, debajo de las piedras hay quien se cree que ese impuesto que antes nos cobraban cuando nos hacíamos con la legítima de un padre muerto es que se lo quedaban en Madrid. No. Se lo quedaba la Generalitat de Catalunya. Cuando murió mi padre una parte de sus ahorros en vez de pasar directamente a sus legítimos sucesores -que en parte se lo cedieron a mi madre- pasó a la Generalitat y ahí se diluyeron entre embajadas, subvenciones al náhuatl, dietas de lujo asiático, suport genèric, prótesis de caderas y todo lo demás.

La tercera cuestión es referente a Mas-Colell, el conseller de Economía y Conocimiento. Y esto es porque no hace nada le oí en la radio hablar a un empresario de los llamados minesotos. Los "minesotos" son los sabios del Govern que se han criado en la Universidad de Minnesota, así designados en plural porque son unos cuantos y también porque -por lo que se desprendía de lo que explicaba el empresario- son mayoría. El empresario se lamenta de algo que yo vengo lamentando hace tiempo, de que se les de demasiada credibilidad a personas de una brillante formación y un expediente académico espléndido pero que no tienen prácticamente en su haber ni en su debe  (sobre todo en su debe) ni un solo contacto que no tenga que ver con la Universidad. Que los paganos o ateos se enconen tanto con la Iglesia habiendo un engendro inmundo como la Universidad es para arrancarse los ojos por el horror. De hecho -yendo a lo nuestro- se está empezando a ver además de un tiempo a esta parte que cuanto mayor es el nivel académico de un docente, más se aleja incluso de las aulas. Dar clases es cutre, siniestro, sórdido. Por lo tanto su pulso de la ¿realidad? es prácticamente inexistente puesto que se limita al claustro y otras misas negras en las que se dirime el sexo de las gárgolas y la vida media de las almejas aparte de la forma de escaquearse de dar ni una sola clase o quitarse del medio alguien potencialmente talentoso. Que el Govern esté en manos de políticos y minesotos es poco menos que terrorífico.

Pero el tema de hoy no es la política y nunca lo será, porque por aquí estamos más bien por los rocíos de las heras y ni siquiera ya que nos ahogamos en un mar de ignorancia, y en un vaso de  incomprensión, en una gota de envidia. Me sirvo sin embargo de esa frase un tanto ampulosa y muy ambigua de Mas para ir situando el tema de la desorientación y tergiversación general que nos abruma. Estos días se habla de los recortes en la Sanidad Pública, en torno al 10%, por los cuales en el hospital en el que intento trabajar por ejemplo es probable que se inutilicen 500 camas. Este dato no es oficial porque el tijeretazo lo tiene que planificar el comité de dirección y aprobarlo el Govern no antes del día 20 o así. A pesar de no ser oficial ha trascendido (por decirlo de una manera eufemística) a la prensa y es la comidilla en los pasillos de mi centro. Se habla en el bar, se habla en los despachos, se habla y se habla. Como suele ocurrir por el boca a boca, por el correveidile y por ese afán de protagonismo que adquiere el que habla de lo que no sabe -resorte curioso donde los haya- el tema está empezando a degenerar y ya no sabe una bien bien a qué atenerse. Creo que cualquiera puede imaginarse al estado de opinión y alarma al que me intento referir y por lo tanto deposito en la imaginación del sano lector todo cuanto no soy capaz de expresar desde mi desconcierto.

Por fin llegados al meollo de la cuestión, me pregunto porqué el Gerente y su gabinete de comunicación, que otras veces nos ha machacado con correos electrónicos por temas mucho menos importantes, mucho menos urgentes y de consecuencias más previsibles, ahora guarda silencio o alternativamente se reserva para los cargos altos e intermedios, quienes muchas veces no informan  al personal a su cargo o no lo hacen debidamente. ¿O es que la Comunicación con mayúsculas solo sirve para los festejos y el autobombo bien temperado o para conseguir financiación de aquellos que precisan blanquear su mala conciencia? Así que los que nos sentimos de la mano de dios -cosa que tampoco está tan mal, no crean- nos preguntamos si será cierto eso que dicen de que la sábana encimera de un día será la bajera del día siguiente, o que se eliminarán muchas pruebas diagnósticas para reducir el gasto, o que la hermana de Mas está ingresada pero a diferencia de cuando estaba en la oposición en un ingreso previo en este otro no la fue a ver.

Si les tengo que decir la verdad, aún convencida de que no le interesará a nadie, les podría decir que ya todo me parece (como dijera Shakespeare) un cuento contado por un idiota. Pero hay que ver como me solivianta la ampulosidad de Artur Mas, esa manera de lucir el traje nuevo como quien está  en una buena boda aparejada para la hija mayor, la pubilla. Inflado como un globo, ni siquiera ególatra,  simplemente pueril y ensoberbecido. Se creen debajo de las piedras que el gerente del P$OE del Hospital Vall d'Hebron tiene un dilema moral, el de dimitir o no. En este caso dimitir sería lo más fácil, claro. Y de hecho ya habría quien hiciera su faena, de debajo de las piedras.  ¡Será por reventadores! En ese otro globo, el de la moral de la amoral, van las operaciones de cataratas postergadas indefinidamente o condenadas al lucro mutualístico.  También va el cuestionamiento de todo un sistema sanitario necesariamente caro puesto que depende de personal cualificado y de tecnologías. No olvidemos esos paros cardiacos que se producen durante los ingresos que a lo mejor no podrán ser atendidos con la presteza habitual si el personal empieza a ceder al cansancio y la falta de recursos. Tampoco es cosa menor recordar que aquí se han celebrado las elecciones autonómicas hace nada, pero que pronto se sucederán las de Andalucía, donde según sé el cambio de sexo está en el catálogo de servicios sanitarios, que aquí no. Algo me dice, en mi ignorancia por supuesto pero no en la envidia, que el déficit catalán debe de hacer reír comparado con el que habrá en el SAS. Si es que aquí nos empezáramos a recuperar, cosa que no está en la mano de dios ni en la de los minesotos, créanme, empezarán los del 10% y los trajes nuevos infladísimos  y las mútuas y los gabinetes de comunicación inútiles en el resto de comunidades autónomas. Así que en homenaje a Marilyn Monroe me voy a fumigar la mala leche con un par de exhalaciones de Chanel número 5 y a dormir con la tranquilidad de los justos.

Track de regalo: Conferencia de Teresa Forcades sobre la medicalización de la sociedad.

3.4.11

El abrazo de la yedra

"Más lágrimas se derraman por plegarias atendidas que por las no atendidas"
Teresa de Jesús
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e me ha ocurrido ver las "Estadísticas" de este blog y veo que siguen siendo los posts más visitados "FRS 635" (616 visitas), "El espíritu de la época", "La hoja de gingko", "Small is beautiful", "Los motivos" y "La soledad de los monstruos". También podría hablar de que en el Sitemeter detecto mucho tráfico que aparentemente al menos proviene de Mountain View, en California. Bien podría ser que se trate de una máquina puesto que ya hace tiempo que tengo serias dudas de que alguien pierda tanto tiempo en el Álbum del mismísimo nombre. El hecho de que "FRS 635" tenga tantas visitas me lo podría explicar en razones que ahora no son al caso. Por mi forma de escribir, a veces prolija, es posible que alguien venga a dar aquí simplemente porque busca un coche pequeño, como el maravilloso Messerschmitt KR, y apenas encuentre una mención y a mucho estirar un enlace a su foto. El tráfico genera "posicionamiento" y cada vez que alguien busca en el Google o donde sea algo sobre los temas que trato en esos posts, como el buscador los tiene por más populares que otros, se van a las primeras páginas de los resultados. Es un círculo vicioso. Hace años me pasó algo así con un post titulado "Amor verdadero" y acabé por eliminarlo, principalmente porque atraía visitantes que yo no estoy dispuesta a recibir.

Por lo general mi divisa o moto suele ser "No tengo intereses, solo deseos", aunque también alguna vez he hecho mío aquel verso de Rainer Maria Rilke, "Creo en lo que todavía no ha sido dicho". Y, volviendo a la primera frase, debo admitir que la he extendido a mis afinidades. Es decir, en la medida en que pasa el tiempo me voy alejando de la gente interesada y de la que no sabe manejar sus deseos (no porque no se les cumplan, sino porque no se aclaran en verdad con lo que quieren y/o los mezclan con los intereses). También me alejo de quienes de una forma un tanto desafiante -por no decir cínica- advierten de que "todo" el mundo tiene intereses y de que son legítimos. Podría ser, y de hecho no olvidemos que cuando nos movemos en el campo de las palabras cualquier afirmación puede ser defendida. Por eso en el refranero y en florilegios de citas hay afirmaciones para todos los gustos.

La de hoy da título a una obra póstuma  de Truman Capote, Answered prayers. Resulta curioso el contraste entre Santa Teresa de Jesús y Truman Capote, periodista, alcohólico, drogadicto, homosexual. Como también me lo sigue pareciendo la biografía que sobre Jeanne d'Arc escribió Mark Twain. Esos contrastes valen mucho. Las plegarias atendidas tienen un carácter distinguido en el mundo de los deseos, las ansias, los anhelos y hasta los caprichos. Lo que no sé es si las lágrimas vertidas por las plegarias atendidas tienen un carácter ejemplar o correctivo, que disuaden al que se quiera apartar del buen orden establecido. Lo que me trae más bien hasta aquí es la certeza de que muchas veces no sabemos decir que "no", lo de la famosa asertividad. Muchas veces nos metemos donde no queremos o hacemos lo que no deseamos por complacer a los otros o no sé muy bien por qué. Tal vez por los intereses. Repito que no sé. Lo que sí sé es que me desconcierta bastante que cuando alguien hace lo que no quiere hacer lo haga a regañadientes o rezongando o quejándose. Pienso que si no quiere estar en un sitio, por ejemplo, lo que tiene que hacer es irse. Esas personas que se quejan  todo el tiempo (muy diferente de protestar una sola vez y con firmeza) es algo que además de desconcertarme me apura, me incomoda. Están y no están, van y no van. Quieren y no quieren. Pueden y no pueden.

En todo esto de los motivos que tenemos para atarnos pensaba el otro día cuando ví una casa invadida de plantas trepadoras y con un seto monstruoso sobre el cual se ha hecho una tapia. Quien ha tenido una yedra sabe lo mucho que se enreda y cómo domina en poco tiempo cuanto abarca. Son bonitas de ver cuando se les suben a los árboles del sotobosque y forman doseles. El nudo de la yedra o el abrazo de las plantas parásitas se me antojan fortísimos, contumaces. Así como los círculos viciosos a los que me remitía al principio tienen una naturaleza mucilaginosa, enganchosa, encuentro que el abrazo de la yedra es como la mano del estrangulador, como una raíz invertida.


1.4.11

Moralina y modalina


 "¡Los buenos modales antes que la moral!"
Oscar Wilde
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n la etiqueta japonesa está establecido que cuando nos ofrecen una tarjeta no solo nos la ofrecen con las dos manos sino que lo correcto es tomarla con los dos manos. Servidora ha visto numerosas veces en nuestro país como cuando alguien ofrece su tarjeta es bastante frecuente que no solo no se mire sino que incluso se eche con un cierto descuido a un lado o bien se coloque al tuntún entre las páginas de una agenda impresa. Por la misma regla de tres que nos hemos apeado masivamente hasta el tuteo general, o por razones parecidas, es cada día más normal que apelando a la espontaneidad y la naturalidad se denosten tres palabras que he empleado al principio: etiqueta, establecido y correcto. La espontaneidad y la franqueza en mi opinión es algo que tiene un gran valor cuando se nos requiere, en todos los demás casos solo conviene usarlas cuando la situación está dominada o cuando -insisto- nos lo piden. ¿De verdad alguien se cree que su espontaneidad y su franqueza le interesan a otro?

El cafre tiende a confundir la espontaneidad con la libertad, de una manera bastante similar a como algunas personas confunden la improvisación con el talento. El talento tiene una parte de improvisación y de hecho improvisar es una forma de estudiar y de disfrutar, de ir más allá o ir hacia afuera agrandando lo que es el espacio ínfimo íntimo (en el caso de las descargas de flamenco o de jazz). Pero casi todo el mundo estará dispuesto a admitir que la improvisación no equivale al arte o el arte no equivale a la improvisación.

Apenas me acuerdo de la boda de la Infanta Elena, pero sí recuerdo que fue en primavera y en Sevilla. También recuerdo que se marcó desde el protocolo de la Casa Real que las señoras no usaran perfume. Cualquiera sospecha que sí que lo usaron, pero supongo que lo que se proponían con ese dictado es que las señoras más vulgares no usaran el perfume a granel, que lo usaran más discretamente. Un día caluroso en Sevilla en una sala o un templo, por grandes que sean, cerrados y llenos de mujeres impregnadas de todo tipo de esencias con jazmín, canela o lo que sea, por buenas que sean debe de ser algo incomportable.

El ejemplo elegido puede resultar clasista, aunque yo lo he elegido porque remite al imaginario del colorismo de nuestra capital bizantina. Ascot sugiere ya casi más una concentración altísima de pamelas que no las carreras de caballos, aunque todo va junto, sí. Podría haber puesto el ejemplo de la banda de pandilleros que ocupa su pedazo de playa con un tremendo aparato desde el que arrojan un ruido infernal o rumbitas. Cualquier ejemplo es bueno para indicar que todo aquello que impide que los demás disfruten de lo mismo que nosotros disfrutamos impide la convivencia. Si tu música alta no deja que yo escuche mi música alta es que hay que bajarlas o quitarlas. Si tu barbacoa unge de olor de sardinas mi colada, es porque tal vez la barbacoa hay que hacerla donde no moleste puesto que no se me ocurre que lo que moleste sea la colada. Si estás tres horas metido en un vagón de tren con 50 personas más y no paras de hablar en un tono de voz que no deja nada a la imaginación, es muy probable que no dejes que los demás puedan mantener una conversación normal o leer o simplemente descansar. Es decir, ejemplos hay muchos. Hasta se diría que demasiados. La educación y el respeto no son solo para el ambiente formal sino que también lo son para el ambiente informal.

En mi modesta opinión que se haya adelantado la edad en que se mantienen relaciones sexuales ha sido un gran bien por lo menos para librarnos de aquellos adolescentes que se refocilaban eructando ostensiblemente y tocándose haciendo ver que se peleaban o retozaban.  No sé yo si es cierto y si está del todo verificado, como leí una vez, que las chicas que han tenido relaciones sexuales de manera precoz tienen más riesgo de cáncer de útero.  En cualquier caso, los campeonatos de eructos están erradicados de la vía pública y me alegro.

Lo que se suele conocer como buena educación es ideal para los casos en que no nos entendemos. La buena educación nunca falla cuando no sabemos qué hacer ante una determinada situación difícil. Después hay personas que por su formación o porque tienen ese don, son prudentes sin dejar de ser gentiles, de la misma manera que el patán no deja de ser zafio. Una variante, el insolente, es aquel o aquella que se piensa que como los genios son insolentes, hacen de insolentes. Pero no son geniales ni nada que se le parezca. Con la buena educación se va a todas partes, decían nuestras abuelas o casi todas. Y es verdad. Dirán que no es lo mismo Japón que Chile, el protocolo de una boda real que la playa, pero por lo que servidora tiene visto y hasta oído, si se actúa sin brusquedad, con discreción y intentando no molestar, ya se tiene mucho de ganado.

Cortejo de las gruyas