27.5.15

Post 1234: Muy poco interesante

e dice Layetano que una recopilación que he hecho es un Gotha "de nuestros delirios". El tuit es que ni pintado ya que mi recopilación lo es de todas las candidaturas que ha habido por la circunscripción de Barcelona al Parlament de Catalunya entre los años 1988 y 2012  (8 procesos electorales que se dicen pronto). El Gotha propiamente dicho era un almanaque de la aristocracia. Mi gotha es una acumulación de muchos nombres que -como decimos los documentalistas y los documentatontos- es información inerte, ya que es imposible de procesar de manera que se puedan extraer conclusiones a nivel de tecla y al de la papelera. Es decir, aunque observo -por un decir- como la lista de los candidatos de Esquerra Republicana de Catalunya del año 1988 no tiene nada que ver con la de 1992, ni esta con la de 1995, ni la de 1988 con la de 1995, ni ninguna con la de 1999 o 2003 o 2006 o 2010 o 2012, sería muy laborioso determinar las coincidencias y divergencias con exactitud, hallar tránsfugas.
De hecho ¿quién se acuerda ya de Pere Navarro, que fue primero de lista en las elecciones de 2012 por el PSC? ¿quién de la bofetada que recibió en aquella boda a la que estaba invitado como uno más? El circo político -y no lo digo por el más que parecido razonable entre Pere Navarro y Miliki- es cada vez más tremendo y voraz. Aunque este año no se han presentado a las elecciones municipales de Reus el CORI de Ariel Santamaria y Carmen de Mairena, el juantxisme freaky ha sido en cierto modo superado por una monja dominica contemplativa que oportunistamente se sumó a la campaña de Trias para apoyar a Artur Mas.
Sor Lucía Caram recibió los derechos del libro sobre Mas que publicó Teresa Pous hace unos meses, y sus beneficios recaerán por ejemplo en un comedor que tiene en Manresa y en el almacén donde administra la comida que distribuye su Fundación entre más de 900 familias. Lamentablemente, por lo menos en mi entorno, la monja es más conocida por sus intervenciones sonadas en TV y otros medios, incluido Twitter. La semana pasada alguien me defendió con denuedo que Sor Lucía era monja de clausura puesto que ella misma lo decía. Y sin embargo lo decía entre comillas y en tercera persona, que ya es bien raro. Y lo desmentía en una grabación que tenemos en Youtube desde abril pasado, en una entrevista a La Sexta. Cuando el entrevistador recalca "contemplativa que no de clausura" (0:31) al presentarla, la monja responde "Muy bien, buena aclaración".
No se pueden llevar muy lejos las similitudes entre Santa Teresa ("fémina inquieta, andariega, desobediente y contumaz", tal y como la anatemizó un nunció papal coetáneo suyo) con Teresa Forcades (benedictina) y con Sor Lucía. Porque son otros tiempos y porque el desconocimiento general sobre la época de la de Ávila es inconmensurable. Pero se vería que el vacío dejado por las bromas contra los gangosos, los homosexuales y los negros ha sido invadido por las bromas chuscas contra las monjas. Lo que no sabemos es quien se ríe más, si el que mueve a risa o el otro.
Pero lo que me trae hoy a estas líneas que escribo a vuelapluma, como tuvo que escribir Teresa de Jesús también, por cierto, no es tanto el circo como la gran cantidad de nombres que he visto hoy desfilar ante mis ojos en el gotha de nuestros delirios. Algunos se han hundido en el olvido, otros se han desgajado de la actividad política y si los localizáramos de alguna manera ni que fuera en internet estarían esterilizados de todo el rastro que dejan las urnas, las campañas y la danza del poder.
Para mí no deja de ser una fuente de reflexión ver como esas listas se parecen a los candidatos a la Eurovisión, también cada vez más cirquense. Incluso las formaciones ya cuesta reconocerlas por su nombre porque varían de circunscripción en circunscripción, como es el caso de Barcelona en comú, que en Ferrol se llama Marea ártabra y en Madrid Ahora, etcétera.
Hay que ver lo que va de interesante a interesado.


George Booth


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22.5.15

A otro año

Este año se me pasaron las lilas. Las del Laberinto de Horta y las del Jardí Mercè Rodoreda, que está donde el Institut d'Estudis Catalans pero es de acceso privado. Para las camelias también habrá que esperar a otro año.

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21.5.15

El mundo es el hogar de un huérfano

La "serendipia", la "gentrificación", la "infoxicación", el "oxímoron", son palabras que se ven mucho por ahí pero a la que se usan un par de veces pierden parte de su poder de fascinación. Son casi palabras de usar y tirar. Pero sin llegar a ser armas arrojadizas como las que aparecen en las invectivas de Salvador Sostres, por ponernos en lo peor, que ayer le echó a un periodista las palabras "chachas", "peluqueras" y otras lindezas, con las que no sabemos si pretende insultar a las chachas, a las peluqueras o a Manuel Jabois.
El lunes le comentaba al Crítico Constante mi certeza de que hoy en día no habrían podido ejercer ni administrar influencia literaria alguna intelectuales como Sartre y Simone de Beauvoir. Pero está claro que este tipo de afirmaciones las hago en privado y las respaldo mucho y con gran cuidado. En este caso argumenté que hoy en día hay infinidad de escritores con mayor rigor, vigor y, si se me admite un término "frivolón", gancho. Las conexiones políticas y otras justifican algunas carreras, especialmente las trepidantes y ya no digamos las que no soportan un mínimo análisis. Si bien puedo llegar a entender o justificar la difusión de Sartre y Beauvoir, no puedo llegar a siquiera concebir que un periódico tenga entre sus firmas la de alguien que insulta casi de forma sistemática en su quehacer. Sin entrar en si tiene razón o no, me cuesta seguirlo, lo que seguramente repugnará a la mayoría de lectores que como yo solo lo leemos indirectamente (por lo que en Documentación se llama "recomendación social") es que para insultar a Jabois insulte también a las mencionadas "chachas" y a las peluqueras. Como la palabra "chachas" es además algo anacrónica, aún resulta si cabe más despectiva y nos habla de esquemas que pensábamos que estaban superados (por otros esquemas). Lo que leen las mujeres dedicadas al servicio doméstico y a la peluquería tal vez no es ni "El Mundo" ni "El País", pero en cualquier caso la desgraciada columna ilustra aquello de que "lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro".
Ya vengo diciendo de un tiempo a esta parte, al hilo de lo que afirmo sobre Sartre y Beauvoir, que no deja de sorprenderme que en los medios haya personajes de tan poco valor e interés que vivan de cuanto escriben. Habría que suponer que con la de generaciones bien alimentadas, viajadas y sobradamente preparadas que tenemos el nivel tenía que ser mejor y más abundante. Me estoy acordando de que de joven le cogía "El Correo Catalán" a mi padre para ver si había publicado algún artículo de opinión José María Valverde, de quien solo pude recibir alguna clase en el Institut d'Humanitats, cuando creo que ya estaba jubilado como profesor de la Universidad de Barcelona. Pienso en Rafael Argullol, o en Emilio Lledó, ayer galardonado con el Premio Princesa de Asturias.
Si lleváramos la vista atrás y viéramos qué es lo que ha sobrevivido a todas las purgas políticas, a todos los fracasos sociales, a todos los imponderables, y a la "selección natural", tal vez encontraríamos un par de docenas de Aristóteles. Por lo bajo

James Stevenson



"Strengthened to live, strengthened to die for
medals and positioned victories?
They're fighting, fighting the blind
man who thinks he sees,—
who cannot see that the enslaver is
enslaved; the hater, harmed. O shining O
firm star, O tumultuous
ocean lashed till small things go
as they will, the mountainous
wave makes us who look, know

depth. Lost at sea before they fought! O
star of David, star of Bethlehem,
O black imperial lion
of the Lord-emblem
of a risen world—be joined at last, be
joined. There is hate's crown beneath which all is
death; there's love's without which none
is king; the blessed deeds bless
the halo. As contagion
of sickness makes sickness,

contagion of trust can make trust. They're
fighting in deserts and caves, one by
one, in battalions and squadrons;
they're fighting that I
may yet recover from the disease, My
Self; some have it lightly; some will die. 'Man's
wolf to man' and we devour
ourselves. The enemy could not
have made a greater breach in our
defenses. One pilot-

ing a blind man can escape him, but
Job disenheartened by false comfort knew
that nothing can be so defeating
as a blind man who
can see. O alive who are dead, who are
proud not to see, O small dust of the earth
that walks so arrogantly,
trust begets power and faith is
an affectionate thing. We
vow, we make this promise

to the fighting—it's a promise—'We'll
never hate black, white, red, yellow, Jew,
Gentile, Untouchable.' We are
not competent to
make our vows. With set jaw they are fighting,
fighting, fighting,—some we love whom we know,
some we love but know not—that
hearts may feel and not be numb.
It cures me; or I am what
I can't believe in? Some
in snow, some on crags, some in quicksands,
little by little, much by much, they
are fighting fighting that where
there was death there may
be life. 'When a man is prey to anger,
he is moved by outside things; when he holds
his ground in patience patience
patience, that is action or
beauty,' the soldier's defense
and hardest armor for

the fight. The world's an orphans' home. Shall
we never have peace without sorrow?
without pleas of the dying for
help that won't come? O
quiet form upon the dust, I cannot
look and yet I must. If these great patient
dyings-all these agonies
and wound bearings and bloodshed—
can teach us how to live, these
dyings were not wasted.

Hate-hardened heart, O heart of iron
iron is iron till it is rust.
There never was a war that was
not inward; I must
fight till I have conquered in myself what
causes war, but I would not believe it.
I inwardly did nothing.
O Iscariot-like crime!
Beauty is everlasting
and dust is for a time.

Marianne Moore ("In Distrust of Merits")

__________

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20.5.15

La Purísima de Soult

En la octogésima primera primavera de mi madre

uscando una imagen de Santa Corona en la basílica de San Agatángelo en Elche di con la Inmaculada que tienen en la Parroquia de San Felipe Neri en Crevillent (Alicante). Por su enorme parecido con una imagen que tiene mi madre bastante más pequeña y porque en donde los de Crevillent explican que se llevaron la suya de Olot el año 1954, pude localizar el taller. Actualmente se conoce como Vayreda, Bassols, Casabó y Cía, S.L. pero trabajan desde 1880. La imagen (modelo A4) que hoy ofrecen en catálogo que guarda más parecido con la que tiene mi madre indica: "Imagen de la Purísima Concepción realizada en pasta cartón madera, con ojos de cristal y decorada a mano con pinturas al óleo. Se realiza por encargo y el plazo de entrega es de 6 semanas a partir de la confirmación." Cuesta 213,44 €. Hay otra por 940,17 € (modelo A449). Ambas indican "Murillo". Lo que seguramente hace variar tanto el precio es el tamaño, pero no lo sé ver. El catálogo de Vayreda, Bassols, Casabó y Cía poco tiene que ver con esas figuras de resina que en los bazares chinos se mezclan con gatos, brujas y budas. Hacen un muy buen trabajo.
El caso es que hace un tiempo mi madre me empezó a marear la perdiz con la Purísima para aquí y la Purísima para allá, siempre dándole vueltas al tema y haciendo aproximaciones, como es su costumbre. A veces le veo venir y le voy al trapo pero preferí en esta ocasión dejar que fuera avanzando lentamente en el tema, cosa que le llevó 4 o 5 visitas mías. Que si había sido de Don Pedro, el cura que la inició en el uso del Laxante Bescansa, que si podía tener 100 años porque se la habían regalado para su ordenación, que si era muy fina, que ya había intentado lavarla con leche, que es como se lavan las imágenes religiosas (?), que si supiera de algún sitio que la restaurasen, que esto y que lo otro. Al final le dije: "yo si quieres la llevo a un sitio que te presupuesten una restauración". A lo que me respondió: "Vale y te la regalo". Que quería decir "Te la regalo y la restauras", que tan tonta no soy. Entonces le respondí yo: "La restauras y me la das, jolín". "Bueno, pero ese es tu regalo de cumpleaños". "Está bien".
Finalmente cuando llegó el día de llevar la figura al taller de restauración la vieja se rajó, tuvo miedo. Así que le dije, nada, si quieres le hago unos arreglitos mínimos, a más no me atrevo. Esa pulsera de color verde metalizado que le enganchaste con esparadrapo va fuera y le rellenaré los agujeros antiguos con Aguaplast. Le haré una aura nueva con alambre dorado. Además le repintaré el pelo con una mezcla de tempera y pigmento Wilson, pero no tanto que parezca la Pantoja. Y las alas de los puti las volveré a dorar con titanlux que tengo para el pomo de la mesa de mi escritorio.
La nube sobre la que está la Virgen y de donde salen los puti, por no blanquearla mucho por que no pareciera nueva, la maticé con sombreados de gouache que fabriqué con azul cobalto, negro y blanco. La peana la "restauré" con un mejunje que hice con nogalina y goma arábiga. Al final con el mismo material pero con un poco de siena de mis acuarelas le arreglé la melena. No le toqué la cara, aunque le falta algo de la nariz, finísima. Ni las manos, también muy delicadas, De acuerdo con el catálogo de Vayreda los ojos están hechos de vidrio y de haberlo sabido entonces hubiera intentado limpiarlos un poco con ayuda de un bastoncillo de limpiar las orejas, pero ahora ya está.
Sudé lo indecible para no destrozar el trabajo original, lo pasé verdaderamente mal en algunos momentos a la vista de que en uno de ellos podía echar a perder algo tan sensible a la chapuza.
A diferencia del trabajo de la escritura, que puede ser corregido y expurgado, reordenado, todo lo que quieran, la tarea del pintor es tremenda en el sentido de que siempre llega un momento en que se puede echar a perder todo por un mal paso, por el exceso de un trazo o por cualquier calamidad. Claro está que seguro que en los artistas habrá quien evite esas situaciones y encuentre en el estilo un puerto seguro y en el trazo personal su aplomo. A veces un fallo nos hace encontradizo un hallazgo, de la misma manera que cuando al escribir y trastocársenos una palabra descubrimos anagramáticamente otra, algo que era esencial en la poesía latina.
*
La Inmaculada de Murillo, la de 1678 más o menos, es conocida como la de los Venerables (porque quien se la encargó a Murillo la donó al Hospital de los Sacerdotes Venerables, de Sevilla) o de Soult:
"Después, a lo largo del siglo XVIII, siguió gozando de gran popularidad en Sevilla y por ello no es de extrañar que fuese una de las pinturas que el mariscal Soult, durante la ocupación de la ciudad por las tropas francesas a partir de 1810, la incluyese dentro de la nómina de obras de arte a expoliar para su propia colección. En efecto, en 1813, Soult se llevó esta Inmaculada junto con otras importantes obras de Murillo a su mansión parisina, hecho que incrementó considerablemente la fama de la pintura. Por ello no sorprende que a mediados del siglo XIX esta obra fuese considerada como una de las más importantes creaciones de la historia del arte, ni tampoco que a la muerte del mariscal Soult se vendiese en París en pública subasta en 1852 alcanzando un remate de 615 300 francos oro, cifra que pagó el Musée du Louvre y que era en aquellos momentos la cantidad más elevada jamás pagada por una pintura. La presencia de esta Inmaculada en el Museo del Prado se debe a negociaciones realizadas entre el Gobierno español y el francés en 1941, merced a las cuales se acordó un intercambio artístico. Así el Prado cedió al Louvre un excepcional retrato de Doña Mariana de Austria, de Velázquez, a cambio de la Inmaculada de los Venerables." (Enciclopedia del MNP)
En otra versión, la wikipédica, se afirma que se intercambió por un lote en el que principalmente estaba la Dama de Elche.
Lo que nadie puede afirmar es que la Inmaculada (de Murillo, de los Venerables o de Soult) vuelva a Sevilla.

La Purificación de Vayreda antes de la "restauración"

Inmaculada de Soult (c. 1678) de Murillo, Museo del Prado


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16.5.15

La gallina y el huevo

uién es el siguiente?" es una variante de "¿Quién fue primero?" y está espléndidamente representado en la viñeta de hoy, de James Stevenson, de quien en la Library of Congress (EEUU) se muestran 144 entradas, que son muchas.
No es posible determinar una solución para la aporía clásica. Por mi parte, el hecho de que Aristóteles se pronunciara a favor de la gallina y Stephen Hawking del huevo, es más que suficiente para decantarme. Por si no fuera suficiente mi simpatía por el filósofo, redundaría mi antipatía por el físico. Sin embargo me temo que la respuesta no nos la da ninguno de los dos y que por interesantes que sean las respuestas siempre me interesarán más las buenas preguntas. Pero la ciencia no está por los koan.
El dibujo me sirve para traer un tema que no deja de maravillarme. Todos hemos podido ver de cerca historias más o menos discretas, más o menos sórdidas, de infidelidad matrimonial y lo que no deja de ser maravilloso es el hecho de que alguien que se "interpuso" (!) entre dos personas luego se indigne porque a la larga ha sido también objeto de infidelidad ¿Qué esperaba? Hace poco lo he podido apreciar en una pareja que se formó hace cosa de unos 30 años. Lo que verdaderamente debería sorprendernos a quienes los conocemos es que ella le fuera fiel a él tanto tiempo, sobre todo para los que la conocemos de siempre. El hombre está que se lo lleva el demonio cuando él mismo estuvo haciendo el papel opuesto al principio de su relación con ella, en otro triángulo. Si es que hay papel "opuesto", claro. En el lío, no se desentraña con explicaciones como la que nos ofrece Freud: "Empiezo a creer que todo acto sexual es un proceso en el que participan cuatro personas".
La frase de Freud anda dando tumbos en internet gracias a que encabeza el Cuarteto de Alejandría. Pero pienso que está peor que sacada de contexto. La he localizado en una carta que escribió Freud a su amigo Wilhelm Fliess el 1 de agosto de 1899, bastante extensa, donde al final forma párrafo con otra que la precede y que por lo tonta, por lo tanto mejor dicho, la introduce:
"The farther the work of the past year recedes, the more satisfied I become. But bisexuality! You are certainly right about it. I am accustoming myself to regarding every sexual act as a process in which four individuals are involved. We have a lot to discuss on this topic." (Freud's letter to Fließ)
Ante esta ampliación de la cita se entiende mejor la intención de Lawrence Durrell, cuyos cuatro individuos dan nombre a los cuatro libros que como en un poliedro nos muestran afacetada la realidad narrada. Y ellos mismos están escindidos o son poliédricos. Nada es lo que parece.
El cornudo que venimos observando sería un personaje plano (ya que nos acogemos al jardín literario), al menos hasta donde sabemos, puesto que aún no sabemos si no tendrá también sus desahogos u otras aspiraciones sicalípticas y no sicalípticas (*). Cuando hay dinero por medio, la aporía de la gallina y el huevo pasan a segundo término y se adoptan estrategias de defensa y ataque donde todo vale. Esto es así, lo explique Aristóteles o lo explique Hawking, lo explique Agamenón o su porquero.
Es mucho más divertido Gerald Durrell que Lawrence Durrell, de lejos.

James Stevenson

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(*) Quien esto escribe es consciente que en la expresión "no sabemos si no tendrá" no es correcta en el español oficial contemporáneo de acuerdo con la norma, pero no encuentro una fórmula expresiva válida equivalente.


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15.5.15

Purgas y vueltas

ivieron en el piso al que nos trasladamos el año 1963 un cura y su hermana (Pedro y Magdalena), compostelanos. Mi padre jugaba con Don Pedro a las cartas y le hacía trampas, cosa que por lo regular a todo el mundo le producía mucha indignación. Magdalena, a quien debo mi tercer nombre de pila, decía que un día se los llevarían hombro con hombro, que era tanto como decír que se los llevarían esposados a pasar la noche a la cárcel. De aquella época me figuro que le vino a mi madre su afición al Laxante Bescansa, y digo "afición" porque no se puede considerar una adicción, ya que lo tomaba esporádicamente y en algunos períodos lo alternó con temporadas de té Bekunis, a base de hojas de sen (Cassia agustifolia Vahl.), nombre que también aparecía en las últimas presentaciones del Laxante Bescansa aloico.
El mundo de los laxantes se me escapa bastante aunque sé que la artillería de preparados y remedios es abrumadora. No es un problema pequeño, aunque me es ajeno, y hace cosa de un año me sorprendió ver atender en una herboristería y consultorio naturista una consulta de estreñimiento en un lactante. Creo que la consulta parapetó a la naturista en una prudencia infranqueable y todo lo más que llegó a afirmar es que la madre del lactante podia mojar la tetina del biberón con un poco de miel pura pero solo una vez. Para mí, el hecho de que un bebé mucho antes de poder siquiera comer ya presente estreñimiento, lo que viene a demostrar es que no es solo un problema de alimentación.
Para el ayurveda el buen estado de los intestinos asegura un bienestar general y la obsesión de esta medicina tradicional milenaria india con la defecación no es mayor que el de la china o gran parte de la occidental. Pero la aproximación es diferente. De hecho se diría que el ayurveda está tan orientado a la higiene intestinal que todo lo demás parece hasta secundario. Y de hecho lo es, sobre todo para quien no consigue cagar regularmente.
Una enfermera con quien trabajé no hombro con hombro pero sí codo con codo unos años algunas veces le daba de comer a su marido (médico pero dedicado a la gestión) col lombarda. Decía que padecía de megacolon y a través de las heces la col lombarda evidenciaba por su aparición el tiempo que había tardado en hacer un recorrido que en la mayoría de nosotros es muy inferior. Esto no sé si sale en los libros de Gastroenterología y a mi me parece un conocimiento de gran utilidad, por eso lo incorporo ni que sea como anécdota sin más.
¿Por dónde íbamos? El Laxante Bescansa fue retirado en julio de las farmacias porque su permiso, que gozaba desde octubre de 1961, fue revocado el julio pasado, según leo en la página del Centro de Información Online de Medicamentos de la AEMPS - CIMA. La composición de  las grageas incluía fenolftaleína, ruibarbo, belladona y  aloína. Leo por ahí: "La fenolftaleína es un laxante irritante/estimulante por vía oral. Se ha utilizado sin receta durante decenios, pero en 1999 la FDA prohibió este medicamento como laxante de venta libre debido a sospechas de una cierta actividad cancerígena."


La verdad es que parece que todo es cancerígeno. Cuando hubo el arrebato de los cigarrillos de vapor, tan impetuoso como efímero, la maquinaria de toda la policía farmacológica se movió con una celeridad y potencia inusitada. Aunque el permiso del laxante Bescansa era de 1961 ya se vendía por los años 20. Leo en un blog gijonés que unas bellas elegidas regalaron miles de muestras. En Barcelona se lanzaron desde la atalaya del Tibidabo 40.000 grageas, si es cierto el eco que se hizo la prensa y que nos participa el post mencionado. La fotografía de hoy ilustra la campaña.
Si les soy sincera creo que mi madre usaba esporádicamente el laxante porque era de Santiago de Compostela, como Don Pedro y Magdalena, por un algo de orgullo gallego. Y porque además le funcionaba, claro. Dice que ahora tomará kiwis (Actinidia deliciosa).
*
El empresario Ricardo Bescansa era farmacéutico y vivió entre los años 1912-1986 en Santiago de Compostela y su sobrina, Carolina Bescansa Hernández, es cofundadora de Podemos.
*
De las interminables partidas de cartas con los Domínguez aprendí que si bien tengo buen perder no le veo la gracia a eso de perder siempre. Perder siempre no tiene gracia.

Las repartidoras del Bescansa (La cantera de Babí)

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11.5.15

Rosas, cosas y votos

todo cuberto de rosas,
para algúns telas de morte;
para outros telas de bodas.
Maio longo, maio longo,
fuches curto para min:
veu contigo a miña dicha,
volveu contigo a fuxir.

Rosalía de Castro, Follas novas

Esta semana pasada se celebró en Barcelona el 15º Concurso Internacional de Rosas Nuevas, que si no me equivoco se realiza cada dos años, siempre en la Rosaleda del Parque Cervantes. Nunca había participado hasta esta edición y hasta pude votar, en la modalidad de "Rosa ciudadana", puesto que las otras modalidades las concede o un Jurado internacional de expertos o bien miembros de asociaciones que están relacionadas con la Botánica, los jardines, etcétera. Naturalmente, si no fuera así, si el concurso dependiera de los votos ciudadanos, me temo que los sufridos obtentores que atrae el certamen no acudirían. Lo digo con conocimiento de causa, porque no pude evitar oír los comentarios que les dedicaban mis iguales y desiguales a especímenes bellísimos que simplemente porque habían padecido una semana irregularmente calurosa se mostraban ya despanzurradas como peonías de dejada decadencia. A la vista de las rosas y al oír los comentarios que pude escuchar llegué a la conclusión de que los ciudadanos preferían las rosas que se parecen a lo que nos venden por San Jorge el 24 de abril de cada año, todas iguales, todas en un punto de madurez idéntico, de color burdeos y un toque aterciopelado regular, el mismo en toda la extensión de cada pétalo. Precisamente por haber votado me regalaron una de esas rosas, aunque en la fotografía del móvil aparece con un rojo más encarnado.
Creo que contra la corriente imperante, al menos la que presencié hasta eso de las 11, me decidí por una variedad de obtentor danés, la rosa #28 Racquel Rennaisance POULRENO23, aunque estuve dudando por la del obtentor italiano David della Libera, la rosa #81. Como digo, el calor había afectado a todo el rosal, No quedaba ni un sabuco-rosa o aleluyo, cuando no hace ni una semana que estaban en su plenitud. Parecería que hasta habían pasado un aspirador por la alfombra que habían dejado tenuemente las rosas caninas y hasta las más carnosas y aromáticas, tronzadas sobre el manto de cortezas de pino en un puro éxtasis sin agonías. Las camelias, ya se sabe, no son tan dramáticas, aunque se desploman de una vez y hasta decía Álvaro Cunqueiro que los chinos le tenían una palabra onomatopéyica para referirse a ese momento de fulminante consumación.
No es que me parezca bien desmarcarme del voto ciudadano, en especial cuando eso nos devolvería a una sociedad aristocrática (había escrito artistocrática, lo cual aún es peor si cabe). Sin embargo me llena de pesadumbre y fastidio comprobar como se impone el mal gusto. 
Paralelamente hemos tenido en Gerona "Temps de flors",  pero no me inspira interés y apenas respeto, porque se trata de flores cortadas. Menos sofisticado es lo de los patios de Córdoba, y más auténtico. Lamento ser tal vez tan injusta y purista, pero no hay que alentar a los malos gustos. Aún no me recuperé de haber tenido a la vista hace unos días un ramo de cosa de 50 rosas de las que comenté antes, clónicas de frigorífico descongeladas. Cincuenta rosas todas idénticas, como de hipermercado. Y tampoco fui a ver la película  Floreak sencillamente porque por el tráiler deduje que el influjo de las flores sobre las escenas se producía desde ramos de variedades cortadas e híbridas (esto es no botánicas). A mí me gustan las flores botánicas, ostras, aunque sea cada cual hija de su padre y de su madre y se asomen como mejor saben en su zarza en diferentes estados de crecimiento y decaimiento. Y también me gusta ir a ver las rosas en otoño, cuando nada más dejan ver sus escaramujos y desprenden un olor no como de exhalaciones celestiales sino como a hoja de tabaco con un toque de barco hundido.

Miroslav Bartak

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7.5.15

Panes, trucos y peces

Cada día hay en mi barrio más panaderias y asimilados pero no es tan fácil encontrar el pan que más me gusta. De una manera parecida, también podríamos hablar de que en los últimos años se multiplicaron las cadenas televisivas, las marcas de coche, las compañías telefónicas y otros productos y servicios que no son de primera necesidad seguramente, pero que consiguen hacerse indispensables. 
Entre los peligros que entraña entrar en una panadería no es el menor que te ofrezcan tres berlinas al precio de una, ya que si exponerse a la tentación de comer una ya es algo abrumador para una cincuentona a dieta que te ofrezcan tres al precio de una es inducción a la colesterolemia mala y con malas artes. El tema de las malas artes en el consumo no tiene fin. Sabríamos cuando empezaríamos pero nunca sabríamos cuando, donde ni como acabaríamos. Lo único que puedo pretender reflexionar hoy es que a pesar de la pretendida diversidad en la oferta de panes, peces, cadenas televisivas y compañías telefónicas, todas acaban siendo más o menos lo mismo.
Ayer le oí una entrevista grabada que le hizo Julia Otero al finado Jesús Hermida, donde él se explicaba muy bien desde esa experiencia tan rica que le había permitido juntar su larga y brillante carrera. Llegado un punto decía que ante una mala programación lo que había que hacer era usar el botón de apagado. Ustedes dirán que no hace falta reunir un gran caudal de experiencias profesionales para llegar a esa conclusión, pero lo que yo digo es que si un pionero como Jesús Hermida de todas las opciones posibles nos señala la del desenchufado, es como para no tomar en consideración otras. Que todos los canales de TV de máxima audiencia emitan exactamente los mismos programas o muy parecidos en las mismas franjas horarias no es como lo de los tres donuts, es acoso. Un acoso desolador y sórdido.
Sé que la gente joven ve mucho (o poco) la TV pero que la ve en podcasts y por lo tanto a su elección, pero mi relación con la TV es esporádica y a verlas venir, más aventurada. Ni siquiera me gustó nunca ver una película en vídeo -a no ser que tuviera mucho interés y no hubiera otra forma- porque el tiempo que le dedico a la caja tonta es el que le puedo dedicar cuando no sirvo para otra cosa. Y esa relación se administra con un solo botón, no con podcasts, agregadores, retuits ni recomendaciones. Sería, mal explicado, como quien abre una ventana por asomarse a un pedazo de la tarde o de la calle. Tal vez por todo ello soy más de radiofonía y a poder ser con sintonización manual.
Los programas de radio que puedo escuchar también se atropellan por cierto en sus fórmulas y en la misma franja horaria es posible encontrar formatos casi iguales. Dudo que se atrevan a hacer otra cosa, a salir de los caminos trillados. No me gustan demasiado los divos mediáticos que han ido proliferando en los últimos años, por la misma razón que lo de la ventana: si me asomo a la ventana y veo alguien que se hace notar no me hace tanta gracia como cuando veo gente normal que va a lo suyo. Muchos años, cuando más tiempo tenía que dedicarle al estudio, me acompañaba mucho un programa de Andrés Aberasturi, que creo que ahora ha vuelto a Radio Nacional de España. En aquel programa muchas veces ni siquiera podías luego decir de qué había tratado, y recordaba un poco a aquellas películas francesas en que parece no ocurrir nada pero donde nos reconocemos. En los divos siempre hay algo patético, mucho más patético que el payaso triste o aquel infeliz de "El ángel azul".
*
Hoy me metí en impulsar una reclamación contra una compañía de electricidad por su prepotencia. No importa mucho el qué, puesto que es una práctica corriente en muchas compañías que se hagan los suecos o los chinos cuando se trata de ajustar la tarifa a la realidad. Curiosamente la conducta de todas las compañías -sean de telefonía como de energía como de lo que sea- es la misma y prometo por la gloria de mi padre que a veces no sabe una se está hablando con Movistar o con Endesa o si en vez de ser quien llamas eres quien recibe una llamada. Todas las tretas y truquillos de los locutores, emitidos como por la boca de autómatas descerebrados, son un nuevo lenguaje en el cual no es posible comunicarse ni se pretende. Ese lenguaje tiene palabras que adoptan significados inimaginables perversos. Y un contrato se llama "petición" y ya no digamos la palabra "reclamación", que adopta sentidos inconcebibles para el mayor de los poetas muertos y el menor de los poetas vivos. Pero no hay poesía alguna, por mucho que oda, y es simplemente inmundo, desconsolador, que haya gente que se gane la vida así.


"Dog with oranges" (George Booth)

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5.5.15

Un giro de 3785º

La cacareada técnica 4-7-8 que Andrew Weil se arroga no deja de ser una de las muchas técnicas que ofrece el pranayama en la disciplina yóguica. De la misma manera que Kegel se arrogó unos ejercicios que las mujeres les transmitían por home training a sus niñas desde tiempo inmemorial, la tonificación del muladhara y unos bhandas o llaves de la zona perineal para prevenir el prolapso genital. No sé si Kegel percibió alguna ganancia con sus ejercicios contra la incontinencia urinaria femenina, pero seguro que este señor, que dice haber "diseñado" una técnica de respiración más vieja que Matusalén, puede llegar a patentarla y así obtener pingües beneficios. Y eso es porque hace años los maestros de la tradición del yoga decidieron que el yoga no se patentaba, que como estaba ya era lo correcto. De esa manera se preservaba su intención más genuina pero también se propiciaba que cualquiera pudiera apropiarse -bajo nombres diversos- de su caudal de saberes.
Puede pasar que Andrew Weil decida dedicar una parte de los ingresos de sus libros a combatir el hambre o a fundar una ONG contra la enfermedad de Chagas, pero a mí no me acaba de gustar este fariseismo de lo "terapéutico" y esa arrogancia de arrogarse "diseños" que pertenecen al patrimonio de la humanidad. Por otra parte, lo mismo que lo que llevo visto del Pilates ha desvirtuado en gran manera los fundamentos del yoga clásico, convirtiéndolos en una especie de zumba marcial y requeteaeróbico que no respeta las vísceras ni la anatomía del movimiento, podemos esperar que la práctica del pranayama sin una buena preparación física y psíquica puede ser algo que solo pensarlo me pone los pelos como escarpias. La respiración no provoca lesiones (en principio) pero en una persona inestable, con problemas de ansiedad o de depresión, u otros trastornos psicológicos, puede ser un elemento con consecuencias tan imprevisibles como fulgurantes. De hecho, entre los practicantes de yoga el pranayama se practica con supervisión y cuando ya se ha recorrido despacio un camino y hay una cierta estabilidad mental y psíquica. Lo mismo con la meditación.
Durante mi práctica grupal pude presenciar un día durante una respiración de fuego (Agni prana) que una mujer se alteró bastante hasta el punto de que tuvo que abandonar la clase. De hecho también llegó a abandonar el grupo y luego me la encontré un día y supe que estaba superando una adicción severa al alcohol. El mismo incidente con otro grupo o un monitor sin preparación hubiera podido ser bastante desagradable. 
Hace años, desde la primera vez que oí con mi primer profesor de yoga (Julián Peragón) que teníamos allí la respiración y que podíamos conectar con ella, tuve una experiencia que no se iguala siquiera con la de haber aprendido a leer. La respiración siempre está conmigo y simplemente prestándole atención e intentando que aumentara su calidad, conseguí mejorarla y por lo tanto alimentar mejor mi cuerpo. Porque no solo de pan se vive. Además descubrí que en la respiración encontraba la calma, "mi" calma, porque la calma no hace falta buscarla afuera. También conocí técnicas sencillas que permiten en verano refrescarse o en invierno entrar en calor, relajarse, estimularse, dormirse. Las cosas no son tan complicadas como las queremos hacer.

Sam Cobean

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Un giro de 360º

Noche sin luna,
río sin agua, flor sin olor...
Todo es mentira, todo es quimera,
todo es delirio de mi dolor.
Torre de arena (Marifé de Triana)



eo en "Un mentiroso" sobre un experimento que demuestra que los monos saben mentir. Considerar la mentira como un atributo característico humano nos concedería algún mérito. Y no tenemos mérito alguno. Pienso que los animales también mienten, aunque sea en un sentido amplio, cuando usan el camuflaje o sus trucos de apareamiento para atraer a sus congéneres. De hecho cada día estoy más cerca de pensar como mi abuelo paterno, que se había pasado gran parte de su vida en Nueva York y que tal vez por eso decía constantemente "Todo es mentira".  Hojeaba el diario y después de haberle dado un repaso decía su frase. Yo lo pienso pero no lo digo, para no entorpecer mi convivencia con las personas de mi día a día. Pero lo constato a cada momento aunque intente (infructuosamente) no cultivar esa idea. 
Hace unos días escribí algo sobre las clásicas seis preguntas de la prensa (who, what, where, when, why, how), donde en realidad había que preguntarse "¿Para quién?" (a quien beneficia). De un tiempo a esta parte he descubierto en mí dos condiciones que se podrían considerar patológicas: la tripofobia a los agujeros de los lotos y que de vez en cuando algunas veces por la madrugada necesito usar mi móvil para asomarme a la prensa digital y ver si ya se acabó el mundo. Prometo que es así. La tripofobia es bastante llevadera porque en Barcelona no es muy habitual encontrar lotos y sortear las imágenes en internet no es difícil. Lo mío con la prensa es del todo insatisfactorio porque si bien es cierto que mis visitas de comprobación no me desalientan (en mis ideaciones escatológicas), también lo es que son abrumadoras las señales de degradación, decadencia y degeneración pero siempre agónicas. El mundo no se acaba.
Según Alejandro G. T. el terrorismo islámico es de raíz religiosa puesto que se hace en nombre de Alá. Ante tamaña afirmación se fulmina todo argumento y un posible diálogo. Se parece al argumento del frigorífico de hoy. Aunque si yo hubiera querido iniciar una discusión probablemente hubiera partido de una afirmación paralela: en nombre del amor se han carbonizado los hijos de la pareja. Pero mi amor por las palabras y por la verdad, precisamente por lo mucho que me gustan, me impide desvirtuar un debate manteniéndolo en la semántica. En nombre del amor se han cometido muchos errores, ridiculeces, indignidades, engaños. Y como dijo el tertuliano y pintor Juan Adriansens, ya hace años, el amor es "la suprema mentira". Por el momento no sé de ninguna historia de amor que me permita creer en las bondades de una institución que no solo no evoluciona sino que pone en solfa las conquistas femeninas (las conquistas sociales).
Me comunicó ayer una amiga su divorcio, en caliente, tal vez demasiado pronto, pero ella no es persona de cubrir las apariencias. Y pienso en el gran caudal de energía que se pierde en cubrir las apariencias, sea para el camuflaje, sea para la ostentación. También pienso en ese programa de TVE, "Corazón", de gente guapa, que a veces irrumpe en mi tiempo de sobremesa los sábados, y donde se mezclan historias que permiten unos cambios de pareja vertiginosos de 360º, como diría nuestro inefable Pedro Sánchez, de un sábado para otro, sin que medie indicio alguno.
De camino al trabajo ayer en la estación de Passeig de Gràcia del lado amarillo una música cantaba Scarborough Fair. La letra, tan inflamada, me sonaba más bien como una fantasmagoria entre mis pensamientos en redondo.

Harry Bliss



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1.5.15

Parque Cervantes (5)



Por muito que se disser
O fado não é canalha
Não é fadista quem quer
Só é fadista quem calha

O destino é linha recta
Traçado à primeira vista
Como se nasce poeta
Também se nasce fadista

O fado é sexto-sentido
Que distingue o português
Para ficar aprendido
Basta cantar-se uma vez

Soa a guitarra cantando
A alegria que fingimos
O fado que nos cantamos
É sina que nos cumprimos

Fado da Adiça (cantado por Amália Rodrigues)

Las personas químicas


Creo que conocí los dibujos de la ilustradora Roz Chast a través de aquella viñeta de los blogueros: 1/3 de cocina, calceta o manualidades, 1/3 de autopromoción, 1/3 de teorías de conspiración. Y publica muchas clasificaciones por el estilo, de las cuales hoy no traigo la "mejor" pero que viene al caso porque es para mí uno de los días más bonitos del año porque me iré a ver las rosas de Pedralbes. Como Denny a veces tiendo a pensar que los animales son preferibles a las personas y los vegetales son preferibles a los animales, aunque los objetos inanimados son aún preferibles a los vegetales. Pero a decir verdad eso solo me ocurre cuando me encuentro según qué tipo de personas. 
Cuando antes parece que sobraba el dinero público teníamos en el país artistas invitados y hasta neurolingüistas de cupo. Invitaríamos a Roz Chast una temporada y creo que pronto distinguiría nuestros intelectuales voladores, los falsos shaolines, los divos del periodismo y hasta más tipos de antisociales, los no declarados.  Por "personas químicas" yo entiendo aquellas cuya conducta o actitud se podría asimilar a los efectos de la medicación que está tomando. No hace tanto se hablaba de los prozaicos o consumidores de Prozac, de los cuales ya no se ha vuelto a oír nada. No sé si el medicamento ha sido retirado, si ha sido reemplazado por otro, si ha aumentado el número de personas que sigue confiando su bienestar a unos comprimidos. El caso es que esos antidepresivos y ansiolíticos que se toman a veces tan alegremente (es un decir) aparte de que enmascaran el problema producen otros problemas. Y entre ellos no es el menor el de que el consumidor, para abreviar, deja de ser libre.
Abundan en los medios psicólogos, coachers, psiquiatras, etcétera, que con una seguridad pasmosa son capaces de determinar con toda exactitud lo que tienen que hacer el resto de los mortales. Aparte tenemos a los que nos inundan con frases de Coelho, que son unos pesados. He oído alguna vez a una psicóloga que aparece en Onda Cero en el programa de Isabel Gemio hablar con una gran seguridad sobre infinidad de casos. Y a mí no deja de parecerme sorprendente tanta seguridad, siendo como soy alguien que más bien me dejo impresionar solo por la prudencia. Si he percibido mal lo que trasmite Mª Jesús Álava Reyes es tal vez por mi culpa, pero en todo caso no creo que esta mujer pueda ayudar a nadie más allá de lo que dictaría el sentido común. Y, repito, lo más llamativo para mí de todos estos profesionales es su seguridad y una actitud terapéutica no tanto de acompañamiento como de sometimiento. La seguridad con firmeza y con convicciones es hasta recomendable, la seguridad jactanciosa es ridícula.
Escribo a vuelapluma, sin apenas pensarlo, simplemente por dejar un rastro de lo que me sugirió hace poco la constatación de que cada vez hay más gente que toma pastillas. Hace unos meses tuve una larga temporada de insomnio que intenté combatir de la forma más razonable: bajando el consumo de café hasta prácticamente limitarlo al primero del día, buscando la relajación al caer la noche y en general mejorando mis hábitos. Aún así el sueño no mejoró y me despertaba cada noche a eso de las 3 de la mañana. Luego me podía volver a dormir, pero esa interrupción me causaba una cierta intranquilidad. Estoy segura de que muchas personas en mi mismo caso habrían optado por los somníferos, pero yo me hice una analítica y salió la tiroxina alta, con lo que mi médico me bajó la dosis que estoy tomando (porque me extirparon la tiroides hace unos años) y al cabo de cuatro días ya dormía como un ángel. Otros se hubieran puesto a tomar somníferos. Pero a la larga los somníferos crean adicción y algunos debilitan la memoria y el sistema muscular, con lo que uno llega al final de su vida más deteriorado. 
El insomnio es un problema de salud que no es fácil de tratar. A veces he dormido mal por falta de hierro en la sangre (por otra desafortunada operación) o he dormido demasiado porque estaba preocupada y así me evadía y descansaba. El insomnio es un síntoma, como lo es el nerviosismo, la falta de atención o un tic palpebral y el estreñimiento. Y como en otros terrenos lo que intento es ver qué puedo hacer yo, qué he estado haciendo mal o erróneamente. Tarde o temprano se llega a saber qué pasa. Hay pastillas para calmarse, para estimularse, para hacer caca, para no hacerla, las hay para todo. Pero son el último recurso, no el primero. 


Roz Chast

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