27.12.16

Los rosáceos dedos

"Respondió la abubilla: " ¡Oh tú que estás en el embeleso
 por el efecto de una forma exterior! ¡Tú cuyo corazón
 no vio jamás la aurora del valor real de las cosas!
 Sabe que no has cesado de ser nictálope
 y que has permanecido, como la hormiga, oprimido
 por una vana apariencia. Apégate al sentido de las cosas y no
 te inquietes por la forma; lo esencial es el sentido, la forma no es
 más que un embarazó. Sin el color, el oro no sería 
más que un metal ordinario; sin embargo, tú estás
 seducido por su color como un niño".
Farid Uddin Attar, El coloquio de los pájaros

e van acabando los días de este año, que no nos atrevemos a decir que fue malo porque no sabemos si será mejor que los venideros. Es en estos días cuando he recobrado un poco de mi tiempo libre después de algunas semanas atendiendo una enferma en la familia. un poco a costa de mi propia salud y sin obtener alguna gratificación en consecuencia. Me he acordado de las palabras de mi primer profesor de yoga sobre la práctica del Kharma Yoga, por el cual se experimenta el trabajo sin resultados, sin gratificaciones y sin reconocimiento. De su equipo, Luisa Cuerda en colaboración con Manuel Rouras, procede Te necesita, un cuento moral en torno al yama Asteya ("No robar"). Asteya trata de lleno sobre la envidia y va "al origen del descontento con el papel que nos ha tocado a cada uno, y comprender por qué, si lo sabemos mirar con claridad, todos somos igual de importantes (es decir, imprescindibles) en el conjunto de la vida". Cuerda, como el Kempis, (*) recuerda que tan erróneo es engolarse y envanecerse con la buena suerte como arredrarse y atormentarse con la mala suerte. Y como en  Job 1:21: "Yahvé me lo ha dado y Yahvé me lo ha quitado".  Aunque la visión que propone Luisa Cuerda no nos habla de una voluntad divina, sí hay un orden (un puzzle) por el que cada pieza tiene su utilidad y su sentido.

Los días aún tardan en hacerse, por la mañana, pero ofrecen un celaje lleno de irisaciones y ayer predominó un rosa amoratado o también algo amarillo que quitaba el hipo. "Breathtaking" leo constantemente en Instagram, ante imágenes que nos brinda la naturaleza. Mi cuenta de Instagram últimamente solo podía actualizarse con fotos de mi entorno más inmediato, atada como estaba a la situación con que abro el post. Trozos de cielo, trozos de calles, alguna fotografía de mi canario Pepe y alguna captura del Parc Central de Nou Barris cuando me acercaba al Mercadona, al Lidl o a la frutería del paseo Valldaura. Pero, tal y como propone la guía de Salomón, la abubilla, no hay que desanimarse ante la falta de luz y hay que saber ver a través de las tinieblas.

Leo el libro de los Salmos, intermitentemente, siguiendo la guía de la hermana Griselda Cos, que propuso un taller en las Puel·les de Sarrià al acabar el verano. Hay momentos en que me siento fuera de cobertura o como si el lenguaje fuera no el medio de llegar a los versos, sino un inconveniente y hasta -siguiendo con el símil telefónico- una interferencia. El problema, lo digo yo que a veces he entendido el lenguaje de los pájaros, no es que no pueda acceder a la lengua original (en este caso el hebreo). El problema es que estoy separada del libro, por lo menos de momento. Me acercaré otra vez, con rosáceos dedos, con todo el cuidado y la atención, para ver si me abre sus versos.


___________
(*)
"No te estimes por mejor que otros, porque no seas quizá tenido por peor delante de Dios, que sabe lo que hay en el hombre. No te ensoberbezcas de tus buenas obras, porque de otra manera son los juicios de Dios que los de los hombres, y a Él muchas veces desagrada lo que a ellos contenta. Si tuvieres algo bueno, piensa que son mejores los otros, porque así conservas la humildad. No te daña si te pusieres debajo de todos; mas es muy dañoso si te antepones a sólo uno. Continua paz tiene el humilde; mas en el corazón del soberbio hay emulación y saña frecuente" (Cap. 7, Imitatio Christi).


(c) SafeCreative *1612270191167 (para la fotografía) *1612270191440 (texto)

26.12.16

Etiqueta, que algo queda

Según la taxonomía tradicional los reptiles son
 considerados una clase, pero según la sistemática cladística, son
 un grupo parafilético, por tanto sin valor taxonómico;
 en su lugar se ha preferido el uso del clado Sauropsida
 por ser monofilético (Wikipedia, consulta: 26 de diciembre de 2016)

"El Mundo" refiere una quinta orientación sexual, la demisexualidad, que resulta ser la de las personas que no se sienten atraídas por ningún género en especial y cuando se ha dado una relación íntima. Cuesta creer que podamos clasificar a las personas como cuando ordenamos una baraja y separamos en cuatro palos las cartas: copas, oros, espadas y bastos, además de los dos comodines. O como cuando distinguimos en los reptiles a los ofidios. A pesar de los desvelos de la Antropología y sus precedentes por abrirnos las mentes a otros mundos, nos empeñamos en clasificar de acuerdo con nuestra limitada y muy acomodada visión del mundo.
Las clasificaciones son útiles cuando se trata de poner orden en una colección o cuando hay que mercantilizar productos o procesos. Sin clasificar me pregunto si podemos decidir. O lo que me pregunto más bien dicho es si vale la pena decidir sobre lo que ya está clasificado. Decidir y clasificar son dos tareas que presiden por ejemplo la práctica médica, especialmente cuando se imponen modelos diagnósticos y terapéuticos para evitar que cada caso sea único y que por lo tanto suscite un jardín de dudas. El trabajo de muchos oficios tiene en gran manera una "paleta" de colores o de funciones que consiguen estandarizar los resultados y hacerlos apilables y aptos para la logística. Se me ocurre que a las empresas de catering les resulta mejor como postre un lácteo funcional ya envasado y con fecha de caducidad que no los frutos (frescos o secos), que se deben de almacenar en condiciones más exigentes, que no llevan en principio fecha de caducidad y que acostumbran a ser más caros. A los consumidores les atrae la facilidad de comer un postre de cuchara, que no hay que masticar, ni pelar, ni cortar, y que está presentado de forma que es difícil que nos manchemos. Esa condición parece que se hace deseable para todo cuanto nos rodea, no digamos el lenguaje.
*
Hace bien poco leí una columna de Elvira Lindo en "El País" ("Hombres, devolvednos la cortesía") gracias a la que conozco las palabras de Grace Paley:
"Las mujeres han comprado libros escritos por hombres desde siempre, y se dieron cuenta de que no eran acerca de ellas. Pero continuaron haciéndolo con gran interés porque era como leer acerca de un país extranjero. Los hombres nunca han devuelto la cortesía".
Ese encuadre refleja la idea de las etiquetas y las clasificaciones incluso sobradamente y por eso me permito elegirlo. Vaya por delante que no conozco a la feminista y escritora Grace Paley, y que apenas he leído algunos textos de Elvira Lindo. La cortesía se invoca como una gentileza que no ha obtenido la reciprocidad, cosa que en el ámbito literario nos hablaría también de una "cadena de favores" perversa (el amiguismo). Pero lo peor de la frase, que en realidad solo pretende -lo admito- no ser hostil, es que las mujeres no hemos leído los libros escritos por hombres por cortesía. Tal vez alguna mujer habrá leído alguna vez por cortesía el libro escrito por un hombre, pero esto no fue así. Y esto lo sabe cualquiera.
En mi opinión, y no me faltan argumentos que la apoyen, las mujeres hemos leído libros escritos por los hombres porque eran los predominantes, porque incluso la mera idea de que una mujer de clase media escribiese era algo socialmente inadmisible ¿O no nos acordamos de como Jane Austen hacía ver que cosía cuando llegaban visitas? Y dentro del grupo de los escritores-macho, frescos o secos, ofidios o no, han ido predominando los que tenían una formación universitaria y por lo tanto un bagaje académico respecto a los escritores aventureros o con una vida rica (clasificación forzada donde las haya). Si nos ponemos a clasificar, la maquinaria editorial ha conseguido asimilar a sus temas y estilos una serie de productos novelísticos en la línea del consumo dirigido. Y podríamos decir que si hay 5 orientaciones sexuales, hay 3 orientaciones literarias.
Hace años, pocos para mi gusto, descubrí a través de la lectura sucesiva de tres autoras, que sus voces me abrían el entendimiento a una forma de sentir personal, ajena a las lecturas que había devorado durante años. Y digo "voces" por dos razones: porque la literatura tiene que ser para mi gusto lo más oral posible (incluso aunque haya sido escrita para ser leída) y porque de repente me di cuenta de que lo había experimentado hasta entonces era un coro incompleto, con voces más o menos graves pero masculinas. Pero aparte de las voces masculinas también hay las voces blancas y las voces femeninas, y limitarse a oír cantar solo con barítonos o bajos o tenores es muy limitado y por supuesto acaba siendo aburrido. Mi "descubrimiento" de la literatura escrita por mujeres fue tan importante como mi alfabetización, como haber aprendido a leer.
Es usual contraponer a cuanto digo el argumento de que la literatura no es ni femenina ni masculina, y algo de razón hay. Lo único que yo voy a detenerme a contraponer a ese argumento será que los ejemplos más pésimos de literatura "femenina" son la consecuencia de una literatura "masculina".

Dibujo de Sylvia Plath

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25.12.16

Mi tesoro

El robot pescador se hace eco de los diarios turcos que sospechan la intervención de la CIA en el asesinato del embajador ruso Andréi Karlov. A alguien le resultará rebuscado. A mí me recordó la última película que protagonizó Philip Seymour Hoffman. La trama de "A most wanted man" (Anton Corbijn, 2014) hay que decir que viene de una novela de John Le Carré, y servirá ese dato por toda explicación para describir lo enredado de la trama no tanto por el estilo como porque muestra una red de engaños, alianzas oportunistas y apariencias.
Ayer tarde había en las diferentes cadenas de televisión muchas películas entre las que elegir. A pesar de que había otras más atractivas tal vez, me detuve a mirar "Marcelino, pan y vino" (Ladislao Vajda, 1954). Eso que había una versión restaurada de "La dolce vita", la segunda parte de "Star wars", etcétera. Es curioso que cuando vi "La grande bellezza" me resultó una especie de remake de "La dolce vita". Y ayer los primeros minutos de "La dolce vita" (1960) me parecieron más cerca de "La grande bellezza" (2013), como si hubiera adquirido las cualidades de una película que no existía cuando se proyectó, algo del todo inverosímil. O tal vez no, tal vez remakes, secuelas, versiones y copias pueden alterar el "original" porque nos obligan a verlo con otros ojos.
"Marcelino, pan y vino" también fue reversionada. Como la película de Corbijn, depende de un relato literario. Lo escribió  José María Sánchez Silva. Una de las escenas que ayer me llamó la atención no está en el libro, es cosa del guión cinematográfico. Es cuando Marcelino está en el campo y corre a una cerca después de asegurarse de que nadie lo ve. Va con su amigo invisible Manuel. Se agacha y saca los mampuestos del muro a piedra seca. Extrae primero una lata, después un cuerno, una pata de pollo y por último un naipe y se los muestra a su amigo:
"Aquí tengo el tesoro, Manuel. Esto me lo dio Fray Malo. Era de una medicina. Y esta es la pata de una gallina. Me la dio fray Papilla. Y este cuerno es bien bueno. Y esto me lo regaló el guardia civil. Es lo que más vale".
Esta mañana temprano me he encontrado cerca de la basura un 3 de corazones, naipe que se corresponde con el 3 de copas de la baraja española, por lo menos en la cartomancia. Coincidencias como estas las he tenido a docenas, y creo que todo el mundo ¿Qué explicación tienen? El mundo al que he referido al principio del post es complejo, nuestra vida no es tan compleja, por lo menos la mayor parte del tiempo. No podemos enredar más o intentar clarificarlos con teorías, por convenientes que sean. Ofrecer una visión del mundo que además por novedosa que pretenda ser nunca lo es o por lo menos no decididamente, es desconcertante, baladí.
El panorama de los libros que ofrecen pautas de autoayuda me recuerda a aquellos refranes que nos brindan un ripio tanto para madrugar como para levantarnos tarde, y todos cargados de razón. Por no añadir algo de lo que ya nos previno Don Juan Manuel, "nunca farás cosa de que todos digan bien".

No comprendemos definitivamente nada. Voy encontrando signos, noticias, hipótesis y todo está guardado como los tesoros de Marcelino o Huckleberry Finn y en ese orden de los hallazgos, los recuerdos, los restos de los naufragios. Tal vez algún día cada pieza adquirirá sentido, no lo sé.

"Marcelino, pan y vino" (Ladislao Vajda, 1954)

3 de corazones

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16.12.16

Niebla

"Rien ne distingue les souvenirs des autres moments: ce n'est que plus tard qu'ils se font reconnaître, à leurs cicatrices"
La Jetée (Chris Marker, 1963)

En este blog recuerdo ya haber hecho una parada en "La jetée", fotonovela de Chris Marker, hecha con imágenes fijas (still photographies). En una época, 53 años después, en que hay infinidad de personas respondiendo a cuatro o cinco preguntas -no son más- como mejor saben pero siempre con la misma música, sorprende la vigencia del mensaje de esta película, que en realidad ni pregunta ni responde sino que muestra un bucle en el tiempo en un desarrollo postapocalíptico de media hora apenas. Algo que es un recuerdo sostenido a lo largo de la vida de un hombre resulta ser una especie de premonición. Pero aunque la frase final de la película (*) es escalofriante, la que se me grabó más en el recuerdo fue una de las primeras: "Nada distingue los [momentos que serán] recuerdos de otros momentos: es después cuando se les reconoce en sus cicatrices". 
Invariablemente hay cosas que suenan mejor en francés, y la que acabo de traducir dan ganas de rehacerla. Darían ganas de ampliarla y decir, sí, hay momentos que tienen alguna cualidad evanescente, reminiscente e inapreciable que apenas deja entrever que un día serán un recuerdo. No sabemos porqué hay recuerdos que persisten en la memoria y cobran una vida algo ajena incluso a la realidad. Si tuviera que traer aquí uno de los recuerdos que parece que hasta me sobrevivirían sería uno de una mañana fría de otoño por el Penedés, con mis tías, sus maridos, mi padre, mi madre, mi hermano, la abuela, dejando los dos coches en que íbamos aquel domingo gélido cerca de la carretera y de una casa en ruinas. Una casa de pagès, sin techos, sin ventanas, en el puro esqueleto. Y una niebla espesa y glacial. Las voces de mis tías sonaban con calor y vivacidad donde la niebla ponía un decorado fantasmagórico y las piedras un eco espectral y apagado. Presentí que este mundo iba a ser como un cementerio viviente para mí. Sólo quedamos dos tías, mi madre, mi hermano y yo. Mis tías, las que ya murieron y las que no, estaban llenas de vida, envueltas en una niebla que hacía descabellado pensar en tortillas de patatas con aquel valor, aquella entereza y aquella pasión que les venía de tan adentro que parecían teas y no tías. El mundo a veces es inhumano, frío, impasible, desabrido y aún lucían más y más. 


 __________
(*)
"Une fois sur la grande jetée d'Orly, dans ce chaud dimanche d'avant-guerre où il allait pouvoir demeurer, il pensa avec un peu de vertige que l'enfant qu'il avait été devait se trouver là aussi, à regarder les avions. Mais il chercha d'abord le visage d'une femme, au bout de la jetée. Il courut vers elle. Et lorsqu'il reconnut l'homme qui l'avait suivi depuis le camp souterrain, il comprit qu'on ne s'évadait pas du Temps et que cet instant qu'il lui avait été donné de voir enfant, et qui n'avait pas cessé de l'obséder,
c'était celui de sa propre mort."


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12.12.16

Consuelo tonto

Mucho tiempo se atribuyó a Lewis Hine la famosa fotografía "Lunch atop a Skyscraper" (1932), pero la foto -que también se atribuyó a Charles Ebbets- se considera anónima. De las fotos de Hine que conozco la que más me gusta es la que incrusto hoy, de la serie de los niños recolectores de algodón. Según Susan Sontag las fotografías de Hine fueron determinantes para que se legislara contra el trabajo infantil. Tal vez desde nuestro presentismo el trabajo de los niños nos parece una aberración y en la época de la que estoy hablando y no digamos antes, podría ser bastante normal.

Aunque pueda parecer que el trabajo de recoger los capullos de algodón sea hasta placentero, porque son suaves, la planta causa arañazos a quien lo recolecta manualmente. Aunque no sirva como declaración fehaciente, recuerdo que en una película de esclavos sureños de Estados Unidos, uno recordaba cómo los rasguños uno tras otro iban encarnizándose en su tierna piel hasta hacer muy penoso seguir recogiendo algodón en su temporada. Es decir, que aparte de la penalidad por la inclemencia del tiempo, estaba el hecho de seguir una larga jornada y además, como digo, restañar las heridas. Naturalmente porque era un trabajo pesado, duro, lo hacían los esclavos. Con el tiempo la piel se endurecía. El trabajo de los esclavos enriquecía tanto a los sureños esclavistas como a los que en el norte vivían del transporte del algodón.

Los cantos de trabajo son bien hermosos por el ritmo que imprimía la propia cadencia de la labor, por un estado que permitía no pensar, dejarse estar, y sin embargo calmarse. De hecho, no se me ocurre cómo si no hubieran podido soportar el calor, los arañazos y la extensión de la jornada. También lo haría todo más llevadero el hecho de que muchos se veían en la misma situación en el mismo entorno. Cuando sabemos que un mal lo padecen muchas personas o muchos animales parece que se diluye un algo pero no por consuelo tonto sino porque al menos nos parece que no se encarniza en nosotros, que no es algo "personal". Pero paradójicamente, o no, la niña de la imagen de 1916 tiene un nombre, Vera Hill, y eso de alguna manera la dignifica porque aunque había infinidad de niñas iguales, cada cual era única.
"Vera Hill, 5 years old, cotton picker, Comanche County, Oklahoma" (Lewis Hine, 1916)


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7.12.16

Faits divers

"The photograph is a thin slice of space as well as time"
[...]
"Through photographs, the world becomes a series of unrelated, freestanding particles; and history, past and present, a set of anecdotes and faits divers."
Susan Sontag, On photography



n el siglo pasado era común algún galicismo que salpicaba la comunicación erudita y hasta mundana con esa chispa que tiene el francés Supongo que ahora el francés, que ya no es ni la lengua diplomática, ha sido suplantado por las expresiones en inglés, y cuanto más novedosas mejor. De ahí el éxito del Urban dictionary y el eco que ha obtenido la palabra post-truth y otras.
Decían días atrás en la radio, ese medio que va resistiendo sin apenas haber visto cambiados sus fórmulas, que Twitter va perdiendo fuerza y que la va ganando Instagram. Y que hasta los 140 carácteres se hacen pesados ante la expresividad de las imágenes y lo fácil que es consumirlas. Mi permanencia en este álbum se cifra no en la esperanza de que alguien lo lea por supuesto sino en el placer de ir coleccionando hechos diversos.
La imagen de hoy es la de un niño jugando a las canicas. Esa postura y otras que adoptaban los niños para hacer sus carambolas a ras de tierra, eran como letras de un lenguaje encriptado, antiguo, raro. 
Siempre he sido más que mala en lo de la puntería y un día que vi a mi madre lanzar algo a una papelera con un saque que desplazó el proyectil a dos metros del destino supe porqué. En lo que soy buena es en lo de la videncia, pero es inútil, no sirve para nada. Esta primavera pasada bromeaba cada día con el camarero que a diario me atiende en el comedor laboral del hospital. Un día yo hacía como que le hablaba en ruso, otro día en chino, etcétera. Pues resulta que desde el verano más o menos ese comedor ha empezado a ofrecer un servicio por el que los cuidadores de algunos niños tienen derecho a usar nuestro cathering. Pasan por la cadena de platos y en vez de cargarlos en una bandeja, les dan unas fiambreras de usar y tirar. He visto madres subsaharianas, chinas, magrebíes, alguna rumana y lo que todas ellas tenían en común es que hablan poco español. Así que desde mi mesa oigo al camarero decir: "Esto o esto, uno". O cosas como: "Es pescado". Muchas mujeres no pueden comer cerdo y preguntan señalando con el dedo. No lo sé seguro, pero parece que son mujeres que cuidan a niños muy pequeños o prematuros, que viven lejos del Hospital, y que es aconsejable que puedan acompañar a sus pequeños el máximo tiempo posible sin que tengan que desangrarse económicamente. Me parece, no lo sé seguro, que la comida la financia una entidad de ayuda social.
Mi videncia aparece siempre como un disparate para reír, como una exageración podría decir. Como cuando en mi trabajo anterior bromeamos con el periodista sobre la posibilidad de que se creara una "comisión de fiestas" en la empresa; una comisión de fiestas como las de los pueblos. Pues a los pocos meses se hizo sino una comisión de fiestas algo que no podía ser más parecido. Obviamente le pusieron un nombre de acuerdo con el lenguaje administrativo que nos embarga (es un decir) y que no tiene nada que envidiarle a los de las sectas.
No consigo recordar cuando fue la última vez que vi a un niño jugar a las canicas, tal vez en el colegio público del barrio, en el patio del recreo. 


Russell Lee, "Marbles is a favorite game on South Side of Chicago" (Chicago, 1941)


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4.12.16

La patada de un conejo vr. 2

“Pero enamorarse no significa amar. Uno puede enamorarse sin dejar de odiar. ¡Tenlo presente!”.
Fedor Dostoievski, Los hermanos Karamazov

En las estampaciones hawaianas hay mucha costilla de Adán y mucho hibisco, hojas de palmeras y hojas de piña. El hibisco es a las camisas hawaianas lo que la rosa Windsor es al sillón de cretona estilo inglés, algo que parece inevitable. Me sirve la imagen propuesta para lograr una segunda versión de "La patada de un conejo", por si la primera no es convincente o no es amena ni agraciada. Lo primero que se me ocurre es presentar un enigma, el de la pareja de orientales vestidos de novios con dos o tres orientales más haciéndoles fotografías. Los he visto en Barcelona, en Madrid, en París y en Londres. No los mismos, naturalmente. Son variaciones del mismo tema. Son dos jóvenes muy fotogénicos, que saben posar y lo hacen "naturalmente" en lugares públicos como puede ser la entrada de la Catedral de Barcelona o los jardines que hay cerca del Big Ben. Lo que llama la atención no es el equipo del fotógrafo y sus asistentes, atrotinado pero profesional, sino que los trajes se ven usados. El velo de la novia y la cola se notan hasta ajados, como si hubiera pasado por muchas bodas. La sonrisa de la novia fotogénica es toda la que permite el decoro oriental y no deja de revelar una sumisión perfecta. El misterio es saber para quién trabajan.
*
Recuerdo que hace unos años había tantas visitas a los enfermos, en los hospitales, que el bienestar de los que convalecían se veía muy amenazado. A veces las risas y el jaleo ayuda a los enfermos a reaccionar del letargo y la labilidad a que le han llevado el dolor y la incertidumbre, pero otras veces agudiza el malestar. Lo ideal sería que las personas que visitan a los enfermos se acomodaran a su estado y no está de más decir que es mejor más visitas y más cortas que una visita que se prolonga y cansa. 
También recuerdo una película protagonizada por Jack Nicholson y Morgan Freeman, "Ahora o nunca" (Rob Reiner, 2007), en que se producía una gran camaradería entre los dos pacientes que están ingresados en un hospital y en la misma habitación. 
Es bien curiosa la corriente de afecto que se puede producir en un viaje largo en tren o en estas situaciones, siempre de espera, en que coincidimos accidentalmente con otras personas. Hasta una vez vi a un niño de unos 11 años llorar con lágrimas como garbanzos al llegar al destino y tener que separarse de una familia con la que habíamos compartido el mismo compartimento en un viaje ferroviario de 25 horas. Qué cosas. En especial cuando esos sentimientos nos resultan inverosímiles en otras situaciones en las que la camaradería sería deseable pero no encuentra espacio, generalmente por la envidia y miedos recelosos. En el primer escenario hay un desplazamiento y el tiempo está limitado a su trayecto, que es de horas o de días. En el segundo no sabemos casi nunca cuánto tiempo pasaremos en la misma situación.
*
La cita de Dostoievski es magistral, por su economía de palabras y el realismo. Encontraríamos miríadas de ejemplos para las citas más memorables del escritor ruso. Pero su aplicabilidad no es tan determinante como creemos, porque hay frases de Wilde cuya aplicabilidad no se concreta sino que son verdaderas en su generalización.
*
Siempre hay que volver a la frase de Teresa de Jesús, "Lo que os haga amar, eso haced".



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3.12.16

La patada de un conejo

"PRESTIDIGITADOR. Cuando dice usted amor yo me asombro. 
DIRECTOR. Se asombra, ¿de qué?
PRESTIDIGITADOR. Veo un paisaje de arena reflejado en un espejo turbio.
DIRECTOR. ¿Y qué más?
PRESTIDIGITADOR. Que no acaba nunca de amanecer.
DIRECTOR. Es posible.
PRESTIDIGITADOR. (Displicente y golpeando la cabeza de caballo con las yemas de los dedos). Amor. DIRECTOR. (Sentándose en la mesa.) Cuando dice usted amor yo me asombro. PRESTIDIGITADOR. Se asombra, ¿de qué?
DIRECTOR. Veo que cada grano de arena se convierte en una hormiga vivísima. PRESTIDIGITADOR. ¿Y qué más?
DIRECTOR. Que anochece cada cinco minutos."
Federico García Lorca, El Público

ace siglos que tengo el mismo escritorio en mi ordenador personal. Es de Apple y se llama Hawaiian Print. Es un color que me gusta, y es un estampado de plantas, que nunca cansan. De todas maneras, aunque sea azul nada justifica que haya resistido tanto tiempo sin que lo substituyera por una de las numerosas imágenes que cada día puedo admirar. 
Hace poco vi una foto de una pareja en Facebook. La típica foto a la orilla del mar, de perfil, mirándose de frente, el mar y una puesta de sol de fondo. Esa foto o su patrón los había visto miles de veces y sin embargo nunca me había preguntado quién había hecho la foto. Porque por una parte la imagen nos muestra una playa solitaria y la fantasmagoría de una pareja que disfruta de su compañía en soledad, pero no se nos oculta que el disparo de la cámara ha podido ser dado por una tercera persona. Admito que puede ser un disparo programado, pero esa posibilidad aún refuerza más mi argumento de que es una imagen "buscada", "preparada" o por lo menos nada espontánea y con la intención de ser exhibida. Es decir, por si no me expliqué bien, lo que intento decir es que una imagen que en primer plano nos da a entender un momento idílico de intimidad amorosa, lo que a mí me evoca es todo un plató.
Estuve enamorada un par de veces y en las dos ocasiones me resultaba muy desapacible ver que yo era incapaz de repartir mi amor más allá de lo que en aquellos días era mi principal objeto de atención. Me entristecía ver que la atracción por el amado me incapacitaba en cierta manera para dedicarle no ya mi tiempo sino también mi atención a todas las personas que estaban a mi alrededor. Entonces esa certeza me desengañaba, me hacía ver que tal vez era una condición mía, que mis posibilidades eran bien limitadas o el amor egoísmo. Luego, con el tiempo, he visto que hay parejas que viven muy encerradas en su relación, así que pienso que no he sido la única persona cuyos límites eran mezquinos. No es para alegrarse, simplemente es una observación. 
Los investigadores de las costumbres humanas han estudiado los usos y costumbres amorosos a lo largo de la historia, las modas, yo solo puedo tenerlas presentes para no dejarme llevar por el espejismo de programas televisivos como "Corazón, corazón", que hasta nos dan a entender que hay montajes amorosos, esto es uniones de conveniencia al objeto de obtener un rendimiento económico o comercial. A la vista de ese programa, que creo que se hace los fines de semana, y de ese formato con parejas que se unen y parejas que se separan, me pregunto si es una fórmula que asegura una audiencia o un consumo o algo. No tengo la menor idea. El glamour económico y sus sucedáneos son posiblemente una manera de deleitar al público, que estaría muy amargado con otras noticias. 
A veces la contrapartida al amor de pareja (a veces amor por antonomasia) es una especie de pestiño sentimentaloide con purpurinas y una exaltación cremosa o con eco de Louise Hay y la tropa salvífica de la autoayuda. El sentimentalismo, ya lo dijo Dostoievski, a veces fructifica en los malos. Se puede ser malo y sentimental. Y si no queremos decir "malo" podemos decir cualquier otra palabra que represente un grado de perversión sea mucho menor. Y en esto pensaba días atrás cuando meditaba sobre el hecho de que la gente no va a visitar a los enfermos. Hace unos años los domingos había muchas visitas en los hospitales, tantas que verdaderamente era un problema para todos: para el hospital, para los enfermos, para los visitantes. Pero este mes pasado, con motivo de una intervención quirúrgica de mi madre, pude experimentar la certeza de que las visitas han disminuido. El domingo no había prácticamente nadie. Esta afirmación hay que matizarla mucho, tanto que me da pereza. La dejo así. 
Ayer oí a Manuel Delgado, el antropólogo, decir en la radio que los sentimientos son tóxicos; yo diría que lo que ocurre es que el sentimentalismo es tóxico, especialmente el que adopta aires de drama ruso o de serial. Todos los sentimientos que no ayuden hay que dejarlos de lado, esa es mi teoría y también mi práctica. Lo mismo para los juicios. Mucho opinar y poco ayudar es insufrible. Las opiniones que no ayuden mejor guardárselas.
Naturalmente el hedonismo de nuestra sociedad hace que el trato con las personas que están en el final de su vida o muy enfermas sea penoso. Y cuando alguien me habla con pesar del estado de un pariente o un amigo, como de algo que conduce a una profunda aflicción, les recuerdo que nos puede pasar a todos. Y de un día para otro. Como dice precisamente mi madre, "se puede uno morir de la patada de un conejo".  

Hawaiian Print

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8.11.16

Íntimo

l único post de este blog que se perdió por el camino fue el que escribí sobre la casa tradicional japonesa. En definitiva fue una especie de trayecto comentado entre lo que es la distinción entre lo público y lo privado, ya que en la casa tradicional japonesa hay una entrada donde se reciben las visitas y conforme nos introducimos en el hogar se va a dar a un espacio que asoma a un jardín que es el lugar más privado. La intimidad no necesariamente tiene que ver con esos espacios domésticos que tenemos en mayor o menor medida en todas las casas propias. La intimidad puede encontrarse en un espacio abierto que no nos pertenece, sobre una roca en una cala, bajo la sombra de un árbol en un prado. 
La intimidad es tan necesaria como lo puede ser la libertad, o una cierta libertad, sin entrar en más detalles.
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A vueltas con los dos pilares del árbol de la vida, la Misericordia y la Severidad, los asocio con las virtudes de ayudar y juzgar. En estos tiempos en que abundan las terapias de todo tipo la tentación del ignorante es la de rendirse a lo milagroso y a teorías tan atrevidas como insubstanciales.  Los buenos profesionales, de la salud y de cualquier sector, si juzgan es para ayudar. Los malos profesionales o los aficionados si ayudan es para juzgar, para someter a su parecer lo que les rodea. De la misma manera que años atrás decíamos de alguien que se mostraba con poca ropa que no dejaba nada de espacio a la imaginación, podría decirse que los jueces que no ayudan no dejan espacio al misterio.
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(c) SafeCreative para el texto y la fotografía 1611089780111

23.10.16

Post 1473: El síndrome de Vietnam


a mayor parte del trabajo de los humanos cuando tenemos lo del pan más o menos solucionado y algo de salud, consiste en usar bien el tiempo y la libertad. En no perder el tiempo ni hacérselo perder a los demás. En saber elegir y en saber divisar o recapitular, en no dejarse aplastar por faroles ni encandilar con fiascos.
A mí como a los romanos y como a los estoicos, me interesa más la moralidad que la Filosofía, aunque me interesa la Lógica. La moralidad se mueve entre la severidad y la misericordia, que se corresponden con los pilares del árbol de la vida cabalístico. La oposición entre severidad y misericordia no es la misma que la que hay entre la justicia y la injusticia, o entre lo que es bueno y lo que es malo, algo en lo que no hace falta ni reparar. De hecho, en mi ignorancia interpreto que ni la severidad ni la misericordia existen como tales sino que son tendencias o conceptos.
También se dirimen en muchos textos de espiritualidad la acción y la no-acción, cosa que introduce un lío en lo que ya llevaba dicho porque la severidad es arquetípicamente pasiva mientras que la misericordia es activa. Pero descendiendo bruscamente a un ejemplo, nos acordamos por ejemplo de los excombatientes de Vietnam, que a su regreso tenían, por si no fuera poco, además del estrés postraumático el rechazo de la sociedad por haber usado armas, incluso químicas, y por haber empleado la violencia y/o por no haber salido victoriosos.
Leo en un blog otra acepción del síndrome de Vietnam que no tiene nada que ver con lo que propiamente se trae aquí y que se cobró tantas víctimas en Estados Unidos. Se diría incluso que en Estados Unidos produjo una conmoción importante y socavó la moral de la que se valía el patriotismo y sus valores y contradicciones.
Intuyo que se puede llegar a la severidad desde la misericordia como también se puede llegar a la misericordia desde la severidad o sus excesos. Muchas veces yo misma voy dando bandazos entre la severidad y la misericordia. Hace unos días me enojé porque alguien, de una obra muy cercana en una farmacia probablemente, había rellenado el alcorque de un canelo con cemento y luego -por si quedaba alguna duda- lo había alisado. Aunque era domingo, de inmediato envié un tuit con la foto a la administración del distrito. Y a continuación envié una denuncia a la concejalía correspondiente del Ayuntamiento, que al cabo de unos 25 días levantó la capa de cemento y me envió una notificación de que la incidencia se había resuelto.
El texto de mi petición era: "El alcorque de un canelo situado en la calle Cadí entre los números 21 y 23 está anegado de cemento seco al parecer de una obra en unos bajos. He denunciado el hecho en la cuenta Twitter del distrito aquí: https://twitter.com/dohminguez/status/777473208731758592. Si no retiran el cemento seco el árbol se morirá."
Los árboles de la vía pública los planta el Ayuntamiento y se pagan con nuestros impuestos. En mi visita a Londres puede ver que es raro ver un árbol en la calle, que suelen estar en los parques, sin alcorque. Algunas personas tienen en sus jardines plantas y macetas, pero no recuerdo haber visto árboles. Tal vez eso les ahorra mucho en limpieza, y como es una ciudad donde el sol no es tan inclemente como en Barcelona, se puede vivir sin la sombra de los árboles mejor que aquí. El tema es que hay gente que me criticó que hubiera perdido el tiempo en denunciar este asunto. Y eso que si de mi dependiera incluiría la posibilidad de denunciar directamente a quien lo hizo para que se le castigara con una multa o con trabajos sociales. Fui contenida y me limité a señalar que si no se retiraba la capa impermeable que le había puesto a la tierra, que el canelo se moriría.
Lo curioso, al menos para mí, es que en una buena parte de mi entorno, lo que tiene prestigio es no hacer nada, no protestar. Al lado de esto tenemos el efecto contrario (y estoy pensando por ejemplo en el linchamiento de la estatua de Franco) donde la "lucha" es anónima, vil, hedonista y cobarde.
Curiosamente, o no, una de las personas que me ha afeado mi combatividad jamás ha pagado impuestos directos. Ni creo que los pague.


Calle Cadí (alcorque de la farmacia Turc)

(c) SafeCreative *1610239537018

10.8.16

Lugares comunes

La distinción entre nacionalismo e independentismo es útil teóricamente y para aclarar conceptos pero a la hora de la verdad son dos sentimientos que se retroalimentan. Muchos independentistas denuestan el nacionalismo porque saben, y tienen razón, que el nacionalismo tiene una base ideológica ominosa, reprobable. También porque lo relacionan con la derecha ideal. Los independentistas se identifican con la izquierda y además piensan más en el futuro que en el pasado. Así a grandes brochazos. Sin embargo, como digo, aunque sean conceptos útiles para entendernos (es un decir) no tienen una realidad que se sostenga mucho tiempo ni con autonomía suficiente. El nacionalismo, cuyas ideas no entran en mi consideración, no tiene la nobleza del independentismo, debemos admitir eso. La lástima es que el independentismo catalán está lleno de irracionalidad y no está sobrado de lo que antes llamábamos cultura.
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Tal vez la moda del turismo low cost pasará como pasó la moda de las segundas residencias. En cualquier caso el tiempo lo dirá.

Saint James' Park (Londres)

9.8.16

Dos brotes de caléndulas

Un poco de tierra, un poco de agua, mucho sol y ahí están las dos semillas germinadas. 

Veo en la prensa digital la imagen esposado de Scott V. S., el alemán troglodita que se apartó de su familia hace cinco años y al parecer de toda vida social. Había aprendido que tras usar papel higiénico en el monte para eliminarlo totalmente había que quemarlo, y por culpa de eso se ha llevado por delante el  7% del pinar de La Palma. El monte puede arder de mil maneras, muchas de ellas ajenas a la voluntad humana. Eso sin dejar de lado que no hay hidroaviones. Siempre se envían 2, ¿cuántos hay en realidad? ¿Dos?

El disgusto de Scott V. S., el troglodita-ecologista de La Palma, no será menor al de otros palmeros, porque además de ser el responsable directo le gustaba su lugar y lo habría elegido por su clima seco, sus vistas, su tranquilidad, su belleza. Me imagino el olor de la resina de los pinos antes del incendio y puedo casi percibir su aroma perfumado. No Scott V. S. pero tal vez otro hombre podrá ver las consecuencias de su ignorancia o de sus falsas creencias y sin embargo continuar pensando que el error estaba afuera, en otros factores. En que no llovía por ejemplo. Porque las falsas creencias se agarran con fuerza y no perrmiten que podamos esperar algo nuevo.

Me retiro al estudio de la historia y a admirar la parte de naturaleza que me ha tocado. Ayer estuve en la Casa del Llibre de Passeig de Gràcia y vi que aún tenían libros de Historia, no sé si menos o más que hace unos años pero sí con más difícil acceso, por estar en la vertical. Hace unos años estaban donde ahora han puesto los libros de autoayuda, los de Filosofía y los de Religión. Creo que en La Central tienen más libros de Historia, pero tengo que comprobar. En cualquier caso no sé si eso traduce el interés que reciben, que se diluyó hace tiempo. Es verosímil la teoría de que muchos votos del Partido Socialista Obrero Español se fueron a Podemos (en la primera convocatoria de elecciones de esta legislatura), pero no es verosímil pensar que los lectores de libros de Historia huyeron a los novelones históricos y a los libritos de autoayuda, o a esas novelas de tíulo larguísimo como Las sardinas que compré me gustaron mucho y a ti más. 



7.8.16

Las bicicletas de los veranos

Ayer noche cuando finalmente me dormí me despertó al rato una risotada gutural. Así como otras veces podríamos hablar de la carcajada gallina y la carcajada asnal, hoy podría hablar de la carcajada cocodrilo. Un sonido que nunca aparecería en sueños, y por eso más fastidioso que perturbador.

A mi vuelta de Londres recaigo en varias cosas al recordar. Por ejemplo, las bicicletas no circulan por las aceras. Yo al menos no me tropecé con ninguna. Ayer estuve a punto de ser atropellada. Y lo peor de todo es que de habernos chocado (iba yo caminando por la calle Aneto en bajada) el golpe se hubiera producido en el lado donde parece que empieza a curarse algo el hematoma óseo que tengo tocando las lumbares. Estos ciclistas imprudentes y audaces cuentan con sus maravillosos reflejos pero no cuentan con que quien camina pueda cambiar de dirección. Últimamente para evitar estas situaciones, tan numerosas, circulo por donde sé que los ciclistas no van a circular, arrimada a las papeleras que huelen a las cacas de perro, a las farolas meadas, y evitando ir por el centro de la calle, que es por iría.

En el caso de que se produjera un accidente de colisión entre un ciclista y un viandante, cosa que es cuestión de tiempo, el ciclista por su juventud o simplemente porque no se puede poner en el lugar de nadie no entendería el daño que ha hecho. Cuesta ya concebir el calor cuando estamos en pleno invierno o el frío cuando estamos como ahora en un día de agosto tórrido, como para hacerse una idea de lo que duele un golpe por sorpresa, y de sus duraderas consecuencias en una persona de media edad o de edad ya avanzada.

La situación, lejos de arreglarse va acumulando complejidad porque a las bicicletas se han añadido los patinetes y una especie de monociclos eléctricos que por unos 500 euros o incluso menos puede adquirir cualquiera. La legislación es clara porque se indica que los patinetes no pueden circular por la acera, pero el caso es que circulan libremente e incluso a gran velocidad. A efectos prácticos, ya que el mal parece inevitable, me pregunto si en el caso de que se produjera un accidente como el que temo (y no solo para mí) esos medios de transporte ¿cómo se considerarían a los efectos de por ejemplo una indemnización? Los ciclistas que suelen funcionar sin guardar siquiera la derecha ni la izquierda ni nada por plena acera, ¿tienen seguro?
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De la misma manera que el precio del tabaco ha tenido una clara incidencia en el tabaquismo, también lo tiene el precio de uno de esos aparatos infernales empleados casi siempre por sus ventajas para ser "libres" y "veloces".

 Ida
Vuelta


25.7.16

El concepto

Corre desde hace unos años por las redes un mapa "político" que aparece en un libro de 1852 de Torres Villegas (del que no sabemos nada más) pero que para situarse basta con leer las páginas dedicadas a las razas y aquellas líneas en que se habla del tamaño del cráneo de los africanos negros. El libro despegó de su letargo al ser mostrado en una exposición de la Biblioteca Nacional. 
Hacer circular el mapa, que es una mera yuxtaposición vamos a decir pintoresca de fases de la historia que nunca se produjeron simultáneamente y con una terminología extravagante, invito a sus divulgadores a que le echen un vistazo al libro, que está digitalizado aquí. En la página 331 del tomo 1 está el mapa, en la página 332 empieza el capítulo sobre política. Basta ver el párrafo sobre la conquista de Mallorca por Jaume I d'Aragó, para darse cuenta de la gelatinización cerebral de Torres Villegas. Y es que escribiendo de Historia casi siempre se puede caer en el ridículo cuando no se usa bien la memoria y sí la imaginación. Ya el nombre del libro, Cartografía hispano-científica indica un algo la mezcolanza de conceptos bajo una apariencia organizada. La enciclopedia de San Isidoro es mucho más moderna que el libraco de Torres Villegas.
Las gentes de las redes sociales están dispuestas a solazarse en esa imagen y a difundirla, sin ver de donde viene ni qué se proponía el autor. Solo prospera entre algunas personas sin apenas formación histórica cualquier imagen que concuerde con la que se quieren hacer de lo que piensan o creen.

20.7.16

Manías

Tengo por lo menos tres trastornos psicológicos. El primero es una musicofilia. Lo describe Oliver Sacks en su libro Musicofilias como "gusanos cerebrales", "cuando ciertos fragmentos musicales se repiten de manera incesante, a veces hasta enloquecernos, sin parar durante días. Esas repeticiones -a menudo una breve frase o tema bien definido de tres o cuatro compases- son propensas a perpetuarse durante horas o días, dando vueltas por la mente, antes de diluirse. Esta incesante repetición y el hecho de que la música en cuestión sea irrelevante o trivial, no de nuestro gusto, o que incluso la detestemos, sugiere un proceso coercitivo, que la música ha entrado y subvertido parte del cerebro, obligándolo a activarse de manera repetitiva y autónoma (como puede ocurrir con un tic o un ataque.
El segundo es la tripofobia o miedo a los agujeros. En concreto a las agrupaciones de agujeros irregulares o a las superficies muy porosas. El tercer trastorno es la necesidad de mirar la prensa digital a media noche, si me despierto, para comprobar si ha habido una catástrofe definitiva.
El gusano auditivo y la tripofobia se agudizan cuando paso por unos días de nerviosismo y lo que hago es buscar relajarme. Más "preocupante" sería el tercer trastorno a mi entender. Naturalmente si el volcán de Yellowstone entrara en erupción o si un meteorito impactara contra la Tierra no saldría inmediatamente en el diario, ni siquiera en la BBC. Y lo digo porque hay noticias, como los atentados de Bruselas en marzo, que tardaron cosa de una hora en aparecer en diarios tan señeros como "La Vanguardia". 
Esta semana pasada mi desvelo obtuvo dos refuerzos: el atentado de Mohamed Lahouaiej Bouhlel en Niza la noche del miércoles al jueves y el golpe de estado simulado de Turquía la noche del viernes al sábado.

12.7.16

Trucos

Alguna vez mi madre me ha servido la comida en plato pequeño, a pesar de la dificultad que tiene cortar la carne cuando no hay espacio, etcétera. Su intención era hacerme creer que me estaba poniendo menos comida al usar un plato más pequeño. De hecho su teoría, sin ella saberlo, tiene el mismo fundamento que la ilusión óptica llamada Delboeuf, por la cual de entre dos círculos exactamente iguales nos parecerá mayor el que a su vez esté rodeado por otro círculo mayor, como si de alguna forma estuviera asimilando sus propiedades, el tamaño. No voy a poner en duda la ilusión Delboeuf, pero los intentos de mi madre por confundirme o enredarme hace tiempo que son infructuosos. Y eso es porque a pesar de Delboeuf las experiencias, aunque sean mal adquiridas, acaban predisponiéndonos, y todos los trucos del mundo acaban por ser desenmascarados en más o menos tiempo.
Las ilusiones ópticas funcionan mientras no conocemos su mecanismo.

5.7.16

Instalaciones

Algunas zonas que se han ajardinado últimamente en Barcelona adoptan las formas de los jardines de Gertrude Jekyll, con variedad de especies y buscando una cierta armonía en la diversidad y el colorido sin recurrir a los parterres. Estoy pensando en la mediana en el Paseo de Valldaura y en el Parc de les Rieres d'Horta. La sostenibilidad del parque con ser buena se ha potenciado tanto que las plantas tienen el mismo protagonismo o menos que los otros elementos (cacharros deportivos, placas fotovoltaicas, etc.) y aunque el espacio ha resultado favorecido también hay que decir que tiene aquella provisionalidad de los parques-concepto que impiden el disfrute. Una cosa es la fugacidad del tiempo o la caducidad de los vegetales y otra la sensación de "instalación".
Tras las fiestas del barrio hace dos años el aspecto del parque era más que lamentable y se constata la impresión de que se usan los jardines para el desahogo no precisamente de las mejores sensaciones. Había restos de bebidas y de la juerga nocturna e incluso pude ver un ginkgo con una rama arrancada colgándole de un lado.
Sin duda los jardines que prefiero son los añosos, aunque algunas especies vegetales se vayan renovando y las estaciones.
*
Aunque se hable de la influencia de John Ruskin o de William Morris, de ambos, en los diseños de Gertrude Jekyll, nadie puede afirmar que sus jardines son más naturales que lo son los jardines franceses, geométricos y simétricos, con algunas líneas rectas.  Las fotografías que he visto de los jardines de Jekyll muestran un orden como el que podría haber en una rocalla pero más tupido aún, más cerca del jardín japonés que del clásico jardín inglés.

23.6.16

Trasfondo

Si contrastamos la declaración pública de Toni Andreu (director del Instituto de Salud Carlos III) cuando la crisis del évola -firme, tranquilo, experto, colaborador- con la de Josep Maria Argimon (subdirector de CatSalut) ante los 100 casos de niños con enterovirus -arrogante, despótico, agresivo- brindan dos modelos de lo que hay que hacer y lo que no. La voz no lo es todo pero es mucho. Aunque no supiéramos más sobre los dos cargos, que sí que sabemos, el tono con el que habló hace algo más de un año el uno y el tono con el que se ha dirigido a los medios el otro, es muy elocuente y muy significativo. 
El Dr. Argimon hasta donde yo sé, puesto que lo pude tratar en los años en que trabajé en el Hospital de Bellvitge, tiene una buena formación de salud pública y de epidemiología. Nada que opinar en ese sentido, faltaría más. Pero su comentario irritado sobre el último episodio en el Hospital de Mataró, que creo que aún no tiene un diagnóstico claro, es muy desairado. Me resulta inconcebible, no solo porque en el trato que tuve con él me pareció un señor muy correcto y comedido, como por el hecho de que el CatSalut tiene un gabinete de Comunicación como lo tienen todas las altas dependencias de cualquier ente público. La actitud del Dr. Argimon me da una idea de cómo está el trasfondo.  Y por otra parte ya dicen que para conocer a alguien tenemos que haber comido un kilo de sal juntos. O algo así.
Es un poco estrambótico cuando alguna vez ves a lo lejos acercarse un matrimonio y distinguir que llevan el mismo tinte de pelo. Pero es normal que a efectos prácticos si usan el mismo champú también usen el mismo tinte. 

19.6.16

Los decibelios

La radio enmascara otros ruidos. Quiero sacarla de mis mañanas. Harta de los consejos dietéticos de los fines de semana y de los entusiastas tecnológicos o del marquéting de mediodía, sorprendida de que los energúmenos futboleros que tienen lo más parecido a un ataque de nervios cuando gritan un gol no sean confinados a una clínica de rehabilitación logopédica por una temporada. Ya nadie espera que se grite "gol" como se gritaba hace años "out" en un partido de tenis. Las retransmisión de fútbol cada vez son más decibélicas. 
Pensaba que era Carlos Mota imitando a Tamara Iglesias, pero era el presidente de la Fundación Juan March (que no Marx) a pelo. Javier Gomá, la alternativa dandy a Coelho. También en COPE, Luis de Val habla como Petete ("el libro gordo te enseña, el libro gordo entretiene, y yo te digo contento hasta el programa que viene"). En el mismo programa, tan lleno de hombres siempre, José María Gay de Liébana, conocido como "el Profesor" y como el economista indignado en los medios, me recuerda a Tito B. Diagonal, cuando Jordi Estadella hacia el papel de ricacho en "Protagonistas" con Luis del Olmo. Sus estridencias atrompetadas no son la voz cular de Enric Juliana (que suena a gaita peluda) sino la segunda parte neogangosa de Carlos Rodríguez Braun en perpetuo estado de excitación puberal o como si le estuvieran haciendo cosquillas por debajo de la mesa. Santi González lee y declama, pero no remeda a Peter Ustinov haciendo de Nerón sino a Chiquito de la Calzada imitando a su vez a Rafael Alberti. 
En campaña electoral los políticos del PSOE se despepitan y gritan igual que King Africa cuando cantaba aquello de Booooooomba, mientras que los politólogos de Podemos y otras marcas rapean y jalean, apresuran, azuzan. Muchos periodistas treintañeros hablan también apresuradamente, sin dicción, por desmarcarse de voces pacatas como la de Fernando Ónega, por sobreponerse a la velocidad con la que dan a entender que piensan o por un lucimiento sintáctico que establece moda. Pero quienes ya hace tiempo que tuvimos treinta años ya sabemos lo que duran las modas.

10.6.16

Los sueños baratos (2)

De lejos Barcelona cuando cae la noche es una parrilla donde arden los salones-comedores como rescoldos. Algunos coches en retirada doblan las esquinas o se funden en la oscuridad. Una alarma de lavadora indica el límite de la jornada como lo marcaron un día la alondra y el ruiseñor. La actividad en las cocinas se distingue claramente entre otros ruidos débiles e imprecisos. Platos y cubiertos. 
Rebusco en mi memoria ruidos desaparecidos como el azotador de colchones y encuentro los pitidos de la radio en onda corta de mi abuelo, que zumbaban y chisporroteaban entre las estaciones de Portugal y otras más lejanas. Nada me parece encarnar tan bien las distancias entre las ciudades como el dial al deslizarse por las frecuencias en un embrollo de sonidos que se diría también de épocas, como si hubiera sido posible encontrar algo como Babilonia o Cafarnaúm. 
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Me saca de mis ensoñaciones una voz molona y cargada de cinismo: "No tenemos sueños baratos". Me costó mucho identificar la voz, hasta que un día me aparté de la idea de que fuera de un actor de doblaje y di con una grabación del director de la agencia publicitaria que lleva la campaña de La Primitiva, Bitan Franco. Bitan, por Esteban, ya es toda una declaración de principios. Todo el misterio de saber quien era el locutor publicitario de las cuñas, los diminutivos, los yates, los descapotables, los atiquitos, se vino abajo al saber que la voz era del creativo
Ennio Morricone hace que sus bandas sonoras para cine sean cine. Pero muchos años hemos escuchado el doblaje de las películas en voces de actores que provienen del teatro o de la radio. Ángel Baltanás como Marcello Mastroianni, Manuel Cano como Anthony Perkins, María del Puy como Shirley MacLaine, José María Ovies como Spencer Tracy, Lola Cervantes como Susan Hayward, Félix Acaso como Henry Fonda, José Guardiola como Humphrey Bogart. Es difícil distinguir los actores de doblaje, identificarlos, pero es fácil asociarlos a la época en la que trabajaron. Y sus voces recrean los momentos en que veíamos en la televisión el cine doblado por actores de la radio.