8.12.17

Rencor y prejuicio

"Solamente los ancianos y los enfermos corren cuando quieren andar.
Sanos y vigorosos son aquellos movimientos del alma que siguen nuestro
impulso, no los arrastrados por el suyo.
Nada, sin embargo, será tan útil
como considerar previamente la deformidad de la 
ira, y después de sus peligros. Ninguna pasión
tiene aspecto tan desordenado; afea
los semblantes más bellos, y descompone los
rostros más tranquilos".
Séneca. Sobre la ira






n los últimos tiempos leí muchos artículos de opinión sobre el independentismo catalán. En muchos de ellos se señala cómo se había despertado una cierta irracionalidad o reacciones viscerales. Yo tuve constancia de que existían las reacciones viscerales poco antes de las Olimpiadas de Barcelona, sería el año 1990. Estábamos comiendo un grupo de estudiantes del MIR y yo en mi trabajo. Una de las médicas expresó su desagrado por la especulación urbanística que se había producido en torno a los Juegos y de repente otro de los médicos con la yugular inflada, rojo de ira, le respondió con bastante violencia verbal. Todos nos quedamos inmóviles y sin saber qué hacer aparte de asistir como estatuas de piedra a lo inevitable. Siempre hay quien quiere en estos casos introducir un matiz, o una bisagra, cuando eso no es precisamente lo mejor.
Después de unos pocos encontronazos de este tipo, por suerte ninguno provocado por mis propias palabras a excepción de uno sobre tauromaquia, he llegado a la conclusión de que lo mejor es hacer lo mismo que hacemos cuando un niño no atiende a razones: frases cortas, tranquilizar con afecto o por lo menos ofreciéndole una firmeza de calma. Pero se dirá que los niños de 3 años cuando tienen lo que llamamos una rabieta no nos zahieren, cosa que sí ocurre cuando a los adultos nos tocan un tema que nos saca de sí. Todos lo hemos visto. Conozco bien a mis amigos y sé con quienes se puede hablar de según temas y con quienes no. No hay sorpresas. 
La disensión es, ya lo sabemos, algo que puede darse incluso con el amigo con quien compartamos más ideas. Siempre llegará un punto en el que no hay acuerdo posible. Por aquí he tenido ocasión dos o tres o hasta cuatro veces de decir que mi oposición al independentismo catalán es no tanto ideológica como por una reflexión práctica de considerarlo una aspiración alimentada por los políticos corruptos y un proyecto sin posibilidad en un mundo globalizado. Tengo más comprensión para el independentismo que para el catalanismo. De hecho el españolismo que se ha desperezado con tanta bandera en vano me produce también no poco rechazo. 
Me preocupa mucho más que cualquier otro tema la huida de empresas o de sus sedes, la malversación y la prevaricación. Y considero que quienes fueron a votar el día 1 de octubre pasado son también responsables, como los dirigentes políticos que nos han llevado a ese atolladero desatinado sin apenas haber gobernado. Las ideas no nos deben llevar al empobrecimiento de todos. Sin ninguna violencia moral he descartado de entre mis amigos a aquellos que fueron a votar, incluso sin saber qué votaron (ya que puede ser que votaran "no"). Considero inaceptable el simple hecho de haber participado en un remedo de referéndum lleno de irregularidades. Todas las ideas y ansias que más o menos y peor o mejor flotaban en el ambiente no me importan tanto como el acto de votar en una consulta ficticia, ilegal y fraudulenta. No entro en la estética, aunque es un asunto importante pero que dejo de lado ahora.
Digo "descartado" y con ello simplemente quiero decir que he minimizado la relación, que la he dejado de lado alejándome un tanto. Tengo amigos que veían el vídeo aquel que causaba vergüenza ajena (Help Catalonia) con satisfacción, que veían en él reflejarse todas sus convicciones y disidencias. A todos nos han enviado alguna vez algún whatsapp con un bloque de texto anónimo y sin fecha que rezumaba sobre todo estupidez y en el mejor de los casos buenas intenciones o una mera inquina contra el Partido Popular transformada en un alegato cargado de supuestos ideales. 
Si de algo han servido las redes sociales es de espejo en el que se han proyectado con total nitidez opiniones de las que no teníamos la menor idea. De la misma manera que se ven en Facebook mensajes lanzados al más allá, como si en la plataforma fuera posible comunicarse con los muertos, se han visto también opiniones de quienes incluso podríamos haber creído que no pensaban nada. Y las redes sociales además nos han permitido ver como se relacionaban ante nuestros ojos —sin ser advertidos por nuestra presencia muda— otras personas. Nuestros ojos tiernos han visto como la palabra "gracias" sí existía en el vocabulario de un amigo a quien nunca se la habíamos oído proferir. O que les gustaba una fotografía horrenda, con el mar a 24º del horizonte o un contraluz espantoso.
Me pregunto si la famosa polarización o la famosa fractura social se produce en otros países ("on diuen que la gent és neta i noble, culta, rica, lliure, desvetllada i feliç"), o si se da de otras maneras. En estas cuestiones tiendo a ser pesimista y descreída.
A todos los amigos de los que me he apartado les he ido mostrando por toda prueba de mi afecto inalterable mi interés por los problemas que sé que les preocupan en su vida personal, pero poco más. Aunque no negaré que esta limitación es tristísima, tampoco dejaré de creer que con esto me ocurre con otras cosas. Todo no puede ser. No se puede ir a la playa y a la montaña a la vez, a no ser que se trate de una playa de aquellas que tiene un pinar o un prado rodeándola. No pienso tanto en mis limitaciones como en lo que sí puedo hacer. Las puertas que se cierran a veces son una bendición.
La discordia, ya no digamos la enemistad degenerada en la venganza, es un fracaso. No creo que una persona que aspire a un cierto perfeccionamiento vital pueda permanecer en las desavenencias. La discrepancia es hasta natural, el odio no.
Cuando Séneca retrata la ira me hace pensar en que temo más a quienes aparentemente guardan la compostura pero que son incapaces de sobreponerse a los sentimientos adversos, el rencor o las discrepancias. Pienso que esa es la razón por la que E. Cioran dijo: "Nuestro rencor proviene del hecho de haber quedado por debajo de nuestras posibilidades sin haber podido alcanzarnos a nosotros mismos. Y eso nunca se lo perdonaremos a los demás".

Autorretrato

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6.12.17

Aporías y tonterías

La fina seda se rompe; 
la muerte que allí venía: 
—Vamos, el enamorado, 
que la hora ya está cumplida.
Romance del enamorado y la muerte





acía tiempo que no pillaba una frase al vuelo y la que me encontré ayer es toda una perla, no tanto por su originalidad (ya sabemos que no hay nada nuevo bajo el sol) como por su autenticidad. Una joven le dijo a su abuelo: "Si tú hubieras decidido quedarte en Francia yo no habría nacido". Esta frase me hizo recordar otras dos frases. La primera frase es un koan zen que precede la autobiografía de Marguerite Yourcenar: "¿Qué cara teníais antes de que vuestro padre y vuestra madre se hubieran conocido?" ("Quel était votre visage avant que votre père et votre mère se fussent rencontrés?". La otra la leí en el estado de una cuenta de Whatsapp: "Las decisiones que tomas no alteran en absoluto tu destino, definen el modo en que deseas recorrerlo".
La tercera frase introduce el "destino", con lo que lo da por supuesto o al menos establece su existencia, cosa que ya da poco espacio a la aporía y ya no digamos al koan. Es determinista pero deja la posibilidad de que cada cual de alguna manera tome las riendas de su propia trayectoria. La foto de hoy del caballo que se llamó Snowman (1948-1974) nos lo muestra con los hijos del dueño en su grupa. Es una espléndida imagen de lo que nos gustaría que fuera la vida, aunque no me estoy refiriendo a que el animal tenga que soportar siempre tamaña carga ni a que los niños no crezcan. Es una instantánea de un momento en el que se concertaron la salud, la alegría, la libertad y el amor. Y es que a veces hay salud sin alegría, o libertad sin amor, etcétera.
Tal vez lo mejor de la frase al vuelo de ayer por la tarde fue que al menos durante los 5 segundos que yo hice por no abandonar el recorrido de la escena el abuelo no contestó. Tal vez pensaba qué contestar, tal vez recordaba qué le llevó a dejar Francia. Quizás pensó también en lo que habría sido de su vida de haber permanecido allí. No tuve la sensación de que la pregunta fuera egoísta, no tuve la sensación de que la muchacha hiciera esa consideración desde la perspectiva de su propia existencia, aunque también algo de eso había.
Ya lo dijo Daniel Defoe, que solo tenemos la certidumbre de la muerte y los impuestos. Nos podemos amargar la vida con ese cuadro o, por el contrario, podemos disfrutarla en la medida de nuestras posibilidades. La mayor parte del tiempo somos conscientes de la imposibilidad de poder hacer cuanto quisiéramos hacer. Es decir, como ocurre con los niños, las limitaciones son las que nos permiten centrar nuestros actos, dicho sea resumidamente. Y la incertidumbre no es tan mala. Al fin y al cabo consuela saber que no hay solo una manera de llegar desde un punto de origen a otro punto de destino.
Harry de Leyer compró el caballo Snowman por 80 dólares en 1956. Hasta entonces había sido un animal de tiro para una familia amish de Pennsylvania (Pensilvania) y ya tenía 8 años, pero pronto se convirtió en un campeón de saltos. A pesar de su nombre, Snowman era gris. Contra lo que suelo tener por costumbre, no he respetado la imagen original, sino que la he volteado porque me gusta mucho más que el caballo mire hacia la derecha.
*
No he conseguido cerciorarme de si el "Romance del enamorado y la muerte" pertenece al Romancero viejo o al nuevo, pero me inclino a pensar que pertenece al nuevo. El vocativo "el enamorado", hoy solo en uso en el francés (me acuerdo de la frase "Au revoir les enfants"), me encanta.

Snowman y los hermanos De Leyer (ca 1956)

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3.12.17

"No hay nada más bello que lo que nunca he tenido"





a Librería, que se ha presentado en el festival de Seminci en su edición 62, nos cuenta la lucha de Florence Green (Emily Mortimer) para abrir una pequeña librería en un pequeño y conservador pueblo inglés en los años 50. En la localidad, una cúpula de poder encabezada por Violet Gamart (Patricia Clarkson) y Milo North (James Lance) tratará de impedir y boicotear continuamente la apertura de la tienda en beneficio de una élite arcaica y conservadora. Aparte de eso, la ignorancia de los habitantes del pueblo no ayudará a la difusión de la lectura ni a la voluntad emprendedora de Green por inculcar un poco de cultura a un pueblo en decadencia. Los únicos aliados que encontrará Green en su odisea son una efusiva y descarada niña que la ayudará en los repartos y el apoyo moral del extraño y solitario Mr. Brundish (Bill Nighy), que luchará codo con codo por revocar la sentencia que Gamart junto a su sobrino han impulsado para cerrar la librería de la Señora Green"  (El cine en la sombra)
Más que de "cúpula de poder" habría que hablar de una Sra. Gamart muerta de envidia. Milo North encarna al gusano (con perdón por los animales) cuyo trabajo consiste en sabotear. Milo North es amoral, por no decir directamente cínico. El resto de personajes que contribuyen a que el sueño de Florence Green fracase son las típicas "fuerzas vivas" de los pueblos, que por tratarse de los años 50 aún arrastran un halo más gris y más frío de lo que pudiera ser. Que la primera aparición de la librera sea con un vestido rojo o "deep maroon", ya sitúa cromáticamente algo que Isabel Coixet domina de manera infalible en todas sus películas, la emoción del color. La Sra. Gamart usa para sus labios y sus uñas el carmesí o el escarlata y luego los tonos pastel adamascados para sus vestidos de cintura marcada y vuelo pin-up. El vestido de Florence Green es de un rojo tostado, que no quemado, que transmite más pasión que candor, pero también menos arrebato que tenacidad. Y naturalmente tiene que ver con el corazón, un corazón verdadero.
¿Cuántas veces no nos hemos encontrado historias semejantes, de alguien que pretende introducir en un lugar un poco de belleza y sensatez y se encuentra con el regodeo en la ignorancia, con la envidia y las suspicacias. Estoy pensando en Els sots feréstecs (1901) de Raimon Casellas, que el año pasado Alan Yates tradujo al inglés como Dark Vales. El pueblo inglés (aunque en realidad los exteriores están rodados en Irlanda) se llama Hardboroug, por si quedaba alguna duda. La pérfida Sra. Gamart mueve todos los resortes a su alcance para impedir que la librería prospere e incluso recurre a un sobrino legislador. Su perfil psicológico es el de quien ni vive ni deja vivir. Podría haber hecho alguna cosa por el pueblo, ese centro de arte del que siempre habla, pero dedica su talento a impedir que Florence Green lleve a cabo su proyecto. Es un claro ejemplo de los que ni viven ni dejan vivir, de los que se sienten vacíos por dentro y hasta por fuera y padecen con una envidia terrorífica cualquier señal de vida y de calor cercanas.
La niña Christine (Honor Kneafsey) y la novia de Milo, papel que interpreta la bella Charlotte Vega, son otros dos focos de calor y color. El personaje de Edmund Brundish tan contenido hasta que se desborda, está también bien retratado. Isabel Coixet reconoce haberse sentido a su vez retratada en la protagonista, que procede de la novela de Penelope Fitzgerald. La versión cinematográfica le ha valido un premio de la Feria del Libro de Fráncfort, ahí es nada. Habrá que añadir que el amor de Isabel Coixet por los libros se retrata no solo en la versión de la novela de Fitzgerald, o el tema de la obra, sino en como la cámara acaricia y tamiza los estantes y expositores de la librería y en los homenajes a Lolita de Nabokov y a las novelas de Ray Bradbury, especialmente a El vino del estío.
Como Isabel Coixet y Joan Manuel Serrat han recibido durante el Procés comentarios ríspidos y supongo que su parte de boicot, pienso que de alguna manera habrá que compensarlos con cariño puro. El mío lo tienen, y mi admiración. De la canción Lucía tomo el título del post de hoy.

Fotograma de The bookseller (Isabel Coixet)

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29.11.17

El perro Max

e comenta el más que notable parecido entre los carteles electorales de Junts per Catalunya (Puigdemont, el nostre president) y Catalunya en Comú (Tenim molt en comú). Ya no es solo la tipografía en mayúscula y cursiva sino el tono recalentado como de positivado setentero desvaído. Que las campañas publicitarias de dos partidos o coaliciones diferentes se parezcan tanto no hace pensar en una casualidad sino en que las campañas las han hecho las mismas personas o las han encargado las mismas personas. Hasta donde yo sé, veo muy diferentes a Carles Puigdemont y a Xavier Domènech, en su imagen y en las formas y en las ideas. Pero hemos visto tantas cosas y tan raras en tan poco tiempo, que no he asimilado bien el significado de este caso. Creo que alguien incluso ha comentado que el cartel con el lema "Tenim molt en comú", si se pone al lado del de Puigdemont, hace más referència a una asociación oportunista que no al proyecto político de Catalunya en Comú o Barcelona en Comú. Como digo, todo es raro.
Todos los que me conocen saben que le tengo verdadera tirria al trasfondo de la publicidad, el marketing y lo que ahora se conoce como comunicación, que es una mezcla entre protocolillo de convenciones (coros y danzas), periodismo de pelotilleo y dirigismo en la postverdad. Habría mucho que decir en todos estos temas, pero hoy me desvío y reparo en los pulpos solidarios en amigurumi o crochet, el ganchillo de toda la vida. Remito a una publicación de Hipertextual donde se explica poco más o menos la difusión de los pulpos solidarios para bebés prematuros en incubadoras. Se supone que el parecido de los brazos de los cefalópodos con los cordones umbilicales a los que habían estado unidos los neonatos en el útero materno, les permite un buen pasar en sus desangelados ingresos. También hay quien dice que son una fuente de gérmenes que difícilmente un prematuro puede combatir. Conozco una joven que me contó que había hecho unos cuantos para participar gratis et amore pero que para su sorpresa se los rechazaron porque no reunían los estándares prefijados. Tenían que tener unas medidas que se han determinado detalladamente. Saqué la impresión de que el tema de los pulpos solidarios se había convertido en una especie de monopolio excluyente. Seguro que estoy equivocada.
Visto que no acabo de comprender ni el parecido de las campañas de dos partidos que se presentan a las próximas elecciones catalanas, ni tampoco si a los niños prematuros les conviene o no tener pulpos de ganchillo en sus incubadoras, me propuse acercarme a la Fira de Santa Llúcia que cada año se celebra ante la Catedral de Santa Eulalia en Barcelona con adornos navideños y figuras de pesebre. Pretendía conseguir un muñeco de nieve. Pero debo sobre todo decir, no sin una cierta pena, que por cada veinte papanoeles que distinguí, solo había un muñeco de nieve. Muchos de ellos, sea por abaratar la oferta, sea porque la demanda es muy veleidosa o antojadiza, son piezas de poco valor y un acabado que no es para exigentes. 
Dicho sea de paso, los snowmen globes que tantas veces hemos visto en las películas típicas de estas fechas, los mismos que en Amazon se vendían a 11 euros, los vi en Santa Llúcia a 3. Exactamente iguales. Por 3 euros las bolas de miniatura nevadas con un papá Noel o un muñeco de nieve entre renos o abetos, satisfacen nuestras carencias de fantasía y de calor entrañable razonablemente. Por 11, no, ya que a poco que escudriñemos a través del vidrio un tanto translúcido de la andrómina, advertimos un muñeco que parece Chucky o Anonymous, cualquier cosa.
En Santa Llúcia nos encontramos con piezas de pesebre de gran calidad, en general, pero si el presupuesto es escaso, debemos conformarnos con figuras de resina industrial con acabados poco definidos. El día antes de visitar la Fira del Pla de la Seu había estado en el Black Friday o Black Fraudy de El Corte Inglés, y allí ví globos de nieve que tenían hasta música. Todos la misma, un carillón con cuerda de "We wish you a Merry Christmas". Habían, como digo, a razón de un muñeco de nieve por cada veinte papanoeles. Y además algunos muñecos eran como Frosty o el Olaf de Frozen (Chris Buck y Jennifer Lee, 2013), demasiado delgado para mi gusto. No he visto la película de Tomas Alfredson, que creo que es un thriller o una película de terror. Descartado todo cuanto digo, y después de haber puesto en marcha todas las cuerdas de todos los globos, aprovechando que no había nadie a la vista (¿de qué otra manera hubiera podido comprobar la melodía de fábrica?), me fui a una tienda de chinos y conseguí un pin con led parpadeante.
He visto que en la campaña de los tecnoprecios de El Corte Inglés para el Cyber Monday, otra fecha incorporada, aparecen unos personajes verdes que son el no va más de las mascotas del branding cuando en realidad guardan mucho parecido con una campaña de Vueling ya extinguida, que a su vez me recuerda a otra creo que de una agencia de viajes o algo por el estilo. Los personajes originales eran blancos. Mimosín, el conejo de Duracell, el oso de Bimbo, Bibendum de Michelin, Fido Dido de 7Up o Mario Bros, son personajes de marcas, pero un muñeco de nieve se viene pareciendo más a un mito, a una leyenda y a un sueño. Lo que me recuerda que del tan cacareado anuncio para la Lotería de Navidad de Amenábar, lo que me gusta no es la historia de Danielle pretendidamente romántica, sino Max, el perro.
*
Mi belén es muy irregular, porque algunos años ha sido una gallina y un ángel, o un pozo y San José con un cerdo, cosas así. Cada Navidad me da por una cosa. Los puentes con agua de papel Albal también son muy bonitos. Este año quería un muñeco de nieve pero de momento no vamos bien. Una de las variantes del snowman es la que lo representa como en las galletas de jenjibre, que guarda un cierto parecido con nuestras llufas para el Día de los Santos Inocentes. Es la que menos me gusta. Aunque esos muñecos de nieve de peluche y zamarras de cuadros o bufandas de rayas que parecen espantapájaros tampoco.

Sin hogar - Carrer Fontanella (entre Plaça de Catalunya y Via Laietana)

(c)SafeCreative *1711294965560

27.11.17

Tales qualia

"A eso de los treinta y cinco años, a fuerza de diligencia
y de coraje, había logrado un nivel de vida
que podríamos llamar bohemio-aristocrático:
una hermosa casa antigua (suelos entarimados,
grandes chimeneas) amueblada con relativa
indiferencia (danés moderno que siempre se
estaba desencolando, sofá necesitado de
limpieza, batería de cocina barata, antigüedades
de subasta salpicadas aquí y allá), paredes ocupadas
por lienzos semiabstractos pintados por la señora y
librerías de pino montadas a martillazos por el
señor, patio trasero desaliñado (seto de forsitia
sin inhibiciones, un columpio de cuerda
colgado de un olmo moribundo, calvas en los
vértices aproximados de un rombo de béisbol), cuatro
hijos polvorientos pero sanos con la ropa de domingo
al fondo del armario, dos coches, uno de ellos
descapotable, y, para cenar, mucha cazuela
de arroz y vino de California."
John Updike, A conciencia

ace muchos años leí una de las novelas de John Updike que incluye la palabra "conejo" en su título. No recuerdo cual. Ya entonces, como ahora cuando estoy leyendo sus memorias, quedé convencida que se perdía mucho en la traducción y que aunque bien seguro se puede decir que el autor es very funny, versionarlo no puede ser una tarea fácil. El título A conciencia  es una traducción creo que  con foco editorial del título original, que es Self-consciousness, que tiene que ver con los qualia (experiencias subjetivas individuales) y el autoconocimiento o self-awareness. El título en español lo que suele transmitir es un trabajo realizado con rigor y sin trampas o con profundidad. Lo que me hace defender que se aleja de la acepción original es el hecho de que John Updike padeció psoriasis, asma y además era tartamudo, condiciones que nos va incorporando a lo largo del libro y que le condicionaron bastante. La traducción en francés es Être soi à jamais ("Ser uno mismo para siempre"), cosa que corrobora la subordinación a los deseos del editor. No encuentro ninguna traducción al portugués o al italiano. Manuel Sáenz de Heredia también ha traducido a Nadine Gordimer, Paul Théroux, Edith Wharton, Woody Allen y —desde el inglés— Hisako Matsubara, autora que suele escribir en alemán aunque es japonesa.

La cita se refiere a los 35 años del escritor, pero el libro lo escribió cuando ya tenía 57 años, el año 1989. Me produce muchísima pereza cerciorarme de si el boho-chic (traducido como "bohemio-aristocrático") ya existía el año 1967 en Estados Unidos. Supongo que sí, aunque no tal y como lo concebimos nosotros con la ayuda de Ikea y Elsa Pataki. Lo más del boho-chic es en el año 2017 llevar el pelo frito como Blanca Cuesta o Eugenia Martínez de Irujo, llevar pantalón de talle bajo y/o hacer un posado con yoga-pilates o acro-yoga.
He intentado situarme algo con el asunto de las generaciones de entresiglos y verdaderamente me parece un follón. Por edad yo pertenezco al Baby boom y por lo tanto sería boomer. Además de la generación X y la generación Y, también hay una generación T (táctil) y la generación Z (centennials). Lo único que pretendo señalar es ese lío y un hecho del que tengo clara conciencia, y es que cuando te das cuenta ya se ha pasado una generación y la releva otra. Alguna vez ya había expresado creo que aquí en este blog que hubo unos años en que El País lo leíamos en mi generación pero a sabiendas de que el equipo de redacción habitual y el cuerpo flotante de colaboradores y columnistas nos llevaban de 10 a 20 años. Hoy en día, mi percepción (especialmente para los suplementos de tecnología y moda) es que los que trabajan en El País —con firma, se entiendeson 10 o 20 años más jóvenes que yo. Esta es una percepción mía que puede estar equivocada, porque proviene de una impresión general. Naturalmente hay periodistas de mi edad.
Después de unos años, muchos, en el final del franquismo tuvimos el pujolismo, que en cierta manera era muy autocrático o por lo menos monolítico. Los años de tripartito y Artur Mas los siento como un quale nebuloso, una película confusa cuya trama se desdibuja y más a la vista del vodevil puigdemontesco. El relevo de poderes en las legislaturas de Mas (ahora mismo ni estoy segura de que concluyera alguna de ellas) ha venido acompañado de infinidad de nombramientos de cargos políticos de la generación X y algunos millenials (generación Y). Los turnos políticos se han entreverado con los relevos generacionales, los movimientos migratorios y con una situación económica crispada y llena de incertidumbres.
El "mundo feliz" de muchos jóvenes, cuando yo lo era y ahora que ya no lo soy, a veces se apoya en la segregación por edades. Nunca he sentido la suspicacia o las reticencias de los viejos o las personas maduras, pero incluso cuando aún era joven he sentido la discriminación de los jóvenes hacia los más adultos y hacia mí misma. Es una forma de segregacionismo. Desde los primeros tiempos de este blog el tráfico provenía principalmente de hombres entre  los 18 y los 34 años, en especial los que ahora tienen entre 25 y 34. Ese dato de Google Analytics, al que he acudido en todos estos años cosa de 3 veces, no más, me sorprende y me hace ver que además de que no tengo para nada en cuenta los consejos de los posicionadores web, tampoco me intereso por gustar a los jóvenes de la generación Y. También podríamos interpretar ese dato situándolo en el hecho de que es el sector más activo en internet, cosa que no valida una lectura ya no digo atenta pero sí más o menos provechosa.
Aunque nunca he pensado en "mis" "lectores" (*) por lo menos con firme propósito de remitente o emisora, me interesa el tema de ver en qué va a acabar todo esto de la escritura y la lectura en general. Y el otro tema que me interesa en torno a este fenómeno (el de la comprensión lectora) es el de la apertura lectora, el de ser capaz de interesarse por lo que va más allá de las propias ideas y conocimientos de cada cual, y de las celebridades.

Mort Gerberg para The Newyorker. "Isla de desechos".

___________
(*)
Entrecomillo por separado las dos palabras porque las comillas de la primera palabra (mis) y las de la segunda (lectores) tienen su propio ámbito dentro de lo que sería una cierta desdicha. "Mis" exigiría una asiduidad o una lealtad de la que no tengo trazas; "lectores", creer que existe una persona o algunas personas que están dispuestas a emplear su tiempo y su atención en algo que yo envío como un mensaje en una botella, a la inmensidad del océano.

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23.11.17

Troppo vero

a fotografía postmortem surgió tan pronto como apareció la técnica fotográfica, en el siglo XIX, pero se suele decir que la idea de retratar a los fallecidos viene de lejos. Las máscaras mortuorias (maiorum imagines) de la antigua Roma y los retratos del Renacimiento y de los Siglos de Oro son los antecedentes más claros.
Encontré ayer el detalle de un cuadro atribuido a Velázquez, Retrato del fraile trinitario Simón de Rojas difunto (1624). Actualmente el cuadro se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Valencia en depósito. ¡Qué lejos se encuentra, a pesar del tema, de las postrimerías de Juan de Valdés! El rostro del fraile, que fue canonizado por Juan Pablo II (San Juan Pablo II), muestra una marca en su frente, cerca de la sien derecha. El dermatólogo Xavier Sierra, se refiere en su blog a esta señal, que no es desde luego un estigma: "Algunos autores la interpretan como una lesión congénita, e incluso dicen que en su época había quien la llamaba la "la coz del diablo. En este caso deberíamos interpretarla como un hemangioma. Sin embargo, las referencias a esta lesión no son frecuentes en las crónicas o descripciones anteriores a su muerte. Tampoco aparece en otros retratos que de él se conservan. En caso de ser una lesión aparecida ex novo, se tendría que considerar otra interpretación. Velázquez la pinta con minuciosidad, y por la forma, localización, bordes y colorido sugiere una extravasación sanguínea, un hematoma, probablemente como consecuencia de un traumatismo. Fray Simón de Rojas fue hallado muerto en su celda, tirado en el suelo, víctima de un ictus. Es posible que al presentarse el accidente vascular el fraile se desplomara y no es descabellado pensar que se pudiera haber golpeado con algún mueble o contra las losas del suelo. Aunque muy tenue, la órbita derecha, próxima a la lesión, también presenta un leve tinte violáceo, que afecta también ligeramente a la zona malar, por lo que la hipótesis traumática quedaría bien fundamentada."
Curiosamente -o no- el verismo casi forense del retrato del trinitario coincide con la inscripción de dos palabras que emanan de sus boca: Ave Maria. En la biografía del santo en la página vaticana se cuenta que las primeras palabras que pronunció, con apenas 14 meses, fueron esas, así que es lógico afirmar que también fueron las últimas, especialmente porque las pronunció tantas veces a lo largo de su vida que le llamaban "Padre ave María". 
Si alguien quiere se puede asomar a los comentarios al post de Xavier Sierra y vería que incluso algún otro médico sugiere que se aprecian xantelasmas (placas de colesterol) en la piel de los párpados del difunto. Pero yo creo que esa observación está inducida por el dato del ictus, que suele asociarse clínicamente a la colesterolemia. Cuando Velázquez pintó al fraile tenía 25 años, y aunque el retrato no nos muestra el pintor en toda su plenitud, sí podemos apreciar ya algunos elementos de su genio. Uno de ellos para mí sería ese. Lejos de entroncar con el tenebrismo y la morbosidad de los memento mori más tremendos, más bien entroncaría con el verismo de Rembrandt, que también tiene algunos retratos con signos de las enfermedades y de la vejez. Vemos la cabeza del fraile en línea con el crucifijo y las manos que sostienen un rosario con cuentas que podrían ser de nácar. Con una gama cromática tan limitada, los matices son muy finos, y la paz que refleja el rostro también añade una cierta serenidad y aceptación. 
Por lo que se desprende sobre los datos de la vida de San Simón de Rojas, su proceso de beatificación como si dijéramos ya empezó con ese cuadro. También conocemos la habilidad para proyectar mensajes "propagandísticos" que tuvo Velázquez, quien por ejemplo preparó el programa iconográfico del encuentro en la Isla de los Faisanes, su último trabajo. El golpe en la cabeza nos infunde ternura. Es un hombre más (o un hombre menos) que en su sencillez aloja la fe. Murió con 72 años, que para la época no estaba nada mal. Lo del colesterol... Callo.

Retrato del fraile trinitario Simón de Rojas difunto (Diego Velázquez, 1624)
*
La peca que lucía la infanta María Josefa de Borbón en La familia de Carlos IV de Goya (tercera por la izquierda) en su sien no era un melanoma ni una queratosis seborreica, sino un postizo. Era una moda afrancesada de aquel entonces (finales del siglo XVIII). Una rival declarada de la reina, la duquesa de Alba llamada Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, también llevaba el postizo, para los que incluso se hicieron cajitas decoradas (boites à mouches, patch/snuff boxes, beauty marks boxes, estuches de lunares postizos). Las de esmalte de Bilston tenían hasta versos, como los caramelos adoquines maños con jotas o los baci perusinos con el bigliettino del giorno.

Boite à mouches del siglo XVIII, en plata y marfil

Patch/snuff box del siglo XVIII, cobre y esmalte

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21.11.17

Todo es cierto

 veces se conocen tantas versiones y aproximaciones de un caso, que podemos pensar incluso que todo es cierto y todas las explicaciones se pueden compatibilizar. Y eso porque pensar que todo es mentira —cosa que es posible en muchas situaciones— resulta más difícil, aunque nada más sea porque quienes mienten suelen entreverar sus falsedades con medias verdades. 
Figuras como la de Miguel Mañara y Vicentelo de Leca (tout court Miguel de Mañara), no es que sean poliédricas o muy complejas, es que son todo un constructo. Lo que sería ahora un producto del marketing. Miguel de Mañara vivió en Sevilla entre 1627 y 1676. En eso están todos cuantos lo mencionan de acuerdo. De ahí en adelante ya hay muchos matices. Por ejemplo, hay quien dice que procedía de una familia aristocrática genovesa, otros que esta familia se enriqueció en cuanto llegó a Sevilla, como puerto de Indias, y que la familia (venida a menos) procedía de Génova y Córcega. Siendo aún un niño fue nombrado caballero de la Orden de Calatrava. 
Vivió en la casa palacio de la calle Levíes, que luego fue la sede de la Hermandad de la Santa Caridad, en la que ingresó como Hermano Mayor el 1662. Actualmente es una dependencia de la Junta de Andalucía. Es corriente afirmar que a raíz de la muerte de su esposa el 1661 Miguel de Mañara sufrió una profunda crisis y pasó por un proceso de conversión y penitencia, que incluso vivió como eremita por Ronda una buena temporada. Regresó a Sevilla renovado y para refundar la Hermandad de la Santa Caridad. Este detalle no es menor si pensamos que toda su trayectoria vital ejemplifica el modelo por el cual las clases productivas o burguesas del Siglo de Oro accedían a la nobleza a través de la filantropía.
Su proceso de beatificación ha sido muy atropellado. No sabemos si debido a la pérdida de documentación fundamental a causa de los estragos de la Guerra de la Independencia, o a causa del descrédito de su santidad. Hay que decir, a su favor o al de San Juan Pablo II cuando era Papa, que fue nombrado por este Venerable. La única venerable que conocía hasta ahora es Dorotea de Chopitea, ascendiente de Núria de Gispert, la presidenta del Parlament entre 2010 y 2015.
Mañara se encargó parece que personalmente del programa iconográfico del Hospital de la Caridad de Sevilla. Hay que señalar las esculturas de Roldán y las pinturas de Murillo y de Juan de Valdés Leal, que eran rivales. Marguerite Yourcenar en su ensayo "Andalucía o las Hespérides" en El tiempo, gran escultor, da buena cuenta de esta rivalidad cuando comenta que Murillo se refería a la obra que colgamos en el blog la semana pasada (Finis gloriae mundi) diciendo que apestaba. Naturalmente Murillo se refería al cadáver. Tal vez Mañara vio bueno encargar a Valdés las imágenes escatológicas y tenebristas que inspiraban el temor a los novísimos (muerte, juicio, infierno y cielo) y a Murillo las que inspiraban la dulzura de la caridad, precisamente alentado por una rivalidad previa. Curiosamente cuando las invasiones napoleónicas el marisal Soult se llevó cuatro Murillos pero dejó los Valdeses. Los tuvo en su casa, además de la Inmaculada llamada de Soult, de manera que es fácil creer que lo que no tenía ganas de ver cuando desayunaba eran las postrimerías jeroglíficas que recordaban que todo está condenado a corromperse y desaparecer.
Podría ser también que la dificultad para beatificar a Mañara sea a causa de su disipada juventud, en la que algunos estudiosos hablan incluso de amores incestuosos y sacrílegos. Mañara se ha llegado a relacionar con El burlador de Sevilla atribuido a Tirso de Molina, pero que se publicó cuando nuestro caballero tenía 3 años y eso después de haberse representado unas cuantas veces. A pesar de todo cuanto hizo en sus últimos años de paso por este mundo en pro de los más pobres y desfavorecidos, resulta que al pasar del tiempo se le identifica con Don Juan y el Tenorio, con el arquetipo del seductor hedonista sin escrúpulos ni remordimientos que tanta tinta ha motivado desde la crítica literaria hasta la Medicina y el psicoanálisis.
Tiendo a creer yo que Mañara se parecería algo a aquel Don Guido del maravilloso poema de Antonio Machado (*), salvadas las distancias. El Llanto nos hace una semblanza de un caballero andaluz que de viejo se vuelve un gran rezador. Es un poema precioso, y la versión cantada de Joan Manuel Serrat se podría situar entre una de sus mejores recreaciones a no dudarlo. Esta poesía me sugiere que tal vez la crisis penitencial de Miguel de Mañara al quedarse viudo algo tendría que ver con un descalabro económico.
El célebre soneto de Mañara (**) es muy convencional, a cambio, un memento mori sobre la brevedad de la vida y sobre los placeres fugaces e inconsistentes. Nos señala la necesidad de arrepentimiento y del amor a Cristo en la cruz. La verdad es que durante un instante casi me creo la tesis del soneto, con ese estrambote tan tópico. Pero no, mis ojos y mis oídos están malogrados por haber visto infinidad de programas iconográficos del poder económico y del control eclesiástico. Y no es raro que quien ganara sus riquezas sin tener una ascendencia noble de altura quisiera legitimarlas con un cierto ascenso social y unas no menos ciertas obras de caridad y misericordia.
La Sevilla del siglo XVII aunó el lujo y la ostentación barrocos al lado de una depresión demográfica y social terribilísimas. La decadencia de Sevilla iba pareja a la de la España de los Austrias menores. Al final del reinado de Felipe II Sevilla era cosmopolita, el puerto de Indias y atraía religiosos, artistas e intelectuales pero también truhanes, sujetos de moral disoluta, etc. Pero las epidemias de peste y las hambrunas dejaron la población muy mermada, empobrecida y desengañada.
El pintor Velázquez, aunque nació en Sevilla, se fue a Madrid pronto, el año 1623. Seguramente sus aspiraciones eran mayores que las de Leal y Murillo: ser pintor de corte y ser caballero de la Orden de Santiago.
*
Me siento tan inclinada a creer en los sentimientos filantrópicos de algunos personajes históricos, como en los de los actuales mecenas de acciones solidarias y ambientalistas de Hollywood. Claro que es mejor que dediquen su dinero a los huérfanos de las regiones más pobres del planeta que no a la compra de armas, pero ya nos entendemos.
*
El personaje de Don Juan nunca me ha interesado gran cosa. Ni poca tampoco. De hecho, en casi 1600 posts que llevo escritos nunca me había referido a él. Si digo la verdad me resulta repugnante. Que sea una de nuestras contribuciones a la Historia de la cultura me apena. Por suerte hay muchas más.
Hendrik Goltzius, Quis evadet?
_________
(*)

Al fin, una pulmonía
mató a don Guido, y están
las campanas todo el día
doblando por él: ¡din-dan!

Murió don Guido, un señor
de mozo muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador.

Dicen que tuvo un serrallo
este señor de Sevilla;
que era diestro
en manejar el caballo
y un maestro
en refrescar manzanilla.

Cuando mermó su riqueza,
era su monomanía
pensar que pensar debía
en asentar la cabeza.

Y asentóla
de una manera española,
que fue casarse con una
doncella de gran fortuna;
y repintar sus blasones,
hablar de las tradiciones
de su casa,
escándalos y amoríos
poner tasa,
sordina a sus desvaríos.

Gran pagano,
se hizo hermano
de una santa cofradía;
el Jueves Santo salía,
llevando un cirio en la mano
—¡aquel trueno!—,
vestido de nazareno.

Hoy nos dice la campana
que han de llevarse mañana
al buen don Guido, muy serio,
camino del cementerio.

Buen don Guido, ya eres ido
y para siempre jamás...
Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
Yo pregunto: ¿Qué llevaste
al mundo donde hoy estás?

¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?

Buen don Guido y equipaje,
¡buen viaje!...
El acá
y el allá,
caballero,
se ve en tu rostro marchito,
lo infinito: cero, cero.

¡Oh las enjutas mejillas,
amarillas,
y los párpados de cera,
y la fina calavera
en la almohada del lecho!
¡Oh fin de una aristocracia!
La barba canosa y lacia
sobre el pecho;
metido en tosco sayal,
las yertas manos en cruz,
¡tan formal!
el caballero andaluz.
Antonio Machado, Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de Don Guido

(**)
Vive el rico en cuidados anegado,
Vive el pobre en miserias sumergido,
El monarca en lisonjas embebido,
Y a tristes penas el pastor atado.

En los triunfos el soldado congojado.
Vive el letrado a lo civil unido,
El sabio en providencias oprimido,
Vive el necio sin uso a lo criado.

El religioso vive con prisiones;
en el trabajo boga oficial fuerte,
y de todos la muerte es acogida.

¿Y qué es morir? —dejarnos las pasiones.
¡Luego, el vivir es una larga muerte!;
¡luego el morir es una dulce vida!

Miguel de Mañara, Soneto

En algunos lugares he visto citado en vez de "larga muerte", "amarga muerte". "Amarga muerte" está en la edición de 1878 que se reproduce en archive.org, que en un mismo volumen el Discurso de la verdad dedicado á la inmortal majestad de Dios y Varios escritos breves. El soneto está grabado en mármol en el patio principal del Hospital de la Caridad, en la entrada al botiquín, y pone "larga muerte".

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19.11.17

Tengan cuidado ahí fuera

La nostalgia no sabemos para qué sirve. Después de ver la entrevista a @albert_dmcat, un mosso d'esquadra independentista, en OK Diario, y después de ver su perfil en Twitter (República de Catalunya i Aran), me he acordado del capitán Furillo. Era el jefe de la serie policial procesal de la cadena NBC Canción triste de Hill Street (1981-1987) o Hill Street Blues. Les  decía "Tengan cuidado ahí fuera". En la Encyclopedia of TV se puede leer un comentario sobre el papel de Frank Furillo y sobre su perfil rico en matices:
"With the episode thus set in motion, the focus shifted to Captain Frank Furillo (Daniel Travanti), the professional touchstone and indisputable patriarch of the precinct work-family, and the moral center of Hill Street's narrative universe. Furillo adroitly orchestrated his precinct's ceaseless battle with the criminal element. He also did battle with bureaucrats and self-serving superiors, principally in the character of Chief Fletcher Daniels (Jon Cypher). And on a more personal level, he battled his own demons (alcoholism, a failed marriage) and the human limitations of his officers, ever vigilant of the day-to-day toll of police work in a cesspool of urban blight whose citizenry, for the most part, was actively hostile toward the "police presence."
Furillo also battled Joyce Davenport (Veronica Hamel), a capable, contentious lawyer from the Public Defender's office. Their professional antagonism was countered, however, by an intimate personal relationship--the two were lovers. Their affair remained clandestine until the third season, when they went public and were wed. And through all this, Furillo also maintained a troubled but affectionate rapport with his ex-wife, Fay (Barbara Bosson). "
Esta serie marcó un estilo en muchos sentidos y lo que más recuerdo precisamente de todos los episodios era —además de la relación no tan rara de Daniel J. Travanti y de Veronica Hamel— que los exteriores eran realmente temibles, con superpoblación y un clima demográfico tenso, ruidoso, abigarrado, complejo. Aunque el plot se situaba en Pittsburgh parece ser que los episodios se rodaron en Los Ángeles y en Chicago, cosa que desde mi propia enciclopedia es llamativo y me suena extraño, como si se pudiera suplantar Sevilla con Valencia o algo así. Pero me imagino que eso no fue problema alguno. 
El hecho de que Furillo esté inmerso en sus problemas personales y en la solución de los crímenes y de las dinámicas de la comisaría no nos inspiran la menor sensación de pringue o corrupción o de todo aquello que nos produce que la gente se lleve la vida personal al trabajo y el trabajo a la vida personal. Un toque un poco vulnerable del personaje nos lo hace más creíble y meritorio. Así que sea por mi incondicional admiración por el capitán Furillo, sea porque la imagen que proyecta Donaire me es antipática, puedo poner el caso como ejemplo de lo que nos condiciona la nostalgia.
Donaire me recuerda a uno de esos clicks de Famobil, ahora de triste actualidad,  o tal vez a un madelman mosso. Reconozco que esos policías como de almanaque, con horas de gimnasio, atiborrados de zumos frutales y que usan emoticonos, no me gustan mucho. Y si al menos eso conllevara que nos sintiéramos más seguros en las calles, que reforzara la frágil confianza en la funcion pública, pues lo daría por bueno, pero no. 
En el tuit fijado de Donaire leo: "Sempre estaré al costat del @catalan_gov pel que necessitin. Personalment i professionalment. El govern legítim de #Catalunya és aquell triat per la majoria dels catalans en unes eleccions, no l’imposat mitjançant tribunals vulnerant les lleis" (9 de noviembre). El razonamiento no añade nada nuevo a otros argumentos desde la misma orilla. Ya sabemos que no es cierto lo de la mayoría ni tampoco lo de la vulneración de las leyes. Lo que hay que subrayar es que a pesar de lo que pueda parecer, resulta que Albert Donaire sí distingue entre "Personalment i professionalment".  Algo le suena. Esa distinción ha empezado a ser insostenible en muchas situaciones desde hace tiempo, desde que se ha instaurado una desproporción brutal entre los cargos políticos, cada vez más numerosos y muchos de ellos con un grave sesgo cognitivo Dunning-Kruger, y los cargos técnicos.
Mis recuerdos del capitán Furillo no los podría empañar un antihéroe, aunque pertenezca a la realidad. Pero admito que los estropearon un poco verlo recientemente en Mentes criminales viejo, con Alzheimer y haciendo de asesino en serie y violador. Un papel bien distinto al de capitán en Hill Street Blues. Lo que me lleva a pensar, yendo de una cosa a otra, qué se puede hacer con los policías con una noción del Derecho totalmente irrecuperable. O con los maestros que adoctrinan a menores de edad en las aulas, incluso contra la voluntad de sus verdaderos tutores legales. ¿Qué se puede hacer con tanta gente que aunque no son mayoría abundan y están tan empecinados en sus creencias?
*
Parece que el nombre de la serie de la NBC, Hill Street Blues, al ser traducido al español como "Canción triste de Hill Street", se apartó de la idea original de referirse a los polis "azules". Serían como nuestros "grises" de aquellos años ochenta, antes de que el uniforme del Cuerpo de la Policía Nacional pasara a ser marrón y beige. Y por cierto, otra vez el lacito amarillo de Twitter que se han puesto muchas cuentas para señalar su oposición a la pena de prisión para Jordi Sànchez y Jordi Cuixart vuelve a verse azul en vez de amarillo.

Daniel J. Travani como el Capitán Frank Furillo


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18.11.17

Ni más ni menos

En el programa de Julia Otero del gabinete de ayer por la tarde se hablaba del Efecto Dunning-Kruger o del sesgo cognitivo, por el cual algunas personas no perciben bien su competencia real y se sobreestiman a la vez que subestiman a los demás. Precisamente hace poco, el 31 de octubre, Iñaki Gabilondo publicó una colaboración en la SER titulada "Me equivoqué". En ella admitía haberse equivocado con Mariano Rajoy al haberlo subestimado y con Carles Puigdemont al haberlo sobreestimado. Este análisis me pareció formalmente llamativo, porque además Gabilondo no es dado a la pirotecnia verbal y sin embargo es muy expresivo. En el efecto Dunning-Kruger hay un desajuste terrible entre la sobreestimación y la subestimación, y en realidad de lo que se trata es de lo que toda la vida hemos considerado los tontos que no sabemos si no saben que son tontos o que se creen que los demás somos muy tontos. 
De todas las intervenciones destaco la de Juan Adriansens porque dijo algo que sintoniza con lo que yo venía meditando estos días. Dijo que lo preocupante era cuando una persona no sabe hacer su trabajo, el trabajo para el cual ha sido designado. Estoy segura de que a muchos oyentes nos vinieron a la cabeza dos políticos, los dos de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC): Marta Rovira y Gabriel Rufián. A Oriol Junqueras fue Josep Borrell quien lo noqueó en el programa de Cuní, evidenciando que el ex-vicepresident no tenía los conocimientos que se le suponen a quien se encarga de la cartera de Economía. Marta Rovira es mucho más radical y ayer nos disparató el día revelando que el Gobierno de España les había amenazado con una acción directa de opresión brutal para fulminar la Declaración Unilateral de Independencia (DUI). De Marta Rovira también hay unos cuantos vídeos como el que he enlazado de Oriol Junqueras, en los que se hace patente su incompetencia en los grandes temas que rigen cualquier país. 
El caso de Gabriel Rufián es más exorbitado porque participa en el Congreso de los Diputados y lo hace con el aparato típico de un antisistema: camiseta con mensaje, una impresora o unas esposas que muchos corrieron a decir que eran como de sex-shop. Naturalmente lo que Gabriel Rufián pretende es aparecer en las portadas de los principales diarios y que una foto con la impresora o las esposas ruede por internet hasta el final de los días. Pero estos recursos chirrían en un medio parlamentario, donde se supone que hay que hacer y se puede hacer uso de la palabra. Que alguien que tiene la posibilidad de tener voto y también voz, desaproveche esa oportunidad (por la que cobra 8000 euros al mes, dicen) y que use métodos propios de un sistema no democrático, muestra primero un síndrome de Dunning-Kruger severo; segundo, una falta de respeto por la ciudadanía; tercero, que no tiene argumentos. Cuando al salir de allí airado, sin acabar de escuchar la respuesta del ministro Zoido a su interpelación, corrió a escribir tuits, vi que alguien le contestó que escribía como por plantilla. Y es cierto, de hecho siempre escribe el mismo tuit (como yo siempre escribo el mismo post).
*
Ayer también miraba las postrimerías jeroglíficas de Juan de Valdés Leal, el encargo de Miguel de Mañara para el Hospital de la Caridad de Sevilla. En la que lleva la filacteria "Finis Gloriae Mundi" (el fin de las glorias mundanas) la balanza tiene en el platillo de la izquierda (Ni más) alegorías de los pecados capitales y la del platillo de la derecha (Ni menos) símbolos de la virtud, la oración y la penitencia. Son todos ellos símbolos muy convencionales, todo un programa iconográfico que nuestro Don Juan viviente mandó encarnar para la edificación de las conciencias. Las esposas de Rufián fueron un símbolo fallido porque lejos de recordar las esposas de un reo  y la pena de prisión lo único que inspiraban era un juguete infantil o sadomasoquista.
Es curioso el lema, ni más ni menos, porque los pecados y las virtudes se representan en una balanza, y porque el Efecto Dunning-Kruger también se podría representar como un desequilibrio entre lo que creemos que somos y lo que en realidad somos, entre lo que creemos que son los demás y lo que en realidad son los demás. Naturalmente si solo opinaran o hablaran quienes saben, todos tendríamos que callar, porque en el fondo nada sabemos (Efecto Sócrates). Hace poco oí que un conocido, que se distingue por su discreción, comentaba de algún político que se defendía como una "buena persona". Según mi conocido, son los demás -la sociedad-  los que tienen que decir de nosotros si somos o no somos buenas personas. Pero aunque admito que eso es cierto también pienso que ni siquiera somos quien para decir quien es buena persona y quien no. De hecho, muchas veces, detrás de afirmaciones como "Es muy buena persona" o "Fulanito es tan inteligente", lo que hay es engreimiento reflejo, alguien que se cree con toda la superioridad moral o intelectual para poder valorar o estimar a los demás. 
Podríamos decir como los musulmanes "Allah es el más sabio" (Allah Al-Hakim).

Juan Valdés Leal, Finis Gloriae Mundi (ca. 1670-1672)

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15.11.17

Post 1582: Principios y finales

“Estos son mis principios. Si no le gustan… tengo otros”
Groucho Marx

o recuerdo haber hecho en la enciclopedia sentimental comentario alguno sobre WALL-E (Andrew Stanton), una película de animación que obtuvo un óscar el año 2008 con motivos sobrados. La película está llena de detalles, alguno de ellos cultista, que hacen de su revisión un disfrute completo. Tengo que admitir que la parte que más me gusta es aquella en que aparecen solo WALL-E, EVA y la cucaracha Hal (en homenaje al HAL 9000, el panóptico de 2001: Odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968). Cuando llegan con la nave Axioma adonde está lo que queda de la humanidad postapocalíptica, deja incluso de interesarme. Ese trozo ni lo recuerdo, sí me acuerdo del final, que es cuando inopinadamente Wall-E es correspondido por EVA.
Para quienes no han podido ver la película, WALL-E sería una especie de tractorcito que vive ajeno al fin de la civilización, en el año 2115, empacando basura y almacenando piezas de un mundo donde ya no existe la vida si no es por una cucaracha que aparece de vez en cuando y alguna tormenta de polvo. Esas tormentas de polvo y el insecto nos recuerdan al arranque de Las uvas de la ira, aunque no se trate de Oklahoma. EVA es una robot exploradora cuya apariencia resulta como de 30 generaciones más moderna que la de WALL-E. 
La segunda imagen que presento es del final de la película, cuando regresan para repoblar la Tierra. Volver a ver el juego Pong de Atari, una videoconsola que —siempre de acuerdo con la Wikipedia— se creó el año 1975, me parece emocionante. Ese juego imitaba el tenis de mesa y se impulsaba con dos botones de rosca. El de la pantalla muestra un puntuador 7999-0 que es del todo inverosímil pero que sirve para señalar la soledad del empacador de basura WALL-E. Juega en solitario. Desde las actuales videoconsolas, Pong debe parecer muy primitiva e incluso puede no parecer una videoconsola. A mí me suena haber jugado con una especie de emulador de Pong de pantalla de fósforo en un salón recreativo que había en Gran Via tocando la Plaza Universidad. Ahora, a los nostálgicos, nos sería posible jugar a Pong en línea en Gratis jugar juegos.
Parece increíble, tal y como empieza la película, que WALL-E consiga la atracción de EVA, cuyo aspecto es de una tecnología muy soft, si la comparamos con la de WALL-E, puro hardware, cuadradote, de color amarillo como la de las grúas de las de antes, con unos ojos que parecen binoculares y ruedas de oruga. Que algo de esto subyace en los dos personajes se deja ver en la otra fotografía que también incluyo hoy, que muestra a WALL-E como un PC y a EVA como un Mac.  Aunque WALL-E hacia el final de la trama se queda accdentalmente desconectado del mundo (como descerebrado), EVA consigue reactivarlo con un impulso eléctrico o beso. Aunque aparentemente esté desvelando el final, creo que la película desborda interés más allá de la parábola amorosa.
Parece que en los guiones convencionales, suele desarrollarse una historia que empieza no muy bien y que tiene un final feliz. No siempre es así y tenemos ejemplos de infinidad de historias de final terrible, que no acaban tan favorablemente como las novelas de Rosamunde Pilcher o las películas de ZDF (Zweites Deutsches Fernsehen) rodadas en Cornualles y Devon  (chico conoce a chica y madre viuda conoce a padre separado, escenario de castillo, mar, flores, pajarillos).
Vista una película de ZDF, vistas todas. Pero tal vez esto nos ocurre a todos. Ayer supe que eso que ahora está según y como de moda en el periodismo —y no me refiero a Gregorio Morán, siempre tan bien documentado— es la prosa cipotuda, y sin embargo mi desconcierto fue entender que el que usaba tal apelativo para referirse a cuatro ejemplos del mismo modelo también estaba escribiendo en cierta manera en prosa cipotuda. El apelativo, sin entrar en consideraciones sobre sí es descriptivo o no, no llego a ver que sea ajustado al estilo que pretende señalar. Seguramente atañe a algún desfase de la testosterona y del alcohol a la vez, no digo que no, pero como término de la crítica literaria y del campo al que pertenece quien lo acuñó, Íñigo F. Lomana, me resulta impropio. De todas maneras no me extrañaría que prosperase y que incluso salieran estilos de secuela.
La vida no se parece a las novelas de Rosamunde Pilcher o a los guiones de ZDF, aunque nos guste tal vez pasar una tarde enñoñecida con un relato romanticón con anillos de compromiso, vino, rosas y bodas dobles. La vida si acaso se parecería a alguna de aquellas series de los principios de TV3, como Gent del barri. Por mi horario nunca pude verla con asiduidad, la veía de higos a peras y mi extrañeza era grande cuando descubría los embrollos que surgían entre personajes alejados y como se complicaba la trama con infidelidades cruzadas varias. Siempre eran los mismos personajes y me pareció que al final todos se habían liado en algún momento entre ellos.
Sé que cuanto acabo de decir es bastante absurdo, pero mi comparación de la vida con guiones como Gent del barri se basa en una experiencia probada de 56 años que son los que ya voy teniendo sobre mis pies. Si acaso tendría que precisar que he observado que a veces hacemos un "papel" que luego vemos representado en otras personas. O que juzgamos mal algo de lo que luego tenemos plena conciencia al experimentarlo en nuestra propia carne. El efecto espejo se llama.
Recientemente un amigo me explicó que se había tenido que ir a vivir a un piso que está al lado de una campanario y que además de oír tocar las horas y las medias y los cuartos, de vez en cuando pasa un tren de la línea del Maresme y también lo oye. La verdad es que me inspiró una cierta preocupación, aunque sé que se acabará acostumbrando. Pero también debo decir que me acordé de que hace cosa de 30 años, cuando él aún no tenía un piso pero yo vivía donde ahora sigo viviendo, me dijo nada más visitarme que lo primero que haría sería tirar todas las paredes y hacer como un loft. Me pareció un poco una insolencia, porque yo no le había preguntado por su opinión ni por una valoración de conjunto de mi piso. Además a duras penas yo podía ir pagando la hipoteca y comer como para pensar en ponerme en reformas que ni siquiera sé si se podrían practicar sin permiso ni con permiso. Supongo que mi amigo ya no se acuerda de sus palabras, yo no se las afeé. Pero alguna vez he pensado que era natural que él, al no haberse independizado de su familia aún, no supiera de todos los inconvenientes y problemas que conlleva montar una vivienda donde se puede estar a gusto, sin goteras ni plagas, etcétera. La vida ya va abriéndonos los ojos a todos, más tarde o más temprano. Y un día fue WALL-E flamante y otro día será EVA pura chatarra inservible.
*
Otro de los homenajes de Stanton a los años 70 es un vídeo que tiene WALL-E en su casa. Lo tiene guardado en una tostadora. Inserta el VHS en una especie de verdulera de frigorífico que está conectada a un I-pod. Como la pantalla del reproductor multimedia es muy pequeña superpone una lupa-pantalla como las de las consolas Sega de los años catapún chimpún. Estos avances y retrocesos paradójicos de la tecnología ya los describe Umberto Eco en De la estupidez a la locura, cuando nos advierte de que en algún momento se nos hará pagar por descargar un programa inferior o más antiguo que el que lleva un ordenador de fábrica. A través de la pantalla se ve una escena de Hello, Dolly!, un musical en el que participa el inefable Michael Crawford, actor que en Cataluña conocemos sobre todo por su papel de ingenuo con altísima siniestralidad en N'hi ha que neixen estrellats (Some Mothers Do 'Ave 'Em).
Así como el cine ha incorporado a veces todos esos elementos de la tecnología y los hace palpitar en una historia con jugo y corazón, no sé si los vídeojuegos han sabido o querido o podido incorporar ese reflejo metafísico. Desde fuera o desde lejos no les veo ese atractivo, aunque sé que sí introducen el humor, que ya es algo. Como hace años se suele decir que en realidad ahora el cine donde obtiene sus ganancias es en los juegos y que las películas convencionales no son más que su lanzamiento, mejor me callo.

Fotograma de WALL-E con el juego Pong de Atari

Escena de WALL-E en su casa

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