19.8.17

De Saskia a Maudie

"El model de Rembrandt era Sàskia, la seva dona. S'havien 
casat just dos anys abans que l'holandès la pintés sota 
la forma de la princesa de qui s'havia enamorat Zeus. 
Rembrandt estimava Sàskia, i els quadres d'aquesta època  
reprodueixen l'harmonia de la seva felicitat. Així és el 
de la deesa Flora, una pintura que també és a 
l'Ermitage. Perquè Rembrandt creia, com Caravaggio, 
que l'autèntica bellesa es troba a la naturalesa. I 
ell en tenia el model, viu i estimat, a la 
vora. Tant es així que, en morir Sàskia als trenta anys 
per culpa de la tuberculosi, el pintor es tornà més 
tenebrós i amargat. I passà angúnies 
econòmiques perquè els burgesos de l'època 
preferien l'exaltació mítica a la realitat sense 
pal·liatius de la vida. De ben segur que no 
podien entendre, tampoc, que Dànae se sentís 
captivada per un raig de llum en lloc d'una pluja d'or."
Montserrat Roig, L'agulla daurada

a historia de "Maudie" (Aisling Walsh, 2016) recuerda en cierta manera a la de otra pintora folk norteamericana, Grandma Moses (1860-1961). Pero la artritis de Anna Mary R. Moses empezó cuando tenía 76 años y fue al dejar las labores de aguja por lo que se inició en la pintura. Maud Lewis (Maud Dowlewy) (1903-1970) padeció una fiebre reumática juvenil y su cuerpo se fue deteriorando en la forma en que se puede apreciar en muchas fotos que de ella hay en internet. Sus dedos se fueron retorciendo como un tronco de vid, y sin embargo se puede decir que toda la vida pintó. Y el dolor reumático nos recuerda al de otra pintora, Frida Kahlo, ésta sometida a las secuelas de un accidente brutal hasta su muerte.
La película que se proyecta estos días en los cines sitúa lo que fue el entorno en el que vivió durante su madurez y vejez, en un pueblo de Nueva Escocia en Canadá que ahora cuenta con unos 2000 habitantes. Se ve que la principal cosecha en Digby es la de vieiras (Argopecten irradians), que allí se conocen como sea scallop. La cabaña de la imagen se cuenta en la película que fue trasladada desde cerca del muelle hasta donde se ve en la fotografía en blanco y negro por 7 bueyes. Años después, en 1996, se llevó a la Art Gallery of Nova Scotia en parte por suscripción popular
Desde la película se podrían tomar varias ideas: sobre el matrimonio, sobre el arte y sobre la discapacidad (ahora denominada diversidad funcional). El matrimonio, el arte y la discapacidad, todo, tienen mucha diversidad funcional si bien lo pensamos. Y hasta trampas, pero ese es otro tema. No podemos perdernos en eufemismos ni en semánticas, lo que nos impresiona es que la vida de Maud Dowley ilustra que se puede ser feliz pintando en láminas de contrachapado escenas naïf, con un marido huraño, un clima duro y un entorno nada adaptado. De hecho, después de ese panorama, los matrimonios convencionales, los maridos empalagosillos y el arte consabido y resabiado se nos hacen hueros, falsos, desvaídos e inconsistentes. 



Se ve que la época en que Rembrandt tuvo a Saskia de modelo le proporcionó un gran éxito. No me queda claro de qué ciudad fue burgomaestre el padre de Saskia, pero me resulta laberíntico para mi imaginación pensar en que la hija de uno de nuestros alcaldes fuera retratada por nuestros pintores y eso sin ser sometida en Twitter a todos los zarandeos propios del lugar. La Dánae de Rembrandt  nos parece una obra cumbre de la historia humana y sin embargo por lo menos a mí me habla de unas nociones desconocidas sobre la felicidad. Si no fuera por su innegable calidad pictórica me resultaría como un cromo o peor, porque un cromo en cierta manera "sabe" (es un decir) que es un cromo. 
Con los ojos y las manos de Maudie nos parece poder aceptar la belleza que nos rodea y los trabajos que nos impone el entorno. Los elementos de la naturaleza, los animales domésticos y salvajes, los árboles que atrapan en sus hojas tanta luz, no me son tan extraños como el Barroco más místico. Me propongo sin embargo visitar la exposición de Giorgio de Chirico en CaixaForum. A ver, la metafísica.
Pintura de Maud Lewis (1903-1970)

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13.8.17

Plumas negras

osiblemente uno de los mejores anuncios publicitarios que yo he podido ver después del de los pavos de Fiat es el de Chanel para su perfume Coco, de 1991. Es obra de Jean-Paul Goude. En él Vanessa Paradis está en una jaula columpiándose, como un pájaro, y silba "Stormy weather" (con la ayuda de Kurt (Curro) Savoy, nuestro jienense internacional Rey del Silbido). Un gato de angora la desea. La escena sale de foco y aparece empequeñecida en una habitación donde se ve la jaula, el gato y una botella de Coco Chanel sobre una mesa camilla vestida de verde hierba oscuro. En el suelo una pelotita roja (*). A la derecha una ventana que asoma a la plaza Vendôme, reconocible por la columna y las borrosas mansardas que se distinguen al fondo. Una mujer vestida de Chanel acaba de matizar con su lánguida elegancia la atmósfera glamurosa, en la que se produce un enrarecimiento por la penumbra, la sobrecarga eléctrica de la tormenta, el magnetismo del gato, su suavidad, la atracción por Vanessa Paradis y tantos elementos, que parece mentira que 30 segundos congreguen tantos significados. La película está en la web de Chanel
No he conseguido identificar las plumas que lleva Vanessa Paradis en su tocado del culo. Si son de Euplectes progne (Obispo colilargo, en inglés "Widow bird" o pájaro viudo o viuda), que tiene unas timoneras bien largas, harían falta unos cuantos ejemplares para un solo tocado, cosa que descarto. No son plumas de marabú, que son muy suaves y peluchiscentes, más propias para el cabaret y las fiestas de despedidas de solteros. No son de pavo. Ni tampoco de gallo, algo tornasoladadas incluso cuando son negras. Podrían ser de faisán y teñidas de negro. Dejo el tema pendiente de elucidación. No son un detalle mínimo.
La plaza de la Vendôme es el summum del lujo y representa la Restauración. En la plaza se encuentran además de una boutique de Chanel las joyerías de Alfred y Louis Cartier, Joseph Chaumet, Mauboussin, Aldebert, Alfred Van Cleef y Salomon Arpels, René Boivin, Gianmaria Buccellati, Tecla, Audemars Piguet, Poiray, etc. La botella emblemática de Chanel está inspirada en la plaza octogonal.
La boutique de Chanel está al lado del Ritz, que es donde parece que está hecho el anuncio. Incluso podríamos creer que está hecho en la actual suite Chanel, donde la modista vivió 34 años. Durante la Résistance se dice que pudo mantenerse allí a salvo gracias a su relación con Hans Gunther von Dincklage. También se dice que Edwina Mounbatten, de quien hablábamos ayer, tuvo una relación con Nehru.
*
Sigo con mi lectura del libro de divulgación científica de Michio Kaku y leo algo que me resulta muy sugerente:
"Si los recuerdos humanos se guardasen secuencialmente, como en una cinta de ordenador, sería necesaria una capacidad de almacenamiento enorme. De hecho, en el futuro, los sistemas de almacenamiento digital podrían copiar este truco del cerebro, en lugar de guardar los datos de forma secuencial. Por ejemplo, los recuerdos emocionales se conservan en la amígdala, pero las palabras se almacenan en el lóbulo temporal. Por su parte, los colores y otra información visual se recogen en el lóbulo occipital, y el sentido del tacto y el movimiento residen en el lóbulo parietal. Hasta ahora, los científicos han identificado más de veinte categorías de recuerdos que se preservan en distintas partes del cerebro, entre las que se encuentran las frutas y las verduras, las plantas, los animales, las partes del cuerpo, los colores, los números, las letras, los sustantivos, los verbos, los nombres propios, los rostros, las expresiones faciales y diversas emociones y sonidos" (El futuro de nuestra mente)
Este hilo de investigación sobre la integración de los recuerdos es lo que a mi entender da algo de sentido a la asociación de elementos dispares en el anuncio que hoy traje. Es un homenaje a Coco Chanel pero también es un homenaje a su obra. Y de hecho explica en parte cómo trabajan los narradores, con estímulos a veces fantasmagóricos que vienen de diferentes impulsos que solo encajan secuencialmente en un texto o en una secuencia de un relato. 

Anuncio de Coco (Jean-Paul Goude, 1991)

(*)
Ese motivo de la pelotita roja abandonada momentáneamente es un motivo que no resulta nuevo. Lo recuerdo en una viñeta de Wolf Erlbruch. También me trae a la memoria la manzana desechada en "La alegoría de la fe" de Vermeer.
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12.8.17

La luna en un charco






al vez los únicos días del año en que me es posible disfrutar de algo parecido al completo silencio son las fechas centrales de agosto. Si no fuera por el frigorífico, claro, que zumba entre estertores pero que va a sobrevivir otro verano. Temprano advertí el reflejo de la luna en un charco del patio. Su brillo mortecino dejaba caer un temblor blanco sobre las rasillas de abajo y mi terraza. Los reflejos de la luna solo los vemos algunas personas. No porque seamos mejores ni peores.
Ayer escribí un post que me salió largo y eso habiéndolo recortado, esquilmando de aquí y de allí todo lo que a otros ojos pudiera ser secundario. Pero había como una sinfonía de elementos que reclamaba la anchura y el sosiego de una novela. Mientras me dedicaba a evitar tocar una infinidad de temas pero salvar el principal, el de la repoblación y orwellización del Turó de la Peira, le tenía puesto a Pepe -mi canario- un vídeo con más de una hora de trinos. Y es que lleva cosa de 3 meses que no canta. Lo normal en cualquier otra ocasión hubiera sido que respondiera al estímulo. Y sin embargo incluso podría decirse que ni lo oyó. Él no lo oyó pero yo me movía con ese fondo entre los datos que me acuciaban desde internet y la necesidad de acabar el post para abandonarlo por otras tareas. 

También acudía a mi recuerdo la decisión de no perder más tiempo en Instagram. Por la mañana advertí que uno de mis escasos seguidores me había plagiado una idea. Lo malo es que además él tiene muchos seguidores y su fotografía pronto se cobró 141 me-gusta, mientras que la mía (la original) apenas había cobrado 12. Tendré más ideas, pero no las dejaré por ahí para que el primer desaprensivo se aproveche. De vez en cuando me enojo al pensar que mi trabajo no obtiene fruto alguno o, si soy justa, muy poco. Podría admitir que el hombre tiene su mérito al haber ido conquistando su audiencia, que eso es trabajo también, pero de momento me siento frustrada.


De la misma manera que me abismé esta mañana en la contemplación de la luna en su reflejo, pienso en cómo al ver "Viceroy's House" (Gurinder Chadha, 2017) de alguna manera podía tener disponible un buen trozo de la historia de la India, Pakistán y el imperio británico cómodamente sentada en la butaca de un cine. En mi post de ayer tuve que elegir unos elementos muy determinados para lograr un resultado algo caótico, por lo tanto me hago cargo de las dificultades de la cineasta inglesa para situarnos su trama. Se sirve de alguna manera del mismo recurso que "Upstairs, downstairs", serie setentera sobre los “felices 20” que transcurría a dos niveles, el del servicio y el de los amos. En nuestra televisión se emitió como "Arriba y abajo". Este eje vertebra un poco la historia de manera que la actividad de la planta baja, con 500 criados hindús, musulmanes y sijs, contrasta con la de la planta noble, donde residen Louis Mountbatten, el último virrey de la India, su esposa Edwina y su hija. Las visitas de Gandhi, Nehru y Muhammad Ali Jinnah, fundador de Pakistán saben a poco, pero consiguen situar el conflicto que supuso la independencia de India.
"Un fetichismo colonial con el membrete de exquisitez de una megaproducción de la BBC –cada pieza de cubertería parece elegida con la obsesiva precisión de un comisario de museo- envuelve, pero no camufla, las ingenuidades de una simplificación del juego de tensiones a través de las voces de la servidumbre y el desaforado sentimentalismo de un clímax que confunde intensidad con aspaviento. Levantada sobre una paradoja ideológica esencial, El último virrey de la India ofrece un generoso material para psicoanalizar la herencia de amor/odio que el Imperio británico dejó en la psique de una cineasta procedente de una familia golpeada por la cesión de territorio indio a Pakistán."
"En la que es de lejos la película más ambiciosa de su filmografía, Gurinder Chadha acierta con el tono didáctico en la narración de los hechos (añadiendo, incluso, terribles imágenes de archivo), facilitando que hasta el más lego en la materia entienda perfectamente lo que sucedió en aquel convulso 1947 y dejando que sea el propio espectador el que juzgue las actitudes de Nehru y Jinnah, principales artífices de la división del país. Pero, si como lección de historia el filme funciona impecablemente, no lo hace tanto en su vertiente dramática, centrada en una especie de trasunto de Romeo y Julieta entre un criado hindú y una criada musulmana que no podría ser más tópico y que resulta perfectamente prescindible."
La más ajustada me parece la de Luchini. Podremos verle muchos defectos a la película, pero no podemos olvidar la dificultad de referirse a un día, el 15 de agosto de 1947, en el que confluyeron tantos factores -entre los cuales no fue el menor el maquiavelismo de Churchill, para salvaguardar los intereses de Gran Bretaña tras tres siglos de dominación del subcontinente indio. La India no es un "tema" fácil. En la India se hablan cosa de 500 lenguas y no me refiero a lenguas cuya distancia es la que hay entre el español y el catalán o el gallego. Lenguas. En muchas localidades en vez de palomas hay pavos reales. En el último Majā kumbhamela de Praiag (Allahabad), ciudad en la que por cierto nació Nehru, esta peregrinación al Ganges congregó 71 millones de personas. No sé como comprobar fácilmente lo que voy a escribir, pero dudo que ni las peregrinaciones a La Meca ni a Santiago de Compostela, ni a Roma ni a Jerusalén atraigan ni una ridiculísima parte de lo que atrae cada doce años el kumbhamela mayor, el que cierra cada 12 años el ciclo de peregrinaciones menores.
Gurinder Chadha, tal y como apunta Luchini acertadamente, procede de una de las familias que se tuvo que movilizar a consecuencia de la extravagante frontera que trazó Churchill en el Indostán, para dividir el subcontinente en dos naciones, una de mayoría musulmana y otra de mayoría hindú. 14 millones de personas abandonaron sus hogares a ambos lados de la raya. Y yo que me puedo ahogar en un día como el 20 de septiembre de 1977, cuando murió en un atentado a "El Papus" el portero, que vivía en mi barrio, ¿cómo no voy a ser clemente con el estrambote de Chadha?
Es cierto que la historia de amor entre Aalia (musulmana) y Jeet (hindú), a quien ya conocíamos por su papel en "Un viaje de diez metros" (Lasse Hallström, 2014), está cargada de tópicos, y que distrae un poco del tono al que podría haber aspirado la película. Al final, si se me permite la comparación gastronómica, queda como una pizza capricciosa, en que hay un gran atractivo visual pero nos sabe a poco cada elemento por separado. La luna no cabe en un charco.
Lo que más me gustó de la película si debo ser sincera fue la BSO.

Banda sonora original de "Viceroy's House" (G. Chadha, 2017) por A. R. Rahman

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11.8.17

Repoblación

"La ‘Merche’, como la ha bautizado
el teniente de alcalde de Cultura, Jaume Collboni, 
es una suerte de Cobi con una melena fucsia, una
estatua de Colón tatuada en el brazo, un crucero en el escote
y un teléfono móvil en la mano. “Por su cara, podría ser una chica de Nou Barris”, ha 
apuntado el edil socialista durante la presentación del cartel de la fiesta mayor
de Barcelona, firmado por el diseñador Javier Mariscal en el 25º aniversario 
de los Juegos Olímpicos. Es la primera vez que la Mercè 
repite ilustrador. El padre de Cobi ya firmó el cartel en 1987, bastante 
antes de dar vida al símbolo olímpico".  ("El Periódico")

a el pregón de Javier Pérez Andújar para las Fiestas de la Merced de 2016 tuvo mucha polémica. Y el cartel de este año de Javier Mariscal ha levantado críticas entre las fuerzas vivas de la CUP (por la imaginería de Colón, los autobuses turísticos y la cosa olímpica). También ha conseguido el rechazo entre las jóvenes asiduas de nuestros centros cívicos porque no se identifican con la Merche, que es muy choni para entendernos. El post de hoy no puede acometer en toda su complejidad ni siquiera la vida de una calle de un barrio barcelonés, como si fuera la Rue del Percebe. No es sencillo. La transformación de Barcelona en los últimos 25 años es un tema que desbordaría doscientas tesis, aunque tal vez por eso se podría despachar en un par de frases o tuits. En mi opinión el cartel de Mariscal resume una generación, es festivo y además me alegra que se le haya dado  una segunda oportunidad de dar imagen a la ciudad. Su Cobi es de las pocas mascotas que se recuerdan y eso a pesar de los años que han pasado desde que se puso en circulación. Y no creo que ningún perro pueda ser identificado con Cobi, pero Cobi es ese perro que plasma lo esencial.
*
Hay dos posts perdidos e irrecuperables en este blog. Uno se perdió en el traslado de *A la flor del berro al Álbum del tiempo y era sobre las casa tradicionales japonesa y romana, en donde el jardín se halla en la parte de mayor intimidad en vez de situarse en la parte más visible a las visitas.  El segundo post era más reciente, con dos fotografías de lo que quedaba de la calle donde yo jugaba de niña. Hice un par de fotografías que al final no publiqué y que en mi último desastre informático desaparecieron para siempre jamás de este mundo. Son irrecuperables. 
*
Hay una frase que se le ha atribuido ya a muchas personas que viene diciendo que "la nostalgia ya no es lo que era", que es el epítome de lo que da de sí la melancolía. 
*
La fotografía de hoy es un collage que encontré en internet ya hace tiempo. Muestran el mismo punto de la calle Aneto, en el Turó de la Peira. En la foto antigua se ve bajo el toldo lo que fue o luego sería la tienda de Bolsos Turó, que durante muchos años era tienda y vivienda (*). El siguiente establecimiento era un cine y después estaba la portería del número 22, que es donde vivía mi familia. Por la época de la imagen vivían Pedro Barreiro y Magdalena Barreiro, que eran hermanos. Habían venido de Santiago de Compostela. Don Pedro fue sacerdote y director de la Escuela Nacional Ramiro de Maeztu. Encontré su rastro en un blog pero creo que no le hace justicia: 
"El director del nois era un capellanot amb sotana i barret d'aquells rodons, movent-se per l'escola com un rei pel seu reialme. Una de les normes de l'escola és que diumenge s'havia d'anar a missa i dilluns havíem de dur un comprovant conforme ho havíem fet, crec que es tractava del full dominical del dia." 
Tengo explicado que mi padre y Don Pedro jugaban a las cartas y que mi padre le hacía trampas, de manera que el cura se enojaba y su hermana les decía "Un día os han de llevar hombro con hombro", como quien dice que los llevarían a la comisaría a prestar declaración por desorden público. Primero se murió Don Pedro y por su relación con la Iglesia se le hizo un sitio a su hermana en la clínica que aún tienen las Hermanas Hospitalarias en el Paseo Universal, donde por cierto murió mi padre gracias a la sanidad concertada. Para poder acomodarse allí le tuvo que dejar un canario que tenían a mi madre, pero nadie recuerda su nombre. Magdalena no se adaptó o no quiso adaptarse a estar allí porque hay que decir que es sobre todo una clínica mental y con enfermos bastante severos. Volvió a Galicia. 
Todo eso fue más o menos por la época en que yo nací, así que no puedo decir mucho más, pero sí puedo decir que aunque el post de Carme Martín es una joya también hay que decir que cuando se refiere a Pedro Barreiro lo hace desde una perspectiva —como no podría ser de otra manera— actual y desde su punto de vista. En aquella época el sistema educativo no era más doctrinario de lo que lo es en la actualidad. Al contrario, yo diría que por lo menos en aquel entonces éramos conscientes de estar asimilando dogmas mientras que hoy en día no hay esa percepción a pesar del caudal de ideología que se les mete a los niños. No hace falta poner ejemplos. El detalle de la hoja dominical me parece muy improbable: no teníamos para pan e íbamos a tener para peras... 
Me da pena que lo único que quedase de él por lo menos aquí en la blogosfera fuera ese párrafo, por eso me decido apostillar. Por lo tanto, sin el ánimo de hacerme con la última palabra ni mucho menos explicaré que según me explicó mi madre en el momento de su muerte se lamentaba de irse con las manos vacías. Y no porque se quisiera llevar algo de este mundo al otro, sino porque no tenía nada que presentar de lo que hubiera podido hacer entre los vivos, que creo que fue mucho. Que Dios los tenga en su gloria, a Pedro y Magdalena Barreiro.

Podría sucumbir a la añoranza y recrear esa encrucijada de calles. También podría esbozar lo que es ahora ese mismo punto en el espacio. Tal vez es más fácil recordar que explicar. El solar que había delante de casa estuvo muchos años tapiado y en él jugaban los niños. Luego se construyó la parroquia de Fátima, que sucedió al local primero en la montaña. Actualmente a pocos metros se encuentra una iglesia evangélica y un centro islámico. De hecho ese centro islámico podría señalarlo en la otra imagen de la foto nueva, en la esquina donde se ve un hueco tapiado. Más arriba, subiendo en la dirección en la que camina un hombre, hay ahora un restaurante pakistaní. Me produce una enorme pereza referirme a todos los cambios que ha experimentado el barrio, aunque no dudo de que pueda tener su interés para alguien. En general se podría decir que se han juntado la muerte de muchos de los antiguos habitantes, el desplazamiento a barrios mejores por otros, y la venida de bolivianos, pakistaníes y dominicanos, etcétera. Que yo sepa en el Turó de la Peira no hay turismo.
Según la estadística (**) hay muchos más bolivianos que dominicanos y sin embargo hacen mucho menos ruido, cosa que en la tabla como es natural no consta. Parece que al proceso urbano opuesto a la gentrificación (aburguesamiento) de un barrio se le conoce como tugurización. Tampoco es que me parezca un término muy adecuado o justo. Al fin y al cabo cuando el Turó de la Peira era un barrio obrero "uniforme", con familias de 2 y 3 hijos, repleto de tiendecitas, bodegas y colmados, no había ni iglesia ni ambulatorio ni parque. La iglesia, la piscina municipal y el colegio público llegaron cuando el barrio estaba empezando a perder su población original aunque nada más fuera por ley de vida, porque los jóvenes se casaron y se fueron. Sin embargo, ahora que el barrio tiene una población que podríamos creer que es más pobre, resulta que hay más limpieza municipal, más árboles, más mantenimiento, un centro cívico, un ambulatorio, dos iglesias, una línea de autobús, una estación de metro, un centro de día para la deshabituación (osea un centro de  metadona) y pronto habrá hasta un Mercadona. Ambas circunstancias (***) dan pistas sobre el consumo de drogas y de víveres que nos ahorran más explicaciones y nos disculpan de cualquier estudio prospectivo y realista. Propiamente no se puede hablar de tugurización en Barcelona ya que el Ayuntamiento se hace cargo de lo que urbanísticamente condiciona el nivel de vida aparente e iguala (más o menos) a todos los barrios.
Las estadísticas demográficas tampoco hablan del gran número de cuidadoras que cada día sacan a pasear a las ancianas que aún pueden salir a dar un paseo. La mayoría son sudamericanas.
Cuando los barceloneses vamos a Nueva York nos sorprendemos de lo viejo que es el metro y de lo diferentes que son los barrios en todo aquello que aquí disfrutamos sin apenas advertirlo, tan uniformemente y con tanta marca de RSC (Responsabilidad Social Corporativa) Barcelona que hasta molesta un poco por orwelliano
*
Si tuviera que referirme a dos momentos claves en la historia del Turó de la Peira (además de la aluminosis y la repoblación) uno sería el funeral por el conserje de "El Papus", víctima del atentado terrorista de la ultraderecha poco claro del 20 de septiembre de 1977. Nuestro mossèn si no recuerdo mal se llamaba Joan Tolrà  e hizo una ceremonia a la que acudió tanta gente que se quedaron fuera la mayor parte. Pero ya no tenía el hombre muy bien la cabeza y salió la misa un poco desatinada. Me acuerdo de que alguien dijo que es que cuando la guerra lo habían tenido colgado boca abajo mucho tiempo y que era por eso. Le costó años conseguir tener una parroquia decente, que al final se construyó con el dinero del vecindario y supongo que con algún empujoncito final del arciprestazgo. Muchos años ofició misa en un local muy modesto que pertenecía al Ramiro de Maeztu precisamente, al pie de la colina que da nombre al barrio (Turó de la Peira). Si alguien me preguntara, yo diría que a lo mejor Mossèn Joan no estaba tan perturbado pero que el caso le afectó mucho o le removió recuerdos que lo alteraron. Hay que decir que el Interviú sacó la foto del cuerpo destrozado a doble página, y aún no estábamos acostumbrados a la brutalidad gráfica. Eran los tiempos del destape pero que yo sepa no se había visto aún material fotográfico a todo color de tal naturaleza.
El atentado produjo una gran conmoción porque nunca nos había pasado nada o creíamos que no pasaba nada. A esa conmoción apelo para marcar un momento en el tiempo. Hubo un antes y un después. Por lo menos para mí.
El segundo momento clave fue la inauguración de la plaza Olof Palme el año 1992. En realidad creo que se inauguró dos veces, como suele ocurrir en Barcelona, una de cara a algún comicio (para la foto) y otra la de verdad. Las circunstancias del asesinato de Olof Palme el año 1986 nunca se aclararon porque parece ser que detrás del magnicidio del socialdemócrata sueco había un burdel o así, y que el Primer Ministro en definitiva tenía negocios turbios. El crimen prescribió en principio el año 2011, a los 25 años, pero parece que se intenta reabrir. Pasqual Maragall, que todo el mundo sabe que era alcalde de Barcelona el año 1992, con la plaza dejó muy clara su posición al respecto. Lo que pasa es que cuando finalmente tuvimos una plaza en el barrio ya no había niños. Tuvo que pasar un tiempo hasta que vinieran las fértiles emigrantes a repoblar la Escola El Turó (antes Colegio Madrid).

Foto de internet. La fotografía antigua podría ser de F. Guilera
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(*) La dueña se llama Pilar y debe de tener ahora 70 años. En los ochenta o tal vez antes se fue a La Verneda. Creo que ahora la tienda está en Manso, núm. 76 (barrio de Sant Antoni) y la debe de regentar la nieta. Me hace pensar que es el mismo negocio el hecho de que el diseño gráfico, su color y el nombre de la tienda son los mismos o muy parecidos. La foto que ofrezco hoy podría ser una postal de F. Guilera, que hizo algunas fotos del barrio entre 1959-1960 y alguna se puede encontrar todavía en Todo Colección. Por razones que creo que no hace falta explicar el nombre del toldo está enmascarado. La foto está coloreada, con lo que no es difícil pensar que añadió esa máscara para no hacer publicidad o por discreción.
(**) Fuente: Ayuntamiento de Barcelona (Perfil de Perfil de la població estrangera a Nou Barris i els seus barris. Gener 2016
(***) El ripio de metadona con Mercadona parece cosa de Joaquín Sabina y se me tiene que disculpar.

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10.8.17

Una manzana

Con el dinero que consiguieron
los americanos del maíz híbrido,
pudieron sufragar la bomba atómica.

Diréis que esto no es poesía.
(Estoy de acuerdo).
Gloria Fuertes

efecto Droste de la imagen es lo que también se conoce como "imagen recursiva", es decir aquella imagen que se incluye en sí misma hasta el infinito. La recursividad es la característica de un proceso que se basa en su propia definición. Hace años que me lamento en silencio de la gran cantidad de quincallería en que se fundamenta el progreso científico y tecnológico incluso hasta caer en el efecto Droste que he introducido nada más empezar.
Hace años pude empezar a leer con alegría e ilusión un libro titulado La vida secreta de las plantasde Peter Tompkins y Christopher Bird. Tal vez la mayoría de la gente está más interesada en la vida secreta de Simon Baker o Kate Moss o su hija. Pronto me decepcioné, porque gran parte del contenido del libro lejos de tratar de lo que yo buscaba, la forma constatable de "sentir" de las plantas, agotaba todas las formas que se habían ensayado para poder registrar la vida que no es posible captar a simple vista. Muchos cables. Pero mucha tecnología, como ya enuncia la tercera famosa ley de Clarke, es indistinguible de la magia. De hecho, en mi caso, tanta matraca en escala armamentística parece como una forma de camuflaje en las tinieblas. Ignoro cual es el porcentaje aceptable. Y con la tecnología pasa lo mismo que con la infografía. Mucha infografía nos hace perder de vista no ya el contenido sino incluso si hay un contenido y si tiene un fundamento. Mucha tecnología nos despista del verdadero objeto del asunto que nos preocupa o nos interesa.
Como gran parte de los personajes que dedican su tiempo a combatir las pseudociencias caen en el solipsismo, poco hará por desenmascararlos añadir que la mayor parte de sus argumentos entran en bucle, cuando no son francamente un paradigma del desprecio y de la ignorancia. En un bucle drostiano además. No se trata de aquel mecanismo por el cual cuando de niños buscábamos "prostituta" en el diccionario para desilusionarnos con la definición "ramera" que nos devolvía en su entrada alfabética correspondiente a la "prostituta" de nuevo. Este ejemplo infantil mucho más elaborado y sofisticado, cargado de complejidad, no nos puede engañar sobre la recursividad de muchos argumentos en los que se encastilla la ciencia pseudocientífica, la pseudociencia científica y la pseudociencia pseudocientífica. Más allá de las leyes de Clarke no puedo dejar de recordar las palabras de la Prof. Maria Antònia Martí Antolín en una clase de Lingüística al referirse a que bajo la apariencia de modernidad a veces se enmascaran auténticas antiguallas retrógradas.
Llegados a este punto podría a) tomar el camino de referirme a cómo los errores son además escalables y van haciéndose con todos los rincones de la sociedad o podría b) tomar el camino que nos abre Michio Kaku, catedrático en Física de la Universidad de Nueva York en su libro de divulgación científica titulado El futuro de nuestra mente, en donde se trata entre otras cosas de la telepatía y la telequinesia. Como ocurría con el libro de la vida secreta de las plantas, este otro remite a muchos aparatos (que si la resonancia magnética, que si los electrodos, que si la electroencefalografía, etcétera), cosa que nos permite ver muchos árboles en el bosque y verlos bien pero que no sé si llega a colmar las expectativas de muchos de nosotros. 
La Neurociencia avanza de forma espectacular y es decepcionante que todo el arsenal que nos muestra Kaku se disperse entre las numerosas enfermedades y trastornos que nos aterrorizan, en la forma de detectar mentiras -por la actividad eléctrica de determinadas áreas cerebrales- y en otras cuestiones aptas para entretenerse un domingo por la tarde en TV2 sin la mala conciencia de perderlo. Me explico: que sea posible meternos en el cráneo chips que generen recuerdos o que nos zafen del dolor no es que sea indeseable, no. La idea de que se perfeccione la detección de mentiras dejaría las pruebas de paternidad gracias al ADN en una actividad jurídica menor. Pero me temo que lo verdaderamente revolucionario sería conseguir pensar o usar la cabeza correctamente. No me estoy refiriendo a habilidades de cálculo propias de certamen mundial, no me refiero al potencial aquel del que tantas veces se habla por el cual podríamos acceder a la plenitud mental y no solo a un magro porcentaje de nuestra capacidad. Nos podríamos conformar con no sucumbir al engaño y al autoengaño y a otras actividades mentales que nos producen sufrimientos y errores.
A veces algunas personas reparamos que los investigadores siempre están pidiendo dinero (cuando Newton con una manzana y poco más llegó tan lejos para su época). Sí que hace falta el dinero, como para todo, pero el dinero no garantiza el rigor ni el vigor de una idea y solo conseguimos una sociedad muy sofisticada y compleja, donde hasta la estupidez es dramática (*).
Este fin de semana Izpisúa, en una entrevista en la prensa generalista, nos dejaba dos titulares 1) la existencia del misterio de la vida o lo que él llama "divinidad" y 2) que hay avances de la ciencia que deben ser consultados a la sociedad. Yo diría que nos podríamos contentar con que la ciencia no actuara contra la sociedad y la vida en la forma en la que se plantea en el poema de Gloria Fuertes tan claramente y sin necesidad de ampliación alguna. La ciencia cura y la ciencia mata. Primum non nocere.

*
Al lado del concepto del efecto Droste y de la recursividad, me parece siempre más atractivo lo que se denomina comúnmente en francés como mise en abyme. En algunos medios se confunden el efecto Droste y la mise en abyme ("abismación"), pero el efecto Droste empuja al infinito mientras que el que yo prefiero simplemente empuja a la profundidad sin fondo. Se suele poner como ejemplo de mise en abyme el cuadro de Las Meninas y su juego de imágenes, sombras y espejos, en lo que no deja de ser un autorretrato  de centro disperso o indeterminado. Prefiero como ejemplo de mise en abyme el Retrato de los Arnolfini (1434) con un espejo que nos revela en miniatura y sobre un su superficie cóncava la imagen de lo que ven los esposos.
Así es como entiendo yo este blog que hoy se queda suspendido en la blogosfera reflejando una parte de una etapa de la Documentación médica pero desde un ángulo del que era tan difícil salir como meterse.

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Publicado simultáneamente en Varium habere
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(*) "El doctor Nicolelis ha demostrado que esta interfaz cerebro-máquina puede implementarse entre distintos continentes. Para ello, coloca a un mono sobre una cinta de ejercicio. Al mono se le ha implantado un chip en el cerebro, que está conectado a internet. En el otro extremo del planeta, en Kioto (Japón), las señales procedentes del cerebro del mono se utilizan para controlar un robot capaz de caminar. Al andar sobre la cinta de Carolina del Norte, el mono controla al robot en Japón, que ejecuta los mismos movimientos. Utilizando únicamente sus sensores cerebrales, y algo de pienso como recompensa, el doctor Nicolelis ha entrenado a estos mono para que controlen a un robot humanoide llamado CB-1 que se encuentra al otro lado del mundo" (Michio Kaku, El futuro de nuestra mente). Sin dejar de lado el progreso significativo de los exoesqueletos y las aplicaciones médicas de la  telequinesis percibo un filo de loca insensatez en el trasfondo de estas palabras.

2.8.17

La cintura Imperio

pesar de que Jane Austen se encuentra entre las "artistas en verdad valiosas" de la famosa diatriba del licenciado en Filología Inglesa Javier Marías contra Gloria Fuertes y las feministas, yo no soy mucho de novelas. Creo que Madame Bovary  (1857) tuvo la culpa, no ya por la insensatez del personaje sino por que es a mi entender la novela mejor escrita entre las que yo he leído, y ese punto deja el paladar en un estado álgido. Con todo, ahora que estoy releyendo Sense and Sensibility (1811), recibo la impresión de que esos 46 años de diferencia entre las dos novelas son casi irrelevantes. En la Historia hay fenómenos que avanzan lentamente y otros que avanzan a gran velocidad. Otros quedan como en medio, sufriendo los tirones y los frenazos de esas capas tectónicas que se mueven a destiempo.

Cuando me he referido a la novela de Flaubert iba a decir en vez de "insensatez" "estupidez", pero está claro que la estupidez es más bien algo que le corresponde más bien al escritor Javier Marías, al hacer tan mal uso de sus posibilidades. Y en cualquier caso ni siquiera se puede hablar de estupidez en ese caso, tal vez de frustración. Si me refiero a este autor, del que reconozco no haber leído más que Corazón tan blanco y eso apenas, es por contraste con la imagen de hoy, un fotograma de "Sense and sensibility" (Ang Lee, 1996).  En él vemos a la señora Dashwood y sus hijas en un salón donde apreciamos libros, pinturas y porcelanas. La fotografía muestra cosiendo a las mujeres, aunque es una escena fingida ya que segundos antes estaban en la puerta de la casa. Al advertir la llegada de Edward Ferrars corren a demostrar una escena fingida. Esta situación no aparece en la novela, que fue guionizada y además interpretada admirablemente por Emma Thompson. Y es que se suele decir que en la casa de Jane Austen tenían los goznes de una puerta interior principal descuidados para que chirriaran y la pusieran sobre aviso de las visitas imprevistas, de manera que la artista pudiera ocultar sus escritos y fingir que cosía. Esta anécdota es del todo verosímil y no tengo ni la menor duda de que fuera así.
Durante muchos años yo misma escribí sino en secreto por lo menos en silencio. Por una parte lo que yo escribía no me parecía digno de ser leído ni nada que se le pareciera, por otra parte de alguna manera casi siempre tácita las mujeres de mi generación hemos vivido una época en la que lo que se esperaba de las mujeres seguía siendo en el fondo que se ocuparan de estar guapas, de limpiar y de saber criar hijos. Una de mis abuelas se malhumoraba visiblemente cuando me oía silbar y la otra me dijo una vez que si no era mejor que en vez de estudiar tanto aprendiera a cocinar. Esa consideración siempre la he recordado y me ha hecho creer que en gran parte la condición de las mujeres ha sufrido los estragos de la autorepresión, y que la inhibición empezaba y a veces terminaba drásticamente en la casa familiar.
Las Dashwood no disfrutaban de una condición económica boyante ni mucho menos. De hecho su futuro era incierto y a la merced de que las tres hermanas o una parte de ellas contrajeran matrimonios ventajosos. El hecho de que Lionor (Emma Thompson) sea aficionada al dibujo -aunque en la película no se resalta nada- y de que Marianne toque el piano y cante no creo que tuvieran que ocultarlo, pero hemos de suponer que no era decoroso pasar el rato con esas actividades. De la misma manera, supongo, que en determinada clase social se aceptaba que una mujer escribiera pero poco.
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Creo no traicionar la confianza de una amiga que me explicó hace unos años que había ido a visitar a Jordi Pujol y Marta Ferrusola a su casa en Premià. Y que Marta Ferrusola les recibió zurciendo calcetines. Pensé en aquel entonces que no tenía nada de particular, si le gustaba hacer esa labor, y que en definitiva cuando estamos en nuestras casas siempre estamos haciendo algo, aunque sea regar, leer o hacer croquetas.
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No se ha hablado lo suficiente de la controversia del corsé ni de esa moda que inundó los vestuarios burgueses de cinturas altas neoclásicas y manoletinas. La cintura Regency, que abunda en las películas que hemos visto sobre las novelas de Jane Austen, liberaba a las mujeres del corsé y las permitió respirar durante unos años libremente. Las manoletinas les permitió andar.

Escena de "Sense and Sensibility" (Ang Lee, 1996)
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28.7.17

Opiniones y versiones



o hace falta recordar las diferencias entre una opinión y una versión, cuando una opinión ya se fundamenta en una cierta subjetividad mientras que una versión lo que pretende es establecer un punto de vista en un determinado momento en el tiempo. Han corrido litros de tinta sobre las versiones cinematográficas. Yo no sé si hay versiones literarias de obras cinematográficas, por lo tanto sobre guiones cinematográficos. Seguro que sí. A veces, se suele decir, las versiones cinematográficas superan sus fuentes. Tal vez uno de los casos más claros el "El tercer hombre" (Carol Reed, 1949), basada en el guión de Alexander Korda y éste en la novela homónima de Graham Greene, que se publicó el año 1950.
En la novela, al final leemos:
 «"Usted ha ganado. Ha demostrado que soy un maldito tonto."
 "No he ganado", dijo. "He perdido". Le vi alejarse a zancadas detrás de ella con sus piernas demasiado largas. No creo que le dijera una palabra: fue como el final de una historia, salvo que antes de que giraran y se perdieran de vista la mano de ella cogió el brazo de él... que es como suelen comenzar las historias. Disparaba muy mal y conocía muy mal a la gente, pero se le daban bien las novelas del Oeste (el truco de la tensión) y las chicas (no sé qué tendría). ¿Y Crabbin? Crabbin sigue discutiendo con el British Council sobre los gastos de Dexter. Dicen que no pueden presentar gastos simultáneos de Estocolmo y de Viena. Pobre Crabbin. Si lo piensa uno bien, pobres todos nosotros. (*)

En la película Rollo Martins se llamó Holly porque Joseph Cotten creyó que "Rollo" era un poco equívoco, que podía parecer gay (como si "Holly" fuera tan viril). Este papel se ve que Carol Reed quiso dárselo a Cary Grant, pero finalmente lo interpretó Joseph Cotten y la verdad es que lo hizo muy bien. Otra cuestión es que Rollo Martins en la película es bien conocido que es ignorado por Anna Schmidt (Alida Valli) en la célebre escena del final. Se ve el largo paseo con árboles a lado y lado, ella se acerca a Martins pero pasa por delante de él sin decirle nada y sigue su camino. 



Es decir, en la versión de la novela él se acerca a ella y la toma del brazo, dándose así a entender que de alguna manera ella acepta su aproximación y por lo tanto su amistad, o lo que surja. Indica el principio de algo cosa que, en la literatura y en otras industrias, deja una puerta abierta a una continuación, a una salida esperanzada. Pero resulta que Carol Reed cambió ese final como puede verse en el vídeo que inserto. Ese cambio ha sido señalado en algunos lugares como el motivo de la indignación del escritor Graham Greene: 
"Y sobre todo, al final de la película, altera su sentido moral, suscitando el enojo de Greene, que rompió toda relación con el realizador. En efecto, en el guión, a raíz del largo travelling que presenta a Anna volviendo del cementerio donde acaban de enterrar a Harry, Holly le espera, ella se acerca y se van juntos." 
Nunca he creído que Greene se enfadara con Carol Reed por haber versionado un final tan diferente. Primero porque tengo la idea de que G.G. fue un hombre tranquilo y segundo porque cuando este tipo de afirmaciones toman la forma de anécdota para mí no guardan mucho crédito. Graham Greene tuvo problemas por no casarse ni con la derecha ni con la izquierda, era un literato con matices.  Esa anecdota va dando tumbos por los diarios y por las esquinas de internet sin que sepamos a ciencia cierta de donde salió.
En "Qué grande es el cine" se habló, como no podía ser de otra manera, de ese final cambiado y resulta que Juan Miguel Lamet pudo explicar que sabía que la distribuidora había intervenido en ese trozo final para acortarlo. La explicación se encuentra a partir del minuto 4:21 de una grabación del programa que se hizo sobre "El tercer hombre". Lamet explicó que él había visto el estreno de la película, y cuando Anna Schmidt se estaba acercando al lugar donde estaba Holly Martins, a unos cinco metros de ese preciso lugar, aparece el fundido en negro y la frase "The end". Por lo tanto Carol Reed dejó un final indefinido o en el aire, abierto, mientras que la distribuidora de alguna manera lo mejoró al marcar la soledad en que deja Harry Lime a sus supervivientes. Y Garci cuenta que a Greene le gustó mucho ese final de Carol Reed. Al final de ese vídeo se puede ver en paralelo las dos versiones cinematográficas finales, la del estreno y la de la distribuidora, que es la que conocemos. 
El dilema moral de Rollo para delatar a su amigo (Orson Welles como Harry Lime), que sabemos que hacía negocios con penicilina adulterada pero que ya era un pieza desde su tierna infancia, es algo que en ningún momento hace dudar a Alida Valli en su papel de Anna Schmidt. Por repugnantes que sean los negocios de Harry Lime su amor por él es indefectible, incondicional. En la novela el personaje de Anna le dice a Rollo: "No le deseo, pero está dentro de mí. Es así... no es amistad. Pero cuando tengo sueños sexuales él es siempre el hombre". La frase (**) desaparece del guión, pero la interpretación de Alida Valli y todo el argumento cinematográfico en su lenguaje visual, la evocación a Antígona incluso, no nos deja ninguna duda al respecto.
El final de Greene era un poco favorable no solo a Rollo Martins sino al tipo de escritor que era Rollo Martins, de novelas del Oeste, con trazos simples y unos tipos humanos que responden a estereotipos incluso. El final de la película, la versión que ha predominado, le da una mayor estatura a la mujer que amó a Harry Lime, que aunque era un canalla, se engrandece al merecer una estima tan grande.
Releo estos días alrededor de ese eje el primer libro de Jane Austen, Sense and Sensibility, en que las dos hermanas Dashwood se enfrentan a la vida con diferentes actitudes, una desde la pasión y otra desde la prudencia y la sensatez, el recto juicio. Pero de alguna manera, Jane Austen como Graham Greene, se nos viene a decir que ninguna de las dos actitudes se puede proclamar como la acertada en estado puro.
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Creo que al menos para mí una filmación con Cary Grant en vez de Joseph Cotten me hubiera dejado una impresión bien diferente, pero que cualquiera de los dos actores podía hacer bien el papel.
El recurso al que alude Gaham Green al final de la novela, de hacer que el fin se acabe con un principio es una propuesta casi siempre bien aceptada. El don que tienen los autores de firmar el final probablemente les permite no solo rubricar la obra sino que les concede el poder de matar a un personaje, hacer nacer a otro, cambiar el color de una casa por grande que sea y producir todas las tempestades que le venga en gana. Y eso no los distingue de los pintores trogloditas que pintaban escenas de caza antes de salir a por comida. Hay autores que empiezan ya "matando". Lo bonito es que nos defiendan a lo largo de toda la obra la cohesión del desenlace, sin apaños.

"Sofa y solar" (c)SafeCreative 1707283166339

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(*) «‘You win. You’ve proved me a bloody fool.’ ‘I haven’t won,’ he said. ‘I’ve lost.’ I watched him striding off on his overgrown legs after the girl. He caught her up and they walked side by side. I don’t think he said a word to her: it was like the end of a story except that before they turned out of my sight her hand was through his arm – which is how a story usually begins. He was a very bad shot and a very bad judge of character, but he had a way with Westerns (a trick of tension) and with girls (I wouldn’t know what). And Crabbin? Oh, Crabbin is still arguing with the British Council about Dexter’s expenses. They say they can’t pass simultaneous payments in Stockholm and Vienna. Poor Crabbin. Poor all of us, when you come to think of it».
(**) «Even Harry had done more for her than I had. I said, “You want him still,” as though I were accusing her of a crime. She said. “I don’t want him, but he’s in me. That’s a fact – not like friendship. Why, when I have a sex dream, he’s always the man.”»


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24.7.17

Dunquerque y Raval

—Collins: He's on me. 
—Farrier: I'm on him. 

o es que sea aficionada al cine bélico, pero sin duda "Dunkerke" (Christopher Nolan, 2017) abre una nueva época para este tipo de películas. El hecho de que se trate de un hecho histórico (la operación Dinamo, de evacuación de más de 300.000 soldados aliados sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial) no es un elemento secundario y el mensaje patriótico no es menor. Tal vez nadie como los británicos sabe apelar al patriotismo sin que se les considere rancios o todas aquellas consideraciones a las que desafortunadamente estamos tan acostumbrados cuando se apela a la grandeza del propio país. "Dunkerke" es un ejemplo más de esa habilidad. Tal vez Garci en "Sangre de mayo" (2008) consiguió ese punto de heroísmo y de orgullo. Pero no creo que consiguiera que se le secundara. Lo siento.
Para el que no le guste el cine bélico, siempre puede encontrar en esas emociones e incluso en la emoción estética, su disfrute de la película, donde los diálogos son mínimos pero sin nada superfluo. El relato es trepidante, y el hecho de que se mueva entre el día y la noche, y bajo la continua amenaza de la Lufthansa y de los submarinos, crea un ritmo que sería difícil sostener si no fuera porque seguramente Christopher Nolan ha cuidado ese factor com dicen que el sonido realza musicalmente los espectáculos pirotécnicos. Hay una coreografía de los ataques. Pero no tiene nada que ver por ejemplo con las escenas de Visconti, que tanto sabía de ópera, también de precisa belleza. Estoy pensando en Augusto Ferrer-Dalmau, pintor de temática histórica y militar. El estilo de "Dunkerke" es más moderno, sin contar con vistosas casacas rojas, escarapelas, caballos, ni casi dorados. Las dos o tres mujeres que aparecen en toda la proyección son enfermeras y ofrecen té. No aparece, si no recuerdo mal, ni un solo animal. Tampoco hay una intervención visible de la realidad virtual ni de unos efectos especiales digitalizados, cosa que se agradece a la vista de lo mucho que se ha abusado por ejemplo de la multiplicación de imágenes para crear hordas. La digitalización, si la hay, no se exhibe, es discreta. Como con sprezzatura. Tampoco hay sangre, y con eso ya lo hemos dicho todo. O mucho, claro.
Yo creí que después de ver la película, al salir al mundo real aquello nos iba a resultar un remanso de paz. Pero nos hemos dirigido al Raval y desde el Bar Almirall hemos podido ver como en cinemascope todo el desenvolvimiento de un incidente bastante incomprensible. El bar está en Joaquín Costa con la calle Ferlandina, en la encrucijada de ambas calles. Pasan muchos filipinos. Como asoma a las dos calles hemos podido ver llegar una ambulancia, un hombre con el pantalón sangrado, a la altura de los genitales y otro hombre al parecer ebrio y extranjero o drogado y extranjero. Extranjero era seguro. La auxiliar de la ambulancia se encaró con él porque quería seguir lo que pensamos que había sido una pelea o una agresión subiéndose a la ambulancia. Coraje. A los pocos segundos se sumó una brigada de la Guardia Urbana, dos de los Mossos (dos coches y un furgón) y una de la Policía Nacional. Ese despliegue, además de un coche a juego con la ambulancia (probablemente médico), parecen totalmente desproporcionados para el caso. Pero está claro que lo digo desde mi ignorancia, a pesar de que en la calle se comentaba esto mismo.
Cuando ya se me había casi olvidado completamente el azul del mar que separa Francia e Inglaterra y al magnífico piloto Farrier (los pilotos me pierden) resulta que uno de los de la Guardia Urbana vio pasar un joven que iba sobre una bicicleta que a cualquiera de nosotros tal vez no nos hubiera llamado la atención. Pero claramente era una bicicleta de Bicing pintada de negro. El servicio de Bicing es tan municipal como lo es la Guardia Urbana. Tal vez a partir de ahora veré más bicicletas de Bicing robadas y pintadas de negro pero no antes de este incidente. Es seguro que los funcionarios de la Guardia Urbana pueden distinguir una bicicleta de estas entre cientos. De hecho, las ruedas y el cuadro son muy característicos y ahora sé porqué.
Así que no es que "Dunkerke" fuera algo de lo más relajante, pero al menos sabíamos más o menos el final, de lo que tenemos en Barcelona nada sabemos.

El piloto Farrier en "Dunkerke" (Christopher Nolan, 2017)

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Post 1546: La recursividad recursivista

Hay dos tipos de personas: aquellas que dividen
 a la gente en dos tipos y aquellas que no lo hacen
Distinción de Barth

e un tiempo a esta parte no he podido ir mucho por Collserola por un problema muscular por una contusión. Vengo haciendo la misma ruta hace años, desde 1990. En esos años ha habido cambios en la afluencia de visitantes. Hay gente que la he seguido viendo, y otra que no. Esto es porque hay personas que iban a caminar como yo pero que ya no pueden porque han envejecido o porque se han muerto. Lo más remarcable es que en los primeros años de mis excursiones encontraba muchos corredores (runners) y luego lo que más he visto son ciclistas (mountain bikers). Muchos corredores, por no decir todos, se acabaron lesionando y eso los alejó del paradero. 
En esos años se erradicaron los huertos que crecieron a ambos lados de la carretera que sube al Cementerio y se tomaron medidas para que no accedieran los coches por las pistas forestales. También se limpiaron los arcenes y se ha hecho por ejemplo un paseo que va desde Torre Baró por toda la Carretera Alta de Roquetes. El paseo está segregado de la carretera y hay una barrera física que creo que sirve para impedir que puedan bajar jabalíes pero que también nos protege de los coches y de las motocicletas.
La web del Parc Natural de Collserola hoy no me está funcionando bien y no comprendo la razón. Como también hacía tiempo que no entraba, prefiero no pronunciarme como no sea para decir algo favorable. Pero el caso es que mis impresiones ayer fueron bastante desazonadas. Sea por la sequía, sea por el abandono de algunos parajes, sea por las secuelas de los sucesivos incendios que se producen en las estaciones secas, mi sensación fue de tristeza. Las fotos de hoy son del mismo árbol, un plátano de sombra que está ya tocando la Guineueta. En la imagen que enlazo he marcado la curva de la carretera en donde está el plátano con una tono amarillento. Hace dos veranos las chumberas estaban perdidas de cochinilla. Aunque las chumberas se consideran una especie invasiva, la visión de estas plantas llenas del característico hongo y sin frutos es algo que zozobra. Hay años que los pinos han padecido la procesionaria, pero ahora no se ven. Y a pesar de que hace cosa de 25 años se repobló ese lado, ahora está francamente en decadencia. Los pocos ejemplares que había anteriores a la repoblación han padecido el fuego no una sino varias veces. Como es un terreno accidentado, con la que se sofocaron los incendios ha dejado el manto bastante empobrecido.
No escribo como experta en parques, solo dejo mi testimonio como visitante que hay algunos rincones que conozco de memoria como la palma de mi mano. Tal vez el patronato que rige el Parc confía en la regeneración espontánea de su extensión (más de 8000 hectáreas). Un problema no menor es la afluencia de ciclistas por las zonas de umbría y torrenteras, de manera que erosionan los sotos además de ser un peligro para quienes paseamos, porque son caminos estrechos y los deportistas van a gran velocidad y cuando los notas ya los tienes como aquel que dice encima. A lo mejor hay áreas del Parque mejor cuidadas o atendidas y preservadas. Es algo que desconozco.
Los barceloneses que gustan de la naturaleza prefieren coger el coche [sic] y alejarse hacia las montañas. Yo me acerco a este parque subiendo a pie desde mi casa y hago toda la ruta pasito a pasito. En parte me parece un contrasentido que nos guste la naturaleza y que empleemos vehículos privados para conquistarla. Estoy segura de que hay opciones y de que no puedo pretender que todo el mundo haga lo que yo hago. Tampoco me gustan los barcos e polietileno ni los catamaranes, qué le vamos a hacer.
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Si alguna cosa me han aportado las redes sociales es que he podido saber qué piensa en realidad mucha gente. Cuando hablamos con alguien parece que nos ajustamos cada quien a cada cual. Pero al estar es uno de esos patios de vecinas vemos lo que le dice la del 3º 1ª a la del 4º 2ª y nos abre a "nuevos horizontes" de comprensión. Una de las cosas que he aprendido es que en mi entorno hay poca gente interesada en la botánica o, por decirlo más modestamente, en los vegetales en general. Diré al lado de esa afirmación que tal vez no interesan mis fotografías (no digo estas de hoy, que son coyunturales), sí otras. Pero en general llaman más la atención las fotos de bodas, bautizos, comuniones y otros festejos que las fotos de arbustos, árboles o flores. La curiosidad se ve satisfecha y además responden a las aspiraciones que suelen preocupar a quienes tienen hijos.

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Toda discusión que se prolongue lo 
suficiente, terminará en Semántica
Ley de Hartz

Otra de las observaciones que he podido desgranar es la de la consabida polarización. Ayer Twitter se hizo eco de una tribuna de Pedro Álvarez de Miranda en "El País" sobre la polémica del iros/idos. Básicamente el académico intenta explicar una vez más que la Gramática actual de la RAE es tan descriptivista como prescriptivista. De manera que se sigue indicando la forma correcta (idos) pero se acepta una forma que va ganando terreno en los hablantes (iros). Una de las tuiteras que se hizo eco suele corregir muchas veces tuits muy mal escritos. Ayer ella misma escribió uno que usaba "debe" sin el "de", con valor de probabilidad. Esa forma hace unos años estaba fuera de la norma. Si queríamos indicar obligación era sin la "de". "Yo debo comer" indicaba que no me quedaba más remedio, mientras que "Ella debe de comer" indicaba que posiblemente estaba comiendo. Según la nueva Gramática, a la que se adhiere la tuitera de quien hablo, la forma sin "de" se admite, y pone un ejemplo de autoridad con Mario Vargas Llosa.
Lo que pretendo decir es que usar la Gramática como una especie de Código Civil es inviable, no ya porque la Gramática misma no es preceptivista sino porque no queda claro que sea descriptivista. De hecho ya parece una gramática recursivista, una víctima del efecto Droste. De manera que nuestra amiga no admitirá una forma ortográficamente vamos a decir extravagante como buena pero sí que admitirá la letra pequeña de la nueva gramática, llena de formas aceptadas por su uso. Ya no tiene una muchas ganas de hablar de lo que se habla para que encima nos tengamos que manejar en un idioma que parece el BOE o algo sometido a los decretos de los viernes.
Hace unos años la RAE se parapetaba en la explicación de que no podían vivir al capricho de la neología, que tan poca estabilidad tiene, y que lo razonable era aceptar las irregularidades y los neologismos cuando ya fueran formas más reposadas y fenómenos bien fundamentados. 
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Seguiré mientras pueda yendo a Collserola y escribiendo dentro de mis posibilidades de acuerdo con la gramática en la que tengo mi competencia. De otra manera sería un sinvivir (no un "sin vivir"). Yo decía "íos", que según Álvarez es la forma más incorrecta.

Plátano de Roquetes (1 de mayo de 2012)

Plátano de Roquetes (10 de noviembre de 2015)
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Plátano de Roquetes (23 de julio de 2017)

Plátano de Roquetes - Primavera de 2007 o 2008

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19.7.17

Post de trámite (el jardín de las malicias)




na de las metáforas que se emplean en las guías de meditación es la del agua clara. Se suele explicar que la mente vive en un torbellino de ideas, recuerdos, deseos, miedos, errores, sospechas y ruminaciones y que al meditar ese torbellino se aclara. Como cuando agitamos el agua del mar y dejamos que se deposite la arena en suspensión, luego todo se ve más claro.

Hoy con el presunto suicidio o la presunta muerte accidental de Miguel Blesa se han agitado las tuiterías e incluso hay quien ha hecho una especie de simulacro o parodia de las posibles respuestas típicas, cosa que cierra el círculo y las posibilidades que la realidad misma no había agotado. Me temo que la utilidad solidaria que podría tener Twitter, de denunciar atropellos, irregularidades y tremendismos queda neutralizada por su misma capacidad para difundir tonterías, asimilar atrocidades y -como se dice en catalán- embolicar, "liarla".  Lo que pasa además es que normalmente Twitter se hace eco de la prensa, en un 80% o más diría yo. Y lo que podría ser una fuente de información muy fresca, inmediata y de gran propagación, no deja de ser una extensión de los medios y de las opiniones de las cuentas influyentes o de gente famosa o con  muchos followers.
Twitter no va muy allá. Lejos de Twitter, en algunos despachos y dependencias no entra la claridad, se llevan las cuentas y balances con trampas para que salgan los números y los resultados, y se usan los resquicios de las leyes para encajar situaciones difíciles de asumir en un estado de derecho. Todos sabemos de algún revés del derecho, abusos, injusticias, agravios, ilegalidades, arbitrariedades, iniquidades y todo género de desmanes, componendas, ventajas chapuceras, que en el mejor de los casos nos hablan de amoralidad. La gente que sí que sabe aconseja no hacerse mala sangre. Por mucho que se eviten los tratos con los poderosos y su parentela leal, por grande que sea el cuidado, la vileza está por todas partes. 
Me comentaba ya hace años una profesora de la Universidad de Barcelona, felizmente jubilada, que en toda la administración de nuestra comunidad autónoma había cada vez más carguitos políticos. Cuando Artur Mas era presidente de la Generalitat se hablaba de casi 4000 cargos de la coalición de Convergència i Unió. En los primeros tiempos del pujolismo, además los cargos eran ocupados por personas con las que podíamos estar de acuerdo o no pero que tenían una trayectoria empresarial o en la gestión. Dicho a grosso modo, porque no fue exactamente así si no es por comparación con los tiempos actuales, en que se valoran otros méritos. Además hay que decir, lamentablemente, como observó mi amiga (que es independentista), que esos cargos cada vez más numerosos cada vez ocupan más puestos, algunos de los cuales son técnicos. Es decir, que cada vez hay más políticos en cargos técnicos. Hoy también podríamos añadir que muchos técnicos se están politizando sea por afinidad, simpatía, lealtad o para ascender, me imagino.
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Hasta aquí digo lo consabido. Lo que en realidad intento comprender es cómo quien obra erróneamente o simplemente mal, de acuerdo con su propio interés, acaba por crearse una sólida red de argumentos que justifican su forma de actuar e incluso la ennoblecen. Es aquello de "creerse las propias mentiras". Los mentirosos se acaban creyendo sus propias mentiras y se atrincheran en una pared en la que incluso les asiste una cierta indignación cuando se ve amenazada. El mundo al revés. 
Siempre recordaré a un psiquiatra que hace años, cuando fue interrogado sobre el caso Millet, que hizo desvíos millonarios y  por lo menos un desfalco. Según el psiquiatra, de quien no recuerdo el nombre, Fèlix Millet se sentía pobre, cada vez más pobre. Cada día necesitaba más, nada bastaba para recomponer su seguridad económica y tener confianza. Su talento para sacar provecho de su posición era vigoroso. Si todo el talento de cuantos se sintieron tan pobres -para quienes era mejor robar que pedir- se hubiera concentrado en perseguir el interés común, España sería un jardín (?). El caso Millet se abrió por la investigación de la fiscalía de Barcelona, no por un trabajador despechado del Palau que denunciara alguna anomalía que seguro que pudo advertir cualquiera.

Fotografía de Joan Sánchez

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16.7.17

Casos abiertos: la estampa de Aegidius Sadeler

o sé si voy a hablar de lo que no sé o de lo que sé o de las dos cosas. La exposición "Imatges per creure: Catòlics i protestants a Europa i Barcelona, segles XVI-XVIII" muestra una colección de grabados y algún impreso que rara vez podemos disfrutar públicamente. El comisariado es del Museo de Historia de Barcelona. No conocía el grabado de Aegidius Sadeler, que lleva un rótulo donde se indica que se reprodujo por la técnica de "Burí sobre paper verjurat encolat" (página 62), es decir que es una calcografía con buril o talla dulce en papel verjurado. Es la imagen que reproduzco en segundo lugar y que han titulado "Descendimiento de la cruz" (Davallament de la creu) aunque en realidad se trata del Entierro de Cristo, ya que el Descendimiento de la Cruz ya lo grabó Sadeler y es una imagen canónica típica con otros motivos.  Pero mi post no se refiere al concepto (descendimiento o entierro). Mi post es sobre mi observación de que la imagen que vi ayer en la estampa de la exposición estaba girada 90º horizontalmente con respecto a la que hoy encuentro en la Biblioteca Digital Hispánica (BNE). En la BNE Cristo tiene su cabeza mirando a la izquierda y en la Col·lecció Gelonch Viladegut Cristo tiene su cabeza mirando a la derecha. 
La obra en que se basó Aegidius Sadeler es el Entierro de Fiori Barocci, que se encuentra en el Victoria and Albert Museum. Lástima que en la colección mostrada en la web han puesto por error que es de principios del siglo XVIII cuando el autor es del siglo XVI.
 
No comprendo porqué hay esta diferencia entre las dos estampas si el procedimiento calcográfico es el mismo y proviene de la misma "plancha". Es algo que he advertido porque sin querer he cultivado una memoria fotográfica considerable. Hace unos años hice digitalizar una fotografía antigua de mi abuelo paterno y enseguida noté que le habían cortado los pies. Se ve que el formato de impresión no coincidía con el de la imagen. Desconozco porqué no la redujeron. La rechacé. Y años antes me habían pasado a papel fotográfico una diapositiva y me la hicieron al revés, como si se hubiera tratado de un negativo. Además me dijeron que eso no tenía importancia. ¿Cómo no va a tener importancia que tú tienes un recuerdo de un farallón donde el mar está a la izquierda que te lo pasen a la derecha? Después de ese par de experiencias poco más volví a hacer "positivar". Este caso no puede ser de algo parecido al "positivado". Como la imagen está cortada por el pie, dato nada desdeñable e incluso sospechoso, tal vez ese factor indicará más a quien de esto sabe. 
Las chapucillas que podemos asimilar a la rapidez con que se hacen las cosas con las nuevas tecnologías no explican el caso que propongo. No le encuentro ninguna explicación, pero voy a buscarla. De momento guardo el tema en mi carpeta de casos abiertos.
Recomiendo vivamente ver las piezas expuestas por ver las obras tan cuidadosas que hicieron los grabadores, que manejaron con primor sus herramientas, en este caso contra la Reforma.

El entierro de Cristo por Aegidius Sadeler, 1595-1597 - Biblioteca Digital Hispánica (Biblioteca Nacional de España)

El entierro de Cristo por Aegidius Sadeler, 1595-1597 - Col·lecció Gelonch Viladegut

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