22.8.15

Pan y perro

Quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro.
(Una de las cuatro verdades del barquero)



Juego vanamente con la palabra gentil por lo menos en dos de sus sentidos, en el de "no cristiano" y en el de "amable". El año 2009 añadí un post que se tituló Hostiles o gentiles, también sobre el mismo tema que traigo hoy, que es el de la hostilidad de algunos ateos hacia la liturgia y los festejos religiosos populares, como por ejemplo las procesiones de Semana Santa o la verbena de la Paloma del otro día.
Naturalmente uso el término ateo para referirme también a las personas que no creen en Dios aunque están bautizados e incluso hayan hecho la Primera Comunión y por lo tanto se les pueda contar entre los católicos. No es la cuestión de número la que me preocupa en este momento. La cuestión que me preocupa es la de que yo no pueda practicar tranquilamente mi fe. Hay entre los ateos, agnósticos y escépticos quien no se mete en nuestras cosas. Los hay que se meten todo lo más en la financiación de la Iglesia o en sus negocios y es raro encontrar entre éstos gente bien informada o con buenas intenciones. Los hay que se meten con los festejos y desconocen que las cofradías que sacan las procesiones a las calles no tienen nada que ver -o muy poco- con todo el aparato, de manera que solo consiguen demostrar ignorancia y desprecio. Las oficinas de tarot que se han abierto en algunos barrios últimamente, que ostentan por ejemplo a Santa Marta Dominadora en su escaparate, tampoco tienen nada que ver ni con el cristianismo ni con la Iglesia oficial, que por otra parte condena la adivinación y ya no digamos la brujería o la santería.
Pienso que el único contacto que tienen los gentiles hostiles con la liturgia es en las bodas y en los entierros y poco más. En la boda de mi primo pequeño decidí solemnemente no acudir nunca más a ninguna ceremonia de matrimonio ni por lo religioso ni por lo civil ni por la Asociación Española de Submarinismo, por decir algo. Fue una fiesta muy bonita, inolvidable, y por eso la elegí como mi última boda. Cualquiera ha podido ver en las bodas religiosas un jaleo considerable y que no se guardaran las formas debidas en lo que es un templo consagrado. La diferencia entre la salida de una fiesta de cumpleaños en un baby park  y la espera de la novia en un casamiento en una iglesia no es una cuestión de matiz, tampoco es solo de vestuario. Si nos centramos en los parecidos diremos que los niños no chillan tanto en los locales de fiestas infantiles.
En los sepelios lo de los chillidos y carreritas es más que raro, pero se nota una cierta hostilidad por parte de los ateos cuando la ceremonia es religiosa. Por lo menos en las ceremonias católicas, porque yo no estuve nunca en una ceremonia fúnebre ni judía ni musulmana. Absolutamente todos los tanatorios de Barcelona ofrecen un servicio multiconfesional o hasta "civil" (*), esto es sin responso o con un acto de homenaje y algo de música y discursos muy sentidos de sus allegados. Como las familias son per se bastante variadas, en general se sigue la voluntad expresa del difunto. En el caso de que el difunto optara por un acto civil, no hay mucho que comentar. Y si ha elegido un disco de Víctor Manuel o de Verdi para su traspaso, es algo que más allá de la anécdota, no importa a nadie si no se alarga.
Cuando la ceremonia del sepelio es religiosa, oficiada por un sacerdote con su aspersor de agua bendita y su alba y su casulla, ahí ya podemos contar con los gentiles hostiles. Si pienso que por consideración deberían levantarse al mismo tiempo que los fieles cuando la lectura del Evangelio o el rezo del Padrenuestro, no veo que tengan que persignarse ni seguir las respuestas canónicas, ni decir "amén". Pero adonde quería llegar es aquí: tampoco entiendo que ofrezcan un semblante de clara agresividad o dureza o de displicencia ante las palabras del sacerdote. Y menos aún entiendo que el sacerdote, como se ha dado en algún caso, se vea justificando su presencia allí, cuando en definitiva ha sido requerido. Es como esa gente que va al médico y lo pone en duda al instante. O parecido.
Con todo lo dicho señalo un absurdo que si no llega a servir de martirio sí que es un tormento. No veo más solución que hacer dos ceremonias (cosa aún más absurda y más cara) o bien que los laicos hostiles tengan a bien considerar el trance con mayor tolerancia y gentileza.

*
Aunque dicen que abandonar los barcos en alta mar está prohibido, nada se dijo de las bitácoras. El Álbum del tiempo es un derrelicto.

Fotografía de Vivian Maier, 1953

____
(*) "La familia puede escoger entre una ceremonia religiosa o laica. Nuestros oratorios son multiconfesionales y por lo tanto, están preparados para poder celebrar ceremonias de todas las creencias religiosas. La personalización del acto es importante a la hora de despedirse del ser querido, por eso le ofrecemos la ornamentación floral natural, música en directo, la proyección de imágenes y fotografías del difunto, la grabación de la ceremonia y con el apoyo de nuestros oficiales de protocolo, se organiza la participación de miembros de la familia y amigos" (Serveis Funeraris de Barcelona)

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Este post se escribió el 19 de agosto de 2015.

20.8.15

El rato de Europa

A Berta, que nació hoy y a quien algo de las dos Españas le alegrarán su corazón

No es preciso tener muchos libros, sino tenerlos buenos
Séneca

ace la friolera de 5 años que supe lo de Eisenstein, el director de "El acorazado Potemkim" (1926). Ya he dejado constancia aquí de mi amor por el cine de Fritz Lang, F. W. Murnau, C. T. Dreyer, casi todos los directores italianos, Billy Wilder y Fassbinder. Lo que descubrí cuando hacía mi post Uno y uno son tres estaba en la Wikipedia, no era nada arcano. Y era que la escena de la escalera de la matanza de Odessa (Ucranía), es técnicamente hablando del tipo de montaje llamado rítmico (por oposición al montaje métrico, basado en la longitud de los fragmentos, y al montaje tonal, basado en tensiones cromáticas). Es decir, para el montaje de las tomas Eisenstein  hizo que el ritmo de los pies de los soldados al descender la escalera fuera a un ritmo diferente del de los cortes, y parece por eso engranado en el del cochecito del bebé que se precipita trágicamente peldaños abajo. Leemos en la Wikipedia que Eisenstein derivó “sus teorías sobre el montaje del estudio de los ideogramas japoneses, en los que dos nociones yuxtapuestas conforman una tercera, como por ejemplo: ojo + agua = llanto; puerta + oreja = escuchar; boca + perro = ladrar”. Para Eisenstein, como para mí en mi pobre blog, el montaje es: «Una idea que surge de la colisión dialéctica entre otras dos, independientes la una de la otra».
La colisión dialéctica la vengo yo practicando en mi pobre blog desde su primera entrada. Llevado al lenguaje del abanico es como aquello que le oí explicar una vez a Concha Piquer de que no se lleva al compás de la copla. Llevar el abanico al compás de la copla sería coreográficamente una simpleza y anímicamente una bobada como una catedral. Pero admito que hay gente que ante una colisión dialéctica, o un ideograma japonés o un abanico de ritmo paradójico se pone nerviosa.
Leí esta mañana no sé que texto de Dhiravamsa, cuyo prestigio no voy a poner en duda, aunque me da la impresión de tener una experiencia de la vida muy limitada, objeción que le hago al monje budista al mismo tiempo que me doy cuenta que es con lo que se suele atacar también a nuestros monjes católicos. No saben nada de tener a su cargo hijos (!) ni de malcriarlos y sus vidas no tienen sobresaltos ni están expuestas a bla bla bla. Que tengan (o no) una experiencia limitada de la vida real es algo que se nos puede objetar a todos, lo que ocurre es que no vamos difundiendo lecciones ni dando consejos ni estableciendo grandes afirmaciones como por ejemplo: "A causa del miedo, los seres humanos han hecho la guerra y se han matado los unos a los otros a lo largo de toda la historia de la humanidad".  La frase me ha llamado poderosamente la atención, porque a poco que uno se ponga a estudiar Historia pronto sabe que es una sucesión de guerras y atrocidades. Sin embargo nunca hubiera pensado que eran a causa del miedo. Y que alguien se atreva a decir cual es el origen de todas las guerras me parecería ingenuo si no fuera pretencioso.
Se me ocurre que estos textos modernos de los budistas son traducidos, que no los conocemos en su lengua original. También se me ocurre que en sí, son textos... vamos a decir... "líquidos" (remito entonces a Zygmunt Bauman) y que incluso sus propios autores estarán bien predispuestos a substituir la palabra "miedo" por la palabra "codicia" y la palabra "matado" por "herido" o "robado" y así todo. Líquidos y opalinos. En cualquier caso en muchas ocasiones tengo la sensación de hallarme no ante un texto sino ante una nube que se puede reorganizar caleidoscópicamente y hasta camaleónicamente según los gustos. Y aquí llego adonde de verdad quería llegar: mi último "descubrimiento" ha sido saber que a las personas del común les gusta acomodar los textos a su entendimiento y no al revés. Y que si algo les gusta no les importa si es verdad o es mentira; les gusta y punto.
Ya hace muchos años también leí un libro que se vendió muy bien, de Thích Nhất Hạnh, monje vietnamita budista que yo diría que tiene un bagaje vital y cultural mayor que el de Ajahn Dhiravamsa. TNH es Premio Nobel de la Paz, entre otras cosas. El libro se titula La ira: el dominio del fuego interior. Fue un libro que leí con ganas, pero que no me sirvió. Me sirvió en todo caso para seguir por otro camino. A continuación leí el libro de Séneca sobre el mismo tema y me resultó más acorde con mi sensibilidad ideológica, de mayor vigor filosófico, y con aquella claridad que arrojan los clásicos sobre todo cuanto tratan.
Vale la pena recordar que no hace tanto tiempo les prometo por Snoopy que había gente que leía a Marx y a Kant en el metro. Y ahora si alguien lee un libro "de pensamiento" me temo que siempre será oriental o de algún yayoflauta. Es más fácil que se reconozca y encomie la labor de un Vicente Ferrer (por mucho que se lo merezca, que no lo sé) que la de un misionero perdido en África, tal vez sólo porque mantiene su adhesión a la Iglesia y de su nombre no quedará ni rastro a no ser que sea víctima del Évola. 
Alguien se lamentaba el otro día de que la cultura había pasado a ser mero entretenimiento y yo añadiría que el amor y la admiración -que vienen siendo lo mismo- han pasado a ser mero espectáculo.
Grabado de Séneca, por Lucas Vorsterman (1638). Fotografía: J.P. Grandmont

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14.8.15

El doble crimen de Cuenca

"Y hasta se puso a lloriquear. Era malo. 
Malo y sentimental".
Fedor Dostoievski, Los hermanos Karamázov


reo que ha sido el ministro Alfonso Alonso (Sanidad) y no el ministro Jorge Fernández Díaz (Interior) quien ha remarcado algo sobre las víctimas del doble crimen de Cuenca, Marina Okarynska y Laura del Hoyo, que todos en mayor o menor medida hemos pensado. Se lamenta el ministro de que fueran solas, de que no las acompañara un hombre. Ya hay quien ha corrido a afirmar que ese comentario era machista. Y sin embargo todos deberíamos saber que en general los hombres tienen mucha más fuerza que las mujeres. Y que dos mujeres de complexión estándar no pueden hacer mucho contra un hombre furioso que pasa horas en el gimnasio cultivando su musculatura. A no ser -y esto lo pienso yo pero no lo diré muy alto- que pierdan la cabeza y hagan lo que nunca se esperó de ellas. La mayoría de las españolas no tenemos nociones de defensa personal. Las que nos criamos en la calle aún tenemos los arrestos para enfrentarnos con un matón y plantarle cara, pero si el matón tiene unas ideas atravesadas es poco lo que se puede hacer a no ser desde la inteligencia, que alguna se nos concedió a las mujeres. 
El Ministerio de Sanidad y Consumo publicó el año 2003 un informe sobre la llamada violencia doméstica, término que parece provenir del mundo anglosajón y que a mi entender pretende neutralizar lo de la "violencia machista" o "de género" pero no lo consigue por su inexactitud. Hay mucha violencia de pareja que no es doméstica porque no hay núcleo familiar ni nada que se le parezca. Y aún antes de hablar de "violencia machista" se hablaba de "crímenes pasionales", dato que simplemente apunto para más información, pero que me recuerda a las páginas de "El Caso" y que también tiene unas connotaciones que por su sordidez hacen el término inservible o casi.
No tengo ninguna duda de que el presunto asesino del doble crimen de Cuenca está chalado, pero tampoco tengo ninguna duda de que las chicas no estaban muy centradas. Que hay mujeres a las que les gustan los chicos malos y malos hombres a los que les gustan las pánfilas, no agotarían una clasificación que obviaremos por su inutilidad. Pero de lo que nadie habla es de que las mujeres ya en el colegio hemos convivido con niños crueles, energúmenos, chulescos y matones.
Me acuerdo que delante mismo de mi casa en un solar vallado uno de los entretenimientos de los más cerriles era meter gatos o ratas en un saco y quemarlos en vivo. También secuestraban niñas y las ponían contra la valla mientras le acercaban un lagartija medio muerta a la cara. Lo de pisarnos los calcetines es una bobada comparado con las típicas bromas de tirarte al suelo. Eso de los secuestros express también lo observé en COU. Conmigo no se metían porque yo no aguanto bien la más mínima agresión y les daba donde dolía más. Pero una vez tuve que ir a por ayuda porque habían estado saltando sobre la barriga de una de mi curso hasta que dejó de respirar.
Supongo que los muchachos que ahora son hombres podrían explicar alguna truculencia o atrocidad femenina, pero yo no recuerdo ninguna. Las niñas, especialmente las educadas en colegios de monjas, como mucho te fastidiaban psicológicamente y te minaban la moral. Pero para dar patadas o tortazos eran bastante ineptas. Eran como mucho de arañar. Que Dios las perdone.
Es cierto lo que dijo el ministro. Si hubieran ido acompañadas de un solo hombre estarían vivas. Y ese comentario es doblemente penoso porque revela la indefensión de las mujeres ante un valentón y porque indica que alguien no estaba donde tenía que estar y ahora vive. Un primo, un padre, un hermano. Los bravucones no se atreven cuando hay un hombre, lo consideren rival "pasional" o no. Se achantan. Esto es así y hablo también por experiencia propia.
Perdonen que acabe con una anécdota que no creo que comprometa la memoria de mis difuntos. Estando mi tía en trámites de separación el ex-marido la hostigaba bastante y esto le hacía la vida muy difícil.  Mi abuelo hacía tiempo que había muerto. Mi padre era el único hermano varón de mi tía, que era la pequeña de 6 hermanos. Así que fue a buscar a F.F. y le dijo: "No te vuelvas a meter con mi hermana, porque yo iré a la cárcel, pero tú irás al cementerio". Que mi padre no bromeaba lo debió notar F.F. no solo en que no solía hacerlo sino en que una herida vieja que tenía en la córnea del ojo izquierdo se le volvía blanca, opaca, cuando se enfurecía. Mi tía vivió tranquilamente a partir de aquel día.
No querría impulsar ni el "diente por diente" ni la violencia, simplemente digo que los hombres que había en la vida de Marina y Laura no irán a la cárcel pero sí que van a ir al cementerio, hoy o mañana, según vayan las autopsias.
Por último solo me resta añadir que estoy hasta las narices de las columnas y posts sentimentaloides de vana indignación papanítica que recorren las redes sociales y la prensa. Menos cháchara o autobombo bien temperado y más valor. Hombre, por favor, no acabaremos con los semihombres con semidioses.

"Paisaje azul" (Marc Chagall, 1949)

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11.8.15

El niño Vaccinoff

"La publicación del informe de Edward Jenner daba la vuelta al mundo, suscitando tanto críticas feroces como felicitaciones. El argumento principal de los detractores era el que había apuntado don Jerónimo. Les parecía inmoral y sacrílego infectar a gente sana con el fluido repugnante y sucio de un animal. En Inglaterra, un médico se atrevió a decir en público:

-"¡Os aseguro que la vacunación hará que al vacunado le crezcan cuernos bovinos en la frente! ¡No se pueden desafiar las leyes de la naturaleza, que son también las leyes de Dios, sin pagar un alto precio!"

Que la frontera entre especies se viese amenazada produjo tanto pánico que al principio el papa prohibió ensayos con la vacuna en los Estados Pontificios. Pero los resultados
 hablaban por sí solos: la vacuna era un procedimiento tan fácil, inocuo y eficaz que el mundo médico y científico europeo se adhirió con entusiasmo a su práctica. Desde
 Estados Unidos el presidente Thomas Jefferson envió una carta de enhorabuena a Jenner. En Francia, Napoleón ordenó vacunar a sus tropas, y en Rusia, la emperatriz mandó que el primer niño fuese llamado Vaccinoff y distrutase de una renta vitalicia a cuenta del gobierno imperial."

Javier Moro, A flor de piel


La sensatez luce en la cita que abre un artículo de 2005 sobre Edward Jenner, uno de los hombres clave en la eliminación de la viruela en Europa: "In science credit goes to the man who convinces the world, not the man to whom the idea first occurs - Francis Galton". Esto es: "En ciencia el crédito se dirige al hombre que convence al mundo no al que tuvo la idea por primera vez". 
Vale la pena recordar esta afirmación porque si bien Jenner tuvo mucho mérito en la Immunología también es verdad que no fue "el primero".  Eso incluso si dejáramos de lado que en el cronograma que ofrece la Casa-Museo Jenner en Gloucester, aparece en el año 1000 una prueba de que en China se inoculó contra la viruela a partir de postillas infectadas. 
El marketing y los políticos sin embargo saben que lo que dijo Francis Galton es cierto y sus mensajes apelan a enunciados que el gran público está dispuesto a recibir como agua de mayo. De paso fomentamos el individualismo y todo aquello que ya funciona también por ejemplo en el fútbol: los figuras.
*
Hace poco leí en Facebook una noticia que ya tenía un año y medio. En las redes sociales las noticias duran poco, por graves que sean, pero es fácil que regurgiten y vayan dando tumbos sin que lleguen a desaparecer, por falaces que sean. Era un titular de "El Confidencial": "El catalán Joan Massagué descubre el origen de la metástasis" y remitía a "La Vanguardia": "Massagué descubre el origen de la metástasis". En realidad o en honor a la verdad, el equipo de Massagué -que trabaja en el Centro Memorial Sloan Kettering de Nueva York- ha obtenido resultados muy esclarecedores sobre el mecanismo de la plasmina en las metástasis por cáncer de pulmón y de mama. Y por aquel entonces ese mecanismo no había sido siquiera ensayado en ratas. Pero los gabinetes de comunicación de los centros de investigación se ven precisados a expresarse en titulares que eclipsen las deficiencias en otros derroteros de la Sanidad Pública. La carga nacionalista tampoco es baladí.
*
La novela de Javier Moro trata sobre la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna o Expedición Balmis. Salió del puerto de La Coruña un 30 de noviembre de 1803 y  es considerada la primera expedición sanitaria internacional de la historia. La misión consiguió llevar la vacuna hasta las islas Canarias, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, México, las Filipinas y China. Lo más curioso del asunto es que la patrocinó Carlos IV y que la vacuna fue transportada en los brazos de 22 huérfanos de la inclusa coruñesa que regía Isabel González de Gandalia. Fue del médico Francisco Javier de Balmis la idea de poder conservar la vacuna pasando el pus de brazo en brazo durante el trayecto transatlántico. Otro sistema, como los que tenemos por lo menos hoy en día, no lo había. No había ultracongeladores de -80ºC.
En lo que llevo leído noto el acierto del autor cuando literariamente consigue que no descuelle ninguna cabeza, de manera que los diferentes personajes van mostrándose como piezas de un engranaje que culminó en la Expedición (1803-1814).
Quisiera remarcar que en el cuadro que pintó Goya sobre "La familia de Carlos IV" no aparecen dos hijas que le murieron de viruela, las infantas María Luisa Carlota con 4 años y María Teresa poco más de 3. Naturalmente, tuviera ideas ilustradas o no, que las tenía, el hecho de que en su propia familia perdiera dos niñas, tuvo que ser de la mayor importancia. Las niñas no aparecen en el celebérrimo cuadro de Goya, donde sí vemos a María Josefa Carmela y su megalunar postizo, el parecido del niño que toma de la mano María Luisa de Parma con el valido borbónico Manuel Godoy en vez de con su padre el rey Carlos IV y hasta al propio Goya en la penumbra.
*
No voy a pensar en los padres del niño de Olot que murió recientemente a causa de la difteria, quienes por cuestiones fundamentalmente ideológicas y un remarcable individualismo rechazaron vacunar a su hijo. Solo quería señalar cómo a principios del siglo XIX la variolización o vacunación de la viruela fue recibida como algo infernal, contra natura, por los sectores más retrógrados de la sociedad. Y es algo que podemos entender a la vista de cómo se obtenía y se inoculaba, y a la vista del poder que ejercía la Iglesia sobre la grey. A pesar de todo, que sigan cuestionándose las vacunas y que hayan movimientos a favor de la libertad de vacunación y movimientos en contra de la vacunación, esta vez desde incluso los sectores más progresistas de la sociedad, da que pensar.
*
Cuentan que cuando la serie "Isabel" unas víctimas de la LOGSE se preguntaban en el autobús si Isabel se casaría finalmente con Fernando o no. A raíz de esa constatación sobre la indigencia cultural de nuestras generaciones me veo obligada a comentar, si es que queda alguien por aquí, que el borbón Carlos IV no es anterior al emperador austria "Carlos V", que era I de España pero V solo de Alemania. Uf.

*
Cuántas ideas aparentemente progresistas no son retrógradas y viceversa.

"La familia de Carlos IV" (Francisco de Goya, 1800. Museo del Prado)

"The cow-pock or the wonderful effects of the new innoculation" (James Gillray, 1802)


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8.8.15

Post 1457: Ni sencillos ni astutos

Al clarear yendo al templo se ve
la vieja llegar al umbral.
Escuchar su pregón causa honda emoción:
Compre migajas de pan.
Los pajarillos hambrientos están,
lástima da su dolor.
Están aguardando sus migas de pan,
sólo son dos peniques, señor.
Compre usted migas de pan.
Dos peniques cuestan, no más.
Compre pan, es su cantar
mientras se ven las aves llegar.
Allí están las estatuas, también de los santos,
parecen oír su cantar.
Tal vez con sus labios de piedra sonríen
cuando alguien se acerca a comprar.
Su pregón da siempre emoción
es un ruego que va al corazón:
Compre usted, tenga piedad.
Compre, compre, migas de pan.
Su pregón da siempre emoción
es un ruego que va al corazón:
Cómpreme, tenga piedad.
Compre, compre, migas de pan.

ecordamos el otro día las imágenes de fotomatón y ya hacía tiempo que no hablábamos de las de los fotógrafos minuteros. Incorporo hoy un par de fotografías más, que añado a la que ya publiqué el día de los Santos Inocentes de 2014. El chaval en bicicleta es mi primo mayor, Francisco Gombau, que si ahora viviera tendría 69 años. La primera es la típica fotografía minutera en la Plaza de Cataluña en Barcelona dando de comer a las palomas (mi hermano y yo misma). Creo recordar que también había fotógrafos en otros puntos de la ciudad: el Zoo, el parque de Montjuïc, el del Tibidabo, Colón.
No sé si ustedes se acordarán de "Feed the birds" (*). Era la canción que canta Julie Andrews en "Mary Poppins" (Robert Stevenson, 1964) ante una bola de cristal de aquellas que cuando se agita parece nevar. Representa que encierra la Catedral de San Pablo en Londres y tan sugestiva es la canción que hasta nos parece ver la vieja que vende migas de pan para alimentar a las palomas. Y si no recuerdan esta imagen, que luego se hace realidad, se acordarán de que al niño le obligan a emplear sus dos peniques en vez de en comprar la comida para dar a las palomas en abrir una cuenta en el banco donde trabaja su padre. El niño se indigna y provoca un corralito y una de las escenas divertidas de la película.
Ya no hay fotógrafos minuteros ni vendedores de cañamones. Porque en la Plaza de Cataluña los vendedores ofrecían cañamones, que parece que son objeto de una regulación muy estricta por proceder del cañamo y por lo tanto en linde con las drogas. Los cañamones son semillas sin efecto psicoactivo alguno, pero como la planta de donde proceden se parece mucho a la de la marihuana, es un lío. Esto es como cuando se prohibieron los triquitraque o rasca-rasca porque había niños que se los comían. Supongo que si te comías un poquito de fósforo no pasaba nada, pero si el niño se comía una tira entera ya sería hasta venenoso. Pero, por razones obvias, a ningún niño se le ocurre comerse un sofá o un móvil pero si le atraerían los triquitraques o hasta los mocos.
Y no se venden cañamones, por lo menos en donde se vendían, porque también está prohibido alimentar a los animales que más o menos conviven con nosotros en las ciudades sin amo ni dueño. El día en que quedé convencida de que habíamos llegado al principio del final fue cuando supe que las protectoras de los gatos los castraban o algo así. Por los mismos motivos (o parecidos) a los que empujan a los amigos de los gatos a impedir que se reproduzcan, se está haciendo campaña para que en vez de matar a las palomas se les de anticonceptivos. Aparte de evitar con ello el trance de hacerles pasar un mal rato, se arguye que los anticonceptivos provocan que sus excrementos se esferifiquen y endurezcan, cosa que los hace más atractivos y viables para la vida urbana.
Claro que también admito que tal vez no se trate del principio del final sino de que estoy desfasada. Que las palomas hayan pasado de ser el símbolo de la paz (Génesis 8, 7-12) a ser llamadas "ratas voladoras" ha sido cuestión de poco tiempo. Es una idea que ha prosperado de forma incomprensible en paralelo al auge de las patatas chips, la concepción asistida y las pizzas precocinadas. Ya no nos acordamos de la paloma de la alianza que llevaba en su pico una ramita de olivo para anunciar el final del diluvio a Noé. Tampoco nos acordamos de las palomas mensajeras que hicieron un papel tan importante en la dos guerras mundiales. Incluso se las considera seres de una inteligencia inferior a la de las gaviotas, que es ínfima, cuando han demostrado sobradamente que eso no solo no es verdad sino que es mentira.
Las palomas han podido convivir con nosotros, que somos lo peor de lo peor, y conviven con otros pájaros como los gorriones, sin amedrentarlos. Cosa que no podemos decir de las cotorras argentinas invasivas, cuya expansión parece no preocupar al Ayuntamiento, a pesar de que son ruidosas y hacen unos nidos molestos y fastidiosos.
Está claro que las sencillas palomas no son astutas como serpientes (Mateo 10:16).




(*) 
Early each day to the steps of Saint Paul's
The little old bird woman comes.
In her own special way to the people she calls,
"Come, buy my bags full of crumbs.
Come feed the little birds, show them you care
And you'll be glad if you do.
Their young ones are hungry,
Their nests are so bare;
All it takes is tuppence from you."
Feed the birds, tuppence a bag,
Tuppence, tuppence, tuppence a bag.
"Feed the birds," that's what she cries,
While overhead, her birds fill the skies.
All around the cathedral the saints and apostles
Look down as she sells her wares.
Although you can't see it, you know they are smiling
Each time someone shows that he cares.
Though her words are simple and few,
Listen, listen, she's calling to you:
"Feed the birds, tuppence a bag,
Tuppence, tuppence, tuppence a bag."



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3.8.15

Mis partes

veces claramente distingo mis partes como en aquellos diagramas de despiece de cerdos, pollos y vacas. No tanto como en las ilustraciones anatómicas. A pesar de todo, tengo una noción exacta de mi nervio femoral cutáneo lateral y mi masajista a veces me hace notar algún otro punto que al ser presionado se deja sentir. Por lo general mi conciencia corporal es como la que se mostraría en un diagrama análogo a los de los cerdos pero en un establecimiento cárnico para caníbales (cabeza, papada, orejas, pecho, chuleta, solomillo, costillar, jamón, etc.) Más o menos esa idea es la que nos transmiten todas las grabaciones de relajación física que yo he escuchado. Se hacen unos recorridos corporales que dibujan claramente los dedos de los pies uno a uno hasta llegar parte por parte, subiendo por las extremidades, hasta la coronilla o meollo.
En una ocasión, hace muchos años, en el desaparecido espacio de Integral en la plaza Euclides, Ayako Zushi nos invitó a una sesión en que simplemente (!) relajamos la lengua. Se suele decir que la lengua es un músculo cuando en realidad serían 17, pero como no es el momento de reparar en detalles anatómicos -fascinantes, por lo demás- lo único que diré es que aunque aparentemente solo relajamos más o menos la lengua, pareció que ese trabajo incidió en todo el cuerpo, cosa que seguramente tiene una explicación también interesante. Lo que sí diré es que toda mi vida agradeceré esa sesión porque justo después tuve una junta de la comunidad de propietarios de mi escalera bastante difícil y con los efectos perdurables de la relajación la pude resistir bien y hasta participé, cosa bastante insólita.
El Señor en su sabiduría nos ha librado de los calambres musculares de la lengua, porque yo no me puedo imaginar lo dolorosísimos que serían a la vista de lo que da de sí una rampa de un dedo de un pie izquierdo o de un pie derecho.
Así como habría que hablar de partes, se podría hablar de lados. Y lo mismo que mi calle, que está en la frontera entre Nou Barris y Horta-Guinardó, tiene un lado par que no barren apenas y otro lado impar que está como los chorros del oro, se podría hablar de un lado derecho así y un lado izquierdo asá. Por lo que he llegado a saber hasta ahora mi lado izquierdo es más débil (se queja más) pero nunca presenta nada grave o fulminante, mientras que si algo ocurre en el lado derecho es para preocuparse y alarmarse.
De frente pasaría por delgada pero luego resulta que de perfil asoma una curva de la felicidad que lo desmiente. Mis piernas son musculosas pero solo de rodillas para abajo, de rodillas para arriba se abutifarraron algo. Y en los tobillos hay unas arañitas vasculares que reflejan un cierto sufrimiento vascular. Así que hay tres partes: la atocinada de las caderas, culo y muslos, la musculada de las piernecillas y la hinchable abajo de todo.
Mi sistema de refrigeración corporal se puso a prueba bajo el sol del Caribe allá por el año 1989 y aquel baño de sudor es lo más parecido a un sofoco menopáusico en plena chicharrera canicular. El bochorno que sufrí cuando al probarme unos patines en Decathlon/Diagonal tiré toda una hilera de un expositor no es nada comparado con un sofoco perimenopáusico en agosto. Ni en Cuba fui tan consciente de los poros que tenemos en las manos y de cómo puede llegar a sudar el pescuezo.
No quiero dejar el autorretrato sin indicar que la parte posterior de mi cuerpo es más rígida, mientras que la anterior (pecho y abdomen) tiende a la flaccidez por mucho que yo me empeñe en una batalla contra mi naturaleza indolente que ganará la muerte. Casi nunca me duele la cabeza, pero cuando me ha dolido la noté a diferente temperatura del resto del cuerpo y en particular de mis plantas. De ahí que lo de "calentársenos la cabeza" tenga mucho sentido.
Por la mañana intento poner un poco de orden, coherencia y tonicidad en todo ese panorama y muchas veces lo consigo. Mi peluquera hace el resto, cosa que resulta muy agradable porque lo es confiarse en las manos de alguien y dejarse hacer.


 Fotos photo booth de internet

Ayer pensando en los selfies tan de moda, me acordaba del fotomatón, que creo que en inglés se llama photo booth. Pienso que las fotos de fotomatón y en especial las de varios disparos son precursoras de los selfies, y no solo los grupales sino también los individuales. La relación con la cámara es diferente cuando el disparo lo hace el objeto a voluntad y cuando de alguna manera interviene un posado menos determinado por la figura del fotógrafo.
Hace un par de años visité el Tibidabo y quise ver los espejos deformantes, que están intactos después de tantos años en que no los había visitado. Pero había una cola muy disuasiva y me conformé con ver los autómatas, que no son menos desconcertantes. Lo más parecido a un laberinto de espejos lo pude experimentar una vez en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) pero no recuerdo en qué exposición se instaló. Tal vez la del Barroco de Jorge Luis Marzo y Tere Badia, superhipermegasubvencionada, válida por la demostración de cómo el arte se pone al servicio del poder pero delirante y biliosa en su intento de hacer caber el rechazo a lo español a través de cuatro tópicos sobre el Barroco patrio.
Pero a lo barroco hoy diríamos que a la frase de Maria Mercè Marçal "Miratge, mirall, miracle (*) habría que añadir "i selfie". Y sombra, y huella.

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(*) "Espejismo, espejo, milagro"

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2.8.15

Logro de la temporada

Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos
 gota a gota la verdad que nos amarga
Denis Diderot

Las gramáticas latinas hablan de consecutio temporum para referirse a la concordancia verbal. También es aplicable a nuestras lenguas, de manera que si decimos por ejemplo "María sabrá el jueves que nota consiguió en el examen del lunes" los hispanohablantes reconoceremos que la coordinación entre entre el verbo en futuro y el verbo en pasado y en sus tiempos verbales es correcta. Generalmente no nos damos cuenta conscientemente de que esta y otras frases funcionan así y que en ese engranaje se fundamenta en gran medida la comprensión de un mensaje. Si alguien fallara en la concordancia verbal tanto como fallamos los hispanohablantes en idiomas que no son el nuestro, solo nos desconcertaríamos un poco, pero nuestra comprensión no se vería mermada en su línea de flotación porque las lenguas son muy consistentes.
En internet y en particular en las redes sociales es no fácil sino común encontrar inconsecutio temporum pero no de los tiempos verbales sino de los hechos. En mi celo por documentar bien este post busco información y el Translator de Google me sorprende con una de sus perlas (Fig. 1). Ha traducido "Consecutio temporum" (consecución u orden consecutivo de los tiempos) como logro de la temporada. Aunque este hallazgo no tiene nada que ver con el tema lo presento como muestra de lo mucho que hay que poner en cuarentena las cosas de la red.

Fig. 1. Perla del Google translator

La inconsecutio temporum a que me refiero se da cuando las personas que no sienten admiración por la Historia ni amor por la verdad, mezclan hechos del pasado y del futuro e incluso la causa y el efecto. Ésto es frecuentísimo, y es especialmente porfiado cuando se trata de defender una idea que resulta querida, atractiva o muy cargada de emotividad.
El 15 de enero de 2013 posteé un artículo titulado "Felones y falaces", que viene siendo además un trabalenguas para no caer en la palabra "felación", cuestión que apunto aquí porque creo que pasó -como es natural- inadvertida. En el post escribí:
"El memo o el grupo de memos que elaboraron el texto que rodó por las redes y se atribuyó a Julia Otero, no puede hacerse responsable de ese texto porque no podría defenderlo porque es un churro hecho con trozos de materiales descontextualitzados sacados de fuentes que (en el mejor de los casos) solo se podrían calificar de propaganda; y porque aduce una mezcla de opiniones, ideas híbridas, pulsiones y falacias cuya amalgama tiene la consistencia regurgitante de un polvorón de canela y de un canelón de pólvora.
Cuando Julia Otero denunció que se le hubiera atribuido ese pergeño yo me alegré porque le había estado dando vueltas a la singular aclamación que había obtenido y estaba yo en la completa certeza de que aquello no lo había escrito una persona. "
Tal vez en aquel momento quise decir "una sola persona". De la misma manera que hay frases atribuidas falsamente a García Márquez o a Gandhi o a Shakespeare, se consideró que la carta, si la firmaba Julia Otero, adquiría más simpatía y autoridad. Pero atribuirle a un muerto o a un vivo algo que no es su opinión es algo abyecto y también digno de pena ¿Tal vez cree el individuo o individuos que fabricaron esa "carta" que la razón se la daba la firma? ¿O es que pretendía, sin su permiso, sumar a una persona famosa a su causa?
Igual que hace un tiempo en la Universidad nos daban unas nociones sobre lo que fue el Santo Oficio y la Inquisición, un día se hablará de los bulos (que no bulas) de Facebook. Y se hablará ni que sea para estudiar su éxito. Aunque Julia Otero desmintió públicamente que la carta fuera suya el noviembre de 2012 por lo menos y yo me la encontré por primera vez, como les digo, en 2013 a sus anchas en Facebook, aún en julio de 2014 la publicó un independentista en su muro y llegó a mí desde ese muro al mío el 30 de julio pasado (Fig. 2). Julia Otero ha manifestado en antena desde su programa en Onda Cero su opinión sobre el soberanismo y está clara.

Fig. 2. Bulo atribuido a Julia Otero en un muro de Facebook.

Corrí a apuntar que el bulo ya estaba desmentido pero alguien dijo con igual presteza que lo firmara quien lo firmara estaba de acuerdo. No puedo citar textualmente ni contextualmente la respuesta porque ha desaparecido todo y que haya desaparecido demuestra que algo de razón debo tener yo al pensar que si alguien se apropia de la identidad de alguien es un bellaco, piense como piense y lo haga por la mejor de las causas o no.
Este ejemplo sería más oportuno como una rara versión de la falacia del hombre de paja o como una muestra de las falsas atribuciones que aparecen en la red, unas veces porque van pasando de muro en muro las citas y se desvirtúan y otras  veces porque ya desde el principio se les pone un autor que suena bien. Como buen ejemplo del inconsecutio temporum tendríamos el meme originado en el Institut Nova Història (?) por el que Cataluña se afirma en Facebook como la nación más antigua de Europa [sic] (!) basándose en el decorado neogótico de la fachada del ayuntamiento de Ulm en Alemania. Esos escudos serían lo más parecido a la moda aquella de colgarse en el zaguán un grabado en madera con el apellido, como si fuera una casa ducal o poco menos. Cataluña no necesita de eso.
Naturalmente los inconsecutio temporum, las falsas atribuciones y las traducciones automáticas (que ya denuncié en "Gracia loca", que es como Mamen Aznaren descubrió que quedaba traducido García Lorca en no sé cual artilugio cibernético), tienen su aquel. Reconozco que una serie de culto como "Xena, la princesa guerrera", tan ucrónica, tiene su García, digo gracia. A Quentin Tarantino le gustaba un horror. Y a mí también.
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La letra capital es de Emily Balivet.

Este post corresponde a una misma serie sobre la utilidad de una buena documentación. El primero fue Gracia loca.

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1.8.15

Los andares

n el Elogio del caminar de David Le Breton leí:
"Estamos en 1969. Unos hombres con el cuerpo pesadamente recargado, borrado, redefinido por una suma increíble de prótesis, cumplen un sueño, al menos el sueño de mucha gente: caminar en la Luna. Después de Cyrano o de los personajes de Julio Verne, después de Tintín. Uno de los astronautas, Neil Armstrong, vuelve sobre sus pasos, fascinado por esas marcas que imprimen el suelo del mar de la tranquilidad. Fotografía sus propias pisadas. Evidentemente, no son las marcas del pie desnudo de un Viernes cualquiera: este Robinson no tiene la intención de quitarse los pesados artilugios que le sirven de calzado. Me gusta imaginar -en contra de lo que realmente pasó, pero qué más da- que Neil Armstrong se siente prisionero bajo ese traje repleto de aparatos que sustituyen todas sus funciones fisiológicas para protegerlo del exterior. Sin sentir temor a una necesidad apremiante. Armstrong se pregunta, quizá un poco tarde, que [sic] está viendo, tocando, sintiendo, oliendo, degustando, la Luna. Se pregunta qué le contará a su hijo, cuando este le pregunte en el futuro qué sintió en ese momento. Y piensa de pronto con una nostalgia infinita en los ríos de su Montana natal (soy yo quien se imagina eso, aunque en realidad no sé de dónde es, y tampoco me importa). Quisiera quitarse la escafandra y sumirse en el mar de la tranquilidad, recoger un puñado de arena lunar y arrojarlo al vacío para ver si hay viento, correr y sentir el suelo bajo sus pies desnudos. Pero se siente ridículo, arrinconado bajo su instrumental, bajo sus microprocesadores, bajo este pesado traje que lo fuerza a caminar de forma tan patosa. "Qué estupidez estar aquí y no poder hacer nada más que mirar lo que millones de personas están mirando al mismo tiempo. Es como tener anginas y quedarse embobado temblando ante un agua límpida que incita al baño. Caminar sin cuerpo, con este cacharro en la espalda, ¡qué ridículo!" piensa amargamente (o al menos me gusta imaginarlo así)".
Suponer lo que sintió o pensó Neil Armstrong al caminar sobre el suelo de la luna es mucho suponer, aunque el episodio está bien traído para hacernos sentir o pensar a nosotros lo que significa caminar plenamente. Sabemos que los andares del astronauta estaban casi más entorpecidos por el traje que no por la falta de gravedad. Pero la falta de contacto real con nuestro satélite yo no creo que le supusiera al primer ser humano que pisó la luna frustración alguna. Siempre en comparación con la singularidad del momento y con lo dominada que está nuestra sociedad por el espectáculo y por todo cuanto es visto sin mucho esfuerzo. McLuhan nos previno. De otra manera no se entendería tampoco ese afán que tiene mucha gente por sumergirse en la profundidad marina pertrechada con un equipo más ligero que el de Armstrong pero que igualmente le aísla del contacto primordial.
En el agua existe la fuerza de la gravedad pero al parecer se ve contrarrestada por otra ley física que nos permite experimentar una sensación que no deja de ser curiosa. Como sin duda lo debe de ser tirarse en paracaídas desde una altura de 5.000 metros o ascender la Torre Burj Khalifa, situado en el centro financiero de Dubai, a 10 metros por segundo.
Imágenes, miles de imágenes a que apelar nos llevarían a pensar en los andares del león salvaje, la marcha de los elefantes, la carrera de las avestruces, el deslizamiento de las serpientes y hasta en el paradójico moonwalk que se atribuye a Bill Bailey ((2:05) pero que Michael Jackson llevó a su perfección ((3:44), cuando un bailarín parece caminar hacia adelante cuando en realidad camina hacia atrás. Hacia atrás pero no como dicen que caminan los cangrejos o en la última moda de los corredores neoyorquinos. Pensamos en la marcha atlética cuyo acusado contoneo nos hacía reír de pequeños, pero pensamos también en el paseo a la fama de Hollywood y en los paseos de fusilamiento. Los quiebros de los modelos en las pasarelas con la mirada hundida o perdida en un lugar indeterminado menos metafísico que el de las estatuas, más de sonámbulos o de muertos vivientes que de autómatas.
No recuerdo que en el libro de Le Breton se recordara el poema Les assis (*) de Rimbaud, aunque sí se explica que fue muy andarín, como lo han sido muchos escritores. Pienso en Rousseau también. Estoy convencida de que caminar no solo permite desarrollar el lenguaje, tal y como nos dice la Neurolingüistica que ocurre en los niños, sino que es connatural. Correr delante de un toro o hacer inmersiones en el litoral puede proporcionar experiencias y temas, pero caminar es muy parecido a escribir. Y "aquí se encajó mi canto", como dijo Víctor Jara que dijo Violeta Parra. Y es que desde que la publicidad y la literatura se han aliado hay afirmaciones que ya no se sostienen. Cuando en vez de obras hablamos de productos, todos los conceptos se renuevan.
Siguiendo con lo nuestro, es curioso como andar ayuda tan poderosamente a despejar la mente de ideas incómodas, equivocadas o tóxicas. Y que nos haga resbalar al sueño más reparador.




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(*)

Noirs de loupes, grêlés, les yeux cerclés de bagues
Vertes, leurs doigts boulus crispés à leurs fémurs,
Le sinciput plaqué de hargnosités vagues
Comme les floraisons lépreuses des vieux murs ;

Ils ont greffé dans des amours épileptiques
Leur fantasque ossature aux grands squelettes noirs
De leurs chaises ; leurs pieds aux barreaux rachitiques
S'entrelacent pour les matins et pour les soirs !

Ces vieillards ont toujours fait tresse avec leurs sièges,
Sentant les soleils vifs percaliser leur peau,
Ou, les yeux à la vitre où se fanent les neiges,
Tremblant du tremblement douloureux du crapaud.

Et les Sièges leur ont des bontés : culottée
De brun, la paille cède aux angles de leurs reins ;
L'âme des vieux soleils s'allume, emmaillotée
Dans ces tresses d'épis où fermentaient les grains.

Et les Assis, genoux aux dents, verts pianistes,
Les dix doigts sous leur siège aux rumeurs de tambour,
S'écoutent clapoter des barcarolles tristes,
Et leurs caboches vont dans des roulis d'amour.

- Oh ! ne les faites pas lever ! C'est le naufrage...
Ils surgissent, grondant comme des chats giflés,
Ouvrant lentement leurs omoplates, ô rage !
Tout leur pantalon bouffe à leurs reins boursouflés.

Et vous les écoutez, cognant leurs têtes chauves,
Aux murs sombres, plaquant et plaquant leurs pieds tors,
Et leurs boutons d'habit sont des prunelles fauves
Qui vous accrochent l'oeil du fond des corridors !

Puis ils ont une main invisible qui tue :
Au retour, leur regard filtre ce venin noir
Qui charge l'oeil souffrant de la chienne battue,
Et vous suez, pris dans un atroce entonnoir.

Rassis, les poings noyés dans des manchettes sales,
Ils songent à ceux-là qui les ont fait lever
Et, de l'aurore au soir, des grappes d'amygdales
Sous leurs mentons chétifs s'agitent à crever.

Quand l'austère sommeil a baissé leurs visières,
Ils rêvent sur leur bras de sièges fécondés,
De vrais petits amours de chaises en lisière
Par lesquelles de fiers bureaux seront bordés ;

Des fleurs d'encre crachant des pollens en virgule
Les bercent, le long des calices accroupis
Tels qu'au fil des glaïeuls le vol des libellules
- Et leur membre s'agace à des barbes d'épis.
(Arthur Rimbaud, Les assis)
Una traducción española: Los sentados


La letra capital es de Emily Balivet (Vermont, EEUU).


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22.7.15

Ni igual ni mejor

Hace una infinidad de años, en 1988, apareció un Manual de buenas maneras de Daniel Fernández bajo el pseudónimo de Ángel Amable. Supongo que por aquella época ya había un poco de desorientación sobre cómo tenemos que comportarnos en la mesa, en los lugares públicos, en las fiestas, etcétera. No es el único libro que se ha publicado, hay muchos, aunque algunos de ellos se reparten entre la etiqueta, el protocolo y los consejos para una conducta social impecable. Y no me refiero sólo al libro de Bárbara de Senillosa ni al de Alfonso Ussía, hay por demás. Cosa que no indica otra cosa que la desorientación crece. De la misma manera que el número ingente de médicos o de enfermeras no indica que hay más salud.
Obviemos la encrucijada cultural en la que vivimos, por la cual hay que atenerse a la realidad de que los hombres paquistaníes expelen tranquilamente sus ventosidades o se tocan los pies descalzos en público, o de que los hombres chinos se suenan con las manos y jamás usan un pañuelo, o que habrá que volver a poner un letrero como aquellos de la postguerra en que se leía "Prohibido escupir en la calle". Dejando eso de lado queda todo lo demás, que no es poco, renovando y haciéndonos cuestionar los usos sociales y las costumbres familiares.
La etiqueta tiene su razón de ser y está plagada de convencionalismos que son de gran utilidad, que -como la paloma de Kant- lejos de privarnos de la libertad, nos permiten descansar en ellos y así no tener que perdernos en elucubraciones o en interpretaciones. Al saber que en una boda no es conveniente llevar un vestido negro ni blanco, eso  reduce nuestro abanico de opciones. Por lo demás es cierto que el color blanco ya he perdido su valor genuino, el de simbolizar la pureza de la novia o las novias, para marcar la diferencia con las invitadas. De blanco se visten muy determinadas personas o en muy determinadas ocasiones. Para mí es un color más pero que algunas veces me ha gustado mucho vestir. Pero lo que quería señalar es que hay mujeres que se presentan en algunas bodas como invitadas vestidas de blanco. Podrá decirse que es por befa de lo acostumbrado y por marcar también la diferencia, cualquier cosa. De hecho las bodas se han convertido en algo tan inextricable desde el punto de vista de la etiqueta y del decoro, también desde el punto de vista de la reorganizació social, que nos podemos encontrar con cualquier uso y que este adquiera cualquier significado, incluso el opuesto al evidente. Es como un terreno minado.
Por elegir un territorio más fácil o no tan expuesto a los compromisos adquiridos, la ostentación y el superávit, pretendo meterme de lleno en el tema que apuntó lúcidamente ya hace años Elvira Lindo, en su artículo de "El País" titulado "No me quieras tanto", que en el día de hoy había sido compartido casi 20.000 veces por Facebook. Eso nos da la medida de que no ha sido una publicación viral pero tampoco ha pasado sin pena ni gloria. Que interesa a unos cuantos.
Me apoyo en ese artículo para salvar todo un párrafo sobre el atolondramiento que hay con tanta red social y tantos sistemas de comunicarnos sin que por ello mejore la comunicación. Ya tuve un vislumbre de lo que podía llegar a ser un móvil hace unos 8 años, cuando quedamos un amigo mío y yo en una hora flotante. Esto es, yo me tenía que desplazar hasta el Museu Nacional d'Art de Catalunya, que por transporte público me exige cosa de una hora y cuarto (yendo bien) en la mañana de un día de entresemana de primavera pero sin que pudiera determinar más o menos el momento en que nos teníamos que encontrar en la puerta. Hará falta decir que un día caluroso acercarse desde el metro de Plaza España hasta la puerta del MNAC lleva cosa de media hora, porque hay que superar una recta muy larga más varios tramos de escaleras. Mi amigo podía quedar conmigo a golpe de móvil, diez minutos antes, porque solo se mueve en coche. Yo no. Admitiendo que el problema podría ser más yo que no él, seguramente esa traba podría ser desalentadora para cualquier encuentro. O eso o prestarse a esperar el tiempo que fuera preciso a cada cita. Debo decir que no me importa esperar -si es necesario- porque siempre tengo cosas que hacer. Aunque sea leer o simplemente ver pasar la gente. Pero hay veces que nos interesa aprovechar el tiempo de otra manera y no someternos a los movimientos de los demás. Creo que me explico.
Hace poco por uno de esos solapamientos de mensajes tan frecuentes en el whatsapp se presentó a nuestra cita una amiga con su bicicleta, casco y demás, cuando yo en algún momento de la retahíla de mensajes le había dicho que hace tiempo que no tengo bicicleta ni tampoco el carnet de Bicing.
Esos escollos hacen reír comparado con lo que se ha venido sucediendo en los últimos tiempos en mi agenda. Si bien es verdad que mi vida laboral no se engrana bien con los horarios más generalizados, también lo es que siempre me adapto y, por decirlo claramente, me sacrifico. Pero en los últimos años me he dado cuenta de que cada vez me costaba quedar más con la gente (me refiero a más de 15 mensajes por ocasión). A veces por tener que recordar mi horario, otras porque hay personas que verdaderamente tienen una vida complicada, otras porque son personas indecisas o pusilánimes. Incluso cuando se salvan esos escollos me he encontrado que todo había sido para nada porque unas horas antes de la cita se desdecían con excusas que verdaderamente mortificarían la autoestima más elevada.
Creo haber ya dicho alguna vez, no sé aquí, que hasta el Ángel Amable no le dedicaría ni un solo capítulo de su libro a explicar que cuando alguien rompe una cita tiene que apresurarse a mejorarla. Como dice el Fumi de Morata de Tajuña, "si yo no digo que me lo mejores, iguálamelo". Y muchas veces, aunque sea con la boca pequeña, se puede proponer incorporar a la persona que dejamos "colgada" que venga a la fiesta que nos ha surgido, etcétera. Es todo tan elemental que me da no sé que tenerlo que decir yo.
Naturalmente todo depende de la intensidad o la cantidad. Hace 3 años y medio que una amiga que reencontré en Facebook y yo tendríamos que habernos visto. Hará uno descubrí que vivía a 10 minutos de mi casa. A pie. Que yo vivo a 3 minutos de su peluquería. Las excusas que me ha presentado cuando en el último momento se desdecía me han hecho preocuparme por su estabilidad mental y/o emocional. Tal vez porque parto de la base de aquello de la palabra dada y otras tonterías. Pero han sido 3 años y medio y cosa de unos 70 mensajes o más. Todo para nada. Mucho emoticón y mucho rollo.
Más allá de lo que se pueda ver afectado mi amor propio, cosa que no tiene la menor importancia, me parece una pérdida de tiempo y algo exento de toda dignidad. Pero sin duda lo que sobre todo es, es cansado, muy cansado. Si para quedar con alguien tiene una que emplear más de 4 mensajes prefiero no quedar.

Fritz Baumgarten

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21.7.15

Ni perfecto ni desconocido

"Alrededor de cada urbanita se dibuja una miríada de caminos
 vinculados a su experiencia cotidiana de la ciudad: el barrio
 donde trabaja, el de sus quehaceres administrativos, el de las
 bibliotecas que frecuenta, donde viven sus amigos, los que
 conoció en su infancia o en diferentes períodos de su
 vida. También tiene zonas de sombra, los lugares a los que
 nunca va porque no se asocian a ninguna actividad
 ni con ningún estímulo, a no ser que pase por ellos
 en coche alguna vez pero sin la curiosidad suficiente
 para detenerse, o los lugares que, por lo que sea, le dan miedo".
David Le Breton, Elogio del caminar.



veces me doy cuenta de que evito determinados barrios, determinadas calles, determinados tramos de calles. Me gusta caminar, me gusta andar. No soy una flâneur ni tampoco una merodeadora ni una peregrina, aunque he vagado por las calles, he merodeado y he peregrinado. Si se acepta mosca como animal de compañía y por pasear se acepta dar un rodeo descomunal para evitar lo que les dije, determinados barrios, se puede decir que paseo. Todo cuanto puedo hacer caminando no lo hago de otra manera y al cabo de un año se pueden contar con los dedos de una mano las veces que uso un transporte privado. Lo del avión es proporcional.
He dejado de lado los fotógrafos aficionados, que planean como insectos que liban o como drones sobre la ciudad.  No busco hacer una clasificación incuestionable, tal vez porque también cuando escribo soy muy andarina. No soy como la cosechadora del agricultor que circuló hace unos días por una carretera de Cuenca 5 km descabezando todas las señales de tráfico que se cruzó en su camino. Digo flâneurs, merodeadores, peregrinos, y no importa que no agote la tipología.
Evito los barrios "altos", donde me siento incómoda y donde no encuentro la Barcelona que a veces me gusta ni de milagro. Los barrios altos de todas las ciudades son parecidos, sobre todo cuando viven en pisos. Las zonas residenciales con casas unifamiliares son un poco más pintorescas, pero muy poco. Busco siempre ir por calles peatonales o de muy poco tráfico. Aparte del ruido, molesta tener que detenerse a cada poco por culpa de los semáforos. Lo que hace del Ensanche todo un territorio absurdo, especialmente porque hay que doblar los chaflanes en unos requiebros que ya hemos incorporado a la costumbre pero que no dejan de ser disparatados.
Hace un par de años, pasé unos días de julio en Madrid y pude ir desde la casa del pintor Sorolla en el barrio de Salamanca hasta la Carrera de San Jerónimo y meterme en el barrio de Huertas, sin que por un momento me dejaran de amparar las sombras de los árboles. Ayer hice un recorrido más o menos de igual distancia en Barcelona, bajando por Balmes hasta la Via Layetana y -especialmente en los semáforos- es inútil buscar una sombra. En plena canícula no es posible sortear la solana en según que vías, porque el sol cae a plomo tanto en los lados pares como en los impares. Todo esto es tan flagrante que solo nos queda preguntarnos si los árboles están para que les echen en los alcorques los botellines de agua semillenos o semivacíos (según sea nuestro optimismo). O para que meen los perros.
Sin embargo la mayor parte del tiempo, caminar por Barcelona es agradable si se elige la ruta adecuada y si salvamos la dificultad de la orografía tan brusca de algunos barrios. Si alguien se piensa que subir los casi 400 empinados escalones de la torre de Nôtre Dame o que el ascenso por la columna de la victoria berlinesa es una proeza, que intente llegar a los restos de la batería antiaérea de nuestro Turó de la Rovira (Colina de la Rovira).
Por la vera del mar hay que elegir bien la hora, a no ser que se esté bien predispuesto a compartir el paseo con ciclistas no segregados que zigzaguean, corredores, patinadores y voyeurs. Voyeurs van quedando pocos, como si provinieran de una generación que se extingue. Pero hay una nueva raza d'*écouteurs no menos fisgones que se dedican a oír las conversaciones de los demás. Hace bien poco tuvimos constancia de la deleznable transmisión por Twitter de una conversación en un bar que sostenía Ferran Toutain y su acompañante. La presencia del enigmista, Màrius Serra, no había sido advertida porque estaba de espaldas, cosa que además le permitió a su solaz hacer fotos con el móvil. Si alguien se entretuviera a usar en el buscador de este blog la palabra "deleznable" probablemente solo obtendría tres resultados. Hay 1452 posts (descontados los de meras fotografías). Para mí "deleznable" es el techo de mi indignación en lo que respecta a la bellaquería y la vileza. Si zozobrásemos por el camino de la canallada tendríamos otros apelativos, pero convengo que "deleznable" es lo peor que se puede ser o parecer. La gente habla en las cafeterías y en los transportes públicos como si a su alrededor hubiera perfectos desconocidos. Si yo les pudiera decir la de cosas que he descubierto sin querer así... En la Orxateria Valenciana (cuando estaba en Gran via con Aribau), en la línea roja volviendo del Hospital de Bellvitge, en el wáter de "El mussol", etc.
Nunca hablamos de los pueblos y mi impresión es que cada vez se habla menos. En los pueblos no sé en qué ha quedado la hora del paseo y la salida de misa. Quedará la salida del colegio. En el mío, en mi pueblo, era muy emocionante la llegada de los barcos con lo pescado. Podemos, Ahora Madrid, Barcelona en comú y Ciudadanos (C's) son absolutamente urbanos. Así que no los veo defendiendo en Europa la cuota de pesca ni los pactos de los excedentes lecheros ni el cupo de importación de aceite ni nada de nada.

"Little Red Riding Hood and the Wolf in the forest" (Carl Larsson, 1881)

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18.7.15

La vida simple

"I give her my heart but she wanted my soul"
(Le di mi corazón pero quiso mi alma)


o son horas. Muevo el dial de la radio, de rosca, y encuentro publicidad de una clínica dental. Me imagino que a las cinco de la mañana está estudiadísimo que hay una gran demanda de cuidados de la boca. En la COPE sintonizo "Momentos con Luis Rodríguez" y una mujer llora por su situación de pareja. El técnico reproduce su última frase con un efecto de eco supongo que con la idea de que la voz se disuelva en la noche suavemente o de producir un ambiente sobrenatural. La verdad es que no consigo entender cual es el objetivo de ese efecto técnico de sonido, pero -tal vez por la hora- me resulta grotesco. 
También pesco algún programa grabado, con la inconfundible marca de que viene del día, no de la noche. Porque la noche, que tiene su propia naturaleza, no encaja en la fraseología de la mañana. Lo sé bien y decidí que hay cosas que pertenecen a la noche como hay cosas que pertenecen al día, y que las decisiones no pertenecen a la noche aunque en ella podamos desvelarnos, elucubrar, encontrar una singular inspiración, tan brillante como fulgurante puede ser su olvido. 
Ahora resulta inconcebible esa pequeña nueva era helada que han predecido los investigadores en el Encuentro Nacional de Astronomía en Llandudno, en Gales. Y sin embargo, qué extraña es la mente, aún más inconcebible me resulta que sea verdad lo que leo en mi móvil: que la temperatura en mi barrio en estos momentos es de 20ºC. Tal vez la sensación siempre busca el contraste, la sorpresa. Dejo de preocuparme por lo que se asoma a la pantalla del móvil y a las páginas de noticias de los diarios digitales, que parecen alucinaciones que apenas distingo en la modorra que aún me queda del sueño. En un par de horas esas noticias serán analizadas, tuiteadas y contratuiteadas por las miríadas, "la gente", que se dice ahora en el lenguaje del "cambio". Poco me fié nunca de quienes proponen un nuevo lenguaje -cosa que solo sería posible a costa de hacerlo ininteligible- porque crean una especie de realidad paralela. Ya no digamos confiar en las webs de la verdad.
*
Admito, aunque a destiempo, la decisión de Antonio Muñoz Molina, el escritor, de retirarse de todo ese ruido, para cumplir su oficio. Escribir exige la paradoja de sentir lo que sienten otros y sentir lo propio pero también la labor titánica de hacerse a un lado un momento para cocinarlo. Digo "cocinarlo" y de inmediato borraría esa expresión porque aceptaría componendas, artificios. No.
Ayer noche volví a intentar leer Las 36 leyes espirituales de la vida (Diane Cooper) y cuando apenas llevaba 7 paginas lo arrojé lejos de mí a cambio de otro libro, Elogio del caminar (David Le Breton). Podría haber sido cualquier de los que estoy leyendo, unos por la mañana, otros por la noche. Lo curioso es que mi gesto no fue de furia y ni siquiera de tedio, fue en todo un acto de repudio. Pero, cuidado, ese libro le puede resultar útil en un momento dado a alguien. No hay enteramente libros condenables. Todo sirve. Otra cosa es que el libro se arrogase la alta función de saber encaminar a cualquiera y de explicar lo inexplicable. Fórmulas las justas. Lo bonito es que hay muchas maneras de llegar al mismo sitio. Si solo hubiera una manera, habría muchas personas descartadas de poder conseguir aquello que se proponen. Si solo se pudiera llegar a Zaragoza pasando por Lérida o solo se pudiera llegar a ser colaborador opinionólogo de "El País" pasando por una determinada puerta giratoria, por decir algo difícil y opaco, la vida no tendría la menor gracia. Y lo que parece una calamidad puede ser una bendición.
Se me atascó la tuerca de una dormilona, los pendientes que me pusieron en las orejas cuando me las perforaron en mi segundo día de vida. Quería quitármelos pero el de la izquierda se quedó atorado. Me eché 3 en uno directamente en el lóbulo, como si fuera un toque de perfume, y aquí me tienen.

15.7.15

Calor, calumnias y calamidades

El que dice la verdad, puede estar seguro que tarde o temprano será descubierto
Oscar Wilde

Madrid versión original la web de la verdad de Manuela Carmena y su Ayuntamiento de Madrid tiene un título que ya es todo un eco del cine y no solo por lo que literalmente nos significa sino porque recuerda a títulos como "Roma, città aperta" o "Germania, anno zero" (Roberto Rossellini, 1945 y 1948). Su lanzamiento no tiene nada que ver con los portales de transparencia, parece uno de esos inventos a los que no nos dejan de acostumbrar la izquierda radical, donde hay por cierto muchos hackers. Alguien ha dicho que es un artilugio orwelliano. Y algo de eso tiene, pero pienso más bien en la confusión de medios y mensajes y en lo apabullante que resultaría para McLuhan ese alarde contra el cuarto poder, como si el cuarto poder no lo pudieran hacer suyo como lo han hecho de alguna manera los bancos y demás. Lo interpreto, ya digo, como un invento y como un espaldarazo a la confusión. Como se dice en catalán: "Embolica que fa fort", que viene a querer decir algo así como que cuanto más grande sea el lío más difícil resultará desenbrollar el ovillo.
También hay quien ha dicho que lo de Madrid V.O. viene siendo censura, cuando todos sabemos más o menos que la censura es otra cosa. Y sin embargo, en el fondo, tanto el equipo de Carmena como la censura -si la hubiera- lo que persiguen es controlar, dividir, imponer un punto de vista y acallar.
Hace años vi una película poco conocida de William Wyler, "The children's hour" (1961) (traducida al español como "La calumnia". En la película se siguió tan escrupulosamente el código Hays de censura que en su día no supe entender que todo el problema es que Martha (Shirley MacLaine) estaba enamorada de Karen (Audrey Hepburn), quien por cierto a su vez estaba enamorada de James Garner. Martha y Karen tienen una escuela privada donde tienen internada una niña más mala que pegarle a un padre con el calcetín de un cartero. La niña monta una calumnia en torno a una sospecha que consigue hacer prosperar con ayuda de otra niña (Rosalie) a la que tiene extorsionada a cuenta de que había cometido la debilidad de hacer un hurto. A partir de la calumnia y del deseo de venganza por haber sido castigada por una travesura, le va con el cuento a la abuela, de que entre las dos profesoras hay un amor ilícito, y a partir de ahí se desencadena el melodrama y tienen que cerrar el colegio.
Como digo, la primera vez que vi la película, entre que soy medio tonta y que estaba tan concienzudamente aplicado el código Hays, me fue imposible entender más allá de que la niña Mary era mala malísima. Ni siquiera entendí que al final de todo Martha tiene que admitir que algo de verdad había en la calumnia y que se ahorca.
Así explicado además de que les he chafado el final -cosa que poco importa porque lo bueno es el desarrollo- me doy cuenta de que tampoco es que haya servido para gran cosa. Pero el caso, y aquí creo que sí me sabré explicar, es que es bien cierto que una mentira con un poquito de verdad y soltada donde hay malicia, deseos de venganza, envidia y otras calamidades, puede ser un arma de destrucción masiva y sus efectos son duraderos.
Pueden ver "La calumnia" en Youtube, por lo menos hoy y apreciar la interpretación de Shirley MacLaine y Audrey Hepburn y la no menor contribución de Karen Balkin como niña perversa.

Fay Bainter, Shirley MacLaine, Audrey Hepburn, Karen Balkin y James Garner en "La calumnia" (W. Wyler, 1961)


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Preposiciones indigestas

Ayer en el gabinete de "Julia en la onda" se discutió sobre la izquierda desunida española. Participaban Melchor Miralles, Manuel Delgado y Severino Rodríguez. A partir del minuto 1:15:45 del podcast pueden oír:
"Melchor Miralles - Y no te planteas, Manuel, si esto no os ocurre porque sois demasiado dogmáticos. Yo te escucho de verdad, Manuel, con todo el respeto e incluso el cariño pero, desde una discrepancia tan radical... pero, ¿por qué este empeño en la clasificación? Citar a Lévi-Strauss no da sello de veracidad. Yo creo que hay que ser menos dogmáticos, si no estuvierais instalados en el dogmatismo y en el sectarismo os iría muchísimo mejor, yo estoy convencido.
Manuel Delgado - Grftkjht entraríamosjuh. Yo creo que el problema de la izquierda es que piensa y es una cosa que siempre te complica la vida. Y puedo decirle [sic], queridos oyentes, que se puede pensar y se puede hacer una vida normal, de verdad, no pasa nada. Lo que ocurre es que te complicas la vida. Yñandoycando cuando te piensas te das cuenta de que en efecto esa clasificación es compleja, contradictoria y paradójica, que no está hecha de compartimentos fijos. Y esto implica automáticamente que vives en una situación permanente de contradicción entre lo que quieres y lo que querrías, entre lo que vives y lo que desearías vivir, entre lo que deseas y lo que tienes. Urjth.
Melchor Miralles - Manuel, es que hay en tus palabras, yo percibo un complejo de superioridad que me acojona.
Manuel Delgado - Unghtk déjese de meter conmigo unghgf q hoy el tema no soy yo ufr monográficokgh.
Melchor Miralles - No es que si hablo de ti porque creo, conozco muchas personas, amigos, que piensan como tú y se expresan como tú. El problema es que nosotros pensamos ¿y todos los que no están en vuestra posición ideológica es que no piensan? Osea ¿todos los demás somos idiotas?".
Como el profesor de Antropología lleva más de 20 años en Onda Cero todo el mundo lo conoce y sabe de sus fintas y aparato de confusión tiquitaca forrado de doctrina universitaria y de maneras de enfant terrible. Aunque no es tan desinhibido como Salvador Sostres para mí son más o menos por el estilo, si no entramos en ideologías. En su desprecio por los "iguales" y ya no digamos los "desiguales".
Pero lo que me lleva a traer este pedacito de los horrores diarios que se arrojan en los medios no es a Manuel Delgado en sí (el tema no es él) sino a hacer una diferencia de las dos preposiciones "con" y "por" con un ejemplo. Y es que cuesta saber si Manuel Delgado (M.D.) habla con soberbia o por soberbia. Me refiero a la pulsión predominante, que yo creo que es la segunda.
El manejo de las dos preposiciones no es baladí y les remito a la primera impresión (no a la segunda) que causarían binomios como "por amor"/"con amor", "por pena"/"con pena", "lloro por tí"/"lloro contigo".
No tengo paciencia ni tiempo para demostrar que lo que dijo ayer 14 de julio el profesor de Antropología podremos volverlo a oír exactamente igual cualquier otro día dentro de dos años o tres si sigue en el gabinete. Y también lo contrario. Porque el dogmatismo de M.D. se muestra flexiblemente, de una forma líquida tirando a gaseosa y sustentado por la anfibología. Si fuera mal pensada a veces incluso habría asegurado que esperaba la intervención del resto de los miembros del gabinete solo para oponerse. Esa es su postura, oponerse a todo cuanto oye. Y mantener que ser crítico es ser de izquierdas me parece que intelectualmente tiene muy poca base. El suyo es un problema más profundo.
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A estas alturas de mi vida cada vez es más vivo mi deseo de estar cerca del mar, por no decir "en" el mar. A pesar de vivir a apenas dos quilómetros de la playa más cercana casi no voy y cuando me acerco al Bogatell para darme un baño o al Moll de Gregal para estar sentada ante el horizonte, todo me sabe a poco. Necesito un contacto más largo y más totalizado, como en mis baños de niña, en los largos veranos, cuando un señor que trabajaba en la Damm me llamaba "Pececito" al verme salir arrugada como una pasa, pingando agua y temblando.
Estos días me estoy acordando muchas veces de las últimas palabras de Rosalía, en su agonía, en Padrón: "Abre esa ventana, que quiero ver el mar". Se ha dicho muchas veces que desde Padrón no se puede ver el mar. Desde donde yo vivo tampoco, pero a veces la ventana enmarca un cielo que parece el que había sobre el mar que quiero.
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Al mar le pasa un poco como a la nieve. Si la nieve fuera negra tal vez no nos gustaría. Pero el mar es generalmente azul. Un color serio y alegre a la vez, más bien frío pero claro, incluso cuando no es turquesa o del color del ágata musgosa y vira del azul de Prusia a un ultramar oscuro. Y cuando es verde o parece gris también nos gusta.
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La imagen de hoy es una ilustración de William Steig sobre el clásico "Caue canem" (Cuidado con el perro) latino: "¡Cuidado! Perro inestable".

William Steig


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